I will wait for you

I will wait for you
"Expectations" - Christophe Vacher
Mostrando entradas con la etiqueta pintura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pintura. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de mayo de 2018

Y de pronto la noche...

Le Soir (detail, 1911) André Gabriel Ferrer


Ognuno sta solo sul cuor della terra
trafitto da un raggio di sole:
ed è subito sera.

Salvatore Quasimodo
  periodista y poeta italiano 
adscrito al Hermetismo italiano 

(Modica, Sicilia, 20 agosto 1901 – 
Amalfi, Napoli, 14 giugno 1968).

Premio Nobel de Literatura (1959)




Y de pronto la noche...


Por perseguir la mitad de mis sueños
dejé la otra mitad volar.



Me equivoqué...
pasó la muerte
cayó la noche
hace frío...

Estoy sola y tengo miedo.
Debo levantar la frente
reponer el corazón
y seguir... y seguir...


MIA










BALADA DE OTOÑO


Joan Manuel Serrat (1969)

Llueve,
detrás de los cristales, llueve y llueve
sobre los chopos medio deshojados,
sobre los pardos tejados,
sobre los campos, llueve.

Pintaron de gris el cielo
y el suelo
se fue abrigando con hojas,
se fue vistiendo de otoño.
La tarde que se adormece
parece
un niño que el viento mece
con su balada en otoño.

Una balada en otoño,
un canto triste de melancolía,
que nace al morir el día.
Una balada en otoño,
a veces como un murmullo,
y a veces como un lamento
y a veces viento.

Llueve,
detrás de los cristales, llueve y llueve
sobre los chopos medio deshojados,
sobre los pardos tejados
sobre los campos, llueve.

Te podría contar
que está quemándose mi último leño en el hogar,
que soy muy pobre hoy,
que por una sonrisa doy
todo lo que soy,
porque estoy solo
y tengo miedo.

Si tú fueras capaz
de ver los ojos tristes de una lámpara y hablar
con esa porcelana que descubrí ayer
y que por un momento se ha vuelto mujer.

Entonces, olvidando
mi mañana y tu pasado
volverías a mi lado.

Se va la tarde y me deja
la queja
que mañana será vieja
de una balada en otoño.

Llueve,
detrás de los cristales, llueve y llueve
sobre los chopos medio deshojados...




sábado, 10 de febrero de 2018

Arriba, ¡siempre arriba!



"El rapto de Ganimedes" ( c. 1509-14). Villa Farnesina, Rome Baldassare Peruzzi.




Ganimedes



En tu luz matinal como me envuelves,
¡oh primavera amada!
Con todas las delicias del amor,
entra en mi pecho
tu sacro ardor de eterna llamarada;
¡oh infinita Belleza:
si pudiese estrecharte entre mis brazos!

Recostado en tu pecho languidece
mi corazón; de musgos y de flores
dulcemente oprimido, desfallece.
Tú apaciguas mi sed abrasadora,
¡oh brisa matinal y acariciante!
mientras el ruiseñor enamorado
me llama entre la niebla vacilante.

Ya voy, ya voy, y ¿adónde?

¡Ay! ¿Adónde? Hacia arriba, ¡siempre arriba!

Flotan, flotan las nubes o descienden
y abren paso al amor de ímpetu fiero.
A mí hacia mí, contra tu ser, ¡arriba!

¡En abrazo sin par, arriba, arriba!

Contra tu corazón, ¡oh dulce padre,
oh inmenso padre del amor fecundo!


Johann Wolfgang von Goethe


(Alemania, 1749-1832)




Ganimedes: En la mitología griega, Ganimedes (en griego Γανυμήδης Ganymêdês) héroe divino originario de la Tróade. Siendo un hermoso príncipe troyano, hijo del mismo epónimo Tros (o de Laomedonte, según otras fuentes), Zeus se enamoró de él, mandó un águila a raptarlo para traerlo al monte Olimpo, morada de los dioses. Allí lo convirtió en su amante y copero de los dioses. 

En la Tebaida (i.549) de Estacio se describe una copa labrada con una iconografía del mito de Ganimedes: «Aquí el cazador frigio es llevado por el aire sobre alas leonadas, la cordillera de Gárgara se hunde a medida asciende, y Troya se desvanece bajo él; tristes quedan sus camaradas; en vano los perros cansan sus gargantas ladrando, persiguen su sobre o aúllan a las nubes.»


