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"Expectations" - Christophe Vacher
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sábado, 10 de febrero de 2018

Arriba, ¡siempre arriba!



"El rapto de Ganimedes" ( c. 1509-14). Villa Farnesina, Rome Baldassare Peruzzi.




Ganimedes



En tu luz matinal como me envuelves,
¡oh primavera amada!
Con todas las delicias del amor,
entra en mi pecho
tu sacro ardor de eterna llamarada;
¡oh infinita Belleza:
si pudiese estrecharte entre mis brazos!

Recostado en tu pecho languidece
mi corazón; de musgos y de flores
dulcemente oprimido, desfallece.
Tú apaciguas mi sed abrasadora,
¡oh brisa matinal y acariciante!
mientras el ruiseñor enamorado
me llama entre la niebla vacilante.

Ya voy, ya voy, y ¿adónde?

¡Ay! ¿Adónde? Hacia arriba, ¡siempre arriba!

Flotan, flotan las nubes o descienden
y abren paso al amor de ímpetu fiero.
A mí hacia mí, contra tu ser, ¡arriba!

¡En abrazo sin par, arriba, arriba!

Contra tu corazón, ¡oh dulce padre,
oh inmenso padre del amor fecundo!


Johann Wolfgang von Goethe


(Alemania, 1749-1832)




Ganimedes: En la mitología griega, Ganimedes (en griego Γανυμήδης Ganymêdês) héroe divino originario de la Tróade. Siendo un hermoso príncipe troyano, hijo del mismo epónimo Tros (o de Laomedonte, según otras fuentes), Zeus se enamoró de él, mandó un águila a raptarlo para traerlo al monte Olimpo, morada de los dioses. Allí lo convirtió en su amante y copero de los dioses. 

En la Tebaida (i.549) de Estacio se describe una copa labrada con una iconografía del mito de Ganimedes: «Aquí el cazador frigio es llevado por el aire sobre alas leonadas, la cordillera de Gárgara se hunde a medida asciende, y Troya se desvanece bajo él; tristes quedan sus camaradas; en vano los perros cansan sus gargantas ladrando, persiguen su sobre o aúllan a las nubes.»


Robert von Ranke Graves escritor y erudito británico sugiere que su nombre se deriva de «ganuesthai» + «medea» y significaría: «regocijándose en la virilidad»


domingo, 7 de febrero de 2016

¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, O desatarás las ligaduras de Orión?


El cúmulo abierto de las Pléyades (M45)
desde Willard, Ohio, EE.UU. - Jeff Adkins




«Uno levanta sus ojos a las estrellas, 
por ese íntimo, irresistible e irrenunciable
anhelo de belleza e infinitud».

MIA



Las Pléyades (del griego «palomas» o «Pleias», «muchas» o «navegantes»), también conocidas como M45, denominación dada por Charles Messier en 1769. «Las Siete Hermanas o Cabrillas», o «Las Siete Cabritas», es un cúmulo abierto visible a simple vista en el cielo nocturno, con un prominente lugar en la mitología antigua, situado a un costado de la constelación de Tauro, asociada también, a simple vista, a Orion. 




M45 map - NASA, ESA and AURA - Caltech


Las principales estrellas son, ordenadas por magnitud: 
Alcyone, Atlas, Electra, Maia, Merope, Taygeta, Pleion, Celaeno, 21 Tauri (5,75) y 22 Tauri (6,40).

Son un grupo de estrellas muy jóvenes situadas a una distancia aproximada de 440 años luz de la Tierra y están contenidas en un espacio de treinta años luz.


Se formaron hace apenas unos 100 millones de años aproximadamente, durante la era Mesozoica en la Tierra, a partir del colapso de una nube de gas interestelar. 

Las estrellas más grandes y brillantes del cúmulo son de color blanco-azulado y cerca de cinco veces más grandes que el Sol.




The Pleiades - Elihu Vedder (1885), pintor simbolista estadounidense.


En la mitología griega, se refiere a las 7 hijas del titán Atlas y de la ninfa marina Pléyone. Son hermanas de Calipso, Hiante, las Híades y las Hespérides. Las Pléyades eran ninfas en el cortejo de Artemisa, compartían su afición por la caza, y como ella intentaban mantener su virginidad.

