I will wait for you

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"Expectations" - Christophe Vacher
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lunes, 15 de mayo de 2017

L'Adieu



L'Adieu



El adiós



Recogí esta brizna en la nieve

Recuerda aquel otoño. En breve

No nos veremos más. Yo muero

Olor del tiempo

brizna leve

Recuerda siempre que te espero



Guillaume Apollinaire

Versión de Andrés Holguín




L'Adieu

Léo Ferré


viernes, 4 de abril de 2014

Sealed With A Kiss

Endless love



Post-Umbra




Con letras ya borradas por los años,
en un papel que el tiempo ha carcomido,
símbolo de pasados desengaños,
guardo una carta que selló el olvido.

La escribió una mujer joven y bella.
¿Descubriré su nombre? ¡no!, ¡no quiero!
pues siempre he sido, por mi buena estrella,
para todas las damas, caballero.

¿Qué ser alguna vez no esperó en vano
algo que si se frustra, mortifica?
Misterios que al papel lleva la mano,
el tiempo los descubre y los publica.

Aquellos que juzgáronme felice,
en amores, que halagan mi amor propio,
aprendan de memoria lo que dice
la triste historia que a la letra copio:

"Dicen que las mujeres sólo lloran
cuando quieren fingir hondos pesares;
los que tan falsa máxima atesoran,
muy torpes deben ser, o muy vulgares.

Si cayera mi llanto hasta las hojas
donde temblando está la mano mía,
para poder decirte mis congojas
con lágrimas mi carta escribiría.

Mas si el llanto es tan claro que no pinta,
y hay que usar de otra tinta más obscura,
la negra escogeré, porque es la tinta
donde más se refleja mi amargura.

Aunque no soy para sonar esquiva,
sé que para soñar nací despierta.
Me he sentido morir y aún estoy viva;
tengo ansias de vivir y ya estoy muerta.

Me acosan de dolor fieros vestigios,
¡qué amargas son las lágrimas primeras!
Pesan sobre mi vida veinte siglos,
y apenas cumplo veinte primaveras.

En esta horrible lucha en que batallo,
aun cuando débil, tu consuelo imploro,
quiero decir que lloro y me lo callo,
y más risueña estoy cuanto más lloro.

¿Por qué te conocí? Cuando temblando
de pasión, sólo entonces no mentida,
me llegaste a decir: "te estoy amando
con un amor que es vida de mi vida"

¿Qué te respondí yo? Bajé la frente,
triste y convulsa te estreché la mano,
porque un amor que nace tan vehemente
es natural que muera muy temprano.

Tus versos para mí conmovedores,
los juzgué flores puras y divinas,
olvidando, insensata, que las flores
todo lo pierden menos las espinas.

Yo, que como mujer, soy vanidosa,
me vi. feliz creyéndome adorada,
sin ver que la ilusión es una rosa,
que vive solamente una alborada.

¡Cuántos de los crepúsculos que admiras
pasamos entre dulces vaguedades;
las verdades juzgándolas mentiras
las mentiras creyéndolas verdades!

Me hablabas de tu amor, y absorta y loca,
me imaginaba estar dentro de un cielo,
y al contemplar mis ojos y mi boca,
tu misma sombra me causaba celo.

Al verme embelesada, al escucharte,
clamaste, aprovechando mi embeleso:
"déjame arrodillar para adorarte";
y al verte de rodillas te di un beso.

Te besé con arrojo, no se asombre
un alma escrupulosa y timorata;
la insensatez no es culpa. Besé a un hombre
porque toda pasión es insensata.

Debo aquí confesar que un beso ardiente,
aunque robe la dicha y el sosiego,
es el placer más grande que se siente
cuando se tiene un corazón de fuego.

Cuando toqué tus labios fue preciso
soñar que aquél placer se hiciera eterno.
Mujeres: es el beso un paraíso
por donde entramos muchas al infierno.

Después de aquella vez, en otras muchas,
apasionado tú, yo enternecida,
quedaste vencedor en esas luchas
tan dulces en la aurora de la vida.

¡Cuántas promesas, cuántos devaneos!
el grande amor con el desdén se paga:
Toda llama que avivan los deseos
pronto encuentra la nieve que la apaga.

Te quisiera culpar y no me atrevo,
es, después de gozar, justo el hastío;
yo que soy un cadáver que me muevo,
del amor de mi madre desconfío.

Me engañaste y no te hago ni un reproche,
era tu voluntad y fue mi anhelo;
reza, dice mi madre, en cada noche;
y tengo miedo de invocar al cielo.