Robert von Ranke Graves escritor y erudito británico sugiere que su nombre se deriva de «ganuesthai» + «medea» y significaría: «regocijándose en la virilidad»


viernes, 19 de mayo de 2017

Sobre el amor



Irina Vitalievna Karkabi -  El beso de Klimt


«Que no sea inmortal, puesto que es llama, 
pero que sea infinito mientras dure.» 

(Vinícius de Moraes a Clarice Lispector)

Los versos de Vinicius de Moraes conforman la más cercana respuesta sobre lo que es el amor.




Satisface my soul
Paul Carrack

miércoles, 8 de marzo de 2017

Tan sólo aquel que levantó la lira


Orfeo - Roberto Ferri


Sonetos de Orfeo

IX


Tan sólo aquel que levantó la lira,
incluso entre las sombras,
puede expresar, entre presentimientos,
la alabanza infinita.

Tan sólo aquel que comió con los muertos
la adormidera, la de ellos,
no volverá a perder
el más leve sonido.

Aunque el reflejo del estanque
se desvanezca muchas veces:
sabe la imagen.

Sólo en el reino doble
se volverán las voces
eternas y suaves.


Versión de Adrian Kovacsics


Rainer Maria Rilke



* * *




Rainer Maria Rilke (1875, Praga, Bohemia, República Checa, mientras pertenecía al Imperio Austrohúngaro - 1926, Val-Mont, Suiza. 

Considerado uno de los poetas más importantes en lengua alemana y de la literatura universal. 

Sus obras fundamentales son las Elegías de Duino y los Sonetos a Orfeo. 

En prosa destacan las Cartas a un joven poeta y Los cuadernos de Malte Laurids Brigge. 

Es autor también de varias obras en francés.


ORACIÓN A LA VIDA


El viejo guitarrista  -  Pablo Picasso  (1903)




¡Pensar y vivir durante milenios, 
arroja plenamente tu contenido!
 Si ya no te queda ninguna felicidad que darme, 
¡bien! ¡Aún tienes el sufrimiento!
Lou Andreas Salomé (1881)








ORACIÓN A LA VIDA





¡Sin duda un amigo ama a su amigo como yo te amo a ti, 
vida llena de enigmas! 
Lo mismo si me has hecho vibrar de gozo que llorar, 
tanto si me procuraste sufrimiento como placer,
yo te amo en tu felicidad y en tu aflicción: 
y si es necesario que me aniquiles, 
me arrancaré de tus brazos con dolor, 
como se arranca el amigo del pecho de su amigo.

Con todas mis fuerzas te abrazo: ¡deja que tu llama encienda mi espíritu 
y que, en el fragor de la lucha, 
reconozca yo la solución a tu íntimo enigma!



Rainer Maria Rilke





Rainer Maria Rilke (1875, Praga, Bohemia, República Checa, mientras pertenecía al Imperio Austrohúngaro - 1926, Val-Mont, Suiza.
Considerado uno de los poetas más importantes en lengua alemana y de la literatura universal. 

Sus obras fundamentales son las Elegías de Duino y los Sonetos a Orfeo. 

En prosa destacan las Cartas a un joven poeta y Los cuadernos de Malte Laurids Brigge. 

Es autor también de varias obras en francés.




domingo, 7 de febrero de 2016

¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, O desatarás las ligaduras de Orión?


El cúmulo abierto de las Pléyades (M45)
desde Willard, Ohio, EE.UU. - Jeff Adkins




«Uno levanta sus ojos a las estrellas, 
por ese íntimo, irresistible e irrenunciable
anhelo de belleza e infinitud».

MIA



Las Pléyades (del griego «palomas» o «Pleias», «muchas» o «navegantes»), también conocidas como M45, denominación dada por Charles Messier en 1769. «Las Siete Hermanas o Cabrillas», o «Las Siete Cabritas», es un cúmulo abierto visible a simple vista en el cielo nocturno, con un prominente lugar en la mitología antigua, situado a un costado de la constelación de Tauro, asociada también, a simple vista, a Orion. 




M45 map - NASA, ESA and AURA - Caltech


Las principales estrellas son, ordenadas por magnitud: 
Alcyone, Atlas, Electra, Maia, Merope, Taygeta, Pleion, Celaeno, 21 Tauri (5,75) y 22 Tauri (6,40).

