I will wait for you

I will wait for you
"Expectations" - Christophe Vacher

viernes, 29 de julio de 2011

Soneto de la ausencia





Que mi casa sin ti ya no es mi casa,
y el aire ni respira ni madura.





¿Me oyes, amor? Hay un fragor de trenes,
o quizá de batanes o de espigas
que te aleja de mí. No, no me digas
que te irás para siempre. Los andenes

se despoblaron. Yo, regreso. Penes
por donde penes, corazón, no sigas,
no te sigas marchando. Más fatigas
y más amor perdido si no vienes.

Ay, dolor, que yo sé lo que me pasa.
Que mi casa sin ti ya no es mi casa,
y el aire ni respira ni madura.

Que estás dentro de mí, pero no basta
aunque te lleve hasta los huesos, hasta
la misma pena que hasta ti me dura.


*****


*  José Albi Fita (Valencia, 1922 - Denia, Alicante, 7 de junio de 2010), poeta, novelista, crítico literario y traductor español, Premio de las Letras Valencianas 2002.
Cursó los estudios de Derecho en la Universidad de Valencia y en la de Deusto, licenciado en Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza, obteniendo el doctorado en la Universidad Central de Madrid.
A partir de la década de 1950 aparece su extensa obra, y también su interés por la crírica literaria que empieza a plasmar en la revista Cuadernos literarios, que funda en 1954. Destacó también por su trabajo con Joan Fuster en las recopilaciones de destacados escritores en la "Antología del surrealismo español", "Antología de la poesía de Ángel Crespo" y "Antología de Paul Eluard".
Como poeta tuvo en amplio reconocimiento de público y crítica, y obtuvo varios galardones. En 1957 obtiene el Premio Valencia de Literatura, por "Vida de un hombre". Premio Gabriel Miró por "El silencio de Dios"; Premio Valencia de Literatura en 1977, por "Odisea 77"; Premio Miguel Ángel de Argumosa en 1978 por "Elegía atlántica" y Premio de las Letras Valencianas de la Generalidad Valenciana, en 2002.
Presidente de honor de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios.

*  Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Albi

Definitiva soledad



Spirit of the West  -  Juan G.Cairós

La Romba, Valle de Guerra, Tenerife





Caerán constelaciones,
se hundirán montes, siglos, tempestades, 
y no vendrás. Y yo estaré mirando 
lo que nos une todavía: el mar.




¿Oyes el mar?
Eternamente estaremos escuchándolo.
Lo llevaremos dentro como la sangre, como la paz
como te llevo a ti misma.
Todo, todo irá acabando: la tristeza, la vida,
la soledad tan grande en que me has dejado.
Sólo el mar, amor mío, el mar sigue existiendo.
Me asomo: lo contemplo desde esta tarde lenta,
desde esta fría y herrumbrosa baranda
adonde no te asomas.


Amor, no estás conmigo. ¿Ves el silencio en torno?
Baja como las olas, 
me roza como el río de tu piel,
se aleja para siempre.
Tú, mar, eterno mar de mi sueño,
sueño ya tú, lejana, irremediable. 


El viento te acaricia. Yo soy el viento.
Pero estoy solo.
Y tú, tú estás lejana.
Sólo el mar te recuerda, te vive, te arrebata.
Siento tus labios, que es sentirte entera;
siento tu carne, calladamente mía.
Mis manos en el aire te dan vida,
y la playa, ya inútil sin tu huella,
deshabitada y torpe se aleja como el día.
Sólo la tarde existe;
existe y va muriendo. Unos dedos de espuma
me agitan los cabellos; 
unas hojas doradas por el sol van cayendo.
Quizá son tus palabras,
quizá el cerco ya inútil de tus brazos.


Escucha, amor, te voy nombrando
como te nombra el mar. Algún abismo
se quiebra no sé dónde, y este mar que respiro 
                                                                no es el mío
con capiteles rotos y con mirto.
Es tu terrible mar, tu ecuatoriana selva,
como tú, tormentosa; como tú, quieta, insospechada, dulce,
y otra vez angustiosa y arrebatada. Amor,
me vas muriendo. Este mar que era nuestro 
me mira indiferente. Quisiera levantarme 
como un viento tremendo
y sacudir las velas, descerrajar los brazos,
morirme a chorros.
Pero sólo el silencio. Yo, acodado en en el aire, 
contemplo tu recuerdo. 
No hay más que arena.
La ciudad, a lo lejos, se desdibuja. 
Es un humo borroso como el olvido.
Ahora estiro los brazos y te busco. 
Aquí están nuestras rocas. El mar se mira en ellas;  
también te busca. 
Una estrella de mar va acariciando mi sombra: 
mi sombra que, sin la tuya, no es más que un pozo seco. 
Esta tarde es como media vida: la media que me falta. 
                                                La que tú te has llevado.


