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"Expectations" - Christophe Vacher
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lunes, 24 de septiembre de 2012

Un cuadro nos habla

Virgen del Perpetuo Socorro



Medianoche


Toda ciudad es inhóspita.
Lo digo yo -que he vivido sólo en una-
a la luz de la llama de una vela
y luego de haber torcido cien esquinas.
No hace falta, para saberlo, ser un mago con una vara
que esparce estrellas de vino, hojalata u olvido.
Cuando se agote la llama de mi vela,
acaso ya estaré dormido
entre un collar de azucenas,
y acaso sea mi pecho una ristra
de inviolados corazones.
Una mano, sólo una mano virgen,
femenina,
se atreverá a extenderse hacia adelante
como una sonrisa saludando al cielo.
Y en la vela vigilante de mi finado sueño
un velador tendrá la última palabra
que será la primera, la única, impronunciable.
Y un niño negro contemplando el horizonte,
adustamente seguirá su camino,
con delicados pasos tanteará el tembloroso párpado
del suelo,
caminando feliz y sin destino,
hacia el útero de toda respuesta.



Luis Alejandro Contreras

(Venezuela)

De Cuadernario. Común Presencia editores, Col. Los Conjurados, Bogotá, 2006.
Textos escritos en una agenda telefónica.








Dice su autor:  "Hará cosa de una década, no lo sé, que Ella y el Niño me recibieron justo a medianoche, a mi llegada de la calle, un tanto desazonado, y me senté a hablarles.  Lo escrito es secuela de esa conversa..."


El poema es muy potente. 
Su fuerza promete acompañar hasta la muerte. 


La imagen, es la Virgen del Perpetuo Socorro y representa la anticipación de la Pasión y Muerte de Cristo. Los arcángeles presentan a Jesús niño los instrumentos de sus sufrimientos futuros (Gabriel presenta la cruz griega de doble travesaño y cuatro clavos. Miguel, la lanza y la esponja de la hiel y vinagre). No con la intención de causarle dolor, sino como instrumentos de su glorificación por la muerte y la resurrección. Pero Jesús niño al contemplar esta dramática visión, en su condición de hombre mortal, se asusta, se estremece y busca socorro en los brazos de su Madre, a cuya mano se aferra con fuerza. La caída de la sandalia derecha parece significar la conmoción que le provocó al niño el miedo a la pasión.

La Virgen nos mira, como intentando crear conciencia de que su Hijo morirá por nosotros. Sostiene una mirada llena de dolor,  como si estuviera recordando en su corazón la dolorosa profecía que le hiciera Simeón, al presentar a su Hijo en el Templo:  "Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: Este niño será causa de caída y de levación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón."; quizás María también tendría presente la figura del siervo sufriente que había presentado el profeta Isaías en el Antiguo Testamento. Por eso en el Oriente bizantino es conocida como la Madre de Dios de la Pasión.

Es un icono religioso, de un rico simbolismo. Así que permitid esta reflexión teológica, a la luz de la fe.

Procede de Creta y actualmente es venerado en Roma. Aunque su origen es incierto, se estima que el retrato data del decimotercero o decimocuarto siglo. El icono parece ser copia de una famosa pintura de Nuestra Señora que fuera, según la tradición, pintada por el mismo San Lucas. La original se veneraba en Constantinopla por siglos como una pintura milagrosa pero fue destruida en 1453 por los Turcos cuando capturaron la ciudad.

Fue pintado sobre madera, de 21 por 17 pulgadas, en un estilo plano característico de iconos orientales y tiene una calidad primitiva. Todas las letras son griegas. Las iniciales al lado de la corona de la Madre la identifican como la “Madre de Dios”. Las iniciales al lado del Niño ICXC significan “Jesucristo”. Las letras griegas en la aureola del Niño,OWU significan “El que es”, una manera de destacar su divinidad,  de la misma naturaleza del Padre. Las tres estrellas sobre la cabeza y los hombros de María santísima indican su virginidad antes del parto, en el parto y después del parto.

Nótese que los ángeles no tocan los instrumentos de la Pasión con las manos, sino con un paño que los cubre,  ya que son símbolos de glorificación y manifestación de la victoria de Jesucristo sobre la muerte.

El fondo dorado, símbolo de la luz eterna da realce a los colores vivos de las vestiduras. Para la Virgen el maforion (velo-manto) es de color púrpura, signo de la divinidad a la que ella se ha unido excepcionalmente, mientras que el traje es azul, indicación de su humanidad.

En este retrato la Madona está fuera de proporción con el tamaño de su Hijo, porque es María a quien el artista quiso resaltar, en su plano de co-redentora, asociada a la misión mesiánica del Hijo. Y por lo mismo nos recuerda la maternidad divina de la Virgen y su misión de cuidar a Jesús desde su concepción hasta su muerte.  