Son un grupo de estrellas muy jóvenes situadas a una distancia aproximada de 440 años luz de la Tierra y están contenidas en un espacio de treinta años luz.


Se formaron hace apenas unos 100 millones de años aproximadamente, durante la era Mesozoica en la Tierra, a partir del colapso de una nube de gas interestelar. 

Las estrellas más grandes y brillantes del cúmulo son de color blanco-azulado y cerca de cinco veces más grandes que el Sol.




The Pleiades - Elihu Vedder (1885), pintor simbolista estadounidense.


En la mitología griega, se refiere a las 7 hijas del titán Atlas y de la ninfa marina Pléyone. Son hermanas de Calipso, Hiante, las Híades y las Hespérides. Las Pléyades eran ninfas en el cortejo de Artemisa, compartían su afición por la caza, y como ella intentaban mantener su virginidad.

En el cúmulo abierto de las Pléyades sólo seis de ellas brillan intensamente. La séptima, Mérope, lo hace débilmente porque está eternamente avergonzada de haber mantenido relaciones con un mortal, Sísifo. Algunos mitos también dicen que la estrella que no brilla es Electra, en señal de luto por la muerte de Dárdano, aunque otras pocas versiones dicen que se trata de Estérope. Tras el castigo de Atlas,  Orión las persiguió durante cinco años y Zeus las transformó primero en palomas y luego en estrellas para consolar a su padre.


Las Pléyades están presentes en la literatura y en las diferentes culturas desde la antigüedad.  

En literatura son mencionadas en: 

  1. El Majabhárata (Libro 13: Anusasana Parva: Sección: LXXXVI), donde se refieren a ellas como krittikas, del sánscrito, pudiéndose traducir como «cortadores», quienes criaron a Kartikeya.
  2. La Ilíada y La Odisea de Homero.
  3. Tres veces en La Biblia: Job 9:9 Respuesta de Job a Bildad:  …8 el que solo extiende los cielos, y holla las olas del mar; 9 el que hace la Osa, el Orión y las Pléyades, y las cámaras del sur; 10 el que hace grandes cosas, inescrutables, y maravillas sin número.…, Job 38:31 Dios convence a Job de su ignorancia:…30 El agua se endurece como la piedra, y aprisionada está la superficie del abismo.31 ¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, O desatarás las ligaduras de Orión?32 ¿Harás aparecer una constelación a su tiempo, y conducir la Osa con sus hijos?…; Amós 5:8 Exhortación al arrepentimiento: 8 El que hizo las Pléyades y el Orión, cambia las densas tinieblas en aurora, y hace oscurecer el día en noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra: el SEÑOR es su nombre. Según algunas versiones (Septuaginta), Las Pléyades son llamadas «Kima»; sin embargo la Vulgata incorrectamente identifica ese nombre con Arturo, la estrella más brillante del hemisferio celeste norte.
  4. El Popol Vuh (libro sagrado de los Mayas) bajo el nombre de MOTZ, que significa «montón» y que, según lo relata dicho libro, se originaron cuando Zipacna el soberbio mató a 400 guerreros, cuyas almas fueron tomadas por Gucumatz «el Gran Corazón del Cielo» y puestas como estrellas en el espacio, creando así Las Pléyades. Los mayas basaron su calendario civil Haab en el ciclo anual de Las Pléyades, y creían que era el lugar de origen de su cultura. Son llamadas Tzab-ek o «cola de serpiente de cascabel» y también las conocen como «Las siete hermanas».
  5. Trabajos y días de Hesiodo en el proemio al calendario del labrador se menciona (385): «Al surgir las Pléyades descendientes de Atlas, empieza la siega; y la labranza cuando se ocultan. Desde ese momento están escondidas cuarenta noches y cuarenta días y de nuevo al completarse el año empiezan a aparecer cuando se afila la hoz».
  6. Don Quijote de la Mancha, donde Sancho las menciona como «las siete cabrillas», en el capítulo XLI de la Segunda Parte, cuando habla del viaje aéreo que hicieron Don Quijote y él, sobre Clavileño: «Y sucedió que íbamos por parte donde están las siete cabrillas, y en Dios y en mi ánima que como yo en mi niñez fui en mi tierra cabrerizo, que así como las vi, me dio una gana de entretenerme con ellas un rato, que si no la cumpliera me parece que reventara».



