I will wait for you

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"Expectations" - Christophe Vacher

viernes, 4 de abril de 2014

Sealed With A Kiss

Endless love



Post-Umbra




Con letras ya borradas por los años,
en un papel que el tiempo ha carcomido,
símbolo de pasados desengaños,
guardo una carta que selló el olvido.

La escribió una mujer joven y bella.
¿Descubriré su nombre? ¡no!, ¡no quiero!
pues siempre he sido, por mi buena estrella,
para todas las damas, caballero.

¿Qué ser alguna vez no esperó en vano
algo que si se frustra, mortifica?
Misterios que al papel lleva la mano,
el tiempo los descubre y los publica.

Aquellos que juzgáronme felice,
en amores, que halagan mi amor propio,
aprendan de memoria lo que dice
la triste historia que a la letra copio:

"Dicen que las mujeres sólo lloran
cuando quieren fingir hondos pesares;
los que tan falsa máxima atesoran,
muy torpes deben ser, o muy vulgares.

Si cayera mi llanto hasta las hojas
donde temblando está la mano mía,
para poder decirte mis congojas
con lágrimas mi carta escribiría.

Mas si el llanto es tan claro que no pinta,
y hay que usar de otra tinta más obscura,
la negra escogeré, porque es la tinta
donde más se refleja mi amargura.

Aunque no soy para sonar esquiva,
sé que para soñar nací despierta.
Me he sentido morir y aún estoy viva;
tengo ansias de vivir y ya estoy muerta.

Me acosan de dolor fieros vestigios,
¡qué amargas son las lágrimas primeras!
Pesan sobre mi vida veinte siglos,
y apenas cumplo veinte primaveras.

En esta horrible lucha en que batallo,
aun cuando débil, tu consuelo imploro,
quiero decir que lloro y me lo callo,
y más risueña estoy cuanto más lloro.

¿Por qué te conocí? Cuando temblando
de pasión, sólo entonces no mentida,
me llegaste a decir: "te estoy amando
con un amor que es vida de mi vida"

¿Qué te respondí yo? Bajé la frente,
triste y convulsa te estreché la mano,
porque un amor que nace tan vehemente
es natural que muera muy temprano.

Tus versos para mí conmovedores,
los juzgué flores puras y divinas,
olvidando, insensata, que las flores
todo lo pierden menos las espinas.

Yo, que como mujer, soy vanidosa,
me vi. feliz creyéndome adorada,
sin ver que la ilusión es una rosa,
que vive solamente una alborada.

¡Cuántos de los crepúsculos que admiras
pasamos entre dulces vaguedades;
las verdades juzgándolas mentiras
las mentiras creyéndolas verdades!

Me hablabas de tu amor, y absorta y loca,
me imaginaba estar dentro de un cielo,
y al contemplar mis ojos y mi boca,
tu misma sombra me causaba celo.

Al verme embelesada, al escucharte,
clamaste, aprovechando mi embeleso:
"déjame arrodillar para adorarte";
y al verte de rodillas te di un beso.

Te besé con arrojo, no se asombre
un alma escrupulosa y timorata;
la insensatez no es culpa. Besé a un hombre
porque toda pasión es insensata.

Debo aquí confesar que un beso ardiente,
aunque robe la dicha y el sosiego,
es el placer más grande que se siente
cuando se tiene un corazón de fuego.

Cuando toqué tus labios fue preciso
soñar que aquél placer se hiciera eterno.
Mujeres: es el beso un paraíso
por donde entramos muchas al infierno.

Después de aquella vez, en otras muchas,
apasionado tú, yo enternecida,
quedaste vencedor en esas luchas
tan dulces en la aurora de la vida.

¡Cuántas promesas, cuántos devaneos!
el grande amor con el desdén se paga:
Toda llama que avivan los deseos
pronto encuentra la nieve que la apaga.

Te quisiera culpar y no me atrevo,
es, después de gozar, justo el hastío;
yo que soy un cadáver que me muevo,
del amor de mi madre desconfío.

Me engañaste y no te hago ni un reproche,
era tu voluntad y fue mi anhelo;
reza, dice mi madre, en cada noche;
y tengo miedo de invocar al cielo.

