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martes, 5 de julio de 2011

Sube a nacer conmigo, hermano...




PABLO NERUDA

Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto (Parral, 12 de julio de 1904 – Santiago de Chile, 23 de septiembre de 1973) Descendiente de vascos por parte materna, hijo de ferroviario de la región Maule, Sur de Chile, es conocido por el 'nom de plume' Pablo Neruda.

Como diplomático ejerció una decidida intervención a favor de los perseguidos españoles durante la Guerra Civil, mientras fue cónsul chileno en España. Fue gestor del proyecto Winnipeg, barco que llevaría a cerca de 2.000 inmigrantes españoles desde Francia a Chile.

Destacado activista político, Senador de la República, integrante del Comité Central del Partido Comunista y pre-candidato a la Presidencia.

Este poeta chileno es considerado uno de los mayores y más influyentes de su siglo, siendo llamado por el novelista Gabriel García Márquez "el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma".

En palabras del crítico Harold Bloom ningún poeta del hemisferio occidental de nuestro siglo admite comparación con él.

Entre sus múltiples reconocimientos destacan el Premio Nobel de Literatura en 1971 y un Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Oxford.

* Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_Neruda

Estuve leyendo el ensayo literario "La Revelacion de Macchu Picchu" de Félix Schwartzmann antiguo Profesor de Filosofía de la Universidad de Chile; Director de la Revista de Filosofía de la U. de Chile entre los años 1956-1969; y autor de abundante literatura filosófica. Presenta esta interesante reflexión sobre nuestro insigne poeta y transcribí algunos párrafos como tributo en su memoria.




LA REVELACIÓN DE MACCHU PICCHU (De Félix Schwartzmann: "El sentimiento de lo humano en América", t. II, 1953, Santiago de Chile)


"La fantasía poética de Neruda se despliega incansablemente en la búsqueda de un profundo vínculo espiritual, persiguiendo sin cesar la continuidad viviente que enlaza hombre y naturaleza. Guiado por tal designio, desciende a los estratos originarios de lo existente. Ausculta el latido de corazones milenarios con invariable tensión, ajena por entero a esa fe de Whitman, la cual le llevaba a percibirse a sí mismo como un cosmos."

Al caminar por entre las ruinas, el paisaje le hace experimentar a uno esa doble faz: lo fugaz del tiempo en el inquieto río y lo eterno, lleno de extraños y milenarios requerimientos provenientes de lo vivo y lo muerto, lo que llama "rascar la entraña hasta tocar el hombre"

En ti como dos líneas paralelas
la cuna del relámpago y el hombre
se mecían en un viento de espinas



Como si previamente le fuera necesario templar su instrumento literario creando una elemental armonía de contrarios:

Aguila sideral, viña de bruma.
Bastión perdido, cimitarra ciega.
Cinturón estrellado, pan solemne.
Escala torrencial, párpado inmenso.
Túnica triangular, polen de piedra.
Lámpara de granito, pan de piedra.
Serpiente mineral, rosa de piedra.
Nave enterrada, manantial de piedra.
Caballo de la luna, luz de piedra.





Luego brota la pregunta por el hombre, que es como invocar la unidad original del granito y la vida:

Piedra en la piedra, el hombre, dónde estuvo?
Aireen el aire, el hombre, dónde estuvo?
Tiempo en el tiempo, el hombre, dónde estuvo?



Y continúa la ascensión -o el descenso- de piedra, ahora para alumbrar el mensaje que anida en él mismo:

A través del confuso esplendor,
a través de la noche de piedra, déjame
hundir la mano
y deja que en mí palpite como un ave
mil años prisionera
el viejo corazón del olvidado!
Déjame olvidar hoy esta dicha que es
más ancha que el mar
porque el hombre es más ancho que el
mar y que sus islas,
y hay que caer en él como en un pozo,
para salir del fondo
con un ramo de agua secreta y de
verdades sumergidas.



Finalmente, el pasado parece despertar, revivir en él. Lo proclama sin vacilaciones. Es la gran invocación:

Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta.

A través de la tierra juntad todos
los silenciosos labios derramados
y desde el fondo habladme toda esta larga noche
como si yo estuviera con vosotros anclado.




