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"Expectations" - Christophe Vacher

Bosque en Galway - Vratsagirl


martes, 16 de octubre de 2012

"...canta ella donde el eco reverbera y allí mi alma se llena de contento..."

My Lady Greensleeves - Dante Gabriel Rossetti,  poeta y pintor prerrafaelita


EL RETRATO


He aquí su retrato, tal como era:
no me asombrara tanto si al marcharme
de la estancia quedase prisionera
mi cara en el espejo tras mirarme.
La observo largamente y me parece
que aún respira y su boca se estremece,
que se entreabren sus labios, que podría
oír su dulce acento todavía,
y no obstante en la tierra permanece.

Así fue, como rayo que extinguido
hace aun la prisión más tenebrosa,
de la lluvia constante ese latido
que da a la soledad su propia prosa.
Del galardón de amor sólo perdura
esto, y lo que con triste vestidura
recoge de mi alma su consejo,
queda lo que es secreto y es reflejo
bajo tierra sepulto o allá en la altura.

Al pintar yo, devoto, su figura
entre árboles la puse, donde apenas
la luz hiende la mística verdura,
y el dulce susurrar de las amenas
voces llega apagado; ante el fulgente
fuego fatuo, y figuras cuyo ausente
nombre ignoran de sí, y aquel rocío
de otro tiempo, y sus pasos detrás mío,
lo que se fue cual vino, quedamente.

Un bosque umbrío y profundo; allí está ella
como lo estuvo un día, así era entonces:
sus manos sosegadas de doncella,
y el grato fluir de líneas puras, bronces,
la cifra rebasando de lo hermoso
cual ignota presencia o cual dichoso
sueño. Es ella y ya no es ni sombra leve
de si misma en la hierba ni ese breve
reflejo sobre el río rumoroso.

Nos encontramos solos aquel día
y nada entonces turba o importuna
nuestra perfecta dicha y armonía.
—La memoria hace hoy triste, cual la luna
que aparece de día, aquel momento—.
Junto a ella bebo en la fuente, sediento
de otras aguas que fluyen a mi vera,
canta ella donde el eco reverbera
y allí mi alma se llena de contento.

Apenas tuve el ánimo dispuesto
para decir lo que guardado arde,
estalló la tormenta, el trueno presto
resonó entre los montes. Esa tarde,
junto al cristal que la lluvia batía,
repetí mis palabras, ella oía
con sus ojos perdidos en los prados
por la lluvia y el viento aún cegados,
desiertos y anegados todavía.

Aún vibraba el recuerdo, al otro día,
de todas esas cosas, como el viento
que acaricia la rama, aún batía
el amor con su ala. Ese momento
deseaba hacer mío y un retrato
me propuse pintar. En dulce trato
fui, entre silencio y plática, trazando
su imagen entre plantas, imitando
la sombra de los chopos, el regato.

Y aun cuando todo mientras la pintaba
era aire fragante en torno mío,
mi amor en su pesar adivinaba
en cada flor cuajada de rocío
un corazón latiendo en la espesura.
Oh corazón que ya no se apresura,
que yace en las tinieblas sosegado
¿Qué es para ti mi amor o este delgado
rayo que el astro teje con premura?

Ya que ahora la luz niega esos días
ya nada que escuchar o ver nos queda,
sólo un grave murmullo en las sombrías
tinieblas trae a mi oído su voz queda,
cuando la brisa inclina hacia el sendero,
la sombra de las hojas, y el estero,
las selvas y las aguas, que el dorado
fulgor de las estrellas ha aureolado,
yacen igual que yace lo postrero.

Pude anoche dormir y divagando
fui aplazando mi sueño hasta perderlo.
El llanto mansamente fue brotando
a mis ojos, pues, sin yo pretenderlo,
me hallé en aquellos bosques que aquel día
con ella recorrí; y allí seguía,
en un palor de noche sumergido,
cuando al borde de luz llegó el bramido
del mar que tiene corazón de arpía.

Donde el cielo su hálito retiene
y del amor escucha su latido,
donde el ángel reposa su ala lene
en torno a las esferas escondido
¡Cómo habrá de extasiarse complacida
mi alma cuando libre y renacida,
tras los acordes de la solar danza,
en su alma se adentre sin tardanza
y en su silencio a Dios conozca en vida!

Aquí, junto a su rostro, mi memoria
queda mientras aguarda el dulce ocaso,
hasta que con los ojos de la gloria,
con los ojos más tiernos, ¡oh Parnaso!,
que los de ayer, pueda mirar. Y en tanto
anhelo y esperanza, ya quebranto,
se han perdido, en su imagen permanecen
intactos, cual cruzados que perecen
y reposan junto al Sepulcro Santo.

Dante Gabriel Rossetti


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