Pronto voy a morir; esa es mi suerte;
¿quién se opone a las leyes del destino?
Aunque es camino oscuro el de la muerte,
¿quién no llega a cruzar ese camino?

En él te encontraré; todo derrumba
el tiempo, y tú caerás bajo su peso;
tengo que devolverte en ultratumba
todo el mal que me diste con un beso.

Mostrar a Dios podremos nuestra historia
en aquella región quizá sombría.
¿Mañana he de vivir en tu memoria...?
Adiós... adiós... hasta el terrible día."

Leí estas líneas y en eterna ausencia
esa cita fatal vivo esperando...
Y sintiendo la noche en mi conciencia,
guardé la carta y me quedé llorando.


* * *


Juan de Dios Peza, poeta mexicano.

Nació en México, D.F. en 1852 y murió en México, D.F. en 1910.



* * *





Bobby Vinton - Sealed With A Kiss



jueves, 3 de abril de 2014

Chile, país sísmico y solidario

Terremoto y tsunami del 27 de febrero de 2010

Reflexiones preliminares

Estos han sido días difíciles, pero al mismo tiempo nos han entregado grandes lecciones, como país. No estando yo en focos de sismicidad, en esta oportunidad en que se ha desarrollado un enjambre sísmico en el Norte de Chile, principalmente en las regiones de Arica-Parinacota y Tarapacá, he podido sentirme unida a los compatriotas que se encuentran en medio de la zona de catástrofe.  Sentir con ellos, aprender de ellos y rogar porque se aplaque la tierra y el mar y ya no constituyan un peligro para esas familias que hoy sufren miedo, inestabilidad, incertidumbre, falta de agua, de pan, de víveres, de luz eléctrica en algunos casos.  Especialmente los que han perdido seres queridos, ya que se ha informado la muerte de 6 personas por aplastamiento y por infarto cardíaco, también están los que han perdido su casa por colapso total o los que han perdido su fuente de trabajo, como los pescadores de las pequeñas caletas. 

Los efectos del terremoto, como en otras ocasiones, debemos asumirlos todos unidos, ciudadanos y autoridades.  Porque si el estado puede derivar fondos para palear las carencias inmediatas, a través de subsidios, servicios de urgencia y artículos de primera necesidad, acogiéndose al 2% que le permite la ley, es por esfuerzo de todos, a través de nuestro aporte al Ingreso Nacional, por concepto de impuestos. Además podemos ayudar voluntariamente, estando dispuestos a compartir de lo que tenemos, a través de las campañas que se están organizando.

Lo que más me ha impresionado en estos días es la entereza y orden en que han reaccionado los pobladores, como familias y apoyando al que lo necesite, por ejemplo en el traslado de ancianos y enfermos al momento de la evacuación, ante el peligro inminente de tsunami.

Me ha conmovido la determinación de gendarmería al permitir la evacuación libre desde el recinto penitenciario ubicado en zona inundable, de acuerdo al protocolo, pero no exento de calidad humana.  A mismo tiempo, el modo en que las reclusas y reclusos se presentaron al día posterior, voluntariamente, antes de ser requeridos por la fuerza. Esa es una lección que ojalá no olvidemos, el reaccionar frente a la desgracia en forma cohesionada y fraterna.


Los terremotos en Chile (1570-2014)

Los terremotos han sido una constante en toda la historia de Chile. Ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, Chile es una de las regiones más sísmicas del planeta, acumulando gigantescas catástrofes en su haber...

Chile se encuentra ubicado sobre la placa Sudamericana, en su borde occidental donde convergen y generan zonas de subducción las placas de Nazca y Antártica, en tanto que  la placa de Scotia se desliza horizontalmente respecto a la placa Sudamericana, en un  borde de placas transcurrente.

Estas interacciones producen una gran deformación del continente Sudamericano, y  generan terremotos en todo Chile. Debido a la alta velocidad de convergencia entre  Nazca y Sudamérica, la sismicidad en esa zona es la más intensa y produce los mayores terremotos en el país.

En el caso de las placas de Nazca y Sudamérica en Chile, la placa oceánica de Nazca, más densa que la placa continental de Sudamérica, penetra bajo el continente, formando  una zona de subducción. El primer contacto entre las placa produce un valle profundo,  llamado fosa o trinchera (“trench”), que ocurre bajo el océano costa afuera del  continente.

