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sábado, 8 de octubre de 2011

SUSAN LENOX - Cirlot


Susan Lenox  (Greta Garbo)

SUSAN LENOX

"Siduri, la del cabaret, 
habitaba cerca del mar inaccesible." 
(Poema de Gilgamesh

"Oh, gran cuadrado sin forma, 
Oh, gran vaso inconcluso". 
(Lao-Tsé) 


        A Carmen Ferrer (1947)



Aquí estoy, en un bar, bebiendo vino 
como otras tantas tardes. La tristeza, 
la tristeza de muchas cosas muertas, 
perdidas o no sidas, me acompaña. 


Niebla, niebla. 
La sombra baja lenta como un río; 
su invasión me atenaza. 
Ni música de jazz se oye a lo lejos 
y un silencio infinito me circunda. 


Da lo mismo. 
Las horas que han pasado no me importan, 
no me importan las horas ni los días, 
los días que han pasado, ni los años. 
Da lo mismo. 
Niebla, niebla. 
Aquí estoy, en un bar, bebiendo vino. 


Como otras tantas tardes, la tristeza, 
la tristeza me mira dulcemente 
con su clara mirada, como tantas 
otras tardes. 


No sé qué me sucede. Es un sonido, 
un sonido de lluvia el que aparece. 
Niebla, niebla. 
No sé qué me sucede; como un río 
la tristeza de muchas cosas muertas 
aparece. 
No sé que me sucede; es un recuerdo, 
un sonido de lluvia o de cortina. 
En efecto, 
la cortina, a mi lado, lenta oscila; 
la cortina de alambres y bambúes. 


Ni música de jazz se oye a lo lejos. 
Da lo mismo, lo mismo. 
La tristeza me mira; es un sonido, 
un sonido de lluvia o de cortina. 
En efecto, 
la cortina, a mi lado, en la ventana, 
en la ventana muerta, leve oscila. 


Oscila, sí, recuerdo; es un recuerdo. 
Había una gran sala abandonada, 
una sala perdida entre la niebla 
de pálidas cortinas como ésta, 
mujeres que llevaban en el pelo 
suaves flores doradas o amarillas. 
Niebla, niebla. 
Aquí estoy, en un bar, bebiendo vino. 


Como otras tantas tardes, una sala, 
una gran sala ausente donde habían 
mujeres que llevaban en el pelo 
las flores amarillas. 


Como otras tantas tardes de silencio, 
un silencio infinito me circunda. 
La tristeza me mira; es un sonido. 
Sí, la cortina suena. No es el aire, 
el aire no la empuja, es la tristeza, 
la tristeza como otras tantas tardes. 


Recuerdo aquella sala rodeada 
de pálidas cortinas. Ella siempre 
vivía entre la niebla, entre la niebla. 
da lo mismo. 
Las horas que han pasado no me importan, 
no me importan las horas, ni los días, 
los años que han pasado, ni las horas, 
ni las eternas horas solitarias. 


Niebla, niebla. 
No sé qué me sucede; es un recuerdo. 
Recuerdo las palabras del poema: 
Siduri; la del cabaret, vivía 
Susana, no Siduri. Sí, Susana, 
cerca del mar inaccesible y puro. 


Da lo mismo siduri que Susana. 
Caldea que Cartago o Barcelona, 
las islas del Pacífico o Long Island, 
que China; hay una sala abandonada. 


No sé qué me sucede; es un recuerdo. 
El recuerdo de muchas cosas muertas, 
perdidas o no sidas. Niebla, niebla. 


Niebla, niebla. 
como otras tantas tardes, como oun río, 
Susana se llamaba. 
ni música de jazz se oye a lo lejos; 
da lo mismo, lo mismo. 


Ni música de jazz. Ella, la dulce 
no tuvo otra canción que este sonido 
de lluvia o de cortina aque prosigue 
como un recuerdo suyo no olvidado. 


La sala; sí, la sala. Las mujeres 
las pobres entregadas a las fiestas 
más tristes de la tierra; las muejres. 
Como otras tantas tardes, un recuerdo. 
Un recuedo d eamor, constantemente, 
constantemente asido a mi memoria. 
la imagen repetida del cabello, 
la luz de las estrellas en sus muslos, 
la luz de las miradas, el silencio 
debajo de su voz grave y lejana. 
Da lo mismo. 


Susana sonreía. Niebla, niebla. 
Susana en el cristal del horizonte, 
Susana en la gran sala abandonada. 
Susana con sus flores amarillas, 
sonreía. 


Ni música de jazz se oye a lo lejos. 
Como otras tantas tardes, un silencio, 
un silencio infinito me circunda. 
Aquí estoy, en un bar, bebiendo vino. 


No sé qué me sucede; es un recuerdo, 
es una soledfad, es un sollozo 
perdido donde el rí9 de la nibla 
escarba con la muerte hacia los ojos, 
sube como el amor hasta los labios, 
como otras tantas tardes. 


Da lo mismo; 
lo mismo da el temblor que se separa, 
la incierta condición de lo querido, 
la luz del sufrimiento, la distancia 
hasta la cosa muda, 
hasta la sala grande que recuerdo. 


Que recuerdo, recuerdo;sí, recuerdo 
la sala, las mujeres, 
las pobres entregadas a las fiestas 
para ganar su vida. Es un sonido; 
la muerte es un sonido de cortina, 
un sonido que pasa y que se apaga, 
un sonido que queda. Niebla, niebla. 


Ni música de jazz se oye a lo lejos, 
ni música de jazz. Sí, la cortina; 
el aire no la mueve, es mi tristeza. 
La tristeza me mira, da lo mismo. 