En el cúmulo abierto de las Pléyades sólo seis de ellas brillan intensamente. La séptima, Mérope, lo hace débilmente porque está eternamente avergonzada de haber mantenido relaciones con un mortal, Sísifo. Algunos mitos también dicen que la estrella que no brilla es Electra, en señal de luto por la muerte de Dárdano, aunque otras pocas versiones dicen que se trata de Estérope. Tras el castigo de Atlas,  Orión las persiguió durante cinco años y Zeus las transformó primero en palomas y luego en estrellas para consolar a su padre.


Las Pléyades están presentes en la literatura y en las diferentes culturas desde la antigüedad.  

En literatura son mencionadas en: 

  1. El Majabhárata (Libro 13: Anusasana Parva: Sección: LXXXVI), donde se refieren a ellas como krittikas, del sánscrito, pudiéndose traducir como «cortadores», quienes criaron a Kartikeya.
  2. La Ilíada y La Odisea de Homero.
  3. Tres veces en La Biblia: Job 9:9 Respuesta de Job a Bildad:  …8 el que solo extiende los cielos, y holla las olas del mar; 9 el que hace la Osa, el Orión y las Pléyades, y las cámaras del sur; 10 el que hace grandes cosas, inescrutables, y maravillas sin número.…, Job 38:31 Dios convence a Job de su ignorancia:…30 El agua se endurece como la piedra, y aprisionada está la superficie del abismo.31 ¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, O desatarás las ligaduras de Orión?32 ¿Harás aparecer una constelación a su tiempo, y conducir la Osa con sus hijos?…; Amós 5:8 Exhortación al arrepentimiento: 8 El que hizo las Pléyades y el Orión, cambia las densas tinieblas en aurora, y hace oscurecer el día en noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra: el SEÑOR es su nombre. Según algunas versiones (Septuaginta), Las Pléyades son llamadas «Kima»; sin embargo la Vulgata incorrectamente identifica ese nombre con Arturo, la estrella más brillante del hemisferio celeste norte.
  4. El Popol Vuh (libro sagrado de los Mayas) bajo el nombre de MOTZ, que significa «montón» y que, según lo relata dicho libro, se originaron cuando Zipacna el soberbio mató a 400 guerreros, cuyas almas fueron tomadas por Gucumatz «el Gran Corazón del Cielo» y puestas como estrellas en el espacio, creando así Las Pléyades. Los mayas basaron su calendario civil Haab en el ciclo anual de Las Pléyades, y creían que era el lugar de origen de su cultura. Son llamadas Tzab-ek o «cola de serpiente de cascabel» y también las conocen como «Las siete hermanas».
  5. Trabajos y días de Hesiodo en el proemio al calendario del labrador se menciona (385): «Al surgir las Pléyades descendientes de Atlas, empieza la siega; y la labranza cuando se ocultan. Desde ese momento están escondidas cuarenta noches y cuarenta días y de nuevo al completarse el año empiezan a aparecer cuando se afila la hoz».
  6. Don Quijote de la Mancha, donde Sancho las menciona como «las siete cabrillas», en el capítulo XLI de la Segunda Parte, cuando habla del viaje aéreo que hicieron Don Quijote y él, sobre Clavileño: «Y sucedió que íbamos por parte donde están las siete cabrillas, y en Dios y en mi ánima que como yo en mi niñez fui en mi tierra cabrerizo, que así como las vi, me dio una gana de entretenerme con ellas un rato, que si no la cumpliera me parece que reventara».



Los Aztecas conocían a Las Pléyades como Tianquiztli o «el mercado», esto por la muchedumbre que se formaba en esos lugares.

Entre los Incas, Las Pléyades dan inicio a su año calendario, la salida heliaca (aparición de un astro por el horizonte una hora antes que el Sol) de estas estrellas ocurre 13 a 15 días antes del solsticio de invierno. Ellos vieron una relación entre el tiempo en que Las Pléyades son visibles y el ciclo agrícola anual. De esta manera, uno de los nombres con que designaban al cúmulo era Collca, que significa «depósito de alimentos» en quechua. Las Pléyades están ausentes del cielo nocturno entre el 3 de mayo y 9 de junio, durante un período de 37 días, que coincide con el que media entre la cosecha y la próxima época de siembra en el altiplano. La observación de la primera aparición no solo definía el inicio del año inca, sino que también les permitía pronosticar las precipitaciones en la siguiente temporada y, según esto, adelantar o atrasar las siembras.