Sismos Interplaca.  La fuerza de roce entre las placas traba el movimiento entre las  placas, las que se pueden mover relativamente sólo cuando la fuerza neta en la zona  interplaca es mayor que la fuerza de roce entre ellas. Cada vez que logre moverse,  ocurre un terremoto interplaca. El tamaño del terremoto (magnitud), es proporcional al  área de la zona que logró moverse y a cuánto se movió. Si durante el movimiento  (terremoto), se desplaza el fondo oceánico verticalmente, se genera una ola sobre la  zona de ruptura que al propagarse en el océano se llama “tsunami”. Estos son los sismos  de mayor magnitud, siendo ejemplos de estos sismos el terremoto de Valdivia de 1960  (Mw=9.5), y el terremoto del Maule de 2010 (Mw=8.8).

Sismos “outer-rise”. Son sismos que ocurren costa afuera de la fosa oceánica, debido a  la deformación en la placa de Nazca (“bending”) al tratar de meterse bajo el continente  y que el contacto interplaca no se mueve por estar acoplado (fuerza de roce mayor que  la fuerza neta).  En general tienen magnitudes menores que 8.0. Ejemplo de este tipo de  sismos, es el terremoto de 2001 (Mw=6.7), frente a las costas de Valparaíso.

Sismos Intraplaca-oceánica. Son sismos que ocurren dentro de la placa oceánica  subductada debido al peso de la placa y fuerte acoplamiento interplaca. Se originan a  profundidades mayores que 60 km hasta la máxima profundidad en que la placa siga  siendo frágil y/o ocurran cambios de fase que originen sismos (~700 km). Los 60 km de  profundidad, corresponden aproximadamente a la profundidad que alcanza el contacto  interplaca. El potencial de daños de estos sismos, es mayor que el de los sismos  interplaca de la misma magnitud. Ejemplos de estos sismos son los terremotos de  Chillan en 1939 (Ms=8.3), y Punitaqui en 1997 (Mw=7.1). 

Sismos Intraplaca-continental. Son sismos que ocurren dentro de la placa continental,  en la corteza a profundidades menores que 30 km, debido a deformación generada  principalmente por la convergencia entre las placas y por esfuerzos locales. La principal  deformación generada por la subducción, es el alzamiento de la cordillera de los Andes.  En general, estos sismos ocurren en torno a la cordillera, tanto en Chile como en Argentina. Ejemplo de estos sismos es el terremoto de Las Melosas de 1958 (Mw=6.3),  en el Cajón del Maipo frente a Santiago.

La mayoría de los chilenos recuerda el gran sismo de febrero de 2010. Y probablemente, muchos compatriotas pueden acordarse dónde se encontraban durante los terremotos ocurridos en 1960 y 1985. Incluso los de más edad rememorarán el de Chillán de 1939. Los terremotos han sido una constante en toda la historia de Chile.

Ubicado en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, Chile es una de las regiones más sísmicas del planeta. Bajo su territorio convergen la placa de Nazca y la placa continental americana, provocando periódicamente movimientos telúricos de diversa magnitud que en ocasiones desencadenan gigantescas catástrofes. Con el pasar del tiempo, los terremotos han pasado a formar parte de la identidad colectiva de los chilenos, quedando registrados en la cultura popular a través de la tradición oral.

Desde tiempos prehispánicos, los pueblos indígenas tejieron una red de interpretaciones simbólicas y religiosas frente a los terremotos. Para la cultura mapuche, por ejemplo, fueron percibidos como manifestaciones de un desequilibrio cósmico que debía ser recuperado a través de ofrendas y ritos propiciatorios a los dioses y a los espíritus de los antepasados. Ya durante los primeros años de la conquista, los españoles debieron sentir los efectos devastadores de la actividad sísmica propia de esta región. En mayo de 1647 ocurrió el mayor terremoto registrado en las crónicas coloniales, el que redujo a escombros la ciudad de Santiago y provocó una aguda crisis económica en un país que, además, había sufrido devastadoras sequías. Similar impacto tuvo el gran sismo de 1751 en Concepción, que incluso provocó el cambio de ubicación de la ciudad. La población, mayoritariamente, atribuía los terremotos a alguna voluntad o castigo divino, desatándose una ola de fervor religioso.

