I will wait for you

I will wait for you
"Expectations" - Christophe Vacher
Mostrando entradas con la etiqueta José Albi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Albi. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de julio de 2011

Amor lejano

Restos del Fuerte de Bernia-Altea,  construido en 1562 por el ingeniero italiano Juan Bautista Antonelli,
Alicante, Valencia, España



¿Oyes los montes? Puede que canten.
Puede que se derrumben,
que se acuerden de ti, 
que te nombren...


Abro, de par en par, el viento, la ventana
y te contemplo, amor, voy contemplando todo lo que fue mío:
los almendros alegres todavía, 
y el mar en los almendros, la luz en los almendros, 
y más mar todavía allá a lo lejos.
Quizá piense en tu piel, 
quizá vaya pasando la mano por la corteza de los pinos, 
quizá los años vayan cayendo como las gotas del grifo; 
quizá los siglos. 
Y quizá todavía te tenga entre los brazos,
como ayer, como siempre. 


¿Oyes los montes? Puede que canten.
Puede que se derrumben,
que se acuerden de ti, que te nombren, 
que inventen la palabra burbujeantes, nueva, '
como el agua de los neveros despeñándose,
como mi voz en medio de la noche.
-¿Duermes, amor? 
No me contesta nadie. Sé que duermes.
Bernia, como un gran perro bajo la luna, 
se acurruca a mis pies. 
Oigo su palpitar estremecido.
Ifach, allá a lo lejos, se nos hunde en el mar, 
golpea las estrellas con su silencio. 
Más cerca, las luces chiquitinas, lentas y fieles de Guadalest.
vuelvo a rozar tu sueño
tu piel con luna, 
los dos ríos lejanos de tus piernas. 
Tú, montaña también, valle dormido, 
mar toda tú.
-¿Duermes, amor? 
Gotea el grifo, ladra un perro 
infinito, remoto como la eternidad.
Voy a ciegas, tanteo las paredes
y los acantilados y los vientos. 
Te amé, te estoy amando, te estoy llamando.
Sólo un eco de piedra me contesta: 
Aytana, Chortá, Bernia...
La casa está vacía. 
El silencio respira aquí, a mi lado.


*****




*   José Albi Fita (Valencia, 1922 - Denia, Alicante, 7 de junio de 2010), poeta, novelista, crítico literario y traductor español, Premio de las Letras Valencianas 2002.

Soneto de la ausencia





Que mi casa sin ti ya no es mi casa,
y el aire ni respira ni madura.





¿Me oyes, amor? Hay un fragor de trenes,
o quizá de batanes o de espigas
que te aleja de mí. No, no me digas
que te irás para siempre. Los andenes

se despoblaron. Yo, regreso. Penes
por donde penes, corazón, no sigas,
no te sigas marchando. Más fatigas
y más amor perdido si no vienes.

Ay, dolor, que yo sé lo que me pasa.
Que mi casa sin ti ya no es mi casa,
y el aire ni respira ni madura.

Que estás dentro de mí, pero no basta
aunque te lleve hasta los huesos, hasta
la misma pena que hasta ti me dura.


*****


*  José Albi Fita (Valencia, 1922 - Denia, Alicante, 7 de junio de 2010), poeta, novelista, crítico literario y traductor español, Premio de las Letras Valencianas 2002.
Cursó los estudios de Derecho en la Universidad de Valencia y en la de Deusto, licenciado en Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza, obteniendo el doctorado en la Universidad Central de Madrid.
A partir de la década de 1950 aparece su extensa obra, y también su interés por la crírica literaria que empieza a plasmar en la revista Cuadernos literarios, que funda en 1954. Destacó también por su trabajo con Joan Fuster en las recopilaciones de destacados escritores en la "Antología del surrealismo español", "Antología de la poesía de Ángel Crespo" y "Antología de Paul Eluard".
Como poeta tuvo en amplio reconocimiento de público y crítica, y obtuvo varios galardones. En 1957 obtiene el Premio Valencia de Literatura, por "Vida de un hombre". Premio Gabriel Miró por "El silencio de Dios"; Premio Valencia de Literatura en 1977, por "Odisea 77"; Premio Miguel Ángel de Argumosa en 1978 por "Elegía atlántica" y Premio de las Letras Valencianas de la Generalidad Valenciana, en 2002.
Presidente de honor de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios.

