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viernes, 1 de enero de 2016

«No es sordo el mar: la erudición engaña»






Sobre CLAROS DE MAR O EL INICIO DEL GALOPE TORTURADO DE LAS FUENTES de Miguel Veyrat




«No es sordo el mar: la erudición engaña»
Góngora
(Soledad Segunda, 172)




I


Si en mi sangre la sal

de tus abismos

con el yodo primordial

por las venas arde

—padre e hijo mío,

cuando estalla la galerna

y todo tiembla en mi sesera

tu corazón de greda:

Escucha mar pues no eres sordo

y todo fluye de tus rías

hasta el flujo

de mi sangre y se asoma por los ojos

—ida y vuelta de la arena

a la escollera, rompe la memoria

y lo aprendido

descalabra.

La Luna centro mítico

suspende las pasiones

olas entre gracia y peso

que sobre el alma eleva

y pena:

Alivio pone al vuelo

sin sentido que de otro modo

emprendería.

Y baña luego en plata

—clara y fría, las heridas.




II



El pobre cerebro mío

entre sal y sol de ansia

y de silencio

arde ya y golpea

entre peñascos roto:

Frágil epitelio de ermitaño

el más leve aliento lo conmueve

y lo retrae de dispersas brasas

recompuesto. Destilado

de tu vientre en imparable

movimiento allí violenta

a la inmóvil muerte

y prepara nuestro lecho

de vivientes: Nada nuevo

sin memoria podrías conocer

y no sin fuego en el aliento

canciones del agua manarían.




III



De palabra piedra oculta

vas y vienes

subes por las vidas venas que van a dar

a la consciente

mina

que es la tierra y la penetran:

Azulada lisa piel

y mórbida la mañana rosa de la aurora

te calienta.

Pezón de sangre roto

en pequeñas corolas de espuma

leche de Venus derrama

generoso

y simula el útero caliente bajo el halda

helada.

Su dulzor negro te acerca.



© Miguel Veyrat (“Babel bajo la Luna” / “Claros de mar” / los tres primeros poemas) Calima 2005)



* * *


No es accidente que Miguel Veyrat haya escogido para estos tres "Claros de Mar" el epígrafe tomado de Las Soledades de Góngora.

Erudición, podría decirse que es "saber fundado en el estudio de las fuentes" y Luis de Góngora, ha sido el poeta que mejor ha sabido convertir la erudición en poesía y en belleza.

Creo en el gran aporte a la estética poética que hizo Góngora, y García Lorca intenta con éxito, según mi opinión, desentrañar el peso de ese aporte, en su Conferencia "La imagen poética de Luis de Góngora".

No sé si es mera alucinación mía, porque carezco del sustento que podría darme el tener estudios en Literatura, pero cada cosa que destaco de Góngora me confirma la cercanía que tiene con él Miguel Veyrat, un poeta culto al punto que lo hace doblemente maestro, en la acepción medieval como hacedor de una obra maestra, “il miglior fabro”, y en la acepción latina de magister, aquél que enseña y guía con autoridad, como lo es también el rabí judío (rabí significa distinguido,abundante), presente en todas las culturas, incluida la masonería.

Aunque la estructura misma de los poemas gongorinos y veyratianos no siguen los mismos cánones, el estudio de Góngora ilumina el estudio de la poesía de Veyrat. Para muestra cito los conceptos de Lorca en su Conferencia:


"Y Góngora ha estado solo como un leproso lleno de llagas de fría luz de plata, con la rama novísima en las manos esperando las nuevas generaciones que recogieran su herencia objetiva y su sentido de la metáfora." No puedo menos que comparar el rechazo y abandono que sufrió Góngora, con el olvido y el silencio desde la crítica y las editoriales, y el exilio político al que fue sometido Miguel Veyrat.

"Mientras que todos piden el pan, él pide la piedra preciosa de cada día."

"A Góngora no hay que leerlo, sino estudiarlo. Góngora no viene a buscarnos, como otros poetas, para ponernos melancólicos, sino que hay que perseguirlo razonablemente. A Góngora no se le puede entender de ninguna manera en la primera lectura."

No me atrevería a usar los términos y conceptos cultismo o culteranismo para referirme a la poesía de Veyrat, porque ambos usos tienen cierto conato despectivo y depreciativo. Pero no hay dudas de que él nos obliga a elevar el conocimiento y enriquecernos con el estudio de las fuentes, aunque sea "a galope torturado".

En algo debe haber influido en M.V. el hecho de haberse establecido en Sevilla, puesto que Lorca dice: "En Andalucía la imagen popular llega a extremos de finura y sensibilidad maravillosas, y las transformaciones son completamente gongorinas." 

Marcel Proust asegura que "Sólo la metáfora puede dar una suerte de eternidad al estilo".