Los Rapanui, pobladores de Isla de Pascua las denominaban Matariki y también las tomaban como referencia para determinar el inicio del año nuevo y dar comienzo a fiestas y ceremonias. Posiblemente fue clave en la colonización polinésica de la isla, al usarse como guía de navegación.



· Fuente: 







Mike Oldfield - Shabda - Music Of The Spheres



Shabda en sánscrito, significa sonido primigenio que dio origen al Universo.

miércoles, 11 de abril de 2012

Las aguas lloran la muerte de Narciso


Michelangelo Caeavaggio - Narcissus (1598-99)
Galleria Nazionale d'Arte Antica, Rome


Las aguas lloran 
cuando Narciso ha muerto 
y no viene más 
para verse reflejado en ellas,  
pero no lloran por él sino por sí mismas,  
porque ya no pueden ver 
su propia belleza 
reflejada en sus ojos.

MIA


* * *


El reflejo

Un microcuento de Oscar Wilde



Cuando murió Narciso las flores de los campos quedaron desoladas y solicitaron al río gotas de agua para llorarlo.
-¡Oh! -les respondió el río- aun cuando todas mis gotas de agua se convirtieran en lágrimas, no tendría suficientes para llorar yo mismo a Narciso: yo lo amaba.

-¡Oh! -prosiguieron las flores de los campos- ¿cómo no ibas a amar a Narciso? Era hermoso.

-¿Era hermoso? -preguntó el río.

-¿Y quién mejor que tú para saberlo? -dijeron las flores-. Todos los días se inclinaba sobre tu ribazo, contemplaba en tus aguas su belleza...

-Si yo lo amaba -respondió el río- es porque, cuando se inclinaba sobre mí, veía yo en sus ojos el reflejo de mis aguas.


* * *

El tema de Narciso, muy recurrente en la poesía italiana y en la literatura en general, no así en la pintura, ha sido tomado de Las metamorfosis de Ovidio. 

El Mito que habla del hermoso joven que se quedó absorto en el reflejo de su propia imagen en un estanque, fue representado magistralmente por Caravaggio. 


Echo_and_Narcissus  -  John William Waterhouse (1903)

En la mitología griega, Narciso era un joven conocido por su gran belleza. Las doncellas se enamoraban fácilmente de él a causa de su extraordinaria belleza, mas él las rechazaba. Entre las jóvenes heridas por su amor está la ninfa Eco, quien había sido castigada por Hera a repetir las últimas palabras de aquello que se le dijera. Eco fue, por tanto, incapaz de hablarle a Narciso de su amor, pero un día, cuando él estaba caminando por el bosque, Eco se le acercó permaneciendo oculta entre los árboles Cuando él preguntó «¿Hay alguien aquí?», Eco respondió: «Aquí, aquí». Incapaz de verla, Narciso le gritó: «¡Ven!». Después de responder: «Ven», Eco salió de entre los árboles con los brazos abiertos. Narciso cruelmente se burló de su amor y la ninfa desolada, se ocultó en una cueva donde se consumió hasta que sólo quedó su voz. 

Para castigar a Narciso por su maldad, Némesis, la diosa de la venganza, hizo que se enamorara de su propio rostro reflejado en una fuente. En una contemplación absorta, incapaz de apartarse de su reflejo, al intentar besar la imagen reflejada, acabó cayendo a las aguas donde murió ahogado, pero los dioses le concedieron convertirse en la flor que lleva su nombre, perpetuamente inclinada sobre el agua para poderse contemplar por toda la eternidad. 


La palabra narciso deriva etimológicamente del término griego narkào 
o narcótico, debido a la intensidad del aroma que desprende la flor 
de esta planta bulbosa, que presenta seis pétalos en forma de estrella.

Caravaggio emplea una composición sencilla para plasmar el tema. Esta técnica proporciona una gran cercanía al personaje que se percibe con gran autenticidad, como en una fotografía, donde el cuerpo retratado está demasiado próximo el espectador. Es por esto que las figuras de Caravaggio suelen tener un tamaño casi natural, lo que aumenta la sensación de proximidad con ellas. 

El lienzo está limpiamente seccionado en dos mitades, por el personaje que describe con su cuerpo una figura geométrica rectangular casi perfecta, con un arco de luz sobre sus brazos, cuello y rostro, equilibrado con el destello central de la rodilla. 

En la mitad inferior le responde con armonía el reflejo del joven, más atenuado, perdido en el estanque, significando la fatuidad y lo superficial de la belleza física, no más estable que el reflejo trémulo de la superficie del agua.