La historia del cuadro:

Cuenta la tradición que en el siglo XV un acaudalado comerciante de la isla de Creta, en medio del Mar Mediterráneo, tenía esta bella pintura de la Virgen.  Era un hombre muy piadoso y devoto de María. No se sabe cómo llegó a sus manos pero se supone que trató de preservarla de la invasión de los turcos, trasladándola a Italia por mar. Durante la ruta se desató una violenta tormenta y todos a bordo creyeron que iban a morir. El comerciante  tomó el cuadro de Nuestra Señora, lo sostuvo en lo alto, y pidió socorro y recibió como respuesta un milagro, la tempestad se calmó y la embarcación llegó a salvo al puerto de Roma.  Su destino era la Iglesia que quedaba entre la basílica de Sta. María la Mayor y la de San Juan de Letrán. Esa iglesia era la de San Mateo, Apóstol.

La pintura fue llevada a la iglesia en procesión solemne el 27 de marzo de 1499.

Posteriormente, en 1798, Napoleón y su ejército tomaron la ciudad de Roma. Sus atropellos fueron incontables: exilió al Papa Pío VII y, con el pretexto de fortalecer las defensas de Roma, destruyó treinta iglesias, entre ellas la de San Mateo, la cual quedó completamente arrasada. 

Uno de los Padres Agustinos había logrado salvar  secretamente el cuadro. 

Cuando el Papa, que había sido prisionero de Napoleón, regresó a Roma, le dio a los agustinos el monasterio de San Eusebio y después la casa y la iglesia de Sta. María en Posterula. Una pintura famosa de Nuestra Señora de la Gracia estaba ya colocada en dicha iglesia por lo que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fue puesta en la capilla privada de los Padres Agustinos, en Posterula. Allí permaneció sesenta y cuatro años, casi olvidada.

Mientras tanto, a instancias del Papa, el Superior General de los Redentoristas, estableció su cede principal en Roma donde construyeron un monasterio y la Iglesia de San Alfonso. Uno de los Padres, historiador, realizó un estudio sobre el sector de Roma en que vivían y en sus investigaciones, se encontró con múltiples referencias a la vieja Iglesia de San Mateo y a la imagen milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

La iglesia actual de San Alfonso estaba construida sobre las ruinas de la de San Mateo, donde durante siglos, había sido venerada públicamente Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. 

Los Redentoristas al conocer la historia de la pintura y el deseo de la Virgen, de que esta imagen suya fuera venerada entre la Iglesia de Sta. María la Mayor y la de San Juan de Letrán,  consiguieron del Papa Pío IX que decretara que el cuadro milagroso de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fuera devuelto a la Iglesia entre Sta. María la Mayor y San Juan de Letrán. También encargó a los Redentoristas la difusión del culto a  Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Los Agustinos accedieron de inmediato a hacer entrega de la imagen. Habían sido sus custodios y ahora se la devolverían al mundo bajo la tutela de otros custodios, los Redentoristas. A petición del Santo Padre, los Redentoristas obsequiaron a los Agustinos una linda pintura que serviría para reemplazar a la milagrosa.

La imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fue llevada en procesión solemne a lo largo de las calles de Roma con la presencia de unos 20.000 fieles.  Para luego ser colocada sobre el altar, construido especialmente para su veneración en la Iglesia de San Alfonso. 

En 1883 una terrible epidemia de viruela azotaba el país. Los devotos acudieron a la Virgen y le hicieron una novena. La epidemia cesó milagrosamente y se decidió nombrarla patrona de Haití.

En 1993 se celebró con gran regocijo el centenario del milagro y del nombramiento de la Virgen como patrona de Haíti. El papa Juan Pablo II visitó Haití para esta celebración y puso al país bajo el amparo de la Virgen del Perpetuo Socorro.
El perpetuo socorro de María a su Hijo y como madre de la humanidad, es lo que asegura la efectividad de su acción protectora y justifica el nombre de esta advocación.

La Virgen del Perpetuo Socorro es la Patrona de los Padres Redentoristas y de Haití.

En la Iglesia matriz de la Concepción de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife y en la Iglesia matriz de la Concepción de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, ambas en Tenerife (Canarias, España), se exponen dos copias de la Virgen del Perpetuo Socorro, en La Concepción de Santa Cruz se encuentra junto al retablo de Santiago el Mayor, mientras que en La Concepción de La Laguna se encuentra en un mosaico en el exterior del templo. 

Una réplica de este cuadro lo conocí en mi infancia,  en casa de una tía de mi padre,  la tía Teresa, a cuya intercesión ella me encomendaba.





domingo, 15 de abril de 2012

"Soy el Amor y la Misericordia misma..."





LA GRAN PROMESA Revelación de Nuestro Señor Jesucristo a Santa Margarita María de Alacoque (1647-1690): 

«Te prometo, en una efusión misericordiosa de Mi Corazón, que el omnipotente Amor de Mi Corazón concederá el beneficio de la perseverancia final a los que por nueve meses seguidos, se acerquen a la Sagrada Mesa los primeros viernes de cada mes. No morirán sin recibir los Santos Sacramentos; y, en aquellos últimos momentos, Mi Corazón les será asilo seguro».   


En 1931 el Señor reveló a Santa Faustina Kowalska (1905-1938), una humilde religiosa polaca, que desea un día dedicado a honrar su Misericordia, para que aprendamos a confiar en ella:  “Yo deseo que haya una Fiesta de la Divina Misericordia. Quiero que esta imagen que pintarás con el pincel, sea bendecida con solemnidad el primer Domingo después de la Pascua de Resurrección; ese Domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia”. 