Pronto voy a morir; esa es mi suerte;
¿quién se opone a las leyes del destino?
Aunque es camino oscuro el de la muerte,
¿quién no llega a cruzar ese camino?

En él te encontraré; todo derrumba
el tiempo, y tú caerás bajo su peso;
tengo que devolverte en ultratumba
todo el mal que me diste con un beso.

Mostrar a Dios podremos nuestra historia
en aquella región quizá sombría.
¿Mañana he de vivir en tu memoria...?
Adiós... adiós... hasta el terrible día."

Leí estas líneas y en eterna ausencia
esa cita fatal vivo esperando...
Y sintiendo la noche en mi conciencia,
guardé la carta y me quedé llorando.


* * *


Juan de Dios Peza, poeta mexicano.

Nació en México, D.F. en 1852 y murió en México, D.F. en 1910.



* * *





Bobby Vinton - Sealed With A Kiss



lunes, 1 de octubre de 2012

“… yo siempre aquí te esperaré…”





Es un día de invierno en plena primavera, un día frío y gris, obligada a salir a comprar pan para la once. En la radio de esa pequeña panadería de barrio, está sonando una canción viejísima de fines de los 60’s, que trae a su mente reminiscencias de su época de adolescente, eran los tiempos de la llamada Nueva Ola Chilena.


“En aquella tarde
al morir el sol
sus bellos ojos negros
lloraron de emoción…”


Así interrumpía el aire una voz dulce de mujer. Una canción perdida entre los recuerdos. Y le hizo pensar en aquél primer amor, sólo que sus ojos eran verdes y no negros…


¡Cuántas veces se dijeron adiós! La intención de dejarse era recurrente, lo decían convencidos de que lograrían apartarse para siempre. Pero aquél era un amor imposible de dejar atrás.


“Me dijo yo te quiero
jamás te olvidaré
y si tú te alejas
yo siempre aquí te esperaré…”



Esa voz aterciopelada y armónica, que se impone en el almacén e inunda hasta la calle, pertenece a María Teresa, una bella muchacha, en ese entonces, cuando corría 1966. Era una española llegada a Chile de pequeña, con sus padres. Y ya en su juventud logró destacar como cantante de la Nueva Ola.


La melodía se coló por los poros y transitó por su sangre. Sin saber cómo la dejó correr y la empezó a tararear de vuelta a casa. Se apoderó de tal modo de ella, que en un momento aceleró su corazón, más bien lo recogió y acto seguido sintió ganas de llorar. Sin un motivo muy claro, debió ser la triste melodía... o la triste letra... o la triste voz o el triste día...


“Hoy sé que nunca debí partir
que solitaria creo morir
y cuando el sol
lejos se esconde allá
quisiera regresar…”


Necesariamente debió pensar en él. En las veces que su ausencia la dejaba sin respiración. Cuando prefería morder el orgullo y esperar. Pero él siempre volvía a ella, aunque hubiesen terminado.


“Yo quiero amar y retornar
qué lejos estoy de ti…”


Siempre volvía, hasta ese día, ese 4 de Octubre en que ya jamás regresó. Ese día en que la angustia amenazó en convertirse en un estado permanente.


“Me dijo yo te quiero
jamás te olvidaré
y si tú te alejas
yo siempre aquí te esperaré”


Pero su promesa fue más fuerte y vino una vez más, justo en el momento de su muerte, vino como siempre, a tocar su puerta, pero esta vez como una señal, para comunicarle de algún modo que había muerto, que ya no podría volver.

Al día siguiente le llegó la noticia de su trágico fallecimiento.

La canción tenía que traerle estos recuerdos, con esa dulce voz y esa lejana melodía.


“Hoy sé que nunca debí partir,
que solitaria creo morir
y cuando el sol
lejos se esconde allá
quisiera retornar
Yo quiero amar y regresar
que lejos estoy de ti”



Llegó a su casa llorando, el camino se le hizo largo, estaba en casa, tenía que servir la once para ella y su hijo. Al menos algo suyo le dejó, una parte suya aún sigue viva.


“… yo siempre aquí te esperaré…” 



Spirit of the West - Juan Gregorio Cairós





* * *






* * *




*  María Teresa, (Maria Teresa Ordonez Berlanga, Sevilla 23 de enero 1948).
Esta bella cantante española de voz aterciopelada y armoniosa hoy vive en Madrid, desde hace 20 años y ha dejado de cantar.