Durante el siglo XIX, dos fueron los terremotos más renombrados: el de 1822 en la zona central y el de 1835 en Concepción y Talcahuano. A ellos puede sumarse el terremoto y maremoto de Arica, en 1868.  En 1906, ocurrió uno de los terremotos más desastrosos de la era republicana. Valparaíso, principal puerto, centro financiero y comercial del país, fue destruido casi completamente. La ciudad, llamada "la perla del Pacífico", quedó reducida a escombros y tuvo que ser reconstruida casi totalmente; sin contar los miles de muertos que quedaron atrapados bajo sus ruinas. Dramáticos fueron también el sismo de Atacama en 1922 y el terremoto de Talca, en 1928.

En 1939 le tocó el turno a la ciudad de Chillán y a toda la región circundante, siendo el más mortífero en la historia de Chile, con una cifra oficial de 5.648 muertos. La destrucción fue tal que obligó, tanto a las autoridades como a la población en general, a una mejor planificación y organización en las labores de reconstrucción y rescate. Esto representó la oportunidad ideal para que el Parlamento aprobara la creación de la Corporación de Fomento y Reconstrucción (CORFO), institución a través de la cual el Estado dirigió la reconstrucción del país y el fomento de la actividad industrial.

Valdivia, 1960


En 1960 un nuevo terremoto, el más fuerte movimiento registrado en el mundo -9,5 en escala Ritcher-, devastó las provincias de Cautín, Valdivia, Osorno, Llanquihue y Chiloé, al situarse su epicentro en el mar, en las cercanías de Valdivia. El sismo fue acompañado por un tsunami que provocó una sucesión de enormes olas que arrasaron con las ciudades costeras. Asimismo, el terremoto hundió algunas zonas que quedaron sumergidas bajo el mar, desatando un derrumbe en el río San Pedro que, de no haber sido solucionado rápidamente, habría arrasado con lo que quedaba de Valdivia.


Terremoto y tsunami en Valdivia 1960


En 1985 un nuevo sismo sacudió la zona central del país. El terremoto puso al descubierto la precariedad de las viviendas de adobe que abundaban en las ciudades y pueblos afectados. Ya en el siglo XXI, en 2007 se produjeron los terremotos de Aysén (por subducción de la placa Antártica) y de Tocopilla que, pese a no dejar un gran número de víctimas, causaron enormes pérdidas materiales. 


Terremoto del centro y sur de Chile - 27 de febrero de 2010


El 27 de febrero del 2010 se produjo un terremoto en la zona centro y sur de Chile, siendo el segundo más destructivo en la historia chilena.  Ocurrió a las 3:34:17 hora local (UTC-3), del 27 de febrero de 2010, alcanzó una magnitud de 8,8 MW de acuerdo al Servicio Sismológico de Chile y al Servicio Geológico de Estados Unidos. El epicentro se ubicó en la costa, frente a la localidad de Cobquecura, aproximadamente 150 km al noroeste de Concepción y a 63 km al suroeste de Cauquenes, y a 47,4 km de profundidad bajo la corteza terrestre.  A efecto del terremoto un fuerte tsunami impactó las costas chilenas, destruyendo varias localidades ya devastadas por el impacto telúrico. El Archipiélago de Juan Fernández, pese a no sentir el sismo, fue impactado por las marejadas que arrasaron con su único poblado, San Juan Bautista, en la Isla Robinson Crusoe. El sismo es considerado como el segundo más fuerte en la historia del país y uno de los diez más fuertes registrados por la humanidad, siendo superado solamente por el terremoto de Valdivia de 1960, el de mayor intensidad registrado por el hombre mediante sismómetros (9,5 en escala Ritcher).

El 11 de marzo de 2010, mientras ocurría la ceremonia de traspaso de mando desde la Presidenta Michelle Bachelet al Presidente Sebastián Piñera, se produjo un nuevo terremoto de 7,2 grados Ritcher, réplica del anterior, con alerta de tsunami.

