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"Expectations" - Christophe Vacher
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domingo, 31 de enero de 2016

Un anfiteatro natural perfecto, Orion y la poesía.



Con mucho gusto puedo decir que estuve allí, por fin pude conseguir invitaciones.  Una experiencia inolvidable.

Viernes 29 de enero / 21:30 hrs. (Muelle Prat)

Festival de las Artes Valparaíso

Lectura poética en lanchas

Poetas participantes:

Nelson Navarro
José Ángel Cuevas
Priscila Cajales
Virgilio Rodríguez
Juan Cameron
Rodrigo Arroyo
Luis Fernando Chueca
Alejandro Neyra



Produce:
  • Fundación Pablo Neruda
  • A Cielo Abierto 
  • Festival de Poesía de Valparaíso


El objetivo de la actividad es que se luzcan por igual escenario y poesía.




El escenario es el mejor, Valparaíso de noche, un anfiteatro natural perfecto donde los asistentes se encuentran justo en medio del escenario, una rada rodeada de cerros vestidos con lentejuelas de brillantes colores.  Un mar profundo y negro ante la oscuridad de un cielo, donde la Luna fue la gran ausente.  Un mar que en plena pleamar se mostró, por ventura, quieto y solemne.

A falta de Luna tuvimos sobre nuestras cabezas al gigante Orión, el cazador, que desde lejos miraba complacido.  Mar y cielo cómplices y 400 asistentes en una flota de lanchas.


El estar allí era una experiencia largamente esperada por mí, en principio tuve miedo de asistir, ya que las predicciones del tiempo acusaban fuertes marejadas a partir de las 15,00 hrs. Afortunadamente nada de eso ocurrió.  A penas puse un pie en la lancha olvidé mis temores, nacida en Viña del Mar a pasos de Caleta Abarca, mi abuelo materno y tío fueron marinos mercantes. El mar y yo nos conocemos, la playa, el muelle Prat, los paseos en lancha por la bahía, los cerros que la circundan, se encuentran entre mis mejores recuerdos de infancia. 

Hasta ahí todo bien.  Pero tengo que decir que la poesía no estuvo a la altura de mis expectativas. Con algunas excepciones como el periodista y poeta porteño Juan Cameron (Valparaíso,1947) de vasta trayectoria y poesía de primer nivel e identidad propia. Y los poetas peruanos, Luis Fernando Chueca, (Lima, 1965) docente universitario y ensayista, que estudió Literatura en la Universidad Católica de Perú y Alejandro Neyra (Lima, 1974) abogado, escritor y diplomático, actualmente en misión en Chile. 


Hubo un cantautor de voz destemplada que vagaba sin rumbo por escala musical alguna. ¿Las letras? también un ejercicio primario, el público oyente respetuoso, algunas risas a medio acallar por el estupor.

Se agradece a los organizadores Fundación Pablo Neruda, A Cielo Abierto y Festival de Poesía de Valparaíso, que debieron invertir mucho trabajo preparatorio; a los lancheros de la bahía, que prestan servicios turísticos con dedicación, entusiasmo y calidad; a la autoridad marítima siempre atenta a evitar accidentes y salvar vidas.  


jueves, 30 de octubre de 2014

«LA RAGIONE DEL MERLO» Y LA POÉTICA DE MIGUEL VEYRAT





"La Ragione del Merlo" o "Razón del Mirlo" del poeta español Miguel Veyrat, en su primera edición en español fue publicado por Editorial Renacimiento, en 2009. Ahora en 2014 lo publica Commisso Editore, editorial italiana propiedad de Domenico Commisso, en una versión bilingüe realizada por Marcela Filippi Plaza, poeta y traductora chilena que vive en Roma, Italia, quien se desempeña además como curadora de la obra en esta edición. La portada estuvo a cargo del fotógrafo e ilustrador argentino Raul Villalba y el prólogo está brillantemente escrito por la poeta española Marta López Vilar, que también forma parte de la Antología «Buena Letra 2» de la misma editorial.



«Como si la muerte no existiera, ¿qué puede importarle al mirlo la muerte?, como si ella con su flecha pesada y dura no pudiera pasarle, silba el pájaro alegre, libre de toda razón humana. Y su alegría contagiosa prende en el espíritu de quien oscuramente le escucha, formando con este espíritu y aquel cantar, tal la luz con el agua, un solo volumen etéreo.» 

Luis Cernuda, «Ocnos» (1963)


PRESENTACIÓN ACERCA DEL LIBRO «LA RAGIONE DEL MERLO» Y LA POÉTICA DE MIGUEL VEYRAT

(Recopilatorio preparado por Myriam Iturra Ampuero, para el Encuentro con Commisso Editore en Valparaíso Chile, 24 al 26 de octubre de 2014)


No voy a hablar de mí porque mis versos son apenas hilillos de espuma en el océano inmenso de la poesía. Quiero hablarles de uno de los autores de la colección que estamos presentando hoy: Fascinoso Verbum. Se trata de Miguel Veyrat, poeta, periodista y traductor español nacido en Valencia en 1938, que participa en esta colección con su libro «La Ragione del Merlo». Para mí es uno de los mejores poetas contemporáneos vivos. Encarna a la perfección el Mito de Prometeo que robó el fuego a los dioses para dárselo a los hombres… y fue castigado por esa osadía. Precisamente una de sus Trilogías se llama «El Incendiario».