Esta obra se enmarca en el estilo tan característico de Caravaggio,  con sus contrates violentos de luces y sombras, la “luz de bodega” y el “tenebrismo” que usaba, lo que subraya el vigor plástico de las formas que adquieren en sus obras aún mayor relieve gracias a los escorzos enérgicos y a la asimetría de las composiciones.





"El contraste de claro-oscuro se obtiene mediante la gama de grises o utilizando el blanco y el negro. El punto extremo está representado por blanco y negro, observándose la proporción de cada uno. Un ejemplo de este contraste, lo encontramos en Narciso (1594-1596) de Caravaggio."


* Ingrid Calvo Ivanovic, Diseñadora Gráfica titulada en la Universidad de Chile. Miembro individual de la Asociación Internacional del Color (AIC).



Michelangelo Merisi da Caravaggio (Milán, 1571 – Porto Ércole, 1610) pintor italiano activo en Roma, Nápoles, Malta y Sicilia entre los años de 1593 y 1610. Es considerado como el primer gran exponente de la pintura del Barroco, en la Escuela naturalista italiana.


El claroscuro llegó a escena mucho antes del arribo de Caravaggio a la pintura, pero fue éste quien le dio la técnica definitiva, oscureciendo las sombras y transformando el objeto en un eje de la luz, cada vez más penetrante. De este modo los pintores lograron plasmar el físico y la psicología de los personajes de una forma cada vez más real y aguda. Su influencia en el claroscuro y en la interpretación del realismo psicológico perduró a través de los tiempos.

martes, 8 de noviembre de 2011

Pero yo amo la ternura; …mi suerte es esto y la brillante ansia de sol y la belleza.

John William Godward   -  In the Days of Sappho  -  1904


“Ningún humano puede escapar a la vejez.”
Safo

Un nuevo poema de Safo fue descubierto el año 2004, según apareció publicado en  el Times Literary Supplement, por el profesor Martin West.  Se trata de una reconstrucción del poema,  a partir de dos fragmentos de papiros egipcios, uno ya conocido desde 1922 y el otro, procedente del embalaje de una momia del siglo III a. C., en el que M. Gronewald y R. Daniel identificaron unas líneas de Safo.  De este modo este poema se convierte en el cuarto que se conserva entero.   En las ediciones actuales se han numerado hasta 264 fragmentos de Safo, muchos de ellos mínimos y sin ninguna palabra original; 63 preservan alguna línea completa; 21 tienen alguna estrofa; y sólo cuatro nos dan un poema entero.

Según la exégesis de Carlos García Gual, el poema habla de la resignación de Safo ante la vejez.  Está dirigido a sus jóvenes “compañeras”,  su círculo de educadas discípulas,  a las que llama cariñosamente “hijas” y queridas amigas devotas de las Musas y las Gracias.

En el esquema de base del poema pueden distinguirse tres motivos: vosotras danzad y cantad, yo ya no puedo/ pues así es la condición humana/ ved el ejemplo mítico de Titono.



Papiro encontrado en 2004 con el poema de Safo


… θῆται ϲτύματι πρόκοψιν
…
῎Yμες πεδὰ Mοίσαν ἰ]οκ[ό]λπων κάλα δῶρα παῖδε
σπουδάσδετε καὶ τὰ[ν φιλάοιδον λιγύραν χελύνναν
ἔμοι δ᾽ ἄπαλον πρὶν] ποτ᾽ [ἔ]οντα χρόα ἤδη
ἐπέλλαβε, λεῦκαι δ᾽ ἐγ]ένοντο τρίχες ἐκ μελαίναν;
βάρυς δέ μ᾽ ὀ [θ]ῦμος πεπόηται, γόνα δ᾽ [ο]ὐ φέροισι
τὰ δή ποτα λαίψηρ᾽ ἔον ὄρχηστ᾽ ἴσα νεβρίοισι.
τὰ μὲν στεναχίσδω θαμέως· ἀλλὰ τί κεν ποείην;
ἀγήραον ἄνθρωπον ἔοντ᾽ οὐ δύνατον γένεσθαι.
καὶ γὰρ π[ο]τα Tίθωνον ἔφαντο βροδόπαχυν Aὔων
ἔρωι… βάμεν᾽ εἰς ἔσχατα γᾶς φέροισα[ν
ἔοντα [κ]άλον καὶ νέον, ἀλλ᾽ αὖτον ὔμως ἔμαρψε
χρόνωι πόλιον γῆρας, ἔχ[ο]ντ᾽ ἀθανάταν ἄκοιτιν.
…
ἔγω δὲ φίλημμ᾽ ἀβροσύναν, … τοῦτο καὶ μοι
τὸ λά[μπρον ἔρος τὠελίω καὶ τὸ κά]λον λέ[λ]ονχε.


