I will wait for you

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"Expectations" - Christophe Vacher
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martes, 16 de mayo de 2017

Ne me quitte pas


L'Abandonnée - Auguste Rodin

De alguna forma están estrechamente entrelazadas estas historias, La Abandonada de Rodin, la propia Camille Claudel, la escultora amante de Auguste Rodin, que muere abandonada en un psiquiátrico y la actriz Suzanne Gabriello 'Zizou', amante abandonada por Jacques Brel.



Ne me quitte pas

Jacques Roman Brel


Ne me quitte pas 
Il faut oublier 
Tout peut s'oublier 
Qui s'enfuit déjà 
Oublier le temps 
Des malentendus et le temps perdu 
À savoir comment 
Oublier ces heures 
Qui tuaient parfois à coups de pourquoi 
Le cœur du bonheur 
Ne me quitte pas 
Ne me quitte pas 
Ne me quitte pas 
Ne me quitte pas 

Moi je t'offrirai 
Des perles de pluie 
Venues de pays où il ne pleut pas 
Je creuserai la terre jusqu'après ma mort 
Pour couvrir ton corps d'or et de lumière 
Je ferai un domaine 
Où l'amour sera roi, où l'amour sera loi 
Où tu seras reine 
Ne me quitte pas 
Ne me quitte pas 
Ne me quitte pas 
Ne me quitte pas 

Ne me quitte pas 
Je t'inventerai 
Des mots insensés 
Que tu comprendras 
Je te parlerai 
De ces amants-la 
Qui ont vu deux fois leurs cœurs s'embraser 
Je te raconterai l'histoire de ce roi mort
De n'avoir pas pu te rencontrer 
Ne me quitte pas 
Ne me quitte pas 
Ne me quitte pas 
Ne me quitte pas 

On a vu souvent 
Rejaillir le feu 
D'un ancien volcan 
Qu'on croyait trop vieux 
Il est, paraît-il 
Des terres brûlées 
Donnant plus de blé 
Qu'un meilleur avril 
Et quand vient le soir 
Pour qu'un ciel flamboie 
Le rouge et le noir ne s'épousent-ils pas? 
Ne me quitte pas 
Ne me quitte pas 
Ne me quitte pas 
Ne me quitte pas 

Ne me quitte pas 
Je ne vais plus pleurer 
Je ne vais plus parler 
Je me cacherai là
À te regarder danser et sourire et 
À t'écouter chanter et puis rire 
Laisse-moi devenir l'ombre de ton ombre 
L'ombre de ta main 
L'ombre de ton chien 
Ne me quitte pas 
Ne me quitte pas 
Ne me quitte pas 
Ne me quitte pas


No me dejes, no

No me dejes 
Es necesario olvidar 
Todo se puede olvidar 
Quien se escapa ya 
Olvidar el tiempo 
De los malentendidos 
Y el tiempo perdido 
A saber cómo 
Olvidar estas horas 
Quiénes mataban a veces 
A golpes de porqué 
El corazón de la felicidad 
No me dejes 
No me dejes 
No me dejes 
No me dejes 

Yo te ofreceré 
Perlas de lluvia 
Llegadas del país 
Donde no llueve 
Yo cavaré la tierra 
Hasta después de mi muerte 
Para cubrir tu cuerpo 
De oro y de luz 
Haré un ámbito 
Donde el amor será rey 
Donde el amor será ley 
Donde serás reina 
No me dejes 
No me dejes 
No me dejes 
No me dejes 

No me dejes 
Yo te inventaré 
Unas palabras absurdas 
Que te incluirá 
Yo te hablaré 
De esos amantes 
Quien vio dos veces 
Sus corazones abrazarse 
Yo te diré 
La historia de este rey 
Muerto de no haber 
Podido encontrarte 
No me dejes 
No me dejes 
No me dejes 
No me dejes 

A menudo vimos 
Reflejarse el fuego 
De un antiguo volcán 
Que se creía demasiado viejo 
Es, parece 
de las tierras quemadas 
Dando más trigo 
Que mejor abril 
Y cuando viene la noche 
Para que un cielo brille 
El rojo y el negro 
No se casan 
No me dejes 
No me dejes 
No me dejes 
No me dejes 

No me dejes 
No voy a llorar más 
No voy a hablar más 
Me esconderé allí 
Al mirarte 
Bailar y sonreír 
Y a escucharte 
Cantar y luego reír 
Déjame ser
La sombra de tu sombra 
La sombra de tu mano 
La sombra de tu perro 
No me dejes 
No me dejes 
No me dejes 
No me dejes


Aquí las tres mejores versiones del mismo tema.













viernes, 19 de octubre de 2012

“El vals del beso”

Cautivante esta asociación literatura-música. Francisco Arsis acerca a estos grandes músicos y los muestra más humanos,  en este excelente relato.






LILÍ 


Cariño, no sabes cuánto lamento tener que hacerte pasar por este terrible y amargo momento, pero todo resulta ya insostenible. 

He intentado por todos los medios no sentirme incómoda, no sentirme ingratamente engañada conmigo misma, y solo por ti, por todo lo que tú has representado siempre para mí. 

Yo tan solo era una "rubita" linda de ojos azules que se hacía llamar “Lilí”, ansiosa por comerse el mundo, y con un único y claro deseo: lograr cantar algún día en la Ópera Imperial de Viena, a pesar de ser consciente de mis infortunadas limitaciones artísticas. Pero te conocí a ti, Johann, y créeme si te digo que me sentí enamorada realmente de todo lo que tú eres y representas. 