Ha publicado más de una treintena de libros de poesía, narrativa, periodismo y ensayo, como docente, conferenciante y fundador de la primera Facultad de Ciencias de la Información de España, en la Universidad Complutense de Madrid. En el año 2007 recibió el Premio Stendhal de traducción. Afortunadamente he podido profundizar en su poética, gracias a la generosidad del autor con respecto a sus libros. 

Uno de los tópicos de la poesía veyratiana, es la revelación de los opuestos: vida-muerte, todo-nada, fuego y glaciar, silencio y canto, oscuridad-luz (MV sostiene como Jacques Derrida que el centro de la luz es negro). Cenit y nadir, ascenso (al universo infinito) y descenso (a las profundidades más recónditas del alma humana). La vida es efímera pero hay algo en cada uno que se funde con el infinito.

También profundiza en el tópico ontológico de la otredad, (quizás en un  sentido inverso), firme hilo conductor de su poética: el poeta siente que es en el otro, por el otro y para el otro. Entre sus aforismos preferidos está el «Car Je est un autre», «Porque Yo es otro» de Arthur Rimbaud, ese muchachito impertinente, l’enfant terrible, que ya a sus 16 años era un genio de la poesía. En «A este Otro que me habita», una sección del libro «Babel bajo la Luna» (2005) Veyrat empieza con un epígrafe citando a Jacques Lacan, médico psiquiatra y psicoanalista francés del s. XX.

He aquí el poema:


A ESTE OTRO QUE ME HABITA

«El deseo del hombre es el deseo del Otro»
Lacan (L’ Étique de la Psychanalyse)


EL POEMA convierte la muerte en
Infinito desde la letra
Muerta en la luz horizontal
De la utopía —¿Pero tú
No me respondes? ¿Y si no
Me recibieras en aquella
Tierra natal que yo ahora quiero
Mía? —¡Las nubes!
¡Las maravillosas nubes
Que incesantes llueven
Fertilizan tu silencio haciendo
Crecer la lengua
Sobre el camino imposible!
Sólo podrá trazarlo el poema:
Si al fin alcanza al otro,
En vuelo habitará el hombre la tierra.

* * *

Y desde allí enlazo a otra de las características de la poesía veyratiana que es la intertextualidad (precisamente, en el último verso parafrasea a Hölderlin: «Lleno de méritos, sin embargo poéticamente, habita el hombre sobre la tierra»). Por medio de esta intertextualidad es que el poeta convoca a sus bardos de amada herencia, a través de epígrafes, en sus dedicatorias o parafraseándolos en el poema mismo. En los versos de Veyrat se escuchan las voces de todos los poetas, desde Gilgamesh. Y es así precisamente como se llama un ensayo suyo y parte de una trilogía poética: «La voz de los poetas».

Dicen que Miguel Veyrat se reconoce poeta tardíamente, antes se dedicó a ser ciudadano del mundo, a dónde lo llevara su profesión de periodista comprometido, corresponsal de prensa en París, Ginebra, Rabat, Argel, Roma, Londres y Dublín viviendo en Francia, Inglaterra, Italia, ya sea como hombre de izquierda que conoció el exilio o en misión diplomática cultural. Casó con chilena y su hijo Pablo Veyrat, también periodista del mundo, es chileno. No puedo dejar de mencionar que de su primer matrimonio, con la gran poeta, traductora y ensayista Clara Janés, tiene una hija, la fotógrafa y escultora Adriana Veyrat Janés. En sus viajes tuvo ocasión de leer a célebres maestros de la poesía como Dante y los poetas del novecento italiano: Mario Luzi, Giuseppe Ungaretti, Eugenio Montale, Umberto Saba y Salvatore Quasimodo, por nombrar sólo algunos. Por eso, al leer su obra nos lleva a las fuentes mismas del saber y nos enriquece con su propio bagaje. 

Con el tiempo su poesía se ha hecho más profunda y mistérica, hay quiénes la consideran hermética, por influencia de su herencia familiar y su formación masónica. Pero yo creo que él, más que ocultar misterios, los devela en sus poemas, en sus «notate bene», en sus, según él, «notas prescindibles» que acompañan a sus libros, y en sus ensayos acerca de la poesía. En él la obra poética es una puerta mágica siempre dispuesta a abrirse. Sus versos, suenan a invitación hacia lo incierto, un impulso a lanzarse al abismo, sin miedo, tras la palabra creadora, para descubrir entonces nuestra propia voz llamando, abierta al sentido, a la vida, a la muerte, al origen, al pasado, al futuro, a lo probable y a lo improbable. En fin bucear a lo más hondo y ascender a lo más alto, apenas con la limitada certeza que de su mano hemos aprendido algo, pero sin saber bien cuánto y qué. Y quedar por un segundo satisfechos para seguir buscando en otro poema y otro libro suyo. He aquí la infinitud de su poesía.

La novedad de su verbo radica en su afán de nombrar todo de nuevo. Y con esto no podemos obviar el inicio del Evangelio de Juan «En el principio era el Verbo… / Todas las cosas por él fueron hechas» , ni a Heráclito «No a mí, sino habiendo escuchado al logos /es sabio decir junto a él que todo es uno». «Solo la voz del poeta continúa el trabajo de construir la realidad tras la huida de los dioses». Dice Veyrat.

Es un poeta cuántico que nada fluidamente en los océanos cósmicos y alimenta el sentido de que cada hombre es uno con el todo. Existe un «uni-verso» notable de Ungaretti que lo define perfectamente: «M'illumino d'immenso». Allí en ese verso que no es suyo, podría encerrarse toda la poesía de Miguel Veyrat. Y la sensación que embarga al leerlo, bien podría ser aquello que canta la poeta Delmira Agustini en su poema «Ceguera», algo así como el síndrome de Stendhal o de Florencia, ese arrobamiento ante la belleza y la inmensidad del arte, en cualquiera de sus formas:

Me abismo en una rara ceguera luminosa,
un astro, casi un alma, me ha velado la Vida.
¿Se ha prendido en mí como brillante mariposa,
o en su disco de luz he quedado prendida?