* * *


… Conceda el medrar a mi boca…
…

Velad vosotras por los bellos dones de las Musas ceñidas
de violetas, muchachas, y por la dulce lira de los cantos,
pero mi piel, en otro tiempo suave, de la vejez ya es presa,
y tengo blancos mis cabellos que fueron negros,
y torpes se han vuelto mis fuerzas, y las piernas no me sostienen,
antaño ágiles cual cervatillos para la danza.
He aquí mis asiduos lamentos, pero ¿qué podría hacer yo?
A un ser humano no le es dado durar por siempre.
A Títono, una vez, cuentan que Aurora de rosados brazos
por obra de amor lo condujo a los confines de la Tierra,
joven y hermoso como era, mas lo encontró igualmente al cabo
la canosa vejez, a él, que tenía esposa inmortal.

…

Pero yo amo la ternura; …mi suerte es esto y la brillante
ansia de sol y la belleza.



Traducción de Juan Manuel Macías






Poema 5D
    
Dura un tiempo muy breve, como un sueño,
la juventud preciada. Luego, amarga y deforme,
la vejez sobre nuestra cabeza está pendiente,
odiosa a la vez que infame, que desfigura al hombre,
y, envolviéndole, daña sus ojos y su mente.

Poema 1D

¿Qué vida, qué placer hay al margen de la áurea Afrodita?
Morirme quisiera cuando ya no me importen
el furtivo amorío y los dulces presentes del lecho,
las seductoras flores que da la juventud
a hombres y mujeres. Pues más tarde nos llega penosa
la vejez, que a un tiempo feo y débil hace al ser humano.
De continuo acosan su mente tristes pensamientos
y no disfruta ya de contemplar los rayos del sol.
Causa entonces repulsión a los niños y desprecio a las mujeres.
    
¡Tan horrorosa implantó la divinidad la vejez!


El mundo griego con mucho de épico y estético sobrevaloraba la plenitud corporal, de ahí esas lamentaciones de Safo ante la decadencia física inevitable.

Titono es un personaje famoso por su triste final, evocado por Mimnermo de Colofón (frg. 4D): 

     "A Titono le concedió Zeus como favor un mal eterno: 
     la vejez, que es mucho peor que la espantosa muerte."


La historia de Titono la encontramos más detallada en el Himno homérico a Afrodita, donde ella le cuenta al troyano Anquises el episodio mítico (vss. 218 - 238):

Así en otro tiempo a Titono raptó la Aurora de doradas flores,
uno de vuestra estirpe, semejante a los inmortales.
Y fue luego a pedirle el sombrío Crónida
que lo hiciese inmortal y viviera por todos los días.
Zeus consintió y le cumplió a la diosa su deseo.
¡Insensata! Que no se acordó la augusta Aurora
de pedirle la juventud y la ausencia de la vejez funesta.
En tanto que él gozaba de la adorable juventud,
disfrutaba con Aurora, la de doradas flores, la mañanera,
viviendo cabe las corrientes del Océano en los extremos de la tierra;
mas cuando los primeros cabellos grises aparecieron
en su hermosa cabeza y en su noble mentón,
entonces de su lecho empezó a alejarse la divina Aurora.
A él, por otro lado, lo mantenía alimentado en su palacio,
con pan y ambrosía, y le procuraba hermosos vestidos.
Pero una vez que del todo la odiosa vejez lo abrumó
y mover ya no podía ninguno de sus miembros ni alzarlos,
le pareció lo mejor en su ánimo la decisión siguiente:
abandonarlo en su dormitorio y cerrar las refulgentes puertas.
De allí emerge incansable su voz, pero ningún vigor tiene ya
como antes tuvo en sus flexibles miembros.

    
Según algún autor posterior, lo que decidió Eos o la Aurora, hastiada ya del arrugado Titono, fue convertirlo en cigarra, de modo que allá en los confines de la tierra, por los siglos de los siglos sigue el viejísimo inmortal emitiendo sus chirridos incesantes.