Lorca sostiene que “Para que una metáfora tenga vida necesita dos condiciones esenciales: forma y radio de acción. Su núcleo central y una redonda perspectiva en torno de él. El núcleo se abre como una flor que nos sorprende por lo desconocida, pero en el radio de luz que lo rodea hallamos el nombre de la flor y conocemos su perfume.” En M.V. las metáforas, los símbolos y el acercamiento al mito, aportan gran parte de la fuerza que caracteriza a su poesía.

Lorca dice: "La metáfora une dos mundos antagónicos por medio de un salto ecuestre que da la imaginación. (...) Un poeta tiene que ser profesor en los cinco sentidos corporales. Los cinco sentidos corporales, en este orden: vista, tacto, oído,olfato y gusto. (...) superponer sus sensaciones."

"El poeta, pues, va adquiriendo con el tiempo conciencia creadora y técnica para la imagen." (…) Góngora se sienta a las orillas del mar, donde el viento "le corre enlecho azul de aguas marinas,
turquesadas cortinas"

"Porque están todos los detalles estudiados y sentidos como en una joya de orfebrería. No hay nada que dé la sensación del Sol que cae, pero no pesa, como esos versos":

Soledad primera(versos 34 a 41)


Desnudo el joven, cuando ya el vestido

océano ha bebido,

restituir le hace a las arenas;

y al sol le extiende luego

que, lamiéndole apenas,

su dulce lengua de templado fuego

lento le embiste y con suave estilo

la menor onda chupa al menor hilo.


Veo mucha correspondencia entre estos versos de Góngora y el poema I de Claros de Mar de M.V., entre la figura del SOL GONGORINO:


"y al sol le extiende luego

que, lamiéndole apenas,

su dulce lengua de templado fuego..."


y la de la LUNA VEYRATIANA:


"La Luna centro mítico

suspende las pasiones

olas entre gracia y peso

que sobre el alma eleva

y pena:

Alivio pone al vuelo

sin sentido que de otro modo

emprendería.

Y baña luego en plata

—clara y fría, las heridas."



Lorca asegura: "Y en Góngora no se sabe qué admirar más: si su sustancia poética o su forma inimitable e inspiradísima. Su letra vivifica a su espíritu en vez de matarlo. No es espontáneo, pero tiene frescura y juventud. No es fácil, pero es inteligible y luminoso. Aun cuando resulta alguna rara vez desmedido en la hipérbole, lo hace con una gracia andaluza tan característica, que nos hace sonreír y admirarlo más, porque sus hipérboles son siempre piropos de cordobés enamoradísimo."

"Se vuelve de la inspiración como se vuelve de un país extranjero. El poema es la narración del viaje. La inspiración da la imagen, pero no el vestido. Y para vestirla hay que observar ecuánimemente y sin apasionamiento peligroso la calidad y sonoridad de la palabra."

"A Góngora no hay que leerlo, hay que amarlo", lo que tiene todo que ver con su otra máxima: "La poesía no necesita adeptos sino amantes."

"Cayó el rocío vivificador, que es siempre un gran poeta para un lenguaje."

"Ya hemos visto cómo el poeta transforma todo cuanto toca con sus manos. Su sentimiento teogónico sublime da personalidad a las fuerzas de la Naturaleza."

"Es suntuoso,exquisito, pero no es oscuro en sí mismo. Los oscuros somos nosotros, que no tenemos capacidad para penetrar su inteligencia. El misterio no está fuera de nosotros, sino que lo llevamos encima del corazón."


"Y no hay que olvidar que Góngora es un poeta esencialmente plástico, que siente la belleza del verso en sí mismo y tiene una percepción para el matiz expresivo y la calidad del verbo, hasta entonces desconocida en el castellano. El vestido de su poema no tiene tacha.”

"Huye de la expresión fácil, no por amor a lo culto, con ser un espíritu cultivadísimo: no por odio al vulgo espeso, con tenerlo en grado sumo, sino por una preocupación de andamiaje que haga la obra resistente al tiempo. Por una preocupación de eternidad."


Como dije al principio hay que leer esta nota, aplicando las eruditas y bellas palabras de Lorca, no sólo a Luis de Góngora y Argote (Córdoba, 1561 – 1627), sino también a Miguel Veyrat (Valencia, 1938 ), dos grandes maestros no suficientemente reconocidos en su tiempo y a quiénes separan 377 años.

Miguel Veyrat destaca por su rica intertextualidad y aquí queda en clara evidencia, una vez más. Esta característica es de los grandes, aquellos que no reparan en reconocer a sus propios maestros, los que les han acompañado en el devenir de la poesía, "los bardos de amada herencia", como les llamaba un querido poeta amigo mío.