Otro de los tópicos veyratianos es la cercanía de la muerte que tan bien convoca en sus últimos libros «Poniente» y «Pasaje de la noche», la muerte como paso a lo infinito y lo desconocido. Un paso que parece ser vuelta al inicio, un ouroboros o una lemniscata, símbolo del infinito y del eterno retorno o resurgimiento. Eso es parte del misterio que ninguno de nosotros logrará develar, salvo con la muerte, al menos es lo que esperamos.

«He ido donde la belleza pareció ser toda nueva / para siempre, y en el último día hallé/ el primero», dice el poeta.

Somos resplandor de estrellas, en un momento polvo, en otro luz. Su poesía, como los cometas guarda el secreto de todo el universo.

«Cuando el viento que siembra / estrellas / penetra un verbo que agita / el lenguaje entero, // vibra el orden / de todo el universo». Dice en su poema «LUZ QUE VEE» de «PONIENTE» (2012), uno de sus últimos libros, este libro que desde su nombre nos dice mucho, de un hombre que se encuentra ya en el ocaso de la vida, a punto de cruzar «la ultima linea rerum» a la que se refería Horacio, consumido y transmutado por la última llama, «un intenso fulgor», «la frontera del alba», «el parto de la aurora». A ella se entrega el poeta con los brazos abiertos. 





Lo dice muy bien Salvatore Quasimodo en estos versos:


Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra
traspasado por un rayo de sol:
y de pronto la noche.


En el Prólogo de «PONIENTE» Antonio Crespo Massieu sostiene:

«Este viaje a Poniente es también aceptación de la muerte desde la plenitud de la vida y la palabra, un inclinarse ante el misterio definitivo, fin de un viaje circular que cierra la esfera y es también regreso....»

Miguel Veyrat sentencia: «El poeta devolverá siempre lo que ha encontrado sin restricción mental, pues no concibe guardar para sí el fruto de su doloroso vagar por el universo de la angustia, enfrentado a los misterios de la vida y de la muerte sin hallar alivio ni respuesta. Quizás pueda consistir en una cierta actividad mística, la práctica poética —como algunos han querido ver aplicándole un sentido religioso—; podría ser, pero desde un vuelo ignorante de toda promesa de felicidad que no tenga lugar sobre los altares de la tierra y del mar, en sus acantilados, sus volcanes, sus cielos,ríos y glaciares, para oficiar el encuentro con un incierto y humanísimo Otro, que aguardaría con los brazos abiertos el resplandor de nuestra improbable llegada. Mística de la incertidumbre, condenada a no hallar alivio, al filo de llama alguna.

Valga pues como posible y feliz consuelo a nuestra ignorancia, que sin embargo nos igualará a todos en el delicado equilibrio del disfrute de la belleza, aquello que podamos descubrir a través de los ritmos musicales en que se unen misteriosamente los sentidos dispersos, que el poeta trae y lleva con su aliento; desde la polisemia creadora de las palabras que emplea, para conformar unos pocos versos verdaderos, hasta el zurrón con brasas que estos nos ayudan a tener siempre dispuesto, para atravesar las neblinas del corazón.»

Leer a Veyrat no es nada fácil, en realidad en la vida casi siempre lo que más cuesta es lo más valioso. «Veyrat pertenece a ese pequeño grupo de poetas que además de escuchar el ruido de su corazón se proponen tensionar el lenguaje hasta lo imposible» dice José Infante.

«Poeta es una voz, digo yo, como Ícaro, que se susurra a sí misma mientras cae», dice Miguel Veyrat citando al poeta Ilyá Kamínsky.

«Veyrat es un poeta exigente, de verso destilado sin concesiones y sobrecargado de electricidad y revelaciones. Es la suya una poesía iniciática y visionaria en la que se convocan la alquimia y la llama, el misterio de la palabra ritual y el texto secreto de un conjuro, en el que el poeta no es la persona civil que se llama como él, sino un intermediario con otra dimensión más honda y opaca de la realidad» dice Santos Domínguez Ramos.

«Ebrio de fuego y de viento,
ofreció su sangre
para ser el mensajero…»


Dice el propio poeta en sus versos.

Miguel Veyrat sostiene que «La poesía siempre ha sido un género minoritario porque para entrar en la poesía hay que forzar la puerta; es el género de géneros, es la quintaesencia; y un poema no es el mismo la primera vez que se lee que cuando se ha leído varias veces». A él hay que leerlo varias veces para ahondar en el misterio.

Continúa el poeta: «Además de que el poema se transforma también dependiendo de quién lo lee, y cada lector extrae significados distintos», exige del lector de poesía poseer «la sensibilidad para acercarse al poema, el valor de leerlo y el coraje de querer asimilarlo, porque eso le producirá un pálpito, una emoción extraña». (Yo diría una vacuidad inicial, un vaciarse ante el asombro, para volver a llenarse.)

«Recuperar el vibrato de la emoción cuando se encuentra con el lenguaje y se reproduce en palabras, a menudo sin sentido aparente, es la misión del poeta», dice Veyrat.

«Sus poemas rozan lo sublime y duelen» dice el crítico literario español Justo Serna.