Los Aztecas conocían a Las Pléyades como Tianquiztli o «el mercado», esto por la muchedumbre que se formaba en esos lugares.

Entre los Incas, Las Pléyades dan inicio a su año calendario, la salida heliaca (aparición de un astro por el horizonte una hora antes que el Sol) de estas estrellas ocurre 13 a 15 días antes del solsticio de invierno. Ellos vieron una relación entre el tiempo en que Las Pléyades son visibles y el ciclo agrícola anual. De esta manera, uno de los nombres con que designaban al cúmulo era Collca, que significa «depósito de alimentos» en quechua. Las Pléyades están ausentes del cielo nocturno entre el 3 de mayo y 9 de junio, durante un período de 37 días, que coincide con el que media entre la cosecha y la próxima época de siembra en el altiplano. La observación de la primera aparición no solo definía el inicio del año inca, sino que también les permitía pronosticar las precipitaciones en la siguiente temporada y, según esto, adelantar o atrasar las siembras.

Los Rapanui, pobladores de Isla de Pascua las denominaban Matariki y también las tomaban como referencia para determinar el inicio del año nuevo y dar comienzo a fiestas y ceremonias. Posiblemente fue clave en la colonización polinésica de la isla, al usarse como guía de navegación.



· Fuente: 







Mike Oldfield - Shabda - Music Of The Spheres



Shabda en sánscrito, significa sonido primigenio que dio origen al Universo.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Para hacer un retrato de un pájaro



Para hacer un retrato de un pájaro

A Elsa Henríquez

Pintar primero una jaula
con la puerta abierta
pintar después algo bonito
algo simple
algo bello
algo útil
para el pájaro
apoyar después la tela contra un árbol
en un jardín
en un soto
o en un bosque
esconderse tras el árbol
sin decir nada
sin moverse...
A veces el pájaro llega enseguida
pero puede tardar años
antes de decidirse
No hay que desanimarse
hay que esperar
esperar si es necesario durante años
la celeridad o la tardanza en la llegada del pájaro
no tiene nada que ver
con la calidad del cuadro
Cuando el pájaro llega
si llega
observar el más profundo silencio
esperar que el pájaro entre en la jaula
y una vez que haya entrado
cerrar suavemente la puerta con el pincel
después
borrar uno a uno todos los barrotes
cuidando de no tocar ninguna pluma del pájaro
Hacer acto seguido el retrato del árbol
escogiendo la rama más bella
para el pájaro
pintar también el verde follaje y la frescura del viento
el polvillo del sol
y el ruido de los bichos de la hierba en el calor estival
y después esperar a que el pájaro se decida a cantar
Si el pájaro no canta
mala señal
señal de que el cuadro es malo
pero si canta es buena señal
señal de que podéis firmar
Entonces arrancadle delicadamente
una pluma al pájaro
y escribid vuestro nombre en un ángulo del cuadro.

De Palabras (1946)




* Jacques Prévert (Neuilly-sur-Seine, 1900 - París, 1977) Poeta, dramaturgo, letrista y guionista francés que frecuentó todos los géneros como escritor, desde la poesía hasta los cuentos para niños.

El juego está presente en cada verso de este poema, haciendo que sea poema sea idóneo para jugar con los niños de cualquier edad y con el niño que llevamos dentro. Con cualquiera que sienta en la punta de los dedos la necesidad de coger pincel, crayones o lápices de colores, bajo la paleta del surrealismo, entre el sueño y la realidad. El poema comienza con un acto de libertad: pintar una jaula y cuando mágicamente entre el pájaro, borrar lentamente cada barrote. Y en ese gesto, el de dar y el de percibir la fuerza de ser libres, vendrá la inspiración, la rama perfecta donde se posará nuestro esperado pájaro.


PARA HACER EL RETRATO DE UN PÁJARO el libro

Jacques Prévert  (letra)
Mordicai Gerstein (ilustración)
Pedro Ángel Almeida (traducción)
Editorial Kalandraka, Faktoría K de libros (2011)

domingo, 22 de noviembre de 2015

¿Cómo era, Dios mío, cómo era? - Dos poemas encadenados



Emile Vernon  (1872–1919)  Girl with a Poppy




RETORNO FUGAZ



¿Cómo era, Dios mío, cómo era? 
—¡Oh corazón falaz, mente indecisa!— 
¿Era como el pasaje de la brisa? 
¿Como la huida de la primavera? 