La canción se llama "Sus bellos ojos negros", el autor es el chileno Osvaldo Jeldres Martines (1966).
         



jueves, 14 de junio de 2012

Adiós




Adiós


Adiós, me temo que en la vida

no podré ya volver a verte;

Dios pasa, llámame y, me olvida;

lo que te amé lo siento con perderte.


No exhalaré una vana queja,

sé respetar el porvenir;

llegue ya el velo que de mí te aleja,

que mi sonrisa te verá partir.


Hoy te vas llena de esperanza,

y con orgullo volverás,

y a quienes sufrirán por tu tardanza

reconocerlo no podrás.


Ve a hacer tu ensueño peregrino,

ve a gozar peligrosas alegrías,

la estrella que se eleva en tu camino

deslumbrará aún tus ojos muchos días.


Más tarde acaso sentirás muy hondo

lo que es un corazón que nos comprende,

lo que se goza en conocerlo a fondo,

lo que se sufre cuando el vuelo tiende.



Alfred de Musset


* * *




*  Alfred Louis Charles de Musset, escritor francés nacido en 1810 en París y muerto en 1857 en París.
Después de ejercitarse con la medicina, el derecho, el dibujo, el inglés y el piano, es uno de los primeros románticos.
Desde 1833 hasta 1835 es el apasionado amante de George Sand. Como poeta pública sus Cuentos de España e Italia. Sus poemas más célebres: Rolla y las noches. 
Yace en el cementerio de Père Lachaise.


lunes, 11 de junio de 2012

Nada...


En algún rincón de mi Jardín secreto



"La poesía manó de la herida abierta,
palabras derramadas
hasta que no quedó nada."

Arthur Rimbaud



Nada es lo mismo...





"Nada es lo mismo. 
Habrá palabras nuevas para la nueva historia 
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde".

Ángel González


*  Ángel González: Poeta, catedrático y ensayista español nacido en Oviedo en 1922.  Su poesía, llena de contrastes, discurre entre lo efímero y lo eterno, características que llevan al lector a divagar y soñar en los temas del amor y de la vida.

miércoles, 8 de febrero de 2012

“Giorgio Gaber, un 'anárquico'de la música italiana”







Ciao, ciao, ciao (Palma de Mallorca)

Giorgio Gaber  (1967)


Ciao, ciao, ciao, tengo que partir
tu sol y tu mar nunca he de olvidar,
adiós mi Palma querida, me voy de aquí,
quizás algún día pueda volver junto a ti...

Ciao, ciao, ciao, yo me alejaré
al dejar tu playa no querré mirar,
pues sé que si te vuelvo a ver
ya no podré irme jamás.

Día tras día más lejos iré
y nostalgia sentiré de aquel tiempo feliz
mi voz será un lamento
que va a traerte el viento...
día tras día estaré pensando 
en que pronto he de volver
a mi Palma por fin
porque yo necesito de ti.

Ciao, ciao, ciao, yo me he de alejar
mas pienso que tú me perdonarás,
porque al regresar a ti
no volveré a marchar jamás...
porque al regresar a ti
no volveré a marchar jamás,
porque al regresar a ti
no volveré a marchar jamás...




(No encontré la letra en italiano y esta no parece ser una buena versión en español,  pero es lo que tengo...)








Giorgio Gaberscik (25 de enero de 1939 - 1 de enero de 2003),  cantautor y actor italiano conocido en el ámbito artístico como Gorgio Gaber.  Colaboradores suyos fueron los letristas Umberto Simonetta, Leo Chiosso y el pintor toscano Sandro Luporini cuyo trabajo conjunto empezó en 1972, extendiéndose por unos treinta años con resultados incomparables por su originalidad.


En 1965 se casó con la cantante Ombretta Colli.

Continuó una carrera exitosa, con piezas como “Goganga”, “Torpedo Azul”, “Barbera e champagne”. En canciones como “Com’è bella la città” y “Suona chitarra” aparece como un artista diferente, orientado más hacia un discurso poético y musical profundo y marcadamente comprometido.   En 1971 salió el álbum “II borghesi”, manifiestamente marcado por la influencia de Jacques Brel.

Corrosivo, cortante, sarcástico, Gaber utilizó la ironía como un arma para golpear sin piedad y sin exclusiones, llegando hasta la invectiva con “Io se fossi Dio” (1980).  En los años 80, su reflexión se llenó cada vez más de melancolía: desde “Anni affollati” (1981) a “Il grigio” (1989); y en la década siguiente volvió la chispa con “E pensare che c’era il pensiero” (1995) y “Un’idiozia conquistata a fatica” (1999).

