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lunes, 22 de octubre de 2012

¿Adónde te escondiste, Amado, y me dejaste con gemido?




Cántico espiritual de San Juan de la Cruz




Canciones entre el alma y el Esposo [1]


La Esposa [*]

1.
           ¿Adónde te escondiste,  
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste, 
habiéndome herido;
salí tras ti [*] clamando, y eras ido. [2]          5

2.
           Pastores, los que fuerdes
allá por las majadas al otero, [3]
si por ventura vierdes [4]
aquel que yo más quiero,
decilde que adolezco, peno y muero.[5]       10

3.
           Buscando mis amores, [6]
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.                   15

Pregunta a las criaturas [*]

4.
           ¡Oh bosques y espesuras,
plantadas por la mano del Amado!  
¡Oh prado de verduras, [7]
de flores esmaltado!,
decid si por vosotros ha pasado.                  20

Respuesta de las criaturas [*]

5.
           Mil gracias derramando,
pasó por estos sotos con presura, [8]
y, yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de hermosura. [9]             25






La Esposa [*]

6.
           ¡Ay, quién podrá sanarme!
Acaba de entregarte ya de vero; [10]
no quieras enviarme [11]
de hoy más ya mensajero, [12]
que no saben decirme lo que quiero.           30

7.
           Y todos cuantos vagan [13]
de ti me van mil gracias refiriendo,
y todos más me llagan,
y déjame muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.         35

8.
           Mas, ¿cómo perseveras,
¡oh vida!, [*] no viviendo donde vives,  
y haciendo porque mueras
las flechas que recibes,
de lo que del Amado en ti concibes? [14]      40

9.
           ¿Por qué, pues has llagado [15]
aqueste corazón, no le sanaste?
Y, pues me le has robado,
¿por qué así le dejaste
y no tomas el robo que robaste?                  45

10.
           Apaga mis enojos, [16]
pues que ninguno basta a deshacellos, [17]
y véante mis ojos,
pues eres lumbre [18] dellos
y sólo para ti quiero tenellos. [*]                 50


Estrofa añadida en la versión del Cántico B:

Descubre tu presencia
Y máteme tu vista y hermosura; 
Mira que la dolencia 
de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura.


11.
           ¡Oh cristalina fuente,
si en esos tus semblantes [19] plateados
formases de repente
los ojos deseados,
que tengo en mis entrañas dibujados!           55

12.
           ¡Apártalos, Amado,
que voy de vuelo!  







El Esposo [*]

            Vuélvete, paloma, [20]
que el ciervo vulnerado [21]
por el otero asoma
al aire de tu vuelo y fresco toma. [22]         60


La Esposa [*]

13.
           Mi Amado las montañas,
los valles solitarios nemorosos, [23]
las ínsulas extrañas, [24]
los ríos sonorosos, [25]
el silbo de los aires amorosos,                    65

14.
           la noche sosegada,
en par de los levantes de la aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.                   70

15.
           Nuestro lecho florido, [26]
de cuevas de leones enlazado,
en púrpura tendido, [27]
de paz edificado,
de mil escudos de oro coronado. [28]        75

16.
           A zaga de tu huella,
las jóvenes discurren [29] al camino,  
al toque de centella,
al adobado [30] vino,
emisiones de bálsamo divino. [31]            80

17.
           En la interior bodega,
de mi Amado bebí y, cuando salía
por toda aquesta vega,
ya cosa no sabía, [32]
y el ganado perdí que antes seguía. [33]    85

18.
           Allí me dio su pecho,
allí me enseñó ciencia muy sabrosa, [34]
y yo le di de hecho
a mí, sin dejar cosa; [35]
allí le prometí de ser su Esposa.               90

19.
           Mi alma se ha empleado
y todo mi caudal en su servicio;
ya no guardo ganado,
ni ya tengo otro oficio,
que ya sólo en amar es mi ejercicio.        95

20.
           Pues ya si en el ejido [36]  
de hoy más no fuere vista ni hallada, [37]
diréis que me he perdido,
que, andando enamorada,
me hice perdidiza [38] y fui ganada.       100