Tan leve, tan voluble, tan ligera 
cual estival villano... ¡Sí! Imprecisa 
como sonrisa que se pierde en risa... 
¡Vana en el aire, igual que una bandera! 

¡Bandera, sonreír, vilano, alada 
primavera de junio, brisa pura... 
¡Qué loco fue tu carnaval, qué triste! 

Todo tu cambiar trocóse en nada 
—¡memoria, ciega abeja de amargura!— 
¡No sé cómo eras, yo qué sé qué fuiste!



Juan Ramón Jiménez



* * *

¿Cómo era

¿Cómo era Dios mío, cómo era?
J.R.J.


La puerta, franca.
Vino queda y suave.
Ni materia ni espíritu. Traía
una ligera inclinación de nave
y una luz matinal de claro día.

No era de ritmo, no era de armonía
ni de color. El corazón la sabe,
pero decir cómo era no podría
porque no es forma, ni en la forma cabe.

Lengua, barro mortal, cincel inepto,
deja la flor intacta del concepto
en esta clara noche de mi boda,

y canta mansamente, humildemente,
la sensación, la sombra, el accidente,
mientras ella me llena el alma toda.



Dámaso Alonso





domingo, 19 de abril de 2015

Pour toi mon amour

Christian Schloe




Pour toi mon amour



Jacques Prévert 
(1900 - 1977)



Je suis alle au marche aux oiseaux
Et j'ai achete des oiseaux
Pour toi
mon amour

Je suis alle au marche aux fleurs
Et j'ai achete des fleurs
Pour toi
mon amour

Je suis alle au marche a la ferraille
Et j'ai achete des chaines
De lourdes chaines
Pour toi
mon amour

Et puis je suis alle au marche aux esclaves
Et je t'ai cherchee
Mais je ne t'ai pas trouvee
mon amour



* * *




Frédéric Chopin

3er. mov. de la Sonata en sol menor para violoncello y piano, op.65

Intérpretes: John Michel - violoncello
Lisa Bergman - piano


Para ti mi amor



Fui al mercado de pájaros
y compré pájaros
Para ti
mi amor

Fui al mercado de flores
y compré flores
Para ti
mi amor

Fui al mercado de chatarra
y compré cadenas
Pesadas cadenas
Para ti
mi amor

Después fui al mercado de esclavos
Y te busqué
Pero no te encontré
mi amor.



Versión de Claire Deloupy


sábado, 7 de marzo de 2015

Ya vuela la flor seca


Christine Ellger





Ya vuela la flor seca


No sabré nada de mi vida,
oscura monótona sangre.

No sabré a quién amaba, a quién amo,
ahora que aquí restringido, reducido a mis miembros,
en el corrompido viento de marzo
enumero los males de los días descifrados.

Ya vuela la flor seca
de las ramas. Y espero
la paciencia de su cuelo irrevocable.



Salvatore Quasimodo

De "Nuevas poesías"



Versión de Carlo Fabretti








Salvatore Quasimodo (Modica, Sicilia (Italia), 1901 – Amalfi, 1968), poeta y periodista miembro del movimiento hermético italiano, recibió el Premio Nobel de Literatura en 1959.







Obra:
Aguas y tierras (1930).
Oboe sumergido (1932).
Erato y Apolión (1936).
Y de repente la noche (1942).
La vida no es sueño (1949).
La tierra incomparable (1958).
El poeta y el político (1960).
Dar y tener (1966)

Quizás el corazón




Christian Schloe



Quizás el corazón


Se hundirá el olor acre de los tilos
en la noche de lluvia. Será vano
el tiempo de la dicha, su furor,
su mordisco de rayo que explosiona.
Apenas queda abierta la indolencia,
el recuerdo de un gesto, de una sílaba,
pero como de un vuelo lento de aves
entre vanos de niebla. Y aún aguardas
no sé qué cosa, mi extraviada; acaso 
una hora que decida, que recuerde
el principio o el fin; similar suerte,
ya. Aquí negro el humo de los incendios
seca aún la garganta. Si tú puedes, 
olvídate de aquel sabor de azufre
y el pavor. Las palabras nos fatigan,
rebrotan de un agua lapidada;
quizás nos quede el corazón, quizás...



