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"Expectations" - Christophe Vacher
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sábado, 9 de marzo de 2013

Un poema de amor puro y antiguo









A TRAVÉS DE LA PUERTA BLANCA

Cuando entro en ti
viajo en el tiempo puro
que busca el sentido
de los cuerpos

Tierra invisible
donde habitan las palabras

Donde ilumino mi ojo
y giran los sonidos
al aire que disipa
y que persigue

Y se vislumbran
las puertas del vacío

Donde entrego mi voz
a tu presencia
al tiempo
que encarna lo que veo

Y a la vez lo transparenta


© Miguel Veyrat, "La voz de los poetas", 2002

* * *



* Miguel Veyrat,  escritor, periodista y traductor español (Valencia, 1938). Ha publicado numerosos libros de poesía, narrativa, periodismo y ensayo, estos últimos en el marco de su actividad intelectual y docente como conferenciante y profesor fundador de la primera Facultad de Ciencias de la Información del Estado Español en la Universidad Complutense. En 2007 recibe el Premio Stendhal de traducción por su labor.



La palabra poética de Miguel Veyrat persigue el pluralismo esencial de la voz humana, liberándose en cada caso del sentido único que sucesivas glaciaciones religiosas y políticas de la historia del pensamiento han encadenado a los significantes propios del arte y las literaturas. Se ocupa así, a través del diálogo entre culturas e inmerso en una intensa vitalidad lírica, del abismo, de la ausencia de amor, libertad o igualdad, y del absurdo de una vida entregada a la muerte que puede alcanzar su redención en la poesía. (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes)





‎Miguel Veyrat en "ojosdepapel.com", sus análisis literarios y artículos sobre su obra. Gran parte de su poesía.



sábado, 21 de julio de 2012

No es el amor, lo sé...





No es el amor, lo sé,
pero es de noche
y yo estoy sola, frente
al mar que espera
con las uñas viscosas
de sus algas
y el sello de la sal sobre sus piedras:
sin cesar, desde el agua y las espumas
mil ramajes de brazos me recuerdan
que aguardan todavía
tendiéndome su ausencia.
Las mismas olas que devoran barcos,
que van hundiendo