No, no has venido. 
Eternamente no vendrás.  Caerán constelaciones,
se hundirán montes, siglos, tempestades, 
y no vendrás. Y yo estaré mirando 
lo que nos une todavía: el mar.
Un buque remotísimo buscará el horizonte;
pasará una pescador con sus cañas al hombro.
Sólo tú no vendrás. 
No vendrás nunca.


*****




*  José Albi Fita:   (Valencia, 1922 - Denia, Alicante, 7 de junio de 2010), poeta, novelista, crítico literario y traductor español.  Cursó los estudios de Derecho en la Universidad de Valencia y en la de Deusto, licenciado en Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza, obteniendo el doctorado en la Universidad Central de Madrid.

A partir de la década de 1950 aparece su extensa obra, y también su interés por la crítica literaria que empieza a plasmar en la revista Cuadernos literarios, que funda en 1954. Destacó también por su trabajo con Joan Fuster en las recopilaciones de destacados escritores en "Antología del surrealismo español", "Antología de la poesía de Ángel Crespo" y "Antología de Paul Eluard".

Como poeta tuvo en amplio reconocimiento de público, crítica y varios galardones. En 1957 obtiene el Premio Valencia de Literatura por "Vida de un hombre". Premio Gabriel Miró por "El silencio de Dios"; Premio Valencia de Literatura en 1977 por "Odisea 77"; Premio Miguel Ángel de Argumosa en 1978 por "Elegía atlántica" y Premio de las Letras Valencianas de la Generalidad Valenciana en 2002.
Presidente de honor de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios.

*  Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Albi



jueves, 28 de julio de 2011

"...dejar que lo que es sea"



"Natural death"  Juan G. Cairós





"...dejar que lo que es sea, sin ser para mí"
Hugo Mujica
(poeta argentino)

Eres,
porque eres en mí
hueco
nada
la nada de tu ausencia
sed
hambre
deseo del todo
pero nada...
silencio...


Eres 
la nada que existe, porque se siente
la nada que existe, porque desgarra
la nada que existe, porque eres allí
donde no estás,
donde dueles,
donde se te ama,
donde no hay nada,
sólo hueco que espera ser llenado.


Amar es tener sin poseer.
Amar es al mismo tiempo gracia y condena.


Es, como Prometeo encadenado, 
un desgarrarse cada día.


Es tener una herida 
abierta que teme 
a que salga el puñal que la abrió.


Es tener aquí dentro,
en el vacío del alma,
una llama que arde
sin consumir ni consumirse.


Y en ese vacío de todo
es amar sin esperanza.


Es partir sin saber a dónde ir.
Es emprender el viaje
desconociendo el tiempo y la distancia.


Amar es tener sin poseer,
es nada y es todo.


"Saber a priori que es imposible" *
y sin embargo,  no dudar 
y dar un salto al vacío.




MIA




Ref.
*  Hugo Mujica


Juan de la Cruz, la nada: fuente y metáfora

SILENCIO... (Hugo Mujica bajo la mirada de Cristián Warnken)





SILENCIO

"Un médico que acaba de operar un cuerpo enfermo de cáncer, un anestesista que libró hace pocos minutos una lucha con el dolor de alguien, una enfermera que todavía trae el olor del cloroformo pegado en la piel. Un estudiante de medicina que apenas ha tenido tiempo de respirar en estos días agitados de su práctica. Todos entran a la sala, como monjes blancos de una ciencia -la medicina- que terminó por ocupar el lugar de la magia, de la religión, de lo que antes curaba al hombre.  
                                                                                                                                                         ¿Quién alivia hoy de verdad el dolor del hombre? ¿Puede la ciencia -la hija estrella de una madre muerta, la sabiduría- calmar por sí sola el dolor que se aloja en el corazón de todos, los sanos y los enfermos?

Pienso en eso cuando veo entrar al poeta argentino Hugo Mujica al auditorio de este hospital y centro docente Padre Hurtado, en pleno corazón de las comunas más populosas de Santiago sur. Pero, ¿quién es Hugo Mujica? Eso deben preguntarse los que repletan la sala, mientras palpan sus celulares ansiosos, sus estetoscopios en espera.