21.
           De flores y esmeraldas,
en las frescas mañanas escogidas,
haremos las guirnaldas,
en tu amor florecidas,
y en un cabello mío entretejidas. [39]     105

22.
           En solo aquel cabello,
que en mi cuello volar consideraste, [40]
mirástele en mi cuello,
y en él preso quedaste,
y en uno de mis ojos te llagaste. [41]      110

23.
           Cuando tú me mirabas,
su gracia en mí tus ojos imprimían, [42]
por eso me adamabas, [43]
y en eso merecían 
los míos adorar lo que en ti vían. [44]     115

24.
           No quieras despreciarme,
que, si color moreno en mí hallaste, [45]
ya bien puedes mirarme
después que me miraste,
que gracia y hermosura en mí dejaste.    120

25.
           Cogednos las raposas,
que está ya florecida nuestra viña, [46]
en tanto que de rosas
hacemos una piña,
y no parezca [47] nadie en la montiña.    125

26.
           Detente, cierzo muerto;
ven, austro, que recuerdas los amores, [48]
aspira por mi huerto, [49]
y corran tus olores,
y pacerá el Amado entre las flores. [50]   130



El Esposo [*]

27.
            Entrado se ha la Esposa
en el ameno huerto deseado, [51]  
y a su sabor [52] reposa,
el cuello reclinado
sobre los dulces brazos del Amado. [53]   135

28.
           Debajo del manzano,
allí conmigo fuiste desposada,
allí te di la mano,
y fuiste reparada
donde tu madre fuera violada. [54]         140

29.
           A las aves ligeras,
leones, ciervos, gamos saltadores,
montes, valles, riberas,
aguas, aires, ardores
y miedos de las noches veladores, [55]    145

30.
           por las amenas liras 
y canto de sirenas, os conjuro
que cesen vuestras iras
y no toquéis al muro,
porque la Esposa duerma más seguro.      150






La Esposa [*]

31.
           ¡Oh ninfas de Judea!,  
en tanto que en las flores y rosales
el ámbar perfumea, [56]
morá [57] en los arrabales
y no queráis tocar nuestros umbrales. [58]  155

32.
           Escóndete, carillo, [59]
y mira con tu haz [60] a las montañas,
y no quieras decillo,
mas mira las compañas [61]
de la que va por ínsulas extrañas. [62]       160


El Esposo [*]

33.
           La blanca palomica
al arca con el ramo se ha tornado,
y ya la tortolica
al socio [63] deseado
en las riberas verdes ha hallado.              165

34.
           En soledad vivía,
y en soledad ha puesto ya su nido;
y en soledad la guía
a solas su querido,
también en soledad de amor herido.        170






La Esposa [*]

35.
           Gocémonos, Amado,
y vámonos a ver en tu hermosura
al monte o al collado, 
do mana el agua pura; [64]
entremos más adentro en la espesura.      175

36.
           Y luego a las subidas 
cavernas de la piedra nos iremos, [65]
que están bien escondidas,
y allí nos entraremos
y el mosto de granadas gustaremos. [66]   180

37.
           Allí me mostrarías
aquello que mi alma pretendía,
y luego me darías
allí, tú, vida mía,
aquello que me diste el otro día:             185

38.
           el aspirar del aire,
el canto de la dulce filomena, [67]
el soto y su donaire  
en la noche serena,
con llama que consume y no da pena.      190

39.
           Que nadie lo miraba,
Aminadab tampoco parecía, [68]
y el cerco sosegaba,
y la caballería, 
a vista de las aguas, descendía.              195



* * *

*  Notas:
[1] El poema dio origen a las Declaraciones en prosa, que han llegado en tres versiones distintas: CA, CA’ y CB.
[2] eras ido equivale a ‘estabas ausente’. La ausencia amorosa provoca la salida y la persecución, temas y símbolos que se repiten en el inicio de otros poemas sanjuanistas.

[3] majadas, otero (‘cerro aislado que domina un llano’): vocablos de intenso sabor popular y pastoril.

[4] Se manifiesta en estos últimos versos de la estrofa el influjo del Cantar V, 8: adiuro vos filiae Hierusalem si inveneritis dilectum meum ut nuntietis ei quia amore langueo.