* Fuente:

http://federicogarcialorca.net/obras_lorca/la_imagen_poetica_gongora.htm







PERFECT SUNSET

"Ver lo invisible, oír lo inaudible."






En la plaquette La Nova Nueva Novela en una aproximación a La Nueva Novela de Juan Luis Martínez, se incluyen los textos poéticos de F̶a̶b̶i̶á̶n̶ B̶u̶r̶g̶o̶s, Margarita Bustos, Fanny Campos Espinoza, Alfil Sbridjan, René Andrés Silva Catalán, Cristián Villanueva , Elias Romero, y el ensayo de Myriam Iturra Ampuero.





"Ver lo invisible, oír lo inaudible."

Arthur Rimbaud


Lo que puedo decir en una página es sólo el enunciado de un trabajo de investigación que me he propuesto, pretendiendo dejar a la vista la correspondencia de dos poetas a los que separa gran distancia y que doy por supuesto que no se han conocido, uno vive en Sevilla y el nuestro vivió y murió en Villa Alemana, donde resido. Se trata de Miguel Veyrat de quién he leído y estudiado su obra y de Juan Luis Martínez, cuyo trabajo poético descubrí hace algunos años, después de su muerte. Escuché por primera vez de él, cuando en el centro de nuestra ciudad dos desconocidos preguntaban cómo llegar a la que fue su casa, describían al poeta y desconocían su nombre.

Ambos poetas, Veyrat y Martínez, aunque de estilos y bagajes diferentes, tienen rasgos comunes en su poética. En una primera lectura nos quedamos con el ritmo y con una idea somera, acerca de lo que quieren decir. Si no nos conformamos con la superficie, si nos percatamos que sus versos no son sólo un juego de palabras, sino todo un mundo por descubrir, su riqueza semántica nos atrapa e insistimos en ello el resto de nuestras vidas. La poesía surge así como una entreabierta “Puerta Mágica” * que nos invita a entrar. Velo que descorrer, misterio, ojo que ve más allá de lo evidente. 

Es posible que ambos poetas hayan bebido de las mismas fuentes, pues en especial al descubrir el lenguaje de los pájaros, lo han llevado al poema, aplicando su música, su ritmo, su sonoridad y también sus silencios. Han signado el lenguaje de grafismos sonoros y espacios que dicen más de lo que dicen, lenguaje cifrado, críptico, hermético, como quiera llamársele, un reto a descubrir. Ambos poetas requieren de lectores atentos y ávidos; de otro modo un lector cualquiera abandona el poema sin siquiera vislumbrar aquello que ha perdido. “El que tenga oídos para oír, que oiga; el que tenga ojos para ver, que vea.” Lo que Rimbaud llamaba "Ver lo invisible, oír lo inaudible." El noûs y el logos en movimiento permanente al servicio del mensaje poético o razón poética. Así dispuesto, uno siente que sus versos pudieran leerse en distintas dimensiones, como si de los pétalos de la rosa se tratara, que se van desprendiendo capa por capa. Su hermetismo nos lleva a viajar en el tiempo y en el espacio hasta los cátaros, y más aún, hasta Salomón en la Biblia y Mahoma en El Corán; y sentimos que por más que vamos descubriendo significados, el poema no tiene límites humanos, como el uni-verso. Ambos poetas nos invitan al viaje iniciático de ir más allá de las palabras y esta tensión permanente del lenguaje, resulta dolorosa, tanto para el poeta como para el lector. A fin de reponernos, recurrimos al silencio.

Quizás su hermetismo desarrollado no sea sino respuesta al hecho de que ambos poetas han vivido lo que Veyrat llama la generación del vacío, quizás su lenguaje selecto y cerrado se fue formando como respuesta a sus circunstancias históricas, en una época en que se persiguió a los poetas, tanto en España como en Chile, donde los gobiernos de facto se sintieron amenazados por su esencia profética y libertaria y por el poder de la palabra, peligroso e imparable en sus ansias por el despertar de las conciencias. Es indudable que el poema “Desaparición de una familia”, podría ser el universo que contuviera a todo Chile, en la época negra de su historia, y la pérdida de Sogol sea primero la pérdida de la palabra y también de la memoria colectiva, ojalá no perdamos la esperanza de encontrarlas. 

Yo desde mi pequeña Villa Alemana puedo decir que escucho a diario el lenguaje de los pájaros, especialmente gorriones que hacen nido en el ciruelo de mi patio y en los aleros de mi casa.




Ref.

Miguel Veyrat "La Puerta Mágica", Libros del Aire/Colección "Jardín Cerrado", 2011.

Juan Luis Martínez "La Nueva Novela" Ediciones ARCHIVO, 1985.


Este es un microensayo seleccionado en el certamen organizado por Ediciones Punto G. Según las bases, no podía exceder de 1 página.

