Salvatore Quasimodo 

Traducción al español del poeta Carlos Germán Belli

Gentileza de la poeta VPMV








Salvatore Quasimodo (Modica, Sicilia (Italia), 1901 – Amalfi, 1968), poeta y periodista miembro del movimiento hermético italiano, recibió el Premio Nobel de Literatura en 1959.




Obra:
Aguas y tierras (1930).
Oboe sumergido (1932).
Erato y Apolión (1936).
Y de repente la noche (1942).
La vida no es sueño (1949).
La tierra incomparable (1958).
El poeta y el político (1960).
Dar y tener (1966)


martes, 24 de febrero de 2015

Poemas enlazados





Young Girls at the Piano (La Leçon de piano) ca. 1889
Pierre-Auguste Renoir (French, 1841–1919)

La Ständchen –Serenata- D. 957 la compuso Franz Schubert durante su último año de vida. Es una de sus obras más conocidas y difundida en innumerables versiones. Schubert se inspiró en un lied, obra del poeta Heinrich Friedrich Ludwig Rellstab, poeta y crítico de música alemán (n.Berlin, Alemania, 1799 - † 1860), hijo del editor y compositor musical Johann Carl Friedrich Rellstab.


Franz Schubert - Wilhelm August Rieder (1875)


Es posible que ante la cercanía de la muerte, Franz Schubert se preparaba para ella, mientras componía su Serenata, rodeado de la luminosa belleza y serenidad de su música, que lo ha vuelto inmortal. 


SERENATA

(Heinrich Friedrich Ludwig Rellstab)


Quedo, implorando mis canciones
A ti a través de la noche;
Abajo, en la tranquila arboleda,
¡Amada, ven a mi lado!

Murmurantes, esbeltas copas susurran
A la luz de la luna,
El acecho hostil del traidor
No temas, tú, amada.

¿Oyes gorjear a los ruiseñores?
¡Ay! Ellos te imploran,
Con el sonido de dulces quejas
Imploran por mí.

Comprenden el anhelo del pecho,
Conocen el dolor del amor,
Conmueven con los argentinos sonidos
A todo tierno corazón.

Deja también conmoverse tu pecho,
Amada, escúchame;
¡Trémulo aguardo el encuentro!
¡Ven, hazme feliz!






LA SERENATA DE SCHUBERT



(Manuel Gutiérrez Nájera)




¡Oh, qué dulce canción! Límpida brota

Esparciendo sus blandas armonías,
Y parece que lleva en cada nota
¡Muchas tristezas y ternuras mías!


¡Así hablara mi alma... si pudiera!
Así dentro del seno,
Se quejan, nunca oídos, mis dolores!
Así, en mis luchas, de congoja lleno,
Digo a la vida: ¡Déjame ser bueno!
Así sollozan todos mis amores!

¿De quién es esa voz? Parece alzarse
Junto del lago azul, noche quieta,
Subir por el espacio, y desgranarse
Al tocar el cristal de la ventana
Que entreabre la novia del poeta...
¿No la oís como dice: «hasta mañana»?

¡Hasta mañana, amor! El bosque espeso
Cruza, cantando, el venturoso amante,
Y el eco vago de su voz distante
Decir parece: «hasta mañana, beso!»

¿Por qué es preciso que la dicha acabe?
¿Por qué la novia queda en la ventana.
Y a la nota que dice: «¡Hasta mañana!»
El corazón responde: «¿quién lo sabe?»

¡Cuántos cisnes jugando en la laguna!
¡Qué azules brincan las traviesas olas!
En el sereno ambiente ¡cuánta luna!
Mas las almas ¡qué tristes y qué solas!

En las ondas de plata
De la atmósfera tibia y transparente,
Como una Ofelia náufraga y doliente,
¡Va flotando la tierna serenata...!

Hay ternura y dolor en ese canto,
Y tiene esa amorosa despedida
La transparencia nítida del llanto,
¡Y la inmensa tristeza de la vida!

¿Qué tienen esas notas? ¿Por qué lloran?
Parecen ilusiones que se alejan...
Sueños amantes que piedad imploran,
Y como niños huérfanos, ¡se quejan!