Hugo Mujica se parece al protagonista de la película "Stalker" de Tarkovski, ese hombre como venido de otra parte, que parte en búsqueda de la "zona", acompañado de un intelectual y un científico, entre otros. Es el único que sabe esperar, soportar el silencio, el viaje a veces absurdo para llegar a ese lugar sagrado, fuera del tiempo, que alguien ha encontrado en un lugar del planeta devastado.  Mujica, como Stalker, parece un extraterrestre iluminado por una suave fiebre que se llama "espera". Eso viene a decir Mujica a los que vienen a escucharlo sin saber quién es: que ha llegado la hora de callar, que hay que ponerse a "la escucha", que cada uno de nosotros llegó al mundo sin pedirlo, que todo se ha dado porque sí, que                 

"no hay dádiva 
sin la mano que la espere
sin la palma que la coja".

Un silencio emocionado, expectante, acoge cada palabra de Mujica. Pero, ¿quién es Mujica? ¿Importa realmente saberlo? Él ha llegado aquí, a este lugar donde se nace y se muere, se sana y se enferma, sin que nadie se lo pidiera. Porque sí. Porque siempre lo fundamental ha sido así.

"Desde que el hombre es hombre se ha reunido siempre en torno a alguien que habla, para preguntarse qué es eso de estar acá, qué es eso de pertenecer a la vida, pues para el hombre la vida ha aparecido como una pregunta...".

Es Mujica quien habla y, hechizados por sus palabras y poemas limpios, casi transparentes, médicos y enfermeros se transforman en "pacientes", pacientes de la Poesía, ese lenguaje que "hace que lo ausente siga vigente, que hace presente lo que se acaba de perder".           

¿Y qué se acaba de perder? Nosotros mismos, la vida, el presente que nos ha sido donado, lo hemos perdido.

¿Y cómo lo hemos perdido? Dejando de celebrar y, antes que nada, de escuchar.

¿Y qué hay que escuchar? Hay que escuchar la lluvia que cae y la que todavía no llega, escuchar lo que los estetoscopios y los celulares no escuchan: nuestro propio silencio.

Isaac de Nínive lo dijo: "El silencio es el misterio del mundo venidero. El habla es el órgano del mundo presente. Muchos buscan con avidez, pero encuentran únicamente aquellos que permanecen en silencio"

Pero, ¿quién es Isaac de Nínive? ¿Y qué importa? No importa saber, sí importa escuchar.

¿Quién eres tú? Eso importa. Todo lo demás es ruido, allá afuera. Acá se ha instalado una comunión del silencio abrazado.  Mujica habla, musita sus poemas, y no llueve, pero llueve. 
                                                                                                                                                         ¿Alguien ha muerto mientras escuchamos a Mujica en este hospital?  
                                
"Hace apenas días murió mi padre
hace apenas tanto
(...) hoy no es como otras lluvias,
hoy llueve por vez primera sobre el mármol de su tumba.
Bajo cada lluvia
podría ser yo quien yace, ahora lo sé,
ahora que he muerto en otro".

Mujica recita. Mientras él recita, alguien ha nacido, en este hospital u otro, sin saber por qué.  Médicos, enfermeras y estudiantes están a la escucha de lo naciente. Tal vez por primera vez."





El Mercurio, Chile 2008
Cristián Warnken (periodista y poeta chileno)






Hugo Mujica, poeta, filósofo, antropólogo, teólogo, místico y artista plástico.


Siempre he compartido los tesoros que he ido encontrando en el camino de la vida.  Así que ahora con gusto quiero darles a conocer a este poeta argentino que me fue presentado por la poeta valdiviana Ana Rosa Bustamante Morales.  Dejo aquí algunas líneas sobre su vida y obra, que tomé de su sitio.


HUGO MUJICA nació en Buenos Aires en 1942.  Estudió Bellas Artes, Filosofía, Antropología Filosófica y Teología. Esta gama  se refleja en la variación de su obra que abarca narrativa y poesía,  en las que trata temáticas relativas a sus especialidades.

De acuerdo a mis intereses,  destaco la mística y la metafísica.  Sus líneas apuntan a temas tan trascendentales como los ontológicos y teológicos,  desde una perspectiva actual,  con un extraordinario acervo,  abierto a creyentes y no creyentes.


Entre sus principales libros de ensayos se cuentan "Kyrie Eleison" (1991), "Kénosis" (1992), "La palabra inicial" (1995), "Flecha en la niebla" (1997), "Poéticas del vacío" (2002), "Lo naciente" (2007), "La casa y otros ensayos" (2008) y "La pasión según Georg Trakl" (2009). "Solemne y mesurado" (1990) y "Bajo toda la lluvia del mundo" (2008), son sus dos libros de cuentos.