*  Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Albi

Definitiva soledad



Spirit of the West  -  Juan G.Cairós

La Romba, Valle de Guerra, Tenerife





Caerán constelaciones,
se hundirán montes, siglos, tempestades, 
y no vendrás. Y yo estaré mirando 
lo que nos une todavía: el mar.




¿Oyes el mar?
Eternamente estaremos escuchándolo.
Lo llevaremos dentro como la sangre, como la paz
como te llevo a ti misma.
Todo, todo irá acabando: la tristeza, la vida,
la soledad tan grande en que me has dejado.
Sólo el mar, amor mío, el mar sigue existiendo.
Me asomo: lo contemplo desde esta tarde lenta,
desde esta fría y herrumbrosa baranda
adonde no te asomas.


Amor, no estás conmigo. ¿Ves el silencio en torno?
Baja como las olas, 
me roza como el río de tu piel,
se aleja para siempre.
Tú, mar, eterno mar de mi sueño,
sueño ya tú, lejana, irremediable. 


El viento te acaricia. Yo soy el viento.
Pero estoy solo.
Y tú, tú estás lejana.
Sólo el mar te recuerda, te vive, te arrebata.
Siento tus labios, que es sentirte entera;
siento tu carne, calladamente mía.
Mis manos en el aire te dan vida,
y la playa, ya inútil sin tu huella,
deshabitada y torpe se aleja como el día.
Sólo la tarde existe;
existe y va muriendo. Unos dedos de espuma
me agitan los cabellos; 
unas hojas doradas por el sol van cayendo.
Quizá son tus palabras,
quizá el cerco ya inútil de tus brazos.


Escucha, amor, te voy nombrando
como te nombra el mar. Algún abismo
se quiebra no sé dónde, y este mar que respiro 
                                                                no es el mío
con capiteles rotos y con mirto.
Es tu terrible mar, tu ecuatoriana selva,
como tú, tormentosa; como tú, quieta, insospechada, dulce,
y otra vez angustiosa y arrebatada. Amor,
me vas muriendo. Este mar que era nuestro 
me mira indiferente. Quisiera levantarme 
como un viento tremendo
y sacudir las velas, descerrajar los brazos,
morirme a chorros.
Pero sólo el silencio. Yo, acodado en en el aire, 
contemplo tu recuerdo. 
No hay más que arena.
La ciudad, a lo lejos, se desdibuja. 
Es un humo borroso como el olvido.
Ahora estiro los brazos y te busco. 
Aquí están nuestras rocas. El mar se mira en ellas;  
también te busca. 
Una estrella de mar va acariciando mi sombra: 
mi sombra que, sin la tuya, no es más que un pozo seco. 
Esta tarde es como media vida: la media que me falta. 
                                                La que tú te has llevado.


No, no has venido. 
Eternamente no vendrás.  Caerán constelaciones,
se hundirán montes, siglos, tempestades, 
y no vendrás. Y yo estaré mirando 
lo que nos une todavía: el mar.
Un buque remotísimo buscará el horizonte;
pasará una pescador con sus cañas al hombro.
Sólo tú no vendrás. 
No vendrás nunca.


*****




*  José Albi Fita:   (Valencia, 1922 - Denia, Alicante, 7 de junio de 2010), poeta, novelista, crítico literario y traductor español.  Cursó los estudios de Derecho en la Universidad de Valencia y en la de Deusto, licenciado en Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza, obteniendo el doctorado en la Universidad Central de Madrid.

A partir de la década de 1950 aparece su extensa obra, y también su interés por la crítica literaria que empieza a plasmar en la revista Cuadernos literarios, que funda en 1954. Destacó también por su trabajo con Joan Fuster en las recopilaciones de destacados escritores en "Antología del surrealismo español", "Antología de la poesía de Ángel Crespo" y "Antología de Paul Eluard".

Como poeta tuvo en amplio reconocimiento de público, crítica y varios galardones. En 1957 obtiene el Premio Valencia de Literatura por "Vida de un hombre". Premio Gabriel Miró por "El silencio de Dios"; Premio Valencia de Literatura en 1977 por "Odisea 77"; Premio Miguel Ángel de Argumosa en 1978 por "Elegía atlántica" y Premio de las Letras Valencianas de la Generalidad Valenciana en 2002.
Presidente de honor de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios.

*  Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Albi