Nightingale Serenade


de Enrico Toselli

por André Rieu

sábado, 10 de diciembre de 2011

Elena Liliana Popescu y su invaluable visión acerca de la poesía.



Elena Liliana Popescu es poeta, traductora y editora rumana, licenciada y Doctora en Matemática, por la Universidad de Bucarest, de la que actualmente, es profesora, en el Departamento de Informática, Facultad de Matemática y Informática.  Nace el año 1948 en Turnu Magurele, Teleorman, Rumania.  Casada con el académico Nicolae Popescu, matemático rumano, con quién tiene tres hijos. Después de 1989, inicia una actividad en el periodismo rumano con ensayos de interés general, así como artículos contemporáneos sobre temas sociales y políticos. Escribe poesía y traduce literatura poética, filosófica y espiritual del mundo.  Tiene publicados más de veinte libros de poesía y es miembro de la Unión de Escritores de Rumania, sección de Poesía.

En su sitio oficial comparte parte importante de su obra, a través de la cuál se puede uno formar una idea bastante cercana a su persona y su poesía.  Me ha emocionado comprobar que existe una fundamental correspondencia entre su visión y la mía,  acerca de la poesía,  visión que sin dejar de ser intelectiva, abre las puertas a lo ontológico, lo trascendente y lo cuántico.

A modo de introducción y bienvenida ofrece una reflexión bastante profunda y estética acerca de la poesía,  como producto de la interioridad que el poeta desea compartir con los lectores:

"Trata de dejar de lado las preocupaciones del día para poder entrar juntos en la realidad del Sueño llamado Poesía, abriendo la puerta de tu corazón a estos versos escritos especialmente para ti.

Nacieron en mi corazón cuando les tocó desprenderse del mundo de las formas-pensamientos y revestirse en el mundo de las formas-palabras, para presentarse, cuando hayan cumplido su destino, a la ceremonia del encuentro contigo, lector.

La simplicidad que en su esencia significa la Verdad, no puede expresarse más que por el silencio. 

Todas las palabras del mundo lo único que hacen es intentar describir el silencio.

El conocimiento de sí mismo, el ideal más simple y el más difícil de alcanzar es la finalidad de cada hombre por separado y la del mundo entero y a ella se subsume toda nuestra búsqueda. 

Algunas veces la búsqueda cobra la forma de lo que podemos llamar poesía.

Los poetas vienen y se van, dejando su empeño por descubrir el rostro invisible de la Poesía, la cual nos mira sin juzgarnos desde el otro lado del velo de la Ilusión».

Elena Liliana Popescu

Traducción del rumano por Joaquín Garrigós




Qué es la poesía para mí


"Cuando era niña, contemplaba con atención las cosas que pasaban ante mis ojos en el mundo que se perfilaba a mi alrededor. Más tarde, el mundo interior también abría sus puertas invitándome a conocerlo; un mundo no menos fascinante que el exterior y que reflejaba todas las reacciones a lo que afuera parecía ser nuevo y construía, paso a paso, lo que había de ser para mí la vía del conocimiento; conocimiento cuyo objeto solo era muy vagamente percibido al principio y cuyo sujeto era "yo", sin que, por aquel entonces, me preocupase quién ni qué significaba ese "yo".



Nuevas y nuevas preguntas seguidas de respuestas tendrían que ser sustituidas por otras respuestas y otras preguntas, algunas de las cuales parecían no tener respuesta... El misterio se presentaba siempre con otras facetas, nuevas experiencias mejoraban la calidad de su búsqueda pero ellas resultaban ser, todas las veces, insuficientes para descifrarlo.



Paulatinamente, comencé a expresar por escrito reacciones, emociones e impresiones provocadas por mis encuentros con los insospechados aspectos de lo desconocido, cuando estos parecían tocar mi ser en cierto sentido y con intensidad... Sentía la necesidad de compartirlas por medios distintos a la palabra ya que mi ser interior no encontraba, al menos al principio, otra vía de comunicación más adecuada.



La mayor parte de las veces, no me dirigía a nadie en concreto, quizá a todos, quizá a mí misma, sin que por entonces ello me preocupara porque, al contrario, la sensación de aquel rebosadero se habría vuelto una carga demasiado pesada para lo que estaba empezando a intuir que era mi alma. La forma de expresar mis sentimientos en tales situaciones se acercaba a lo que podríamos llamar poesía, en una acepción quizá generosa y, en cualquier caso, al estimulo, y, en este sentido, podría afirmar que los primeros intentos literarios que revestían la forma de poesía se perfilaron ya a la edad de diecisiete años.