Las zonas más probables de generar futuros terremotos son aquellas en las cuales ha  transcurrido suficiente tiempo para acumular esfuerzos desde el último gran terremoto, constituyéndose en las llamadas “gaps” o “lagunas” sísmicas.

En lo que va corrido del año, Chile encabeza lista mundial de terremotos más fuertes de 2014.


CONCLUSIÓN

Como dijimos, Chile es uno de los países más sísmicos del mundo, donde han ocurrido grandes terremotos en el pasado, y la proyección permite asegurar que ocurrirán grandes terremotos en el futuro.  Dada esta realidad, estamos obligados a estudiar y entender mejor la cinemática y dinámica de los procesos sísmicos, evaluar el peligro que estos representan en el país y desarrollar todos los procedimientos que permitan mitigar sus efectos, optimizar el diseño y construcción de infraestructura en forma adecuada, y aportar información relevante para la planificación de las acciones preventivas y paliativas ante la acción de las fuerzas de la naturaleza.  Una naturaleza de por sí pródiga, con la que hemos sido bendecidos.


Cronología

  • 11 de septiembre de 1552 (17:16), Terremoto en Santiago,  7,0 grados en escala de Richter, 12 muertos. 

  • 8 de febrero de 1570 (09:00), Terremoto en Concepción, 8,3 grados en escala Richter,

  • 17 de marzo de 1575 (10:00), Terremoto en Santiago, 7,3 grados en escala Richter, 35 muertos.

  • 16 de diciembre de 1575 (14:30), Terremoto en Valdivia, 8,5 grados en escala Richter,

  • 24 de noviembre de 1604 (12:30), Terremoto en Arica, 8,5 grados en escala Richter,  120 muertos.

  • 16 de septiembre de 1615 (23:30), Terremoto en Arica, 8,8 grados en escala Richter.

  • 13 de mayo de 1647 (22:30),  Terremoto en Santiago, 8,5 grados en escala Richter, devasta la zona central de Chile y provoca una aguda crisis económica, 600 muertos.

  • 15 de marzo de 1657 (19:30), Terremoto en Concepción, 8,0 grados en escala Richter, 34 muertos.

  • 10 de marzo de 1681, Terremoto en Arica, 7,3 grados en escala Richter, 133 muertos.

  • 8 de julio de 1730 (04:45), Terremoto en Santiago y Valparaíso, 8,7 grados en escala Richter.

  • 25 de mayo de 1751 (01:00), Terremoto en Concepción, 8,5 grados en escala Richter,  65 muertos.

  • 30 de marzo de 1796 (06:45), Terremoto en Copiapó, 7,7 grados en escala Richter,  12 muertos.

  • 11 de abril de 1819 (10:00), Terremoto en Copiapó,  8,3 grados en escala Richter,  133 muertos.

  • 19 de noviembre de 1822 (22:30), Terremoto en Copiapó,  8,5 grados en escala Richter,  76 muertos.

  • 8 de octubre de 1831 (06:00),  Terremoto en Arica,  7,8 grados en escala Richter.

  • 18 de septiembre de 1833 (05:45), Terremoto en Arica,  7,7 grados en escala Richter, 18 muertos.

  • 20 de febrero de 1835 (11:30), Terremoto en Concepción,  8,5 grados en escala Richter.

  • 7 de noviembre de 1837 (08:00), Terremoto en Valdivia, 8,0 grados en escala Richter,  12 muertos.

  • 17 de diciembre de 1849 (06:00), Terremoto en Coquimbo, 7,5 grados en escala Richter,  23 muertos.

  • 6 de diciembre de 1850 (06:52), Terremoto en Santiago, 7,3 grados en escala Richter,  105 muertos.

  • 2 de abril de 1851 (06.48),  Terremoto en Copiapó, 7,1 grados en escala Richter,  43 muertos.

  • 5 de octubre de 1859 (08:00),  Terremoto en Copiapó, 7,6 grados en escala Richter,  44 muertos.

  • 13 de agosto de 1868 (16:45), Terremoto y maremoto en Arica, 8,5 grados en escala Richter.

  • 7 de julio de 1873,  Terremoto en La Ligua, 8,9 grados en escala Richter.

  • 11 de noviembre de 1876,  Terremoto en Illapel, 7,5 grados en escala Richter,  20 muertos.