[5] Gradación semántica ascendente en adolezco (‘enfermo’), peno, muero, reflejo de la expresión quia amore langueo del Cantar V, 8.

[6] amores: metonimia para representar al Amado. Se advierten reminiscencias del Cantar III, 2: surgam et circuibo civitatem per vicos et plateas quaeram quem diligit anima mea.

[7] verduras: ‘follaje, plantas de intenso color verde’.

[8] con presura: ‘con apresuramiento, deprisa’.

[9] El vocablo hermosura debería pronunciarse con cierta aspiración inicial que impidiera la sinalefa y, de este modo, salvaguardar el cómputo silábico del verso.

[10] de vero: ‘de veras’, ‘de verdad’.

[11] no quieras enviarme: perífrasis latinizante con subjuntivo, equivalente a un imperativo negativo, de reminiscencias evangélicas (Juan, X, 17: Noli me tangere, por ejemplo).

[12] de hoy más ya mensajero: ‘ya desde hoy más mensajero’. Mensajero tiene un sentido colectivo que justifica la concordancia ad sensum en el plural saben.

[13] vagan: ‘se dedican al servicio de Dios, a la contemplación divina’. Se trata de un cultismo semántico con significado específico derivado de la expresión vacare Deo.

[14] de lo que del Amado en ti concibes: lo que hiere hasta extremos de muerte no es el Amado, sino algo suyo, concebido en la amada, que despide efluvios a manera de flechas.

[15] En el tema de la herida de amor se han reconocido ecos del Cantar IV, 9: vulnerasti cor meum soror mea sponsa vulnerasti cor meum.

[16] enojos: ‘disgustos’, ‘penas’.

[17] deshacellos, tenellos: ‘deshacerlos, tenerlos’. Respetamos la asimilación palatalizadora, frecuente en la poesía del Siglo de Oro, para mantener la rima.

[18] lumbre: ‘luz’.

[19] semblantes: ‘reflejos’; ‘los que semejan otra cosa’.

[20] (vv. 56-57): se aprecia el influjo del Cantar VI, 4: averte oculos tuos a me quia ipsi me avolare fecerunt, aunque estas palabras son pronunciadas por el Esposo en el texto bíblico.

[21] vulnerado: ‘herido’.

[22] (vv. 57-60): se han señalado ecos del Cantar VI, 12: revertere revertere Sulamitis revertere revertere ut intueamur te.

[23] nemorosos: ‘boscosos’, ‘cubiertos de bosques’.

[24] ínsulas: ‘islas’; extrañas: ‘maravillosas’, ‘indecibles’. Se perciben ecos de las novelas de caballerías así como de los continuos descubrimientos y conquistas de la época.

[25] sonorosos: ‘muy sonoros, estruendosos’.

[26] florido: ‘de flores’.

[27] tendido: vocablo de significado incierto, que ha sido interpretado como ‘desplegado’, ‘plantado’, en relación con un lienzo o paño de púrpura que protege el lecho.

[28] (vv. 71-75): en la estrofa se funde una serie de imágenes procedentes del Cantar de los Cantares, tales como I, 15: lectulus noster floridus; IV, 8: de cubilibus leonum de montibus pardorum; III, 10: columnas eius fecit argenteas reclinatorium aureum ascensum purpureum y IV, 4: mille clypei pendent ex ea omnis armatura fortium.

[29] jóvenes: ‘doncellas’; discurren: ‘marchan’, ‘corren’.

[30] adobado: ‘enriquecido con especias’.

[31] (vv. 75-80): se advierten en la estrofa reflejos muy libres del Cantar: para los dos primeros versos, I, 2-3: fraglantia unguentis optimis oleum effusum nomen tuum ideo adulescentulae dilexerunt te trahe me post te curremus, y III, 11: egredimini et videte filiae Sion regem Salomonem; V, 4: venter meus intremuit ad tactum eius; VIII, 2, ibi me docebis et dabo tibi poculum ex vino condito et mustum malorum granatorum meorum, IV, 13: emissiones tuae paradisus malorum punicorum cum pomorum fructibus.

[32] ya cosa no sabía: ‘ya no sabía nada’.