El estremecimiento interno que se experimenta ante las ruinas -dejando a un lado la racional inquietud por el cómo del proceso de su generación-débese a sortilegio dado en un oscilar de las imágenes entre lo humano y lo puramente natural. La misma como impotencia para incorporarse vivamente al paisaje, se encuentra subordinada a dicha oscilación. Así, la contemplación de lo infinito en el humano esfuerzo, linda con el muerto silencio de la piedra. Y a su vez, lo infinito presentido en lo natural despierta de pronto, dialécticamente, la presencia interior de lo humano. Se eleva entonces una interrogación vehemente, adherida a lo íntimo como un presagio: ¿naturaleza o historia? Es tal vez ésa la obsesiva pregunta nerudiana por el hombre que hizo posible la ciudad de piedra.

Esto es, que una categoría del ser llevada intuitivamente hasta lo concebible como su extremo expresivo opera el despertar, el renacer de su contraria vemos la auténtica huella de la mano, pero tan definitivamente quieta, que nos parece naturaleza; contemplamos otra vez la naturaleza, a la piedra en una intuición fisiognómica, y nos parece historia.

Es decir, el descubrimiento del vínculo originario con el hombre estabiliza el contemplativo oscilar interior entre la perspectiva de la historia y la naturaleza. La desnuda visión de una u otra suele arrojar al poeta y al individuo a una irremediable soledad. La pura historia, mudable siempre, acongoja con la nostalgia de lo eterno. Por el contrario, en lo inmutable puro, la vida no germina.

De ahí la sostenida voluntad de encontrar la jerarquía creadora que va de la naturaleza al hombre. Jerarquía que Whitman actualiza en sí mismo desde los orígenes de las edades, en tanto que Neruda la sorprende en el "alto arrecife de la aurora humana" donde existe

la más alta vasija que contuvo el silencio:
una vida de piedra después de tantas vidas.

Yo estoy más de acuerdo con la visión primigenia de Neruda.

Pero aún queda un recurso al poeta -al individuo- para conseguir restaurar la continuidad de lo existente. Es el toque mágico del tiempo, percibido como expectación de posibilidades, como futuro. Consciente de que ya nada surgirá del "tiempo subterráneo" y de que el indio, remoto creador de Macchu Picchu, sólo podrá hablar a través de sus palabras, exclama:

Sube a nacer conmigo, hermano.


Tales son los nuevos horizontes que abre Neruda, ya que todo auténtico poeta descubre en algún sentido otros ámbitos y desconocidos aspectos de las cosas. Columbra nuevas imágenes, distintas perspectivas del mundo. En el caso presente ello se manifiesta en la búsqueda de la continuidad interior entre hombre, vínculo interpersonal, naturaleza e historia, a la que es impulsado por esa misma impotencia y necesidad de relación a un mismo tiempo. Tal vez en el hecho de la proyección de dichas experiencias al plano de lo primigenio, como de la cosmogonía del alma y en la referencia a lo obscuro, finca la seducción que opera Neruda en el americano. Ahí reside su popularidad, a pesar de ser tan escasamente popular su poesía, a menudo difícil y sibilina.

Este mismo hombre nerudiano que pugna por encontrar su natural jerarquía en medio de las formas elementales de la existencia; que vive el mundo de lo erótico y el mundo del espíritu caóticamente anudados el uno al otro; ese hombre que percibe el paisaje unido a la dolorosa necesidad de sentirse vivamente incorporado a él, nos aparece también como luchando -y con cierto despliegue de soberbia- contra el pensamiento de alguna limitación que constriña el optimismo casi dionisíaco de su comportamiento. Hecho revelado por la especie de repulsa y menosprecio que manifiesta el americano por la idea del autodominio.

La débil afirmación de autonomía se corresponde con la realidad de su aislamiento-silencio, pues ambas actitudes se influyen y configuran recíprocamente.

Y finalmente aquí se funde el aislamiento-silencio del hombre americano y especialmente el andino, con el aislamiento del poeta en su Casa de Isla Negra, de Nicanor Parra en su Casa de y de Gonzalo Rojas en su casa de

El análisis que hace el autor de este Ensayo, vale para un próximo post, por lo rico de su contenido.

* Fuente:http://www.neruda.uchile.cl/critica/fschwartzmann.html

El poema "Las Alturas de Machu Picchu" de Pablo Neruda musicalizado por el grupo chileno Los Jaivas


*  Para escuchar en Goear

Sube a nacer conmigo hermano


*  En el centenario de Machu Picchu para el mundo, recomiendo visitar este sitio donde se puede hacer un recorrido por esta maravilla arqueológica

Recorrido virtual por Machu Picchu

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"Las distancias tocadas por la gracia vuelven amigos a los extraños."