Comparto con ustedes el poema La libertad del mirlo de este libro que presentamos hoy: «La ragione del Merlo»





La libertad del mirlo

Amor mío: La música siempre será
la misma mientras dure—rumor
de estrellas acordándose
con los verdes de hoja nueva
o rugidos de glaciares pariendo nuevas
fuentes: Angustia o silencio
de huevos y placentas so la furia brutal
del sol. Lo nuevo siempre fue el tono
con que cada mirlo entona
de rama en rama su propia canción
—acorde con los golpes
de los vientos, de los tiros, los desgarros
y los cebos del aire envenenado.
El ave no tiene mente —su memoria
no es suya, libre de toda razón humana
ignora la muerte que aguarda
en las sombras impasibles
de la extinción de su especie. Su canto
suena —entre los limos
pensantes, igual que la inocencia primera
inserta en la ficción del tiempo: Lleno
de ruido y de furia, tan
bello como inmenso y carente de sentido.










Presentación de "Razón del Mirlo" 

en una producción de Juan Bote Valero, realizador español.



Respecto a este libro, al leerlo podrán concordar con lo dicho. Ya su nombre «La ragione del Merlo» encierra más de una gran verdad poética: El Mirlo canta al oído sin razón alguna, como la rosa de Angelus Silecius: «La Rosa es sin porqué, florece porque florece» y Veyrat se apoya en su maestra, la filósofa y ensayista española María Zambrano cuando dice «El filósofo busca, el poeta encuentra»; así el Mirlo al cantar sin razón alguna, en su canto encarna la «razón poética»

Acerca de ella dice Veyrat: «El peligroso poema, aquel grito que llega hasta el abismo y que con su eco retumbando en las sombras del conocimiento despierta lo más auténtico y noble del ser humano: «La Pasión pura», lo que algunos consideran la cognitio sensitiv, la razón poética.»

El crítico literario Ángel Luis Prieto de Paula sostiene que en la poética de Miguel Veyrat «se reflejan el estupor y el misterio, la fraternidad humana, el espanto y el éxtasis, que sobrevuelan por sobre la superficie de lo explicable, a la luz pobre de la lógica discursiva».

Al Mirlo, figura del poeta, Veyrat lo imagina «Siempre con el canto presto en la garganta, eso sí, como puente o ala para intentar modularlo con la lengua y el aliento, para después, trabajosamente, trasladarlo al signo y ser entregado. Gratuitamente.»

Ese gratuitamente aparece, sin quererlo, hincando sus raíces en la «gracia», con todo su hondo y ancho significado espiritual y místico; ya que el poeta se reconoce ateo-no-dogmático.

Alfredo Valenzuela siguiendo a María Zambrano sostiene: «Veyrat se declara seguidor de Juan Ramón Jiménez cuando no diferencia entre vida y poesía y considera la poesía como «una profundización en el ser», y valora la poesía de raíz filosófica y cualidad musical, citando a Martin Heidegger en Hölderlin y la Esencia de la Poesía: «La poesía es la construcción del ser por la palabra»; «la unión de pensamiento y música». 

Entonces tendríamos que adentrarnos en el «Lenguaje de los pájaros», el mismo que conocía Salomón, y que, como nos enseña Veyrat, «en la lengua siria, el árabe de los Omeya, «sûryâniyah», en el Alcorán (Vid. Alcorán, Azora 27, Aleya 16) significa la lengua de la iluminación. Curiosamente «Sûryâ» es el nombre sánscrito del sol y la raíz Sûr es una de las que designan la luz. Así algunos místicos relacionan el «lenguaje de los pájaros» con el lenguaje adánico, solar o primigenio, que también se utiliza en alquimia para designar una manera de proceder por analogías y equivalencias fonéticas. En el ámbito esotérico, es el «arte del sonido», y por ello a la alquimia tradicional se la llama también el Arte de la Música.»





El cant dels Ocells o El canto de los pájaros 
en la magnífica interpretación de Pau Casals

No debemos perder la capacidad de asombro ante la belleza y lo inexplicable, William Blake poeta y místico nos insta a ello: «Si las puertas de la percepción se abrieran, todo aparecería ante los hombres como realmente es: infinito. Pues el hombre se ha encerrado en sí mismo hasta ver todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna». Ya lo decía antes Shakespeare en boca de Hamlet a su amigo Horacio: «Hay más cosas en el cielo y en la tierra que todas las que pueda soñar tu filosofía.»



Tenemos mucho que aprender aún,mucho que escuchar y mucho que leer. Para guiarnos en este camino, el Mirlo hace perdurar su canto desde las ramas de este árbol frondoso y generoso que es Commisso editore.

Canto del Mirlo en libertad:








Al terminar les invito a quedarse con dos sentencias que avalan lo dicho:

«El poeta no busca la inmortalidad, pero, no buscándola la encuentra.» María Zambrano

«Aquello que permanece, lo fundan los poetas.» Friedrich Hölderlin

Éste es un libro para permanecer, entrañado de eternidad, como todos los de su autor.

A modo de despedida les dejo con este poema de su último libro: «Pasaje de la noche» (Barataria Ediciones 2014)


ARDO YA COMO LA LLAMA LEE...

Ardo ya como la llama lee el espacio sideral.
Puro como un niño
raudo como un pájaro
Lúcido como un loco.
Mas mi destino
habrá de consistir en no ser creído
cuando la enciendo
cuando la bajo cuando la traigo cuando la escribo.
Completamente solo, he de elegir cuál es mi patria verdadera.
¿Mas alguien puede soportar
de cerca la verdad que quema
y al poeta que la irradia?