[33] (vv. 81-85): libre selección de imágenes del Cantar. Para la de la bodega, se han señalado influencias de II, 4: introduxit me in cellam vinariam, y I, 3: introduxit me rex in cellaria sua; para el segundo verso, V, 1: comedi favum cum melle meo bibi vinum meum cum lacte meo, comedite amici bibite et inebriamini carissimi; para el cuarto, VI, 11: nescivi anima mea, y para el último verso, I, 5: vineam meam non custodivi.

[34] (vv. 86-87): se han sugerido referencias del Cantar, combinadas con gran libertad; así, para el primer verso, VII, 12: ibi dabo tibi ubera mea; IV, 5: duo ubera tua sicut duo hinuli capreae gemelli qui pascuntur in liliis; VII, 3: duo ubera tua sicut duo hinuli gemelli capreae, VII, 7: ubera tua botris y VII, 8: erunt ubera tua sicut botri vineae; para el segundo, VIII, 2: ibi me docebis et dabo tibi poculum ex vino condito.

[35] sin dejar cosa: ‘sin dejar nada’.

[36] ejido: ‘campo comunal, a la salida de un pueblo’.

[37] de hoy más no fuere vista ni hallada: ‘pues si en el ejido no fuere vista ni hallada desde hoy ya más’. Hipérbaton semejante al del verso 29.

[38] me hice perdidiza: ‘simulé perderme’ o ‘me perdí voluntariamente’.

[39] (vv. 101-105): composición a partir de diversos fragmentos del Cantar: VII, 12: mane surgamus ad vineas, videamus si floruit vinea, si flores fructus parturiunt, si floruerunt mala punica; II, 5: fulcite me floribus; III, 11: egredimini et videte filiae Sion regem Salomonem in diademate quo coronavit eum mater sua; IV, 8-9: veni de Libano sponsa, veni de Libano, veni coronaberis; IV, 9: vulnerasti cor meum... in uno crine colli tui; y VII, 5: caput tuum ut Carmelus et comae capitis sicut purpura regis vincta canalibus.

[40] consideraste: ‘contemplaste’, ‘observaste atentamente’.

[41] (vv. 106-110): estrofa articulada sobre el Cantar IV,9: vulnerasti cor meum, soror mea, sponsa, vulnerasti cor meum in uno oculorum tuorum, et in uno crine colli tui, con cruce de imágenes procedentes del soneto XXIII de Garcilaso:  «en tanto que’l cabello, que’n la vena / del oro s’escogió, con vuelo presto / por el hermoso cuello blanco, enhiesto, / el viento mueve, esparce y desordena».

[42] imprimían: ‘dejaban marcada’, ‘dejaban impresa’.

[43] adamabas: ‘amabas con vehemencia’.

[44] vían: ‘veían’.

[45] Se advierte la huella del Cantar I, 5: nolite me considerare quod fusca sim quia decoloravit me sol; y I, 4: nigra sum, sed formosa, filiae Hierusalem.

[46] (vv. 121-122): se perciben reminiscencias del Cantar II, 15: capite nobis vulpes, vulpes, parvulas, quae demoliuntur vineas, nam vinea nostra floruit; II, 13: ficus protulit grossos suos vineae; VI, 10: inspicerem si floruisset vinea; y VII, 13: videamus si floruit vinea.

[47] parezca: ‘aparezca’.

[48] austro: ‘viento cálido y húmedo, procedente del sur’; recuerdas: ‘despiertas’, ‘avivas’. (vv. 126-127): en estos dos versos se comprueba el influjo del Cantar IV, 16: surge aquilo et veni auster, perfla hortum meum et fluant aromata illius.

[49] aspira: ‘sopla’; huerto: imagen procedente del hortus conclusus bíblico, en la que confluye el locus amoenus de la literatura clásica.

[50] Se ha notado en este verso la impronta del Cantar II, 16: dilectus meus mihi et ego iili qui pascitur inter lilia; VI, 1: dilectus meus descendit in hortum suum ad areolam aromatis ut pascatur in hortus et lilia colligat; y VI, 2: ego dilecto meo et dilectus meus mihi qui pascitur inter lilia.

[51] (vv. 131-132): reflejos del Cantar V, 1: veniat dilectus meus in hortum suum..., veni in hortum meum, soror mea, sponsa.