  • 9 de mayo de 1877 (21:16),  Terremoto en Iquique, 8,5 grados en escala Richter, 34 muertos.

  • 15 de agosto de 1880 (08:48), Terremoto en Illapel, 7,7 grados en escala Richter,  25 muertos.

  • 16 de agosto de 1906 (19:48), Terremoto en Valparaíso, es destruido el puerto, 7,9 grados en escala Richter.

  • 4 de diciembre de 1918 (07:47), Terremoto en Copiapó, 8,2 grados en escala Richter, 6 muertos.

  • 10 de noviembre de 1922 (23:53), Terremoto y maremoto en Atacama, 8,4 grados en escala Richter.

  • 21 de noviembre de 1927 (19:17), Terremoto en Aysén, 7,1 grados en escala Richter.

  • 1 de diciembre de 1928 (00:06), Terremoto  que destruye el 75% de la ciudad Talca, 8,3 grados en escala Richter, 300 muertos.

  • 24 de enero de 1939, Terremoto en Chillán, 8,3 grados en escala Richter, 5.648 muertos.

  • 6 de septiembre de 1942,  Terremoto en Caldera, 7,3 grados en escala Richter, 5 muertos.

  • 6 de abril de 1943 (12:07), Terremoto en Ovalle, 8,3 grados en escala Richter, 12 muertos.

  • 2 de agosto de 1946 (15:19), Terremoto en Copiapó, 7,9 grados en escala Richter, 8 muertos.

  • 19 de abril de 1949 (23:19),  Terremoto en Angol,  7,3 grados en escala Richter, 35 muertos.

  • 17 de diciembre de 1949 (02:53), Terremoto en Tierra del Fuego,  7,8 grados en escala Richter, 6 muertos.

  • 6 de mayo de 1953 (13:16), Terremoto en San Carlos, 7,6 grados en escala Richter, 12 muertos.

  • 6 de diciembre de 1953 (22:05), Terremoto en Calama, 7,4 grados en escala Richter, 3 muertos.

  • 4 de septiembre de 1958,  Terremoto en Las Melosas,  Cajón del Maipo, Santiago, 7,3 grados en escala Richter, 4 muertos.

  • 21 de mayo de 1960 (06:02), Terremoto en Concepción, 7,3 grados en escala Richter, 125 muertos.

  • 22 de mayo de 1960 (15:11), Terremoto en la zona sur del país, que asola las provincias de Cautín, Valdivia, Osorno, Llanquihue y Chiloé. Es el de mayor intensidad en la historia chilena y mundial, con 9.5 grados en escala de Richter, 2.000 muertos.

  • 23 de febrero de 1965 (18:11), Terremoto en Taltal, 7,0 grados en escala de Richter, 1 muerto.

  • 28 de marzo de 1965 (12:33),  Terremoto en La Ligua, 7,4 grados en escala de Richter,  280 muertos.

  • 28 de diciembre de 1966 (04:18), Terremoto en Taltal, 7,8 grados en escala de Richter,  6 muertos.

  • 20 de diciembre de 1967 (22:25),  Terremoto en Tocopilla,  7,5 grados en escala de Richter,  10 muertos.

  • 8 de julio de 1971 (23:03),  Terremoto en Illapel, 7,5 grados en escala de Richter,  85 muertos.

  • 13 de marzo de 1975, Terremoto en  Coquimbo, 7,1 grados en escala de Richter,  3 muertos.

  • 16 de octubre de 1981 (00:25), Terremoto en La Ligua, 7,5 grados en escala de Richter.

3 de marzo de 1985 (19:46), Santiago


  • 3 de marzo de 1985 (19:46),  Terremoto en  Algarrobo y Santiago, 7,8 grados en escala de Richter,  178 muertos.

  • 8 de abril de 1985 (21:56), Terremoto en Lago Rapel, Santiago, 7,5 grados en escala de Richter,  13 muertos.

  • 8 de agosto de 1987 (11:48),  Terremoto en Iquique, 7,1 grados en escala de Richter,  3 muertos.

  • 30 de julio de 1995 (01:11), Terremoto en Antofagasta, 7,3 grados en escala de Richter,  3 muertos.