“Giorgio Gaber, un "anárquico" de la música italiana”,  así lo retrata el medio “El País” en este artículo de Jorge Marirrodriga Girón,  a modo de despedida,  fechado el 4 de enero de 2003. 

“El Piccolo Teatro de Milán despidió ayer a uno de los artistas italianos más amantes de la libertad individual. Giorgio Gaber, nacido en el 25 de enero de 1939, conocido como el Señor G, tierno, desgarbado, feo y con una mente tan aguda como su lengua recibió el tributo póstumo de una sociedad a la que había fustigado durante 30 años. "Un anárquico", en palabras de Dario Fo. Sus feroces críticas a la izquierda y la derecha le costaron la enemistad de los políticos, pero obtuvo la sonrisa, la complicidad y el calor de los italianos.

Nacido en Milán en una familia originaria de Trieste y apasionada por la música, Giorgio Gaberscik sufrió poliomielitis a los dos años y a los 12 tuvo una recaída que le provocó una invalidez en la mano izquierda. Sin embargo, aquello le sirvió de estímulo para tocar la guitarra, eso sí inventando una técnica particular para ejecutar algunos acordes. Son los años del rock and roll, y Gaber compaginaba sus estudios de economía en la prestigiosa Bocconi de Milán con los conciertos en un club llamado el Santa Tecla, y que es a la música italiana lo que la Caverna de Liverpool a la inglesa. Allí tocaban, jovencísimos, Enzo Janacci o Adriano Celentano, entre otros. Un día un hombre se acercó a Gaber y le ofreció un contrato con una importante discográfica del momento.  Gaber pensó que era una broma y no acudió a la cita, y el hombre, Giulio Rapetti, conocido como Mogol, tuvo que volver a insistir. Ciao ti diró, escrita por Luigi Tenco, se convirtió en uno de sus primeros éxitos, y en los sesenta, Gaber ejerció como cantante melódico, con cuatro participaciones en el Festival de San Remo.

Sin embargo, Italia se sumergía en años difíciles, y con ella, Gaber dejaba aflorar en sus canciones el espíritu libre, crítico y polémico que llevaba dentro. La crítica ácida y sarcástica que ya se adivinaba en Torpedo Blu o La batalla del Cerutti afloró con temas como Si yo fuese Dios, en los que atacaba nada menos que a Aldo Moro. Gaber abandona la televisión para dedicarse al teatro. En el Piccolo Teatro de Milán, el Señor G inaugura la fórmula del teatro-canción, repartiendo estopa a diestra y siniestra (literalmente), no sólo en los monólogos que hacían las delicias del público, sino en las letras de sus canciones. Su agudeza crítica con la Italia de finales del siglo XX se incrementaba paralela al pesimismo ácido que transmitía su arte.

Sus apariciones en televisión se hicieron muy raras hasta que, en 2001, su amigo Celentano le invitó a su programa 125 millones de gilipolleces en el primer canal de la RAI. Sentados alrededor de una mesa de taberna, Gaber, Celentano y Dario Fo, entre otros, protagonizaron en horario de máxima audiencia uno de los diálogos más brillantes vistos en una televisión pública. En el mismo programa, Gaber cantó sentado en un taburete un tema escrito un par de años antes, Derecha-izquierda, con una letra demoledora donde denuncia las contradicciones e imposturas de las ideologías, en las que "a pesar de todo" confesaba creer todavía. "Todo el viejo moralismo es de izquierdas, la falta de moral es de derechas, incluso el Papa últimamente está un poco a la izquierda y el demonio se ha pasado a la derecha". Radio Italia, la cadena más importante de música en italiano, la incluyó en los primeros puestos de su lista, y Gaber, casi 40 años después, volvió a codearse con las estrellas musicales del momento. Ya enfermo, Gaber no volvió a aparecer en televisión y se centró en trabajar en un nuevo disco, que saldrá a la venta a finales de este mes bajo el título de No me siento italiano, una declaración que, paradójicamente, forma parte, en un algún momento u otro de la vida, de la manera de ser italiana.”



*  Fuente:
http://elpais.com/diario/2003/01/04/agenda/1041634813_850215.html
http://www.pipamania.com.ar/pdfs/Giorgio_Gaber.pdf
http://www.italica.rai.it/scheda.php?scheda=gaber&hl=esp