El 30 de abril del año 2000, coincidiendo con la canonización de Santa Faustina, “Apóstol de la Divina Misericordia”, el Beato Juan Pablo II instituyó oficialmente la Fiesta de la Divina Misericordia a celebrarse todos los años en esa misma fecha: Domingo siguiente a la Pascua de Resurrección.

Luego de su Homilía, el Beato Juan Pablo II anunció: «En todo el mundo, el segundo Domingo de Pascua recibirá el nombre de Domingo de la Divina Misericordia. Una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que esperan al genero humano en los años venideros».
Etimológicamente la  palabra Misericordia proviene de una  palabra de origen latino compuesta Miseri-cordia que significa: El Corazón de Jesús se apiada de nuestras miserias.



Él prometió que no nos negaría las peticiones que le hiciéramos con Fe y Esperanza, en la Hora de su Misericordia, hoy a las 15,00 hrs., hora en que entregó su Espíritu a las manos del Padre en la Cruz, por amor a todos los hombres.


El Papa Benedicto XVI explica como Juan Pablo II, valorando la experiencia espiritual de esta sencilla religiosa, "quiso que el Domingo después de Pascua estuviera dedicado de una forma especial a la Divina Misericordia; y la Providencia dispuso que él muriera precisamente en la vigilia de tal día [en las manos de la Misericordia Divina]. El misterio del Amor Misericordioso de Dios estuvo en el centro del pontificado de mi venerado Predecesor. Recordemos, en particular, la Encíclica DIVES IN MISERICORDIA de 1980, y la dedicación del nuevo Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia, en 2002. Las palabras que él pronunció en esa última ocasión fueron como una síntesis de su magisterio, evidenciando que el culto de la Misericordia Divina no es una devoción secundaria, sino dimensión integrante de la fe y de la oración del cristiano." (Benedicto XVI, Ángelus. Domingo 23 de abril de 2006).



Durante la década de 1930, Santa Faustina anotó en su Diario las enseñanzas recibidas directamente de Nuestro Señor Jesucristo en torno a su Divina Misericordia; sus experiencias místicas, así como sus reflexiones y oraciones. El Diario es un verdadero tesoro, que “descorre las cortinas del cielo” y cuya lectura llega directamente al alma del lector, ya que es a él a quien está dirigido.



"La Misericordia Divina llega a los hombres a través del corazón de Cristo crucificado: "Hija mía, di que soy el Amor y la Misericordia en persona", pedirá Jesús a Sor Faustina (Diario, 374). Cristo derrama esta Misericordia sobre la humanidad mediante el envío del Espíritu que, en la Trinidad, es la Persona-Amor. Y ¿acaso no es la Misericordia un "segundo nombre" del Amor (cf. Dives in misericordia, 7), entendido en su aspecto más profundo y tierno, en su actitud de aliviar cualquier necesidad, sobre todo en su inmensa capacidad de perdón? (Beato Juan Pablo II).


Dios sabe obtener siempre del mal algo bueno. Quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad (cf. 1 Tm 2,4): Dios es Amor (cf. 1 Jn 4,8). Cristo Crucificado y Resucitado, como se apareció a Sor Faustina, es la revelación suprema de esta verdad.

Es como si Cristo hubiera querido decir a través de ella: "¡El mal nunca consigue la victoria definitiva!". El misterio pascual confirma que, a la postre, vence el bien; que la vida prevalece sobre la muerte y el amor triunfa sobre el odio". (Juan Pablo II, Memoria e Identidad.)

¡Cuánta necesidad tiene el mundo de comprender y acoger la Misericordia divina! Señor, que con Tu Muerte y Resurrección revelas el Amor del Padre, creemos en Ti y con confianza te repetimos hoy: ¡Jesús, confío en Ti, Ten Misericordia de nosotros y del mundo entero! ..." (Juan Pablo II, Ángelus "postumo", Domingo de la Divina Misericordia, 3 de abril de 2005)

* * *





ORACION DE JUAN PABLO II

Dios, Padre Misericordioso, que has revelado Tu Amor en tu Hijo Jesucristo y lo has derramado sobre nosotros en el Espíritu Santo;
Te encomendamos hoy el destino del mundo y de todo hombre. 
Inclínate hacia nosotros, pecadores; 
sana nuestra debilidad; derrota todo mal; 
haz que todos los habitantes de la tierra experimenten Tu Misericordia, 
para que en Ti, Dios Uno y Trino, encuentren siempre la fuente de la esperanza. Padre Eterno, por la Dolorosa Pasión y Resurrección de Tu Hijo, 
Ten Misericordia de nosotros y del mundo entero.
Amén.


* * *








Lo principal del Mensaje de Jesucristo en torno a la Divina Misericordia:

«Os doy un mandamiento nuevo... Amaos unos a otros como Yo los he amado.» (Juan 13, 34).


«Sean misericordiosos, como su Padre es Misericordioso» (Lucas 6, 36).


«Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán Misericordia» (Mateo 5, 7)


«Soy el Amor y la Misericordia Misma» . (Diario, 1074).


«La humanidad no encontrará paz hasta que no se dirija con confianza a la Misericordia Divina»  (Diario, 132).


«Deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi Misericordia». (Diario, 687) 
«Que se acerquen a ese Mar de Misericordia con gran confianza. Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien. Al que haya depositado su confianza en Mi Misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con mi paz divina»  (Diario, 1520)
«El alma que confía en Mi Misericordia es la más feliz, porque yo mismo tengo cuidado de ella»  (Diario, 1273)
«Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia Mí. Debes mostrar misericordia siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formas de ejercer misericordia: la primera: es la acción; la segunda: la palabra; y la tercera: la oración. En estas tres formas se encierra la plenitud de la misericordia y es un testimonio indefectible del amor hacia Mí. De este modo el alma alaba y adora Mi Misericordia»  (Diario, 742)


«Pedid y se os dará... porque todo el que pide, recibe ... » (Mateo 7,7-8).


«Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: JESÚS, EN TI CONFIO" (Diario, 327).


«Me deleitan las almas que recurren a Mi Misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador más grande si él suplica Mi Compasión». . (Diario, 1146).


«En la Cruz, la Fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas, no he excluido a ninguna» (Diario, 1182).


«Mi misericordia es más grande que tu miseria y la del mundo entero... permití que Mi Sagrado Corazón fuera abierto por una lanza, y abrí la Fuente de la Misericordia para ti. Ven y toma las gracias de esta fuente con el recipiente de la confianza. Jamás rechazaré un corazón arrepentido»  (Diario, 1485).


«A las almas que propagan la devoción a Mi Misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas el Juez, sino el Salvador Misericordioso»  (Diario, 1075).

“Venid a mí todos los que estén cansados y agobiados, que yo los aliviaré”.

La imagen del Señor de la Misericordia es la del Resucitado, con las huellas de la pasión en sus manos y su costado.  De allí parten rayos rojos y blancos.  Que tienen un doble significado:

“Los dos rayos significan Sangre y Agua- el rayo pálido representa el Agua que justifica a las almas; el rayo rojo simboliza la Sangre, que es la vida de las almas-. Ambos rayos brotaron de las entrañas mas profundas de Mi misericordia cuando mi corazón agonizado fué abierto por una lanza en la Cruz… Bienaventurado aquel que se refugie en ellos, porque la justa mano de Dios no le seguirá hasta allí”.

Los rayos blancos representan el sacramento del Bautismo y los rayos rojos el sacramento de la Eucaristía,  las fuentes de agua viva de que habló Jesucristo con la samaritana.

Su mano derecha levantada en ademán de bendecir.



Cuando saludó a los Apóstoles atemorizados y desalentados por su pasión y muerte, el Resucitado les dice: «La paz con vosotros» (Jn 20, 19). Cuando Cristo se aparece a san Juan en la isla de Patmos, le dirige esta invitación: «No temas, YO SOY, el Primero y el Último, el que Vive; estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno» (Ap 1, 17-18). Y en medio de la tempestad, anima a sus apóstoles atenazados por el miedo:  «¡Animo!, que YO SOY, no temáis.»

El YO SOY indica la naturaleza divina de Jesucristo, Hijo de Dios, ya que hace presente al "YO SOY EL QUE SOY", YAHVEH, el Dios Único y Verdadero, revelado en el Antiguo Testamento.

En la Biblia se menciona 365 veces la frase “No tengáis miedo” (una por cada día del año) y nos muestra muchos ejemplos de cómo la fe permite sobreponerse al miedo y nos mueve a atrevernos en esta vida.

Lo hicieron Abraham, Moisés, María, los mártires, los amigos de Jesús. La fe les permite atravesar la “noche existencial”, el “desierto del alma” y dar un salto confiado, hacia el vacío, en la fe, la confianza y la espera, de que Dios está ahí, para recibirnos. Eso, ni más ni menos es la muerte: un salto confiado al vacío, sabiendo que alguien me espera y me recibe.  El “No tengáis miedo” de Jesús es a la vez una invitación y una promesa.
"¡El mal nunca consigue la victoria definitiva!". El misterio pascual confirma que, a la postre, vence el bien; que la vida prevalece sobre la muerte y el amor triunfa sobre el odio". (Juan Pablo II, Memoria e Identidad)    




"Jesús,  en Ti Confío"  



*  Fuente:  http://www.mariamediadora.com/Oracion/Newsletter654.htm                     

domingo, 8 de abril de 2012

“No hay amor más grande que dar la vida por los amigos” (El Triduo Pascual)

Vicente Juan Macip - La Última Cena

La Cuaresma es el tiempo de preparación para entrar en la Semana Santa. Ésta se inicia el Domingo de Ramos. Dentro de ella destaca el TRIDUO PASCUAL, los días Jueves, Viernes y Sábado Santos, en que celebramos la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

El Jueves Santo es el día en el que se conmemora la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio Ministerial. Por la mañana, cada comunidad diocesana se reúne en la Iglesia catedral con el obispo y celebra la Misa del Crisma. También tiene lugar la renovación de las promesas sacerdotales.