En aquella época, por muchas razones, objetivas o no, no se planteó la cuestión de publicarlos. Una de esas razones era la preocupación asidua por descifrar los misterios de las matemáticas, lo cual se concretó en la elección de la que, más tarde, sería mi profesión. Las matemáticas, apodadas la reina de las ciencias, es una disciplina severa por sus reglas precisas y aparentemente obligatorias, pero que deja siempre plena libertad a quien está decidido a hacer frente a sus peligros para descubrir la pureza, la hermosura y la eterna incógnita.



La atracción por las matemáticas y el estudio en esta dirección no mermaron, en modo alguno, mi pasión por la poesía sino todo lo contrario, me permitieron descubrir nuevos puentes por los que el lenguaje matemático y el poético pueden acercarse y compenetrarse para llegar, "en el infinito", a identificarse. Qué significa este infinito y cómo puede alcanzarse desde el punto de vista común de ambos es un misterio que está por resolver, tal vez el último.



Cierto es que he seguido escribiendo y traduciendo algunos libros para que estos fuesen más accesibles a los lectores rumanos, y algunas traducciones circulaban desde hacía tiempo en un marco más restringido o incluso más amplio. Otros libros consiguieron ver la luz de la imprenta solo a partir de 1990 pues los temas tratados eran rechazados en la época anterior, una época que hoy ya tenemos por superada aunque algunas de las mentalidades que nos marcaron profundamente a muchos de nosotros no hayan desaparecido del todo. También a partir de 1990 me impliqué en cierta medida en la vida social, cívica y política de Rumania publicando en la prensa de la capital varias decenas de artículos referentes a diversos aspectos de interés general y de actualidad.



Los versos que he escrito son directos y sencillos. Nacieron en mi corazón y el intelecto los modeló luego, con sus imperfecciones y desmaña, para expresar las sensaciones, los sentimientos y también la fuerza de la emoción auténtica, que no puede expresarse del todo a través de la palabra.



Las poesías vinieron solas, podría decir que una detrás de otra, como una necesidad, sin buscarlas ni construirlas, sin perseguir una finalidad determinada, sin la intención de impresionar ni de provocar nada ni a nadie, aunque el intento del lector de descifrar el mensaje auténtico de los poemas podría constituir, en cierto sentido, una provocación, así como con la recepción de ese mensaje el lector podría tener una sensación parecida a una conmoción.



Solo me decidí a publicar cuando, en una exposición, el pintor, un alemán de origen rumano llamado Eugen Branescu, recién regresado al país en 1992, expuso junto a sus cuadros algunos de mis poemas, acompañados de ilustraciones gráficas para realizar un efecto especial en el marco de la exposición a la que dio un ambiente especial mediante la música en armonía con la pintura y la poesía. Los visitantes, amantes del arte, quedaron impresionados por el estilo directo y la sinceridad de los poemas y se interesaron por la forma de adquirirlos.



Así nació la idea de publicar un primer volumen que abarcase una parte de los poemas escritos hasta entonces y se materializaba el hecho de que, una vez escritos, esos poemas ya no me pertenecían y había que dárselos a quienes por derecho correspondía.



Este parece haber sido el principio, suponiendo que exista realmente un principio..."


Elena Liliana Popescu

Traducción del rumano por Joaquín Garrigós



* * *




"Para un poeta cerebral por excelencia, la creación equivale a transponer (traducir) el mundo de las «formas-pensamientos» en el de las «formas-palabras», y el poema se transforma en un espacio de comunicación, en la región mirífica donde la riqueza espiritual y la sensibilidad exacerbada del autor se encuentran con la del lector.  Familiarizada con la perfección de los cuerpos geométricos, la poetisa aspira a la armonía y a la perfección de las formas también en el arte. Evocando a la manera de Blaga la cuestión del silencio, Elena Liliana Popescu aborda en realidad la de la condición imperfecta de las palabras. Como en el caso de Ion Barbu, la poesía significa búsqueda, se convierte en un acto de conocimiento o, más exactamente, en una modalidad de conocimiento más profundo de sí mismo." Dice Gheorghe Glodeanu, Profesor de literatura rumana en la Universidad de Baia Mare (Rumania),  acerca de la poesía de Popescu.

Su último libro "Himno a la Existencia" (Ed. Herald, Bucarest, 2000),  contiene cuatro secciones que hablan por sí mismas:
  • Himno a la existencia
  • Himno a la vida
  • Himno a la libertad 
  • Himno al silencio
La autora lo dedica a Mihail Eminescu, el poeta más grande de la Rumania del s. XIX,  un romántico tardío,  del que dice:  «el que, bajando entre los mortales, eligió la lengua rumana para expresar la esencia divina del ingenio».  El libro es encabezado con la máxima:  


«la verdad se revela por sí sola 
al que está preparado para recibirla».