¿Soportar de cerca la vida verdadera?
¿La que todos apagan a diario porque deslumbra?

Y sin embargo,
más que la carne, dura su sentido,
más que la piedra dura,
más que la fulgente estela.

Porque la máscara —a la larga,
se vuelve vivo rostro.

Pavesa y centella del origen.
La transparencia.



Marcela Filippi Plaza, poeta chilena que vive en Roma, traductora y curadora de la obra publicada por Commisso editore, junto a Miguel Veyrat, poeta español, en su encuentro en Sevilla.



jueves, 3 de abril de 2014

Chile, país sísmico y solidario

Terremoto y tsunami del 27 de febrero de 2010

Reflexiones preliminares

Estos han sido días difíciles, pero al mismo tiempo nos han entregado grandes lecciones, como país. No estando yo en focos de sismicidad, en esta oportunidad en que se ha desarrollado un enjambre sísmico en el Norte de Chile, principalmente en las regiones de Arica-Parinacota y Tarapacá, he podido sentirme unida a los compatriotas que se encuentran en medio de la zona de catástrofe.  Sentir con ellos, aprender de ellos y rogar porque se aplaque la tierra y el mar y ya no constituyan un peligro para esas familias que hoy sufren miedo, inestabilidad, incertidumbre, falta de agua, de pan, de víveres, de luz eléctrica en algunos casos.  Especialmente los que han perdido seres queridos, ya que se ha informado la muerte de 6 personas por aplastamiento y por infarto cardíaco, también están los que han perdido su casa por colapso total o los que han perdido su fuente de trabajo, como los pescadores de las pequeñas caletas. 

Los efectos del terremoto, como en otras ocasiones, debemos asumirlos todos unidos, ciudadanos y autoridades.  Porque si el estado puede derivar fondos para palear las carencias inmediatas, a través de subsidios, servicios de urgencia y artículos de primera necesidad, acogiéndose al 2% que le permite la ley, es por esfuerzo de todos, a través de nuestro aporte al Ingreso Nacional, por concepto de impuestos. Además podemos ayudar voluntariamente, estando dispuestos a compartir de lo que tenemos, a través de las campañas que se están organizando.

Lo que más me ha impresionado en estos días es la entereza y orden en que han reaccionado los pobladores, como familias y apoyando al que lo necesite, por ejemplo en el traslado de ancianos y enfermos al momento de la evacuación, ante el peligro inminente de tsunami.

Me ha conmovido la determinación de gendarmería al permitir la evacuación libre desde el recinto penitenciario ubicado en zona inundable, de acuerdo al protocolo, pero no exento de calidad humana.  A mismo tiempo, el modo en que las reclusas y reclusos se presentaron al día posterior, voluntariamente, antes de ser requeridos por la fuerza. Esa es una lección que ojalá no olvidemos, el reaccionar frente a la desgracia en forma cohesionada y fraterna.


Los terremotos en Chile (1570-2014)

Los terremotos han sido una constante en toda la historia de Chile. Ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, Chile es una de las regiones más sísmicas del planeta, acumulando gigantescas catástrofes en su haber...

Chile se encuentra ubicado sobre la placa Sudamericana, en su borde occidental donde convergen y generan zonas de subducción las placas de Nazca y Antártica, en tanto que  la placa de Scotia se desliza horizontalmente respecto a la placa Sudamericana, en un  borde de placas transcurrente.

Estas interacciones producen una gran deformación del continente Sudamericano, y  generan terremotos en todo Chile. Debido a la alta velocidad de convergencia entre  Nazca y Sudamérica, la sismicidad en esa zona es la más intensa y produce los mayores terremotos en el país.

En el caso de las placas de Nazca y Sudamérica en Chile, la placa oceánica de Nazca, más densa que la placa continental de Sudamérica, penetra bajo el continente, formando  una zona de subducción. El primer contacto entre las placa produce un valle profundo,  llamado fosa o trinchera (“trench”), que ocurre bajo el océano costa afuera del  continente.

Sismos Interplaca.  La fuerza de roce entre las placas traba el movimiento entre las  placas, las que se pueden mover relativamente sólo cuando la fuerza neta en la zona  interplaca es mayor que la fuerza de roce entre ellas. Cada vez que logre moverse,  ocurre un terremoto interplaca. El tamaño del terremoto (magnitud), es proporcional al  área de la zona que logró moverse y a cuánto se movió. Si durante el movimiento  (terremoto), se desplaza el fondo oceánico verticalmente, se genera una ola sobre la  zona de ruptura que al propagarse en el océano se llama “tsunami”. Estos son los sismos  de mayor magnitud, siendo ejemplos de estos sismos el terremoto de Valdivia de 1960  (Mw=9.5), y el terremoto del Maule de 2010 (Mw=8.8).

Sismos “outer-rise”. Son sismos que ocurren costa afuera de la fosa oceánica, debido a  la deformación en la placa de Nazca (“bending”) al tratar de meterse bajo el continente  y que el contacto interplaca no se mueve por estar acoplado (fuerza de roce mayor que  la fuerza neta).  En general tienen magnitudes menores que 8.0. Ejemplo de este tipo de  sismos, es el terremoto de 2001 (Mw=6.7), frente a las costas de Valparaíso.