  • 13 de junio de 2005 (18:44),  Terremoto en  Tarapacá,  7,8 grados en escala de Richter,  11 muertos.

  • 21 de abril de 2007 (13:53),  Terremoto y tsunami en Aysén,  6,2 grados en escala de Richter,  10 muertos.

  • 14 de noviembre de 2007 (12:40),  Terremoto en Tocopilla,  7,5 grados en escala de Richter,  2 muertos.

  • 27 de febrero de 2010 (03:34), Terremoto en la zona centro y sur de Chile, Cauquenes, 8,8 grados en escala Richter,  521 muertos.
 
27 de febrero de 2010
  • 11 de marzo de 2010 (11:39), Terremoto en Pichilemu, 6,9 grados en escala de Richter,  2 muertos.

  • 2 de enero de 2011 (17:20),  Terremoto en Tirúa,  6,9 grados en escala de Richter.

  • 25 de marzo de 2012 (19:37),  Terremoto en Constitución, 6,8 grados en escala de Richter,  2 muertos.

  • 30 de enero de 2013 (17:15), Terremoto en  Vallenar, 6,7 grados en escala de Richter,  3 muertos.

1 de abril de 2014 (20:46), Terremoto en Iquique

  • 1 de abril de 2014 (20:46), Terremoto en Iquique, 8,2 grados en escala de Richter,  6 muertos.

  • 2 de abril de 2014 (20:46), Terremoto en Iquique, 7,6 grados en escala de Richter.


* Fuente:
Los terremotos en Chile (1570-2010) - Memoria Chilena: Portal

Sismicidad y Terremotos en Chile
Centro Sismológico Nacional, Universidad de Chile.

Listado de terremotos destructores en Chile

lunes, 24 de marzo de 2014

La muerte de Platero



"Por la cuadra en silencio, encendiéndose cada vez que pasaba por el rayo de sol de la ventanilla, revolaba una bella mariposa de tres colores..."

(CXXXII) De: Platero y yo - Juan Ramón Jiménez

A cien años de 'Platero y yo'





David González - Ilustración 'Platero y él'





PLATERO Y YO




I - Platero

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se
diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de aza-
bache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su
hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas. . .
Lo llamo dulcemente: "Platero?", y viene a mí con un trotecillo
alegre que parece que se ríe en no sé qué cascabeleo ideal . . .

Come cuanto le doy. Le gustan naranjas, mandarinas, las uvas
moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina go-
tita de miel . . .

Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña . . .; pero
fuerte y seco como de piedra. Cuando paso sobre él, los domingos,
por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos
de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:
-Tiene acero . . .
Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.


* * *

Primera edición de 'Platero y yo' (1914)











Juan Ramón Jiménez Mantecón
(Moguer, Huelva, 1881 – San Juan, Puerto Rico, 1958) poeta español, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1956, por el conjunto de su obra, designándose como trabajo destacado de la misma, la narración lírica Platero y yo.




Noticias

domingo, 16 de marzo de 2014

... de aquellas flores sombrías...

Pansy  -  Georgia O'Keeffe


Mis Flores Negras


Oye: bajo las ruinas de mis pasiones,
en el fondo de ésta alma que ya no alegras,
entre polvo de ensueños y de ilusiones
brotan entumecidas mis flores negras.

Ellas son mis dolores, capullos hechos
los intensos dolores que en mis entrañas
sepultan sus raíces cual los helechos,
en las húmedas grietas de las montañas,

Ellas son tus desdenes y tus rigores;
son tus pérfidas frases y tus desvíos;
son tus besos vibrantes y abrasadores
en pétalos tornados, negros y fríos.

Ellas son el recuerdo de aquellas horas
en que presa en mis brazos te adormecías,
mientras yo suspiraba por las auroras
de tus ojos... auroras que no eran mías.

Ellas son mis gemidos y mis reproches
ocultos en esta alma que ya no alegras;
son por eso tan negras como las noches
de los gélidos polos... mis flores negras.

Guarda, pues, este triste, débil manojo
que te ofrezco de aquellas flores sombrías;
Guárdalo; nada temas: es un despojo
del jardín de mis hondas melancolías.