En Himno a la existencia,  la autora presenta una cosmogonía que sitúa el origen del universo en el caos inicial:

SI SE PUDIERA

«Si se pudiera alguna vez
medir lo inconmensurable,
abarcar lo ilimitado
y, atravesando la nada,
no ser lo uno ni lo otro...
Si se pudiera alguna vez
ser amor sin amar,
ser esperanza sin esperar,
ser palabra sin hablar,
ser pensamiento sin pensar...

Si alguna vez se pudiera 
oír lo inaudible, 
ver lo invisible 
y conocer lo desconocido, 
¿volvería otra vez el principio?»



(A Ti, 1994)

Traducción del rumano por Joaquín Garrigós

En Himno a la Vida,  su poesía gana musicalidad a través del recurso de la repetición:

«En ti está el Poeta
En ti la Poesía
En ti está el Profeta
En ti la Profecía
En ti está la Voz
En ti el Silencio
En ti está la Búsqueda
En ti lo Insondable
En ti está la Conciencia
En ti la Inconsciencia
En ti la Pregunta
En ti está la Respuesta».


En Himno a la Libertad, la autora se vale del Mito de Prometeo,  en una clara correspondencia con el poeta,  héroe civilizador que se atreve a desafiar a los dioses,  a fin de dar a los hombres, el fuego, la razón y el secreto de los artífices.  Pero se impone el drama al derramarse sobre la humanidad el caos de todos los males, a través de la Caja de Pandora.  Y el subsecuente castigo de Prometeo,  encadenado en las montañas del Cáucaso,  para que sus entrañas fueran recurrentemente devoradas por el funesto buitre.





«Señor, no me quites aún la carga,
tormento de mi espíritu.
Encadenado a una roca forcejeo,
Obligado a soportar un cruel destino.
Estoy condenado para siempre,
pagando el pecado cometido,
cuando al mundo revelé
un secreto tenazmente guardado». 


En Himno al silencio, la autora nos revela la importancia trascendental del silencio:

«El hondo sentido de la existencia
El silencio mudo lo revela,
Cuando sin el rostro de la apariencia
la realidad lo prueba».

"En esencia, la meditación sobre el silencio se transforma en una meditación sobre la condición del poeta y la poesía pues el silencio se convierte en un símbolo de lo absoluto imposible de expresar en palabras."  Gheorghe Glodeanu.

Así el poeta se define como
«el que aspira todavía a expresar
su vivencia sensible en la poesía,
el invitado a una cena principesca
que alimenta con la gracia su humilde fantasía».

La poesía es vista como una ofrenda a los lectores, una tentativa de expresar las esencias pero también como un mensaje en verso dirigido a la humanidad. Revela el destino órfico del cántico que es hacer resucitar la esperanza. Ante lo absoluto intangible, todo se vuelve una larga interrogación. El silencio puede expresar lo absoluto que se escapa a las palabras:

«El que tenía tanto que decir
Antaño, con sus hábiles rimas,
¿Podría componer otro poema que no fuera el del Silencio interminable?»





sábado, 8 de octubre de 2011

SUSAN LENOX - Cirlot


Susan Lenox  (Greta Garbo)

SUSAN LENOX

"Siduri, la del cabaret, 
habitaba cerca del mar inaccesible." 
(Poema de Gilgamesh

"Oh, gran cuadrado sin forma, 
Oh, gran vaso inconcluso". 
(Lao-Tsé) 


        A Carmen Ferrer (1947)



Aquí estoy, en un bar, bebiendo vino 
como otras tantas tardes. La tristeza, 
la tristeza de muchas cosas muertas, 
perdidas o no sidas, me acompaña. 


Niebla, niebla. 
La sombra baja lenta como un río; 
su invasión me atenaza. 
Ni música de jazz se oye a lo lejos 
y un silencio infinito me circunda. 


Da lo mismo. 
Las horas que han pasado no me importan, 
no me importan las horas ni los días, 
los días que han pasado, ni los años. 
Da lo mismo. 
Niebla, niebla. 
Aquí estoy, en un bar, bebiendo vino. 


Como otras tantas tardes, la tristeza, 
la tristeza me mira dulcemente 
con su clara mirada, como tantas 
otras tardes. 


No sé qué me sucede. Es un sonido, 
un sonido de lluvia el que aparece. 
Niebla, niebla. 
No sé qué me sucede; como un río 
la tristeza de muchas cosas muertas 
aparece. 
No sé que me sucede; es un recuerdo, 
un sonido de lluvia o de cortina. 
En efecto, 
la cortina, a mi lado, lenta oscila; 
la cortina de alambres y bambúes. 


Ni música de jazz se oye a lo lejos. 
Da lo mismo, lo mismo. 
La tristeza me mira; es un sonido, 
un sonido de lluvia o de cortina. 
En efecto, 
la cortina, a mi lado, en la ventana, 
en la ventana muerta, leve oscila. 


