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jueves, 1 de noviembre de 2012

Libre te quiero (homenaje a Agustín García Calvo)


Agustín García Calvo Q.E.P.D.
(Zamora, España 1926 - 2012)


El 01 de noviembre,  justo cuando se celebra el Día de Todos los Santos y que por extensión, la tradición lo considera el Día de todos los Muertos, fallece en Zamora, Agustín García Calvo, filólogo español, gramático y dramático, poeta, narrador, ensayista y agitador, uno de los grandes polemistas de la cultura, a la que identificaba con «el opio del pueblo»


He tomado este artículo escrito por A. ASTORGA de ABC.es (Madrid, 02/11/2012) 

Agustín García Calvo ha fallecido a los 86 años, debido a una insuficiencia cardíaca, en el Hospital Vírgen de la Concha de Zamora, ciudad en la que vino al mundo en 1926. El día de todos los muertos ha muerto el último gran francotirador de nuestra cultura. Hasta el último suspiro de su vida acudía a la tertulia que organizaba cada semana en el Ateneo de Madrid. Era los miércoles, a las ocho y media de la tarde, la hora del fútbol, y su ágora socrática se llenaba más que cualquier bar de la zona. En su última intervención, «Uno más uno son dos», García Calvo habló sobre física y matemáticas, confirmó Isabel Escudero, su pareja desde hace 36 años.

Su pasión por la gramática le llevó a estudiar Filología Clásica en la Universidad de Salamanca bajo las directrices del maestro Antonio Tovar. Con 22 años, García Calvo se doctoró con la tesis «Prosodia y métrica antiguas». En 1953 ocupó una cátedra de lenguas clásicas en Sevilla y en 1964 en la Complutense, donde su oposición al régimen franquista le llevó a ser decapitado -junto a Aranguren y Tierno- de su cátedra por respaldar las protestas estudiantiles. Se exilió a Francia, y allí enseñó en la Universidad de L'ille y en Collège de France. En 1976 le fue restituida su cátedra en España, que desempeñó hasta su jubilación, en 1992.


De collares y perros


Cuando llegó del exilo -confesaría a José Martí Gómez y Josep Ramoneda- se encontró con «un entusiasmo, que yo no traía conmigo, ni muchísimo menos cuando regresé porque no en vano había estado viviendo casi ocho años en un país como Francia, en donde la democracia es una cosa vieja. Yo había tenido ya ocasión de comprobar mucho antes todo eso de si son los mismos perros con diferentes collares. Me sorprendió y me produjo pesar el encontrarme con que la muerte del dictador, el advenimiento de formas democráticas, podía suscitar todavía tantísimo interés entre la gente».

García Calvo ha sido uno de los más grandes y genuinos clasicistas del siglo XX, y también uno de los más singulares, prolíficos y polifacéticos intelectuales españoles. Radical y hostil a todo sistema, «enfant terrible», fue Premio Nacional de Ensayo, de Literatura Dramática y de Traducción.


«No dudaría en rechazar el Nobel de Literatura»

Precisamente, cuando le concedieron el premio Nacional de Literatura Dramática, Agustín García Calvo se sumergió en una duda metódica:  aceptar o no el Premio Nacional de Literatura Dramática, que le concedió el Ministerio de Cultura por «La baraja del Rey Don Pedro». «Si lo acepto, no sé cuanto pago en sumisión a la cultura oficial cuando siempre la he combatido -declaraba a ABC entonces-. Me paso la vida luchando contra la cultura y ahora me ponen en un brete. Ahora, si se tratara de un compromiso fastuoso y mucho más gordo, como en Nobel, no dudaría en rechazarlo».

García Calvo se lamentaba de que, generalmente, los hombres del teatro y de la cultura no se hubieran acordado nunca de él, salvo el actor, director teatral y académico José Luis Gómez. «Yo he hecho mucho por estar fuera y por no dejarme coger por el aparato cultural. En parte por mi actitud, y en parte por la de ellos».

A lo que no renunció jamás Agustín García Calvo fue a enfrentarse a todo sistema: político, cultural o mediático. Así, veía todo el aparato cultural -desde la ciencia, los medios de información de masas de individuos, la Educación, las producciones artística y televisivas destinadas a no hacer pensar al pueblo- como una falsificación contra el espíritu vivo de ese pueblo. Y contra el lenguaje vivo, que es «enemigo de la cultura».

15-M


Prolífico creador, desde el nacimiento del Movimiento del 15-M acudía, cada jueves, a las concentraciones en la madrileña puerta del Sol para «hablar con los jóvenes». Descreía de la política: «Toda política digamos que positiva se ve obligada a recurrir a ilusiones y a los engaños. Se hacen todas esas cosas que dicen los políticos para dar a las gentes metas, creencias, por tanto engañarlas necesariamente porque no hay posibilidad que desde arriba, desde una posición de poder, se puedan proponer a las gentes creencias que no sean mentiras, que no sean falsedades», declaró nada más pisar suelo español a José Martí Gómez y Josep Ramoneda.

«Agustín García Calvo era un hombre atípico, único e inconfundible, siempre alejado de modas y al margen de la vida cultural oficial», ha destacado a Efe su (ex)«alumno» Fernando Savater. «Su obra es muy singular, enormemente original e inconfundible», ha subrayado el filósofo en conversación telefónica desde Chile, donde se encuentra de viaje. «Era una personalidad única por su original fuerza y su capacidad de suscitar adversarios por su pensamiento, así como su capacidad de análisis de los clásicos».