[52] a su sabor: ‘a su gusto’.

[53] (vv. 134-135): en los dos últimos versos, se detectan reminiscencias del Cantar II, 4-6: leva eius sub capite meo et dextera illius amplexabitur me, y VIII, 3: leva eius sub capite meo et dextera illius amplexabitur me.

[54] (vv. 136-140): entrelazado de diversas imágenes procedentes del Cantar VIII, 5: sub arbore malo suscitavi te, ibi corrupta est mater tua, ibi violata est genitrix tua; II, 3: sicut malum inter ligna silvarum sic dilectus meus inter filios; y III, 11: in die disponsionis illius et in die laetitiae cordis eius.

[55] (vv. 141-145): se aprecia, en la enumeración de esta estrofa y la siguiente, un claro reflejo del Cantar III, 5: adiuro vos, filiae Hierusalem, per capreas cervosque camporum, ne suscitetis, neque evigilare faciatis dilectam, donec ipsa velit. Se advierte, asimismo, en este último verso un reflejo del Cantar III, 8: propter timores nocturnos.

[56] perfumea: ‘exhala, difunde aromas’.

[57] morá: ‘morad’; forma apocopada de carácter popular.

[58] (vv. 151-155): cruce de imágenes derivadas del Cantar con otras de procedencia profana: para el verso primero, II, 7: adiuro vos, filiae Hierusalem, y I, 4: nigra sum, sed formosa, filiae Hierusalem; para el verso segundo, VII, 12: si flores fructus parturiunt, si floruerunt mala punica; y, para el último, VII, 13: mandragorae dederunt odorem in portis nostris.

[59] Carillo: diminutivo afectivo de caro, ‘querido’, muy frecuente en registros populares y en la pastoral rústica.

[60] haz: ‘faz’, ‘rostro’.

[61] compañas: ‘compañías’.

[62] ínsulas extrañas: repetición del mismo sintagma del v. 63.

[63] socio: ‘compañero’.

[64] do: forma apocopada de donde. (vv. 171-174): se ha apuntado, para los tres primeros versos de esta canción, el influjo del Cantar IV, 6: vadam ad montem murrae et ad collem turis, y VII, 11: veni dilecte mi, egrediamur in agrum, commoremur in villis.

[65] (vv. 176-177): en estos dos versos se comprueba el influjo del Cantar II, 14: columba mea in foraminibus petrae in caverna maceriae.

[66] Late en este verso el recuerdo del Cantar VIII, 2: dabo tibi poculum ex vino condito et mustum malorum granatorum meorum.

[67] filomena: ‘ruiseñor’.

[68] Aminadab tampoco parecía: ‘el demonio tampoco aparecía’; clara reminiscencia del Cantar VI, 11: anima mea conturbavit me propter quadrigas Aminadab.

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Reservados todos los derechos.


*  Fuente:  http://cvc.cervantes.es/obref/sanjuan/edicion/canciones.htm




Manuscrito de Jaen

*  El Manuscrito de Jaén es uno de los manuscritos antiguos que recoge la obra poética y los comentarios a la misma del poeta místico español San Juan de la Cruz. Su principal importancia radica en que procede de la segunda redacción que el santo realizó de Cántico espiritual, llamada más tarde «Cántico B». Con esta segunda redacción el autor amplió y modificó el texto para hacerlo más coherente y ampliarlo a la totalidad de la vida espiritual, para ello desplazó ciertas estrofas, añadió una estrofa suplementaria y desarrolló ciertos pasajes de su comentario.  Está versión sirve de base a las actuales ediciones del Cántico espiritual.  Se conserva en el Monasterio de Santa Teresa de Jesús de la ciudad española de Jaén.


*  Fuente:  http://es.wikipedia.org/wiki / Manuscrito de Jaén


* El Manuscrito de Sanlúcar o Códice de Barrameda es otro de los manuscritos antiguos que recoge la obra poética y los comentarios a la misma del poeta místico español San Juan de la Cruz. Su principal importancia radica en que es el único de ellos que conserva anotaciones manuscritas del propio Juan de Yepes Álvarez - San Juan de la Cruz. Se conserva en el Convento de las Carmelitas Descalzas de la ciudad española de Sanlúcar de Barrameda.