Oscila, sí, recuerdo; es un recuerdo. 
Había una gran sala abandonada, 
una sala perdida entre la niebla 
de pálidas cortinas como ésta, 
mujeres que llevaban en el pelo 
suaves flores doradas o amarillas. 
Niebla, niebla. 
Aquí estoy, en un bar, bebiendo vino. 


Como otras tantas tardes, una sala, 
una gran sala ausente donde habían 
mujeres que llevaban en el pelo 
las flores amarillas. 


Como otras tantas tardes de silencio, 
un silencio infinito me circunda. 
La tristeza me mira; es un sonido. 
Sí, la cortina suena. No es el aire, 
el aire no la empuja, es la tristeza, 
la tristeza como otras tantas tardes. 


Recuerdo aquella sala rodeada 
de pálidas cortinas. Ella siempre 
vivía entre la niebla, entre la niebla. 
da lo mismo. 
Las horas que han pasado no me importan, 
no me importan las horas, ni los días, 
los años que han pasado, ni las horas, 
ni las eternas horas solitarias. 


Niebla, niebla. 
No sé qué me sucede; es un recuerdo. 
Recuerdo las palabras del poema: 
Siduri; la del cabaret, vivía 
Susana, no Siduri. Sí, Susana, 
cerca del mar inaccesible y puro. 


Da lo mismo siduri que Susana. 
Caldea que Cartago o Barcelona, 
las islas del Pacífico o Long Island, 
que China; hay una sala abandonada. 


No sé qué me sucede; es un recuerdo. 
El recuerdo de muchas cosas muertas, 
perdidas o no sidas. Niebla, niebla. 


Niebla, niebla. 
como otras tantas tardes, como oun río, 
Susana se llamaba. 
ni música de jazz se oye a lo lejos; 
da lo mismo, lo mismo. 


Ni música de jazz. Ella, la dulce 
no tuvo otra canción que este sonido 
de lluvia o de cortina aque prosigue 
como un recuerdo suyo no olvidado. 


La sala; sí, la sala. Las mujeres 
las pobres entregadas a las fiestas 
más tristes de la tierra; las muejres. 
Como otras tantas tardes, un recuerdo. 
Un recuedo d eamor, constantemente, 
constantemente asido a mi memoria. 
la imagen repetida del cabello, 
la luz de las estrellas en sus muslos, 
la luz de las miradas, el silencio 
debajo de su voz grave y lejana. 
Da lo mismo. 


Susana sonreía. Niebla, niebla. 
Susana en el cristal del horizonte, 
Susana en la gran sala abandonada. 
Susana con sus flores amarillas, 
sonreía. 


Ni música de jazz se oye a lo lejos. 
Como otras tantas tardes, un silencio, 
un silencio infinito me circunda. 
Aquí estoy, en un bar, bebiendo vino. 


No sé qué me sucede; es un recuerdo, 
es una soledfad, es un sollozo 
perdido donde el rí9 de la nibla 
escarba con la muerte hacia los ojos, 
sube como el amor hasta los labios, 
como otras tantas tardes. 


Da lo mismo; 
lo mismo da el temblor que se separa, 
la incierta condición de lo querido, 
la luz del sufrimiento, la distancia 
hasta la cosa muda, 
hasta la sala grande que recuerdo. 


Que recuerdo, recuerdo;sí, recuerdo 
la sala, las mujeres, 
las pobres entregadas a las fiestas 
para ganar su vida. Es un sonido; 
la muerte es un sonido de cortina, 
un sonido que pasa y que se apaga, 
un sonido que queda. Niebla, niebla. 


Ni música de jazz se oye a lo lejos, 
ni música de jazz. Sí, la cortina; 
el aire no la mueve, es mi tristeza. 
La tristeza me mira, da lo mismo. 


Aquí estoy, en un bar. Sus ojos claros, 
su rostro sonriente y lejanísimo, 
sus manos, la tristeza; niebla, niebla. 


Sus manos en el aire del recuerdo, 
sus manos en la sal, en sus cabellos, 
sus manos con las flores amarillas, 
como otras tantas tardes. La cortina, 
sonando; la cortina. 


La cortina de alambres y bambúes, 
la lluvia cencicienta, la tristeza. 
La tristeza me mira como un río, 
como un río sollozo. Niebla, niebla. 


Niebla sobre la sala abandonada, 
niebla sobre los dedos sollozantes, 
niebla sobre los árboles de en torno 
de la sala de niebla abandonada, 
de la estancia sin límites ni forma, 
del cuadrado sin ángulos ni lados, 
del gran vaso inconcluso donde bebo, 
de la ausencia profunda, aparecida 
como un total acceso a la presencia, 
con su beso final y agonizante. 
Da lo mismo. 