Con esos dos rasgos, piel marchita y rodillas flojas, Safo describe la torpeza de la vejez.  Aún así ella conserva sus dones poéticos, y quizá todo lo demás que Alceo evocaba en aquel bello verso: “trenzas violeta, sonrisa de miel, santa Safo”.  Lo que concuerda con el final de su poema:

"Pero yo amo la ternura; …mi suerte es esto y la brillante

ansia de sol y la belleza."


Safo nació en Mitilene, capital de Lesbos (ca. 650/610) y la tradición dice que murió en Léucade (580 a. C.)  Es poco lo que se sabe de ella y casi todo sobre su vida lo hemos deducido  de sus poemas.

Ha sido considerada entre los 9 poetas líricos o mélicos, junto a Alcmán de Esparta, Alceo de Mitilene, Anacreonte, Estesícoro, Íbico, Simónides de Ceos, Píndaro y Baquílides.

Los nueve poetas líricos (de lyricos, relativo a la lira), o nueve poetas mélicos (de melo, canción), constituyeron un canon de poetas y compositores griegos antiguos, tenidos en gran estima por los académicos y expertos helenísticos de Alejandría, como dignos de estudio crítico.

También es considerada,  por sus méritos literarios y académicos,  como la Décima Musa.

Perteneciente a una familia pudiente de la isla de Lesbos, vivió toda su vida allí,  con excepción de los años de su ostracismo en Siracusa (Sicilia) en el año 593 a. C.

Sappho and Alcaeus  -  LawrenceAlmaTadema (1881)


Safo creó una escuela para señoritas llamada «Casa de las servidoras de las Musas». Donde sus discípulas aprendían a recitar poesía, cantar, danzar, interpretar instrumentos musicales y confeccionar coronas y guirnaldas de flores. Por lo declarado en sus propios poemas,  se le considera una mujer con un eros homosexual, de allí el térmico lésbico, estableciendo este tipo de relación con algunas de sus discípulas, en especial Atis, a la que le dedicó varios poemas.

Se le describe como una mujer muy femenina, delicada y espiritual, que trascendió en la Historia gracias a la naturalidad y pureza de sus versos, en los que expresa su amor de manera directa, sencilla y delicada,  con una fuerte presencia de su yo que canta, desde una  perspectiva autorreferencial.


Su importancia supera el sitial secundario y menospreciado de la mujer en la sociedad griega.



Poema 2D 


Me parece que es igual a los dioses
el hombre aquel que frente a ti se sienta,
y a tu lado absorto escucha mientras
dulcemente hablas
y encantadora sonríes. Lo que a mí
el corazón en el pecho me arrebata;
apenas te miro y entonces no puedo
decir ya palabra.
Al punto se me espesa la lengua
y de pronto un sutil fuego me corre
bajo la piel, por mis ojos nada veo,
los oídos me zumban,
me invade un frío sudor y toda entera
me estremezco, más que la hierba pálida
estoy, y apenas distante de la muerte
me siento, infeliz.


En Antología de la poesía lírica griega




Las zonas erógenas o la fisiología del amor en este poema se circunscriben a :


La boca de la amada, habla y sonríe.
El corazón de la amante,  como órgano de sentimientos, sufre de taquicardia.
La piel arde, se hiela, palidece;  y todos los órganos de los sentidos: boca, oídos, ojos, aíslan  al amante del mundo exterior, en este morir de amor a partir de un simple contacto visual.  
El poema se asemeja a un Canto de Bodas,  en que se exalta la belleza de los novios.  
La expresión del amor de Safo es sincera, nace de su corazón, no de lo leído en los libros.




* * *


Safo se declara seguidora de Afrodita,  la diosa del Amor y de la belleza, con quien mantiene conversaciones en sus poemas.



Poema 27 Diehl

Dicen unos que lo más bello sobre la tierra oscura
es un ecuestre tropel, la infantería otros, y ésos,
que una flota de naves, pero yo afirmo
que lo más bello es lo que uno ama.
Y es muy fácil hacerlo comprensible a cualquiera.
Pues aquella que en belleza muchísimo aventajaba
a todos los humanos, Helena, a su esposo,
un soberano ilustre, lo abandonó
y partió por el mar hacia Troya,
sin acordarse de su hija ni sus padres,
para nada, porque la impulsaba Cipris *.
Ahora recuerdo a Anactoria * que no estaba presente...
Yo quisiera ver su amable paso 
y el resplandor radiante de su rostro
más que los carros de los lidios
y los soldados de infantería con armas pesadas.