Sismos Intraplaca-oceánica. Son sismos que ocurren dentro de la placa oceánica  subductada debido al peso de la placa y fuerte acoplamiento interplaca. Se originan a  profundidades mayores que 60 km hasta la máxima profundidad en que la placa siga  siendo frágil y/o ocurran cambios de fase que originen sismos (~700 km). Los 60 km de  profundidad, corresponden aproximadamente a la profundidad que alcanza el contacto  interplaca. El potencial de daños de estos sismos, es mayor que el de los sismos  interplaca de la misma magnitud. Ejemplos de estos sismos son los terremotos de  Chillan en 1939 (Ms=8.3), y Punitaqui en 1997 (Mw=7.1). 

Sismos Intraplaca-continental. Son sismos que ocurren dentro de la placa continental,  en la corteza a profundidades menores que 30 km, debido a deformación generada  principalmente por la convergencia entre las placas y por esfuerzos locales. La principal  deformación generada por la subducción, es el alzamiento de la cordillera de los Andes.  En general, estos sismos ocurren en torno a la cordillera, tanto en Chile como en Argentina. Ejemplo de estos sismos es el terremoto de Las Melosas de 1958 (Mw=6.3),  en el Cajón del Maipo frente a Santiago.

La mayoría de los chilenos recuerda el gran sismo de febrero de 2010. Y probablemente, muchos compatriotas pueden acordarse dónde se encontraban durante los terremotos ocurridos en 1960 y 1985. Incluso los de más edad rememorarán el de Chillán de 1939. Los terremotos han sido una constante en toda la historia de Chile.

Ubicado en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, Chile es una de las regiones más sísmicas del planeta. Bajo su territorio convergen la placa de Nazca y la placa continental americana, provocando periódicamente movimientos telúricos de diversa magnitud que en ocasiones desencadenan gigantescas catástrofes. Con el pasar del tiempo, los terremotos han pasado a formar parte de la identidad colectiva de los chilenos, quedando registrados en la cultura popular a través de la tradición oral.

Desde tiempos prehispánicos, los pueblos indígenas tejieron una red de interpretaciones simbólicas y religiosas frente a los terremotos. Para la cultura mapuche, por ejemplo, fueron percibidos como manifestaciones de un desequilibrio cósmico que debía ser recuperado a través de ofrendas y ritos propiciatorios a los dioses y a los espíritus de los antepasados. Ya durante los primeros años de la conquista, los españoles debieron sentir los efectos devastadores de la actividad sísmica propia de esta región. En mayo de 1647 ocurrió el mayor terremoto registrado en las crónicas coloniales, el que redujo a escombros la ciudad de Santiago y provocó una aguda crisis económica en un país que, además, había sufrido devastadoras sequías. Similar impacto tuvo el gran sismo de 1751 en Concepción, que incluso provocó el cambio de ubicación de la ciudad. La población, mayoritariamente, atribuía los terremotos a alguna voluntad o castigo divino, desatándose una ola de fervor religioso.

Durante el siglo XIX, dos fueron los terremotos más renombrados: el de 1822 en la zona central y el de 1835 en Concepción y Talcahuano. A ellos puede sumarse el terremoto y maremoto de Arica, en 1868.  En 1906, ocurrió uno de los terremotos más desastrosos de la era republicana. Valparaíso, principal puerto, centro financiero y comercial del país, fue destruido casi completamente. La ciudad, llamada "la perla del Pacífico", quedó reducida a escombros y tuvo que ser reconstruida casi totalmente; sin contar los miles de muertos que quedaron atrapados bajo sus ruinas. Dramáticos fueron también el sismo de Atacama en 1922 y el terremoto de Talca, en 1928.

En 1939 le tocó el turno a la ciudad de Chillán y a toda la región circundante, siendo el más mortífero en la historia de Chile, con una cifra oficial de 5.648 muertos. La destrucción fue tal que obligó, tanto a las autoridades como a la población en general, a una mejor planificación y organización en las labores de reconstrucción y rescate. Esto representó la oportunidad ideal para que el Parlamento aprobara la creación de la Corporación de Fomento y Reconstrucción (CORFO), institución a través de la cual el Estado dirigió la reconstrucción del país y el fomento de la actividad industrial.

Valdivia, 1960


En 1960 un nuevo terremoto, el más fuerte movimiento registrado en el mundo -9,5 en escala Ritcher-, devastó las provincias de Cautín, Valdivia, Osorno, Llanquihue y Chiloé, al situarse su epicentro en el mar, en las cercanías de Valdivia. El sismo fue acompañado por un tsunami que provocó una sucesión de enormes olas que arrasaron con las ciudades costeras. Asimismo, el terremoto hundió algunas zonas que quedaron sumergidas bajo el mar, desatando un derrumbe en el río San Pedro que, de no haber sido solucionado rápidamente, habría arrasado con lo que quedaba de Valdivia.


Terremoto y tsunami en Valdivia 1960


En 1985 un nuevo sismo sacudió la zona central del país. El terremoto puso al descubierto la precariedad de las viviendas de adobe que abundaban en las ciudades y pueblos afectados. Ya en el siglo XXI, en 2007 se produjeron los terremotos de Aysén (por subducción de la placa Antártica) y de Tocopilla que, pese a no dejar un gran número de víctimas, causaron enormes pérdidas materiales. 