Hace unos años, cuando publicó «Cosas de la vida», un libro con diecisiete cuentos escritos solo con diálogos, y «Elementos Gramaticales», manual destinado a alumnos de bachillerato, sostenía que «la gramática en la escuela no debería tener más sentido que el tomar conciencia de lo que se ha aprendido sin darse cuenta. La lengua no es de nadie, no tiene más amo que quien la habla», subrayaba. Como filólogo hizo muy destacadas contribuciones a la lingüística general, la prehistórica o indoeuropea, la grecolatina y la del espofcont («español oficial contemporáneo»).

-¿Qué es, pues, esa cultura para Agustín García Calvo?

-El opio del pueblo.




Como un homenaje a este incansable artífice de las letras,  he traído un poema suyo,  musicalizado e interpretado por el gran Amancio Prada, que recordé al leer este poema de Maria Dolores Almeyda Domínguez (Andalucía, España).



(Eduardo Arguelles)




LIBRE


Yo no voy a quererte para mí.
Solo voy a quererte para que te pertenezcas,
para que seas tuyo y juegues con tus sueños

para que vayas libre e inventes los caminos.

Voy a quererte para mí 
desde tu libertad sin condiciones.
No serás mío.

Tan solo serás tuyo,
te reconocerás en la distancia, en los espejos,
en la palabra que te devuelve el eco.

Así te quiero yo. Y así debes quererme,
libre, 
con el amor por dentro.




* * *


Y éste es el poema de Agustín García Calvo:


(Irlanda)



Libre te quiero



Libre te quiero
como arroyo que brinca
de peña en peña,
pero no mía.

Grande te quiero
como monte preñado
de primavera,
pero no mía.

Buena te quiero
como pan que no sabe
su masa buena,
pero no mía.

Alta te quiero
como chopo que al cielo
se despereza,
se despereza,
pero no mía.

Blanca te quiero
como flor de azahares
sobre la tierra,
pero no mía.

Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.






Letra: Agustín García Calvo
Música: Amancio Prada



jueves, 8 de marzo de 2012

Tú...





Tú cuya mano   



Amancio Prada 
Agustín García Calvo (letra)
Chicho S. Ferlosio (música)


                                                                                                           
Tú, cuya mano me ha bañado
de un fuego transparente las espaldas,
cuyos ojos en claros naufragios hundieron
algunos principios elementales de mi alma,
tú eres mi patria.

Tú, que no tienes apellido,
que no sé si eres pájaro o si alcándara,
pues de todos tus brazos las letras de plomo
cayéndose han ido, como si fueran nueces vanas,
tú eres mis padres
y mi patria.

Tú, que ni tú te acuerdas dónde
tendiste a orear las nubes blancas,
que de tantos amores que tienes confundes
el nombre de todos los días de cada semana,
tú eres mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Tú, que tan dulcemente besas
que el cielo bocabajo se volcaba,
y que no se sabía de quién ya la lengua,
de quién la saliva, de puro sabrosa y templada,
tú eres mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Tú, que apacientas calaveras
por las praderas de la verde África
y a los rojos leones les echas de pasto
las rosas de leche de aquella luna de Sumatra,
tú eres mi ejército
y mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.

Eres mi ejército y mis leyes
y mi Dios y mis padres y mi patria,
y el ejército y Dios y las leyes 
y todos los padres y patrias se creen que 
tú no eres nada...
que no eres nada.




Agustín García Calvo, en Canciones y Soliloquios (Lucina, 1976)







Así es como es el amor.  Si no,  no es...







Concierto "El Cantar tiene sentido",  Claustro de San Benito, Valladolid, 05 de julio de 2007



* * *






*  Amancio Prada: (Dehesas, Ponferrada, León, 1949) compositor y cantautor español de basta formación y trayectoria.

En su música, de raíces populares, tienen cabida composiciones propias y canciones basadas en textos de los más diversos poetas antiguos y modernos, entre los que cabe citar, por su reiteración, a Rosalía de Castro, Federico García Lorca, Agustín García Calvo y Chicho Sánchez Ferlosio.

Mención aparte merece su celebrada versión para voz, guitarra, violín y violonchelo del Cántico espiritual de San Juan de la Cruz, que ha merecido varias reediciones y el acuerdo unánime de la crítica. Cuando en 1977 se publicó por primera vez el Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz musicado por Amancio Prada los oídos más atentos fueron conscientes de hallarse ante una obra singular. 

En su obra también muestra temas en gallego, su lengua natal.

Su trayectoria profesional ha merecido diversas distinciones como: la Medalla IV Centenario de San Juan de la Cruz (1991), la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid (2001), el Premio Xarmenta por su defensa de la lengua gallega de El Bierzo (2006) y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2010).
   
El poeta Juan Carlos Mestre en la presentación Del amor que quita el sueño dice de él: “Coherente en la estela de su propio camino, Amancio Prada retoma con estas canciones la antología del amor lírico que ya sólo perdura en el viento; las delicadas formas de cuanto hoy aguarda impaciente las promesas del alba: la vida cantada desde el puro deseo de su originaria belleza. La pasión y la brevedad de la vida, el anhelo de libertad y la sonrisa cómplice de los amantes que siguen siendo hoy, como entonces, el más conmovedor y hermoso testimonio de la inteligencia popular contra el poder y la muerte. Y el milagro de la juglaría, las bellas e inocentes guerras del amor que quita el sueño, se hacen cómplices cantos de dulzura en la voz del tan fiel como riguroso pájaro solitario que sigue siendo Amancio Prada”.


*  Fuente:  http://www.amancioprada.com/