Sé muy bien que ahora no podrás entenderme, cuando ya nada puede detener este abismo que inevitablemente separa nuestras vidas. 
Tú significabas la madurez, la perfección, la suprema melodía que endulzaba Viena recorriendo todos los rincones hasta sus mismísimos cimientos. Y mi admiración hacia ti era tan inmensa que no podía pensar en otra cosa que desear estar a tu lado, a cada momento, en cada instante de tu vida. 



Lilí y su esposo Johann Strauss II


Ser tu adorable esposa, como a menudo te gustaba decir, era mi mayor anhelo. Pero, Johann, tú siempre estabas ocupado, y apenas lograba estar contigo, sintiéndome a cada momento como atrapada en una jaula de oro, prisionera de lujo en un mundo al que no acababa de encontrarle significado. En estos últimos meses incluso te veía ya más como un padre que como un amante esposo. 

Me aburría, Johann. Tu vida gira únicamente en torno a tus composiciones, a tus músicos, y el “Theater an der Wien” es en realidad tu verdadera casa, en la que yo no tenía cabida. No trato de justificarme, amor. Yo he sido peor que tú, lo reconozco. Pero debes admitir que no solo fue culpa mía. Dejarme querer no solucionaba nada, Johann. No tenías que suplicarme que no me apartara de ti. Eso lo tenías por completo. Era relativamente fácil hasta hoy. 

Ahora… todo ha cambiado. Ya nada es suficiente, ni tus regalos, ni tu cariño paternal, ni tus ausencias excusables con un “no te preocupes, mañana te dedicaré todo mi tiempo”, cuando en realidad te pasabas la mayor parte del día componiendo el vals de tu vida.

Johann, ¿no comprendías que me sentía desplazada, ignorada, agobiada por la soledad a causa de tus continuas ausencias en “pro” de tu trabajo? 

Ya nada tiene arreglo, cariño. Sé que cuando esta carta llegue a tus manos ya lo sabrás todo. Pero para entonces ya estaré lejos de tu vida, y no seré un problema para ti. Jamás quise serlo, como cierto es que nunca quise hacerte daño, Johann Strauss “Sohn”.

Franz y yo nos marchamos a Berlín, lejos, muy lejos de Viena. 
Estamos seguros de que el “Theater an der Wien” no notará la ausencia de su director. Su aportación solo era provisional, mientras se decidía quien iba a sustituir al señor Maximilian Steiner, el padre de Franz. 

Adiós, Johann, mi otrora amado compositor. Nunca olvidaré “El vals del beso”. Para mí siempre será una de tus piezas maestras. Si quieres borrar la dedicatoria lo comprenderé. No sería justo que yo me sintiese molesta, cuando he sido incapaz de corresponderte como merecías. 

Johann… lo siento. 

Viena, 27 de agosto de 1882 






* * *


Angelika (Lili) Dittrich (1850-1919)


* Lilí (Angelika Dittrich), segunda de las tres esposas que tuvo Johann Strauss II, regresó a Viena tras la muerte de su ex-esposo, años después de ser abandonada por Franz Steiner. Tras esta nueva separación, regentó durante algún tiempo un estudio fotográfico en Berlín. Finalmente, en el año 1919, moriría en circunstancias sombrías tras padecer, el resto de su vida, el sentimiento de culpa generado por el daño causado a su esposo, ante su amarga conducta. 


Escribí este relato ante la fascinación que siempre ha despertado en mí el compositor "Johann Strauss II", el emperador del vals.






© Francisco Arsis Caerols (Alcoy, España)

http://franciscoarsis.galeon.com/, su web


El autor se encuentra en estos momentos lanzando su libro:  "El pasajero del tiempo"





martes, 9 de octubre de 2012

Olvido

"Mujer que sueña" - Pascal Renoux




Poema 37


Corazón, le olvidaremos
en esta noche tú y yo.
Tú, el calor que te prestaba.

Yo, la luz que a mí me dio.

Cuando le hayas olvidado
dímelo, que he de borrar
aprisa mis pensamientos.

Y apresura tu labor
no sea que en tu tardanza
vuelva a recordarle yo.


Emily Dickinson

Versión de L.S.



Mendigar amor

William Dieterle  -  Charles Laughton en El jorobado de Notre Dame, 1939




"El que ha de mendigar amor 
es el más miserable de todos los mendigos."


Rabindranath Tagore


viernes, 2 de marzo de 2012

No quiero que te vayas dolor...




LA VOZ A TI DEBIDA

Versos 2191 a 2219



No quiero que te vayas 
dolor, última forma 
de amar. Me estoy sintiendo 
vivir cuando me dueles 
no en ti, ni aquí, más lejos: 
en la tierra, en el año 
de donde vienes tú, 
en el amor con ella 
y todo lo que fue. 

En esa realidad 
hundida que se niega 
a sí misma y se empeña 
en que nunca ha existido, 
que sólo fue un pretexto 
mío para vivir. 

Si tú no me quedaras, 
dolor, irrefutable, 
yo me lo creería; 
pero me quedas tú. 
Tu verdad me asegura 
que nada fue mentira. 

Y mientras yo te sienta, 
tú me serás, dolor, 
la prueba de otra vida 
en que no me dolías. 

La gran prueba, a lo lejos, 
de que existió, que existe, 
de que me quiso, sí, 
de que aún la estoy queriendo.


Pedro Salinas (1933)



*  Pedro Salinas Serrano (Madrid, 1891 – Boston, 1951) escritor español conocido sobre todo por su poesía y ensayos.  Se le adscribe a la Generación del 27.