Terremoto del centro y sur de Chile - 27 de febrero de 2010


El 27 de febrero del 2010 se produjo un terremoto en la zona centro y sur de Chile, siendo el segundo más destructivo en la historia chilena.  Ocurrió a las 3:34:17 hora local (UTC-3), del 27 de febrero de 2010, alcanzó una magnitud de 8,8 MW de acuerdo al Servicio Sismológico de Chile y al Servicio Geológico de Estados Unidos. El epicentro se ubicó en la costa, frente a la localidad de Cobquecura, aproximadamente 150 km al noroeste de Concepción y a 63 km al suroeste de Cauquenes, y a 47,4 km de profundidad bajo la corteza terrestre.  A efecto del terremoto un fuerte tsunami impactó las costas chilenas, destruyendo varias localidades ya devastadas por el impacto telúrico. El Archipiélago de Juan Fernández, pese a no sentir el sismo, fue impactado por las marejadas que arrasaron con su único poblado, San Juan Bautista, en la Isla Robinson CrusoeEl sismo es considerado como el segundo más fuerte en la historia del país y uno de los diez más fuertes registrados por la humanidad, siendo superado solamente por el terremoto de Valdivia de 1960, el de mayor intensidad registrado por el hombre mediante sismómetros (9,5 en escala Ritcher).

El 11 de marzo de 2010, mientras ocurría la ceremonia de traspaso de mando desde la Presidenta Michelle Bachelet al Presidente Sebastián Piñera, se produjo un nuevo terremoto de 7,2 grados Ritcher, réplica del anterior, con alerta de tsunami.

Las zonas más probables de generar futuros terremotos son aquellas en las cuales ha  transcurrido suficiente tiempo para acumular esfuerzos desde el último gran terremoto, constituyéndose en las llamadas “gaps” o “lagunas” sísmicas.

En lo que va corrido del año, Chile encabeza lista mundial de terremotos más fuertes de 2014.


CONCLUSIÓN

Como dijimos, Chile es uno de los países más sísmicos del mundo, donde han ocurrido grandes terremotos en el pasado, y la proyección permite asegurar que ocurrirán grandes terremotos en el futuro.  Dada esta realidad, estamos obligados a estudiar y entender mejor la cinemática y dinámica de los procesos sísmicos, evaluar el peligro que estos representan en el país y desarrollar todos los procedimientos que permitan mitigar sus efectos, optimizar el diseño y construcción de infraestructura en forma adecuada, y aportar información relevante para la planificación de las acciones preventivas y paliativas ante la acción de las fuerzas de la naturaleza.  Una naturaleza de por sí pródiga, con la que hemos sido bendecidos.


Cronología

  • 11 de septiembre de 1552 (17:16), Terremoto en Santiago,  7,0 grados en escala de Richter, 12 muertos. 

  • 8 de febrero de 1570 (09:00), Terremoto en Concepción, 8,3 grados en escala Richter,

  • 17 de marzo de 1575 (10:00), Terremoto en Santiago, 7,3 grados en escala Richter, 35 muertos.

  • 16 de diciembre de 1575 (14:30), Terremoto en Valdivia, 8,5 grados en escala Richter,

  • 24 de noviembre de 1604 (12:30), Terremoto en Arica, 8,5 grados en escala Richter,  120 muertos.

  • 16 de septiembre de 1615 (23:30), Terremoto en Arica, 8,8 grados en escala Richter.

  • 13 de mayo de 1647 (22:30),  Terremoto en Santiago, 8,5 grados en escala Richter, devasta la zona central de Chile y provoca una aguda crisis económica, 600 muertos.

  • 15 de marzo de 1657 (19:30), Terremoto en Concepción, 8,0 grados en escala Richter, 34 muertos.

  • 10 de marzo de 1681, Terremoto en Arica, 7,3 grados en escala Richter, 133 muertos.

  • 8 de julio de 1730 (04:45), Terremoto en Santiago y Valparaíso, 8,7 grados en escala Richter.

  • 25 de mayo de 1751 (01:00), Terremoto en Concepción, 8,5 grados en escala Richter,  65 muertos.

  • 30 de marzo de 1796 (06:45), Terremoto en Copiapó, 7,7 grados en escala Richter,  12 muertos.

  • 11 de abril de 1819 (10:00), Terremoto en Copiapó,  8,3 grados en escala Richter,  133 muertos.

  • 19 de noviembre de 1822 (22:30), Terremoto en Copiapó,  8,5 grados en escala Richter,  76 muertos.

  • 8 de octubre de 1831 (06:00),  Terremoto en Arica,  7,8 grados en escala Richter.

  • 18 de septiembre de 1833 (05:45), Terremoto en Arica,  7,7 grados en escala Richter, 18 muertos.

  • 20 de febrero de 1835 (11:30), Terremoto en Concepción,  8,5 grados en escala Richter.

  • 7 de noviembre de 1837 (08:00), Terremoto en Valdivia, 8,0 grados en escala Richter,  12 muertos.

  • 17 de diciembre de 1849 (06:00), Terremoto en Coquimbo, 7,5 grados en escala Richter,  23 muertos.

  • 6 de diciembre de 1850 (06:52), Terremoto en Santiago, 7,3 grados en escala Richter,  105 muertos.

  • 2 de abril de 1851 (06.48),  Terremoto en Copiapó, 7,1 grados en escala Richter,  43 muertos.

  • 5 de octubre de 1859 (08:00),  Terremoto en Copiapó, 7,6 grados en escala Richter,  44 muertos.

  • 13 de agosto de 1868 (16:45), Terremoto y maremoto en Arica, 8,5 grados en escala Richter.

  • 7 de julio de 1873,  Terremoto en La Ligua, 8,9 grados en escala Richter.

  • 11 de noviembre de 1876,  Terremoto en Illapel, 7,5 grados en escala Richter,  20 muertos.

  • 9 de mayo de 1877 (21:16),  Terremoto en Iquique, 8,5 grados en escala Richter, 34 muertos.

  • 15 de agosto de 1880 (08:48), Terremoto en Illapel, 7,7 grados en escala Richter,  25 muertos.