Su obra poética, iniciada en 1983, ha sido editada en Argentina, España, Italia, Francia, México, Estados Unidos, Chile, Eslovenia y Bulgaria. En 2005 Seix Barral la publicó en "Poesía completa. 1983-2004", en 2011 se editó su último libro de poesía: "Y siempre después el viento". 

Su vida y sus viajes han sido el material principal de su obra, hitos como el haber vivido y participado de la década de los 60 en el Greenwich Village de Nueva York, como artista plástico, o el haber callado durante siete años en el silencio de la vida monástica de la Orden Trapense, donde comenzó a escribir, son parte de su extraordinaria historia.



"Perro ladrando a la luna"  -  Joan Miró


ORILLAS



Afuera ladra un perro 

a una sombra, a su eco
o a la luna 
para hacer menos cruel la distancia. 

Siempre es para huir que cerramos 
una puerta,
es desierto la desnudez que no es promesa 

la lejanía 
de estar cerca sin tocarse
               como bordes de la misma herida. 

Adentro no cabe adentro, 

no son mis ojos
los que pueden mirarme a los ojos,
son siempre los labios de otro
                           los que me anuncian mi nombre.


Hugo Mujica


***


Está disponible un ensayo,  por el que partí en mi acercamiento a su obra,  y me fue tan impactante,  que no habría podido empezar con otro mejor,  porque es sobre un tópico que me apasiona,  San Juan de la Cruz,  su mística y su poética.


El ensayo lleva por título:  

"JUAN DE LA CRUZ,  LA NADA: FUENTE Y METÁFORA"

Y lo pueden encontrar en su sitio web,  en este link:


En el sitio también podrán encontrar sus libros y el modo de adquirirlos.

A modo de conclusión puedo decir que,  como es obvio,  a su ensayo le encontré una correspondencia con otros dos teólogos,  sacerdotes, filósofos y poetas, todos contemporáneos,  con una propuesta mística muy similar:  P. Ignacio Larrañaga en sus obras "Muéstrame tu rostro", "Las Fuerzas de la decadencia" y "Del sufrimiento a la paz",  tres obras que he releído,  preparando un ensayo sobre la melancolía y el arte,  para el que se me ha ocurrido un título como "Cuando la vida ya no tiene sentido.  Los artistas y la muerte".  Estaba en esto cuando supe de la muerte de Amy Winhouse.

El otro teólogo al que me refería en el párrafo anterior es por supuesto,  el P. John O'Donohue,  poeta y filósofo irlandés,  autor de "ANAM CARA,  el libro de la sabiduría celta",  que me ha marcado tan fuertemente,  que no consigo separarme de él.  

Leyendo el ensayo de Hugo Mujica,  sin yo ser poeta,  me han surgido unos versos,  que al igual que al leer a San Juan de la Cruz,  el amor a Dios nos lleva al amor romántico-erótico,  al fin que todas las formas de amor (verdadero) provienen de la misma fuente.  Dejaré esos versos en un post siguiente.  Pero antes,  transcribo una presentación que hizo el periodista y poeta chileno Cristián Warnken acerca de Hugo Mujica,  en su visita a Chile.



miércoles, 27 de julio de 2011

Poema 14: Sakura, la flor del cerezo en Japón


Sakura,  la flor del cerezo en Japón


Poema 14



Juegas todos los días con la luz del universo. 

Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua. 

Eres más que esta blanca cabecita que aprieto 

como un racimo entre mis manos cada día. 


A nadie te pareces desde que yo te amo. 

Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas. 

¿Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur? 

Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías. 


De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada. 

El cielo es una red cuajada de peces sombríos. 

Aquí vienen a dar todos los vientos, todos. 

Se desviste la lluvia. 


Pasan huyendo los pájaros. 

El viento. El viento. 

Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres. 

El temporal arremolina hojas oscuras 

y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo. 


Tú estás aquí. Ah tú no huyes. 

Tú me responderás hasta el último grito. 

Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo. 

Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos. 


Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas, 

y tienes hasta los senos perfumados. 

Mientras el viento triste galopa matando mariposas 

yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela. 


Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí, 

a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan. 

Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos 

y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes. 


Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote. 

Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado. 

Hasta te creo dueña del universo. 

Te traeré de las montañas flores alegres, copihues, 

avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos. 


Quiero hacer contigo 

lo que la primavera hace con los cerezos.




(De:  "Veinte poemas de amor y una canción desesperada")


PABLO NERUDA