Bien sabe el trovador cuán inhumana
Ara todos los buenos es la suerte...
Que la dicha es de ayer... y que «mañana»
Es el dolor, la obscuridad, !la muerte!


El alma se compunge y estremece
Al oír esas notas sollozadas...
¡Sentimos, recordamos, y parece
Que surgen muchas cosas olvidadas!


¡Un peinador muy blanco y un piano!
Noche de luna y de silencio afuera...
Un volumen de versos en mi mano,
Y en el aire ¡y en todo! ¡primavera!



¡Qué olor de rosas grescas! en la alfombra
¡Qué claridad de luna! ¡qué reflejos!
...¡Cuántos besos dormidos en la sombra,
Y la muerte, la pálida, qué lejos!

En torno al velador, niños jugando...
La anciana, que en silencio nos veía...
Schubert en su piano sollozando,
Y en mi libro, Musset con su «Lucía».

¡Cuántos sueños en mi alma y en tu alma!
¡Cuántos hermosos versos! ¡cuántas flores!
En tu hogar apacible ¡cuánta calma!
Y en mi pecho ¡qué inmensa sed de amores!

¡Y todo ya muy lejos! ¡todo ido!
¿En dónde está la rubia soñadora?
...¡Hay muchas aves muertas en el nido,
Y vierte muchas lágrimas la aurora!

...Todo lo vuelvo a ver... ¡pero no existe!
Todo ha pasado ahora... ¡y no lo creo!
Todo está silencioso, todo triste...
¡Y todo alegre, como entonces, veo!

...Esta es la casa... ¡su ventana aquélla!
Ese, el sillón en que bordar solía...
La reja verde... y la apacible estrella
Que mis nocturnas pláticas oía!


Bajo el cedro robusto y arrogante,
Que allí domina la calleja obscura,
Por la primera vez y palpitante
Estreché con mis brazos, su cintura!

¡Todo presente en mi memoria queda!
La casa blanca, y el follaje espeso...
El lago azul... el huerto... la arboleda,
Donde nos dimos, sin pensarlo, un beso!

Y te busco, cual antes te buscaba,
Y me parece oírte entre las flores,
Cuando la arena del jardín rozaba
El percal de tus blancos peinadores!

¡Y nada existe ya! Calló el piano...
Cerraste, virgencita, la ventana...
Y oprimiendo mi mano con tu mano,
Me dijiste también: «¡hasta mañana!»


¡Hasta mañana!... Y el amor risueño
No pudo en tu camino detenerte!...
Y lo que tú pensaste que era el sueño,
Fue sueño, ¡pero inmenso! ¡el de la muerte!


¡Ya nunca volveréis, noches de plata!

Ni unirán en mi alma su armonía,

Schubert, con su doliente serenata

Y el pálido Musset con su «Lucía».










Manuel Gutiérrez Nájera (Ciudad de México, 1859 - 1895) poeta, escritor y cirujano mexicano.  Justo Sierra identificó su estilo literario como «especie de sonrisa del alma».









Serenata de Schubert en piano y violín





Alfred de Musset escribió esta Elegía, uno de los poemas célebres del Romanticismo francés, al que se refiere Manuel Gutiérrez Nájera en el poema precedente.









LUCIA



Plantad, amigos, cuando yo muera, 
Un triste sauce en el cementerio; 
Pláceme un árbol tan funeral, 
Y ha tiempo aguardo que en el misterio 
Será su sombra, sombra ligera 
Para mi humilde lecho mortal. 

Estábamos sentados juntos: ella 
Inclinaba su frente y sobre el piano 
Dejaba en tanto, pensativa y bella, 
Al capricho vagar su blanca mano, 
No era más que un murmullo: parecía 
La tenue voz de un céfiro distante 
Que al ave implume despertar temía, 
Y entre los juncos revolaba errante, 
Los delirios, las ansias voluptuosas 
Que en horas melancólicas brotaron, 
Salieron del capullo de las rosas 
Y a fuego lento el corazón quemaron.
 
Meció su rama mustia el roble añoso, 
La estrella del pesar rasgó su velo, 
Y al gemir de la noche, en el reposo, 
Nos pareció que nos hablaba el cielo. 
Entraba por las rejas entreabiertas 
El olor virginal de los collados. 
Estaban las praderas ya desiertas, 
Y estábamos los dos enamorados. 