*  Fuente:  http://es.wikipedia.org/wiki / Manuscrito de Sanlúcar


Autor:  Andrés Molina Prieto

Nota sobre las versiones del Cántico espiritual






VIDA, OBRA Y SENTIDO DE SAN JUAN DE LA CRUZ

* Juan de Yepes Álvarez , nació en Fontiveros, Ávila, España, en 1542 y murió en Úbeda, el 14 de diciembre de 1591. Como estudiante fue conocido con el nombre de fray Juan de Santo Matía y más tarde como San Juan de la Cruz. Poeta místico del Renacimiento español y religioso carmelita descalzo. Junto a Santa Teresa de Jesús, de Ávila también mística y poeta española, Doctora de la Iglesia, fueron responsables de la Reforma de la Orden Carmelita.

Desde 1952 se le reconoce como el Patrono de los poetas en lengua española.

La obra de San Juan de la Cruz ha sido, más bien por razones didácticas, enfocada desde dos perspectivas, la teológica y la literaria.

Combinando la antigua simbología del “Cantar de los Cantares” con fórmulas propias del petrarquismo, produjo una rica literatura mística, que hunde sus raíces en la teología tomista y en los místicos medievales alemanes y flamencos. Su producción refleja una amplia formación religiosa, aunque deja traslucir el influjo del Cancionero tradicional español del siglo XVI, al usar las figuras del amor cortesano (amante y amada) para simbolizar y representar el sentimiento místico del amor divino.




* Amancio Prada: (Dehesas, Ponferrada, León, 1949) compositor y cantautor español de basta formación y trayectoria.

En su música, de raíces populares, tienen cabida composiciones propias y canciones basadas en textos de los más diversos poetas antiguos y modernos, entre los que cabe citar, por su reiteración, a Rosalía de Castro, Federico García Lorca, Agustín García Calvo y Chicho Sánchez Ferlosio.

Mención aparte merece su celebrada versión para voz, guitarra, violín y violonchelo del Cántico espiritual de San Juan de la Cruz, que ha merecido varias reediciones y el acuerdo unánime de la crítica. Cuando en 1977 se publicó por primera vez el Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz musicado por Amancio Prada los oídos más atentos fueron conscientes de hallarse ante una obra singular.

En su obra también muestra temas en gallego, su lengua natal.

Su trayectoria profesional ha merecido diversas distinciones como: la Medalla IV Centenario de San Juan de la Cruz (1991), la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid (2001), el Premio Xarmenta por su defensa de la lengua gallega de El Bierzo(2006) y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2010).

El poeta Juan Carlos Mestre en la presentación Del amor que quita el sueño dice de él: “Coherente en la estela de su propio camino, Amancio Prada retoma con estas canciones la antología del amor lírico que ya sólo perdura en el viento; las delicadas formas de cuanto hoy aguarda impaciente las promesas del alba: la vida cantada desde el puro deseo de su originaria belleza. La pasión y la brevedad de la vida, el anhelo de libertad y la sonrisa cómplice de los amantes que siguen siendo hoy, como entonces, el más conmovedor y hermoso testimonio de la inteligencia popular contra el poder y la muerte. Y el milagro de la juglaría, las bellas e inocentes guerras del amor que quita el sueño, se hacen cómplices cantos de dulzura en la voz del tan fiel como riguroso pájaro solitario que sigue siendo Amancio Prada”.

* Fuente: http://www.amancioprada.com/ 

2 comentarios:

  1. Para entrar en éxtasis, escuchando la música de Amancio Prada. ¿Es posible tanto arte? Y qué decir de la combinación con los versos de San Juan de la Cruz. Cuánto me hubiera gustado escucharlo en directo. ¡Ah! Y enhorabuena por ese poema dedicado para ti de Cairós... ¡Una maravilla!

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    1. Gracias Francisco por pasar por acá e interesarte en esas pequeñas cosas que bordan la poesía y la hacen entrañable. Juan Cairós es un gran poeta y espero que el mundo lo conozca y reconozca, como merece.

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"Las distancias tocadas por la gracia vuelven amigos a los extraños."