Lo mismo da la niebla que sus ojos, 
que sus ojos de sombra y cautiverio, 
lo mismo da el amor que la cortina. 
Se llamaba Susana. 
Lo mismo da la niebla que el recuerdo. 
Susana, sí. Susana. 


Aquí estoy, en un bar, bebiendo vino. 
Aquí estoy, en un bar, como la niebla, 
recordando; volviendo sobre el mundo, 
cayendo entre los muebles de la sala, 
de la sala de niebla y de caricias, 
de la sala, lo mismo, da lo mismo, 
como otras tantas tardes. Niebla, niebla. 


Como otras tantas tardes sin Susana, 
con Susana a lo lejos. La cortina, 
la cortina se mueve. La cortina, 
la cortina se mueve dulcemente 
como otras tantas tardes. La tristeza, 
la tristeza de muchas cosas muertas, 
perdidas o no sidas, da lo mismo. 


Lo mismo da la sala, las mujeres; 
mujeres que llevaban en el pelo 
sus flores destruídas y amarillas. 
Se llamaba Susana, da lo mismo. 


Ni música de jazz; sólo silencio. 


Susana se llamaba; ya de niña 
sabía su desgracia. La cortina. 
Se llamaba Susana por la tarde, 
se llamaba Susana al mediodía, 
se llamaba Susana por la noche. 
Susana se llamaba sobre el alba. 


Y la cortina suena. Niebla, niebla. 
La sombra baja lenta, como un río; 
su invasión me atenaza. No me importan 
las horas, ni los años, ni los días: 
los días que no pasan con Susana. 


Da lo mismo. 
Niebla, niebla. 
La tristeza me mira. Es un sonido, 
un sonido de muerte o de cortina. 
En efecto; 
la cortina, a mi lado, en la ventana 
como otras tantas tardes, leve oscila. 


Da lo mismo. 


* * *












*  Juan Eduardo Cirlot Laporta (Barcelona, 1916 - 1973) poeta, crítico de arte, mitólogo y músico español.



Adscribió a la escuela surrealista francesa y al dadaísmo, alrededor de la década de los 40, para luego adentrarse en una tradición espiritualista de carácter universal y raigambre ancestral, fundamentada principalmente en la Cábala y el Sufismo,así como del mismo William Blake, por los que derivó al Simbolismo que enriquecerá su poesía, haciéndola única. Desarrolló importantes estudios sobre simbología y hermenéutica medieval, reuniendo una importante colección de espadas junto a sus más de cincuenta libros de poesía cargada de oscuridad y hermetismo. 

Lo más conocido en su obra, El Ciclo Bronwynestá inspirado en el personaje de Bronwyn interpretado por Rosemary Forsyth (actriz canadiense-estadounidense de la década del 60), en la película "El señor de la guerra" (1965), de Franklin J. Schaffner; basada en la novela The lovers, de Leslie Stevens. Esta fase constituye la fase permutacional de su poesía.





Bronwyn y el Señor feudal


Cirlot no practica la escritura automática, más bien su versificación es escrupulosa, siguiendo ritmos "dodecafónicos", expresados en la alternancia versificatoria, repeticiones, permutaciones, que dan peso al poema y refuerzan el tema: la gravedad de la tristeza activada por la memoria.

Hace gala de su formación y aptitud musical, alcanzando cimas de sobrecogedor atractivo poético al urdir procedimientos combinatorios de hálito y sonido, esto es, rítmico-fónicos, logrando ese súmmum aliterativo y permutatorio.

Cultivó también el aforismo en su libro "Del no mundo"(1969), donde presenta gran influencia de Nietzsche y Lao Tse. 

En 1986 se publicó la obra "El mundo del objeto a la luz del surrealismo", escrito en 1953, adelantándose a las corrientes conceptuales de las últimas décadas y que continúa siendo referencia esencial para profesores y estudiosos.

En 1988 publica "88 sueños", colección completa de los sueños publicados en la revista catalana Dau al Set, con una marcada tendencia surrealista.

Como erudito es conocido hasta hoy, por su "Diccionario de símbolos".



*  Este poema lleva el nombre de la protagonista de la película "Susan Lenox:her fall and rise", interpretada por Greta Garbo y Clark Gable, realizada en 1931 por R.Leonard para la MGM, según la novela de David Graham Philips.

*  El Poema de Gilgamech es una epopeya de origen sumerio, considerada como la narración escrita más antigua de la historia. 

La versión más completa preservada hasta la actualidad consta de doce tablillas de arcillas, en escritura cuneiforme. 


*  Fuente:
Palacios, Amador: 'Esquema de la forma poética en Cirlot'


http://www.ucm.es/info/especulo/numero28/fpcirlot.html