  • 16 de agosto de 1906 (19:48), Terremoto en Valparaíso, es destruido el puerto, 7,9 grados en escala Richter.

  • 4 de diciembre de 1918 (07:47), Terremoto en Copiapó, 8,2 grados en escala Richter, 6 muertos.

  • 10 de noviembre de 1922 (23:53), Terremoto y maremoto en Atacama, 8,4 grados en escala Richter.

  • 21 de noviembre de 1927 (19:17), Terremoto en Aysén, 7,1 grados en escala Richter.

  • 1 de diciembre de 1928 (00:06), Terremoto  que destruye el 75% de la ciudad Talca, 8,3 grados en escala Richter, 300 muertos.

  • 24 de enero de 1939, Terremoto en Chillán, 8,3 grados en escala Richter, 5.648 muertos.

  • 6 de septiembre de 1942,  Terremoto en Caldera, 7,3 grados en escala Richter, 5 muertos.

  • 6 de abril de 1943 (12:07), Terremoto en Ovalle, 8,3 grados en escala Richter, 12 muertos.

  • 2 de agosto de 1946 (15:19), Terremoto en Copiapó, 7,9 grados en escala Richter, 8 muertos.

  • 19 de abril de 1949 (23:19),  Terremoto en Angol,  7,3 grados en escala Richter, 35 muertos.

  • 17 de diciembre de 1949 (02:53), Terremoto en Tierra del Fuego,  7,8 grados en escala Richter, 6 muertos.

  • 6 de mayo de 1953 (13:16), Terremoto en San Carlos, 7,6 grados en escala Richter, 12 muertos.

  • 6 de diciembre de 1953 (22:05), Terremoto en Calama, 7,4 grados en escala Richter, 3 muertos.

  • 4 de septiembre de 1958,  Terremoto en Las MelosasCajón del Maipo, Santiago, 7,3 grados en escala Richter, 4 muertos.

  • 21 de mayo de 1960 (06:02), Terremoto en Concepción, 7,3 grados en escala Richter, 125 muertos.

  • 22 de mayo de 1960 (15:11), Terremoto en la zona sur del país, que asola las provincias de Cautín, Valdivia, Osorno, Llanquihue y Chiloé. Es el de mayor intensidad en la historia chilena y mundial, con 9.5 grados en escala de Richter, 2.000 muertos.

  • 23 de febrero de 1965 (18:11), Terremoto en Taltal, 7,0 grados en escala de Richter, 1 muerto.

  • 28 de marzo de 1965 (12:33),  Terremoto en La Ligua, 7,4 grados en escala de Richter,  280 muertos.

  • 28 de diciembre de 1966 (04:18), Terremoto en Taltal, 7,8 grados en escala de Richter,  6 muertos.

  • 20 de diciembre de 1967 (22:25),  Terremoto en Tocopilla,  7,5 grados en escala de Richter,  10 muertos.

  • 8 de julio de 1971 (23:03),  Terremoto en Illapel, 7,5 grados en escala de Richter,  85 muertos.

  • 13 de marzo de 1975, Terremoto en  Coquimbo, 7,1 grados en escala de Richter,  3 muertos.

  • 16 de octubre de 1981 (00:25), Terremoto en La Ligua, 7,5 grados en escala de Richter.

3 de marzo de 1985 (19:46), Santiago


  • 3 de marzo de 1985 (19:46),  Terremoto en  Algarrobo y Santiago, 7,8 grados en escala de Richter,  178 muertos.

  • 8 de abril de 1985 (21:56), Terremoto en Lago Rapel, Santiago, 7,5 grados en escala de Richter,  13 muertos.

  • 8 de agosto de 1987 (11:48),  Terremoto en Iquique, 7,1 grados en escala de Richter,  3 muertos.

  • 30 de julio de 1995 (01:11), Terremoto en Antofagasta, 7,3 grados en escala de Richter,  3 muertos.

  • 13 de junio de 2005 (18:44),  Terremoto en  Tarapacá,  7,8 grados en escala de Richter,  11 muertos.

  • 21 de abril de 2007 (13:53),  Terremoto y tsunami en Aysén,  6,2 grados en escala de Richter,  10 muertos.

  • 14 de noviembre de 2007 (12:40),  Terremoto en Tocopilla,  7,5 grados en escala de Richter,  2 muertos.

  • 27 de febrero de 2010 (03:34), Terremoto en la zona centro y sur de Chile, Cauquenes, 8,8 grados en escala Richter,  521 muertos.
 
27 de febrero de 2010
  • 11 de marzo de 2010 (11:39), Terremoto en Pichilemu, 6,9 grados en escala de Richter,  2 muertos.

  • 2 de enero de 2011 (17:20),  Terremoto en Tirúa,  6,9 grados en escala de Richter.

  • 25 de marzo de 2012 (19:37),  Terremoto en Constitución, 6,8 grados en escala de Richter,  2 muertos.

  • 30 de enero de 2013 (17:15), Terremoto en  Vallenar, 6,7 grados en escala de Richter,  3 muertos.

1 de abril de 2014 (20:46), Terremoto en Iquique

  • 1 de abril de 2014 (20:46), Terremoto en Iquique, 8,2 grados en escala de Richter,  6 muertos.

  • 2 de abril de 2014 (20:46), Terremoto en Iquique, 7,6 grados en escala de Richter.


* Fuente:
Los terremotos en Chile (1570-2010) - Memoria Chilena: Portal

Sismicidad y Terremotos en Chile
Centro Sismológico Nacional, Universidad de Chile.

Listado de terremotos destructores en Chile