Estábamos así meditabundos, 
Solos y tristes, y en la edad florida 
En que se van las almas a otros mundos, 
Y aspiran lo inmortal en otra vida. 
Yo me puse a mirarla: era Lucía 
En lo infinito del dolor un astro: 
Era rubia, y el rostro le cubría 
La suave palidez del alabastro. 

Nunca otros ojos, en mayores duelos, 
Buscaron más la luz en lo futuro, 
Sondearon más lo inmenso del cielo, 
Ni reflejaron un azul más puro: 
Yo me embriagaba en su hermosura, y tanto 
La castidad solemnizó sus gracias, 
Que en ella halló por fin mi afecto sano 
Una hermana de dichas y desgracias.

Pasaban en silencio los momentos; 
Y viendo yo que su semblante ardía 
En la llama de ocultos pensamientos, 
Cogí su mano y la estreché en la mía. 
Y entonces comprendí que en los enojos 
De la fortuna, sólo dan la calma 
La juventud de unos hermosos ojos 
Y la apacible juventud del alma. 

Levantóse la luna en el Oriente 
En medio de la atmósfera serena; 
Y ella al sentir la luz sobre su frente, 
Sonrió cual ángel y cantó su pena: 
¡Oh diosa del dolor! ¡Dulce armonía! 

Idioma del amor y del consuelo, 
Que Italia nos prestó con la poesía, 
Y que la Italia recibió del cielo! 
¡Lengua del corazón, sublime acento 
Idealidad, que va en la nube esbelta, 
Espacio en que no teme el pensamiento 
Pasar cual virgen en su velo envuelta! 

¡Oh! Quién puede saber cuántos halagos 
Siente la joven que infeliz delira, 
Y lo que dice en los suspiros vagos 
Que nacen en el aire que respira! 
¿Quién lo puede saber? Uno sorprende 
Una mirada, y lo demás lo ignora 
La multitud, como jamás entiende 
Lo que en la noche y en los bosques llora. 

Los dos a contemplarnos nos pusimos, 
Y estrechó su horizonte la esperanza, 
Y dentro del pecho retemblar sentimos 
El eco angelical de su romanza. 
Ella inclinó en mi seno su cabeza 
Y comenzó a gemir, ¡oh mi querida! 
¿Sentiste a Desdémona afligida? 

¡Tú llorabas, mi bien! Tu boca mustia 
Mi boca comprimió; su duro peso 
Sobre tu cuello descargó la angustia 
Y fue el dolor quien recibió mi beso. 

Así yo te besé pálida y yerta: 
Así dos meses después, ¡oh niña mía! 
Estabas ya bajo la tierra, muerta
Y yerba vil sobre mi amor crecía! 

No fue muy duro tu existir: al verte, 
Te protegió risueña la fortuna; 
Y una mañana al despertar, la muerte 
Voló hacia Dios y te llevó en la cuna. 

¡Oh dulce hogar que hospeda a la inocencia! 
¡Cantos, sueños de paz, glorias doradas! 
¡Oh augusta soledad, santa creencia, 
Sonrisas de placer, tristes miradas! 
¡Y tú también, pasión conmovedora, 
Que en el umbral de Margarita hacías 
Temblar a Fausto!… ¿a dónde estáis ahora, 
Dulce candor de los primeros días?… 

¡Duerme por fin en paz! Duerme, ángel mío! 
¡Paz profunda a tu alma! ¡Adiós! Tu mano 
Ya no más en las noches del estío 
Podrá vagar sobre el marfil del piano… 

Plantad, amigos, cuando yo muera, 
Un triste sauce en el cementerio; 
Pláceme un árbol tan funeral!, 
Y ha tiempo aguardo que en el misterio, 
Será su sombra, sombra ligera 
Para mi humilde lecho mortal. 



Traducción de Juan Clemente Zenea, poeta cubano del siglo XIX.









Louis-Charles-Alfred de Musset (n.París, 1810 – † 1857) escritor y dramaturgo francés del romanticismo.






Paris, Tumba de Musset en Père Lachaise, obra del escultor Jean Auguste Barre,
a la sombra del triste sauce  / Fotografía de JLPC