Aquí estoy, en un bar. Sus ojos claros, 
su rostro sonriente y lejanísimo, 
sus manos, la tristeza; niebla, niebla. 


Sus manos en el aire del recuerdo, 
sus manos en la sal, en sus cabellos, 
sus manos con las flores amarillas, 
como otras tantas tardes. La cortina, 
sonando; la cortina. 


La cortina de alambres y bambúes, 
la lluvia cencicienta, la tristeza. 
La tristeza me mira como un río, 
como un río sollozo. Niebla, niebla. 


Niebla sobre la sala abandonada, 
niebla sobre los dedos sollozantes, 
niebla sobre los árboles de en torno 
de la sala de niebla abandonada, 
de la estancia sin límites ni forma, 
del cuadrado sin ángulos ni lados, 
del gran vaso inconcluso donde bebo, 
de la ausencia profunda, aparecida 
como un total acceso a la presencia, 
con su beso final y agonizante. 
Da lo mismo. 


Lo mismo da la niebla que sus ojos, 
que sus ojos de sombra y cautiverio, 
lo mismo da el amor que la cortina. 
Se llamaba Susana. 
Lo mismo da la niebla que el recuerdo. 
Susana, sí. Susana. 


Aquí estoy, en un bar, bebiendo vino. 
Aquí estoy, en un bar, como la niebla, 
recordando; volviendo sobre el mundo, 
cayendo entre los muebles de la sala, 
de la sala de niebla y de caricias, 
de la sala, lo mismo, da lo mismo, 
como otras tantas tardes. Niebla, niebla. 


Como otras tantas tardes sin Susana, 
con Susana a lo lejos. La cortina, 
la cortina se mueve. La cortina, 
la cortina se mueve dulcemente 
como otras tantas tardes. La tristeza, 
la tristeza de muchas cosas muertas, 
perdidas o no sidas, da lo mismo. 


Lo mismo da la sala, las mujeres; 
mujeres que llevaban en el pelo 
sus flores destruídas y amarillas. 
Se llamaba Susana, da lo mismo. 


Ni música de jazz; sólo silencio. 


Susana se llamaba; ya de niña 
sabía su desgracia. La cortina. 
Se llamaba Susana por la tarde, 
se llamaba Susana al mediodía, 
se llamaba Susana por la noche. 
Susana se llamaba sobre el alba. 


Y la cortina suena. Niebla, niebla. 
La sombra baja lenta, como un río; 
su invasión me atenaza. No me importan 
las horas, ni los años, ni los días: 
los días que no pasan con Susana. 


Da lo mismo. 
Niebla, niebla. 
La tristeza me mira. Es un sonido, 
un sonido de muerte o de cortina. 
En efecto; 
la cortina, a mi lado, en la ventana 
como otras tantas tardes, leve oscila. 


Da lo mismo. 


* * *












*  Juan Eduardo Cirlot Laporta (Barcelona, 1916 - 1973) poeta, crítico de arte, mitólogo y músico español.



Adscribió a la escuela surrealista francesa y al dadaísmo, alrededor de la década de los 40, para luego adentrarse en una tradición espiritualista de carácter universal y raigambre ancestral, fundamentada principalmente en la Cábala y el Sufismo,así como del mismo William Blake, por los que derivó al Simbolismo que enriquecerá su poesía, haciéndola única. Desarrolló importantes estudios sobre simbología y hermenéutica medieval, reuniendo una importante colección de espadas junto a sus más de cincuenta libros de poesía cargada de oscuridad y hermetismo. 

Lo más conocido en su obra, El Ciclo Bronwynestá inspirado en el personaje de Bronwyn interpretado por Rosemary Forsyth (actriz canadiense-estadounidense de la década del 60), en la película "El señor de la guerra" (1965), de Franklin J. Schaffner; basada en la novela The lovers, de Leslie Stevens. Esta fase constituye la fase permutacional de su poesía.





Bronwyn y el Señor feudal


Cirlot no practica la escritura automática, más bien su versificación es escrupulosa, siguiendo ritmos "dodecafónicos", expresados en la alternancia versificatoria, repeticiones, permutaciones, que dan peso al poema y refuerzan el tema: la gravedad de la tristeza activada por la memoria.

Hace gala de su formación y aptitud musical, alcanzando cimas de sobrecogedor atractivo poético al urdir procedimientos combinatorios de hálito y sonido, esto es, rítmico-fónicos, logrando ese súmmum aliterativo y permutatorio.

Cultivó también el aforismo en su libro "Del no mundo"(1969), donde presenta gran influencia de Nietzsche y Lao Tse. 

En 1986 se publicó la obra "El mundo del objeto a la luz del surrealismo", escrito en 1953, adelantándose a las corrientes conceptuales de las últimas décadas y que continúa siendo referencia esencial para profesores y estudiosos.

En 1988 publica "88 sueños", colección completa de los sueños publicados en la revista catalana Dau al Set, con una marcada tendencia surrealista.

Como erudito es conocido hasta hoy, por su "Diccionario de símbolos".



*  Este poema lleva el nombre de la protagonista de la película "Susan Lenox:her fall and rise", interpretada por Greta Garbo y Clark Gable, realizada en 1931 por R.Leonard para la MGM, según la novela de David Graham Philips.

*  El Poema de Gilgamech es una epopeya de origen sumerio, considerada como la narración escrita más antigua de la historia. 

La versión más completa preservada hasta la actualidad consta de doce tablillas de arcillas, en escritura cuneiforme. 


*  Fuente:
Palacios, Amador: 'Esquema de la forma poética en Cirlot'


http://www.ucm.es/info/especulo/numero28/fpcirlot.html



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