*  Cipris o Cipria (Kypris) era la misma Afrodita,  por considerarse que su lugar de nacimiento fue la isla de Chipre.

*   Anactoria: una de las discípulas de Safo,  a quien escribió un poema.

La oda o Himno a Afrodita es uno de los poemas más conocidos y bellos de Safo. Ha llegado hasta nosotros casi intacto porque fue citado por Dionisio de Halicarnaso, un escritor del siglo I a. C.

Está compuesta de siete estrofas sáficas, denominadas así en su honor, se forman de cuatro versos, los primeros tres son endecasílabos sáficos, mientras que el último es un pentasílabo que recibe el nombre técnico de adónico. 



El baño de Afrodita  -  William-Adolphe Bouguereau


¡Oh, tú en cien tronos Afrodita reina,
Hija de Zeus, inmortal, dolosa:
No me acongojes con pesar y sexo
Ruégote, Cipria!
Antes acude como en otros días,
Mi voz oyendo y mi encendido ruego;
Por mi dejaste la del padre Jove
Alta morada.
El áureo carro que veloces llevan
Lindos gorriones, sacudiendo el ala,
Al negro suelo, desde el éter puro
Raudo bajaba.
Y tú ¡Oh, dichosa! en tu inmortal semblante
Te sonreías: ¿Para qué me llamas?
¿Cuál es tu anhelo? ¿Qué padeces hora?
—me preguntabas—
¿Arde de nuevo el corazón inquieto?
¿A quién pretendes enredar en suave
Lazo de amores? ¿Quién tu red evita,
Mísera Safo?
Que si te huye, tornará a tus brazos,
Y más propicio ofreceráte dones,
Y cuando esquives el ardiente beso,
Querrá besarte.
Ven, pues, ¡Oh diosa! y mis anhelos cumple,
Liberta el alma de su dura pena;
Cual protectora, en la batalla lidia
Siempre a mi lado.

* * * 

Safo de Eressos

La tradición sitúa la muerte de Safo en Léucade el año 580 a. C.,  pero como no se tiene certeza del año de su nacimiento,  pudo haber muerto tanto a los 70 como a los 30 años.  Surgió un mito que sostiene que murió al lanzarse de un promontorio leucadiano.  El nombre de Léucade proviene de blanca caliza,  que bien pudo estar ubicada en la isla de Léucade,  como en cualquier lugar de Grecia, con esas características.

El historia se derivó de la mitología y a su vez se transformó en mito:  


Afrodita, enamorada del joven Adonis, trata de persuadirlo de que abandone su gusto por la caza e intenta seducirlo, sin lograrlo; éste quiere participar en la caza del jabalí. Llegada la mañana, Afrodita oye el ladrar de los perros de Adonis, y llena de terror, va en busca del amado, al que encuentra muerto por la fiera,  que en realidad era Ares,  amante de Afrodita,  que bajo la apariencia de un jabalí mata a Adonis por celos y a petición de Perséfone que, enamorada de Adonis desea llevarlo  junto a ella al Hades.


Afrodita desconsolada recurrió al consejo de su hermano Apolo,  quien le indicó que se lanzara del promontorio leucadiano,  ya que de allí resurgiría tranquila y consolada.  Desde entonces ese era la acción obligada de los amantes no correspondidos.



Sahpo embrassant sa lyre  -  Jules Elie Delaunay  (1828-1891)



Por lo tanto cuando Safo se enamoró del bello Faón,  joven batelero de la ciudad de Mitilene, del que estaba enamorada la propia Afrodita.  Dice la leyenda que al no ser correspondida,  la poeta se arrojó al mar desde el promontorio leucadiano.  El gran Ovidio,  tomó esta historia y convirtió a Safo en una de sus heroínas,  único caso real que formó parte de sus personajes mitológicos,  y que con esta muerte entra en tierra de dioses.  Y así es inmortalizada por  pintores europeos del siglo XIX, desde esta mirada romántica con la que se le recuerda hasta nuestros días.



Safo  -  Gastaldi
  
Safo  -  Charles August Mengin  -  1877


Sappho on the Leucadian Cliff  -  Pierre Narcisse Guerin

Sapho se précipitant à la mer  -  Jean Joseph Taillasson


Sappho  -  Gustave Moreau