En la tarde del Jueves Santo inicia realmente el Triduo Pascual, con la memoria de la Última Cena, en la que Jesús instituyó el memorial de su Pascua, dando cumplimiento al rito pascual judío.

Giovanni Battista Tiepolo - Lavado de pies


En la Última Cena Jesús lava los pies a los apóstoles, invitándoles a amarse unos a otros como Él los amó, hasta dar su vida por ellos. Al repetir este gesto en la liturgia, también nosotros estamos llamados a dar testimonio activo del amor de Jesucristo y de nuestro amor por nuestros hermanos.






Institución de la Eucaristía.

17. Venida la tarde, fue Él con los Doce.
18. Y mientras estaban en la mesa y comían, Jesús dijo: "En verdad os digo, me entregará uno de vosotros que come conmigo".
19. Pero ellos comenzaron a contristarse, y a preguntarle uno por uno: "¿Seré yo?".
20. Respondióles: "Uno de los Doce, el que moja conmigo en el plato.
21. El Hijo del hombre se va, como está escrito de Él, pero ¡ay del hombre, por quien el Hijo del hombre es entregado! Más le valdría a ese hombre no haber nacido".
22. Y mientras ellos comían, tomó pan, y habiendo bendecido, partió y dio a ellos y dijo: "Tomad, éste es el cuerpo mío".
23. Tomó luego un cáliz, y después de haber dado gracias dio a ellos; y bebieron de él todos.
24. Y les dijo: "Esta es la sangre mía de la Alianza, que se derrama por muchos.
25. En verdad, os digo, que no beberé ya del fruto de la vid hasta el día aquel en que lo beberé nuevo en el reino de Dios".
26. Y después de cantar el himno, salieron para el monte de los olivos.


Promesas de fidelidad

27. Entonces Jesús les dijo: "Vosotros todos os vais a escandalizar, porque está escrito: 'Heriré al pastor, y las ovejas se dispersarán'.
28. Mas después que Yo haya resucitado, os precederé en Galilea".
29. Díjole Pedro: "Aunque todos se escandalizaren, yo no".
30. Y le dijo Jesús: "En verdad, te digo: que hoy, esta misma noche, antes que el gallo cante dos veces, tú me negarás tres".
31. Pero él decía con mayor insistencia: "¡Aunque deba morir contigo, jamás te negaré!". Esto mismo dijeron también todos.




El Jueves Santo termina con la Adoración Eucarística, en recuerdo de la agonía del Señor en el Huerto de Getsemaní, noche en que consciente de su muerte inminente en la cruz, siente una inmensa tristeza.




ADORO TE DEVOTE

(Santo Tomás de Aquino)


Te Adoro con fervor, Deidad oculta,
Que estás bajo estas formas escondido;
A Ti mi corazón se rinde entero
Y desfallece todo si te miro.

Se engaña en Ti la vista, el tacto, el gusto,
Mas, tu palabra engendra Fe rendida;
Cuanto el Hijo de Dios ha dicho, creo;
Pues no hay verdad cual la verdad divina.

En la Cruz la Deidad estaba oculta,
Aquí, la humanidad yace escondida;
Y uno y otro creyendo y confesando,
Imploro yo lo que imploraba Dimas.

No veo, como vio Tomás tus llagas,
Mas, por su Dios te aclama el alma mía;
Haz que siempre, Señor, en Ti yo crea,
Que espere en Ti y te ame sin medida.

¡Oh memorial de la Pasión de Cristo,
Oh Pan Vivo que al hombre das la vida!
Concede que de Ti viva mi alma,
Y guste de tus célicas delicias.

Jesús mío, pelícano piadoso, (*)
Con tu sangre mi pecho impuro limpia,
Que de tal Sangre una gotita puede
A todo el mundo salvar de su malicia.

Jesús, a quien ahora miro oculto,
Cumple Señor lo que mi pecho ansía,
Que a cara descubierta contemplándote
Por siempre goce de tu clara vista.


* * *






(*) este símbolo se basa en el hecho de que el pelícano, cuando no tiene comida que dar a sus hijos, se picotea el pecho para que beban su sangre.






"Él soportó el castigo que nos trae la paz"

El Viernes Santo se conmemora la pasión y muerte del Señor; adoramos a Cristo crucificado, y con el silencio, la contemplación, la meditación, la oración, la penitencia y el ayuno compartimos sus sufrimientos. 


Ecce homo  -  Annibale Carracci 


"Despreciado por los hombres y marginado,
hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento,
semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara,
no contaba para nada y no hemos hecho caso de Él.

Sin embargo eran nuestras dolencias las que Él llevaba,
eran nuestros dolores los que le pesaban.

Nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado,
y eran nuestras faltas por las que era destruido,
nuestros pecados, por los que era aplastado,

Él soportó el castigo que nos trae la paz
y por sus llagas hemos sido sanados.

Fue maltratado y Él se humilló y no dijo nada,
fue llevado cual cordero al matadero,
como una oveja que permanece muda cuando la esquilan." 