* * *

Un poema antiquísimo y no menos bello, del poeta colombiano Julio Flórez Roa, nacido en  Chiquinquirá, Boyacá, 1867 y fallecido en Usiacurí, Atlántico, 1923, a los 55 años de edad. Según cuenta la tradición fue musicalizado por el propio poeta desde la cárcel.

Existen diversas versiones acerca de la autoría de la música de este pasillo colombiano, la mayoría sostiene que el compositor sería el mismo poeta, autor de la letra. Y se supone que la compuso desde la cárcel en 1903, junto con el pianista y compositor Emilio Murillo Chapull, donde se encontraban confinados por rebeldes, al publicar un pasquín antigobierno durante la Guerra de los mil días (1899-1993). La primera grabación que se hizo de esta popular canción fue la del dueto ecuatoriano Alvarado y Safadi, en 1916. Carlos Gardel lo grabó en 1922. 









Dice de Julio Flórez Roa el escritor Octavio Amortegui: «Tenía mucho del príncipe enlutado de la tragedia. Fuerte en su delgadez, más alto que bajo, negra como la endrina la media melena, tupidas las cejas y soñadores los ojos. Ojos alelados, ausentes y tristes, noblemente tristes, bajo los párpados pesados, quizá por lo gruesos, que daban a sus pupilas una cálida y brumosa lejanía crepuscular. Eran los labios sedientos bajo el bigote delgado y fino de Don Juan. Y entre la frente serenísima y el mentón, señoreando el rostro atezado y mate, la fuerte, sensitiva y tajante nariz. Esa perfecta nariz, tan difícil de encontrar -al decir de Tejada-, como un alma perfecta." Ha sido llamado «el último becqueriano» y «el último romántico», precisamente porque siendo contemporáneo, se mantuvo al margen del Modernismo». Perteneció al grupo llamado la Gruta Simbólica, junto a dos grandes poetas de la época, Candelario Obeso y José Asunción Silva.

Luis María Mora, conocido como «Moratín» dice de ellos:  «Un grupo de soñadores, músicos y poetas, al frente del cual iba él (Julio Flórez), se dirigía al camposanto a eso de la media noche, en las más espléndidas ascensiones de la luna. El grupo salvaba la verja, tomaba el vial del Torreón de Padilla y penetraba en los osarios. Una melancólica música de instrumentos de cuerda sonaba en la cripta. Algunas aves sacudían las alas en los cipreses; cruzaban de lejos las luciérnagas de los fuegos fatuos y la luna iluminaba los mármoles de las tumbas. ¡Eran confidencias con los sepulcros! ¡Eran singulares serenatas a los muertos! Algunos inclinaban la frente contra los troncos de los árboles, y meditaban. Algunas veces Julio Flórez recitaba sus versos a Silva. Luego el grupo tornaba a la ciudad antes que los sorprendiese la claridad del día, y así terminaban las extravagantes visitas a tantos seres idos, ya libres de las cadenas de la carne.»

El poeta colombiano Alfredo Gómez Jaime, quien se desempeñaba también como el poeta en un cargo diplomático en la Embajada de Colombia en España, no mencionó nunca la interpretación de Mis Flores Negras en las veladas que sostuvieron en su piso en la Calle de Atocha de Madrid los dos colombianos en compañía de algunos escritores como Rubén Darío, Francisco Villaespesa, Valleinclán, Manuel y Antonio Machado, José Santos Chocano. Gloria Serpa-Flórez, sobrina del poeta piensa que, si ya estaba compuesto este pasillo, Julio lo habría cantado allí. Alfredo Gómez Jaime relata así estas veladas: «Algunas noches se dignaba ir el gran solitario [Flórez] y nos subyugaba a todos con la magia de su verbo único, y a veces, también, nos hacía soñar con el alma dulce y triste de su tierra colombiana, cantando al piano los bambucos más sentimentales… ¡Oh encanto fúnebre y hondo de aquel Simón el Enterrador al que la voz de Julio ponía algo así como un temblor de lágrimas…». 


Julio Flórez ha pasado a la historia como un bardo popular, que supo interpretar los amores y los dolores de la nación colombiana bajo temas absolutos como la naturaleza, la madre, la patria, la amada y la muerte.


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