(Isaías 53, 3-7) 



"No hay amor más grande que dar la vida por los amigos"



Cristo de San Juan de la Cruz  -  Salvador Dalí


SÍMBOLOS Y SIGNOS EN LA CRUCIFIXIÓN


El lanzazo de Longinos es el culmen del sacrificio de Cristo, nos muestra su Sagrado Corazón traspasado y abierto a nuestras miserias (cf.Jn.19,31-37) y nos ofrece un costado abierto para que todos los cansados y agobiados entren en él en busca de refugio y descanso.

Esta escena de la Cruz tiene inagotables connotaciones sacramentales y eclesiales. Principales consideraciones:

• Jesús fue crucificado a la misma hora en que en el templo judío, los corderos de la Pascua eran inmolados.

• La tradición rabínica indica que el cordero del sacrificio debía ser degollado y luego se le abre el corazón y se le deja desangrar.

• Jesús muere por lo tanto a la manera de una víctima sacrificial, como fuera profetizado en el Antiguo Testamento y por Juan El Bautista que lo presenta como “El Cordero de Dios que quita los pecados del mundo”.

• Aún cuando para apresurar la muerte a los crucificados, se les quebraba las piernas, en el caso de Jesucristo, por su pérdida extraordinaria de sangre (azotes, corona de espinas, vía crucis con sus 7 caídas), murió a las pocas horas de ser crucificado. Para asegurarse que había muerto, se ordena traspasar el torso con la lanza romana.  “Mirarán al que traspasaron” (Zacarías 12,10)

• “Y al momento brota sangre y agua”. El agua como ofrenda extrema, cuando ya no queda sangre. Primero brota sangre, como ofrenda expiatoria de Cristo que se perpetúa en el sacramento de la Eucaristía. Luego brota agua como acción del Espíritu Santo que purifica y vivifica a través de los sacramentos, el primero el Bautismo.

• El costado abierto de Cristo en la Cruz, (su costado derecho) es signo del nacimiento de la Iglesia, como la Eva que nace del costado de Adán. 

• Los huesos conservados incólumes, sin quebrar, significan la unidad de la Iglesia, como Cuerpo Místico de Cristo. Entre los judíos debía sacrificarse en la Pascua un cordero inmaculado por familia o grupos de familias. Por eso Jesucristo es el único sacrificio agradable a los ojos del Padre, para una sola Iglesia, una sola humanidad, un Único Cordero. (Universalidad de la Salvación).

• En el AT, en muchos pasajes se anticipan y describen los padecimientos del Mesías. También se habla de la fuente de aguas vivas que es el Costado Abierto de Cristo.

• En la Cruz el Señor es levantado con los brazos abiertos, para atraer a todos hacia Él. A sus pies nace la Iglesia.

Todo es perfecto en el Sacrificio de Cristo: la inspiración del amor y la libertad del cumplimiento, todo fue cumplido voluntariamente por amor. Nos enseña el mismo Jesús: “No hay amor más grande que dar la vida por los amigos”. Mientras estuvo en la Cruz, fue tentado por judíos y romanos a bajar de ella, para librarse del tormento y demostrar su poder, pero escogió amar.


* Fuente:  “Histoire doctrinal du culte au Coeur de Jesús” del P. Bertrand de Margarie S.J. (Tomado de ACIPRENSA)


“Miremos al que traspasaron” 

... y así todo su sacrificio no será en vano.


Dirigiendo la mirada a aquel que traspasaron, podremos alcanzar el corazón atravesado, que mana sangre y agua como una fuente inagotable, ese corazón del que surge el amor de Dios por todos nosotros, para que recibamos su espíritu. Si el Viernes Santo acompañamos a Jesús en el Calvario y nos dejamos guiar por Él hasta la cruz, recibimos la ofrenda de su cuerpo inmolado.


"Bendita la pena que mereció tal Redentor"


"El de las treinta monedas de plata,
el que te abofetea, el que te escupe,
el que te golpea, el que se burla de Ti,
el que te corona de espinas,
el que grita ¡crucifícalo! ¡crucifícalo!,
el que ahora se lava las manos...
¿Seré yo, Maestro?"
("Interrogantes" de Gustavo Donoso)


Sábado Santo: día de ausencia, de silencio, de espera... La hora de la Madre


Domingo Valdivieso (1830-1872)  -  Eldescendimiento (1864)  -  Museo El Prado

"Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y su muerte, su descenso a los infiernos y esperando en oración y ayuno su resurrección" (Circ 73). 

Callan las campanas y los instrumentos. El altar está despojado. El sagrario, abierto y vacío.

La Cruz sigue entronizada desde ayer. Central, iluminada, con un paño rojo, con un laurel de victoria. Jesucristo ha querido vencer con su propio dolor el mal de la humanidad. 

Es el día de la ausencia. Es el día del silencio. Jesucristo nos ha sido arrebatado. Día de dolor, de reposo, de esperanza, de soledad. El mismo Cristo está callado. Él, que es el Verbo de Dios, la Palabra, está callado. Después de su último grito de la cruz "¿por qué me has abandonado"?- ahora él calla en el sepulcro.  Descansa: "consummatum est", "todo se ha cumplido".

Pero este silencio se puede llamar plenitud de la palabra. El anonadamiento, es elocuente. "Fulget crucis mysterium", "resplandece el misterio de la Cruz." 

El Sábado es el día en que experimentamos el vacío. Si la fe, no estuviera ungida de esperanza, caeríamos en el desaliento: "nosotros esperábamos... ", decían los discípulos de Emaús. 

"...se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo...se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, es decir conociese el estado de muerte, el estado de separación entre su alma y su cuerpo, durante el tiempo comprendido entre el momento en que Él expiró en la cruz y el momento en que resucitó. Este estado de Cristo muerto es el misterio del sepulcro y del descenso a los infiernos. Es el misterio del Sábado Santo en el que Cristo depositado en la tumba manifiesta el gran reposo sabático de Dios después de realizar la salvación de los hombres, que establece en la paz al universo entero".

Y junto a Él, como su Madre María, la “Mater Dolorosa” está la Iglesia, callada, como Él. En espera…


La victoria definitiva sobre la muerte


Por último, en la noche del Sábado Santo, celebramos la solemne Vigilia Pascual, en la que se anuncia gozosa la resurrección de Cristo, su victoria definitiva sobre la muerte, que nos desafía a ser hombres nuevos en Él".

El Domingo de Resurrección que empieza desde el atardecer del Sábado. Es la ocasión en que incluso la Iglesia más pobre se reviste de sus mejores ornamentos, es la cima del año litúrgico. Se celebra el triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte. Es la feliz conclusión del drama de la Pasión y la alegría inmensa que sigue al dolor. 





Es nuestra esperanza: "Aquél que ha resucitado a Jesucristo devolverá asimismo la vida a nuestros cuerpos mortales" (San Pablo),  así Jesucristo Resucitado es primicia de nuestra propia resurrección. Estamos llamados a vivir eternamente con Él.

La Pascua es victoria, es el hombre llamado a su dignidad más grande. ¿Cómo no alegrarse por la victoria de Aquél que tan injustamente fue condenado a la pasión más terrible y a la muerte más horrenda en la cruz?, ¿con la victoria de Aquél que anteriormente fue flagelado, abofeteado, cubierto de salivazos, con tanta inhumana crueldad?

Este es el día de la esperanza universal, el día en que en torno al Resucitado, se unen y se asocian todos los sufrimientos humanos, las desilusiones, las humillaciones, las cruces, la dignidad humana violada, la vida humana no respetada, para comprobar que en Jesucristo y con Él, el bien triunfa sobre el mal.


"Si habéis resucitado con Cristo… cuando se manifieste EL QUE ES nuestra vida, entonces os manifestaréis gloriosos con Él" (Col. 3 1-4).





¡Que noche tan dichosa
en que se une el cielo con la tierra,
lo humano y lo divino!

Te rogarnos, Señor, que este cirio,
consagrado a tu nombre,
arda sin apagarse
para destruir la oscuridad de esta noche,
y, como ofrenda agradable,
se asocie a las lumbreras del cielo.

Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo,
ese lucero que no conoce ocaso
y es Cristo, tu Hijo resucitado,
que, al salir del sepulcro,
brilla sereno para el linaje humano,
y vive y reina glorioso
por los siglos de los siglos.

Amén. 


sábado, 31 de marzo de 2012

¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!


Domingo de Ramos
1 de Abril de 2012

Color: Rojo
Santoral:  Beato Ludovico Pavoni  -  San Celso, Arzobispo de Armagh (Irlanda)






Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén

Desde la cima del monte de los Olivos, Jesús contempla la ciudad de Jerusalén, y llora por ella.  Mira cómo la ciudad se hunde en el pecado, en su ignorancia y en su ceguera.  Lleno de misericordia se compadece de esta ciudad que le rechaza.  Nada quedó por intentar: ni milagros, ni palabras...  ¡Cuánto se asemeja nuestra vida a esta Jerusalén!






Evangelio: Marcos 14,1-15,47

"Pretendían prender a Jesús a traición y darle muerte"


Cuando Jesús y los suyos iban de camino a Jerusalén, al llegar a Betfagé y Betania, cerca del monte de los Olivos, les dijo a dos de sus discípulos: "Vayan al pueblo que ven allí enfrente, al entrar, encontrarán amarrado un burro que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganmelo. Si alguien les pregunta por qué lo hacen, contéstenle: "El Señor lo necesita y lo devolverá pronto".

Fueron y encontraron al burro en la calle, atado junto a una puerta, y lo desamarraron. Algunos de los que allí estaban les preguntaron: "¿Por qué sueltan al burro?" Ellos le contestaron lo que había dicho Jesús y ya nadie los molestó.
Llevaron el burro, le echaron encima los mantos y Jesús montó en él. Muchos extendían su manto en el camino, y otros lo tapizaban con ramas cortadas en el campo. 

Los que iban delante de Jesús y los que lo seguían, iban gritando vivas: "¡Hosana! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino que llega, el reino de nuestro padre David! ¡Hosana en el cielo!".






Unción de Jesús en Betania.

1. Dos días después era la Pascua y los Ázimos, y los sumos sacerdotes y los escribas, buscaban cómo podrían apoderarse de Él con engaño y matarlo.
2. Mas decían: "No durante la fiesta, no sea que ocurra algún tumulto en el pueblo".
3. Ahora bien, hallándose Él en Betania, en casa de Simón, el Leproso, y estando sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro lleno de ungüento de nardo puro de gran precio; y quebrando el alabastro, derramó el ungüento sobre su cabeza.
4. Mas algunos de los presentes indignados interiormente, decían: "¿A qué este despilfarro de ungüento?
5. Porque el ungüento este se podía vender por más de trescientos denarios, y dárselos a los pobres". Y bramaban contra ella.
6. Mas Jesús dijo: "Dejadla. ¿Por qué la molestáis? Ha hecho una buena obra conmigo.
7. Porque los pobres los tenéis con vosotros siempre, y podéis hacerles bien cuando queráis; pero a Mí no me tenéis siempre.
8. Lo que ella podía hacer lo ha hecho. Se adelantó a ungir mi cuerpo para la sepultura.
9. En verdad, os digo, dondequiera que fuere predicado este Evangelio, en el mundo entero, se narrará también lo que acaba de hacer, en recuerdo suyo".
10. Entonces, Judas Iscariote, que era de los Doce, fue a los sumos sacerdotes, con el fin de entregarlo a ellos.
11. Los cuales al oírlo se llenaron de alegría y prometieron darle dinero. Y él buscaba una ocasión favorable para entregarlo.


Preparación para la Última Cena.

12. El primer día de los Ázimos, cuando se inmolaba la Pascua, sus discípulos le dijeron: "¿Adónde quieres que vayamos a hacer los preparativos para que comas la Pascua?"
13. Y envió a dos de ellos, diciéndoles: "Id a la ciudad, y os saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua; seguidle,
14. y adonde entrare, decid al dueño de casa: "El Maestro dice: ¿Dónde está mi aposento en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?"
15. Y él os mostrará un cenáculo grande en el piso alto, ya dispuesto; y allí aderezad para nosotros".
16. Los discípulos se marcharon, y al llegar a la ciudad encontraron como Él había dicho; y prepararon la Pascua.



Lecturas de la liturgia


Cristo varón de dolores  -  Bartolomé Esteban Murillo


Primera Lectura: Isaías 50,4-7

"No me tapé el rostro ante los ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado"

Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado,
para saber decir al abatido una palabra de aliento.
Cada mañana me espabilaba el oído,
para que escuche como los iniciados.
El Señor me abrió el oído; y yo no resistí ni me eché atrás:
ofrecí la espalda a los que me apaleaban,
las mejillas a los que mesaban mi barba;
no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos.
El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes;
por eso endurecí el rostro como pedernal,
sabiendo que no quedaría defraudado.


Salmo Responsorial: 21

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"

Al verme, se burlan de mí,
hacen visajes, menean la cabeza:
"Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;
que lo libre, si tanto le quiere."

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"

Me acorrala una jauría de mastines,
me cerca una banda de malhechores;
me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos.

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"

Se reparten mi ropa,
echan a suertes mi túnica.
Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
fuerza mía, ven corriendo a ayudarme.

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"

Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.
Fieles del Señor, alabadlo;
linaje de Jacob, glorificadlo;
temedlo, linaje de Israel.

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"



Cristo de San Juan de la Cruz  -  Salvador Dalí



Segunda Lectura: Filipenses 2,6-11
"Se rebajo, por eso Dios lo levantó sobre todo"

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre"; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.


Reflexión:

Jesús hizo su entrada en Jerusalén como Mesías, pero montando un humilde borrico, tal  como había sido profetizado (Zacarías 4, 4).  Los cantos del pueblo fueron claramente mesiánicos; esta gente conocía bien las profecías y se llena de júbilo al reconocer en Jesucristo al Mesías prometido.  Jesús admite el homenaje,  aunque con humildad,  porque es un modo de prepararse para el sacrificio de la Cruz.

¡Tantas veces Jesús se ha encontrado con nosotros!  ¡Tantas gracias ordinarias y extraordinarias ha derramado sobre nuestra vida!  Él toma la iniciativa y el hombre responde a veces con alabanzas,  como ese día en Jerusalén y pronto se olvida de Él,  como el pueblo frente a Pilatos,  que prefirió a Barrabás.  

Sabemos que aquella entrada triunfal fue muy efímera. Los ramos verdes se marchitaron pronto y cinco días más tarde el hosanna se transformó en un grito enfurecido: ¡Crucifícale! La entrada triunfal de Jesús en Jerusalén pide de nosotros coherencia y perseverancia, ahondar en nuestra fidelidad, para que nuestros propósitos no sean luces que brillan momentáneamente y pronto se apagan. El hombre es capaz de lo mejor y de lo peor.  

Estamos invitados a caminar con Jesús hacia Jerusalén y acompañarlo junto a María, en la Vía Dolorosa hacia el Calvario. 
¿Seremos capaces de esta fidelidad?  Sólo así seremos dignos de algún día resucitar con Él.  

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” dice el Señor.  (La única Verdad, el único Camino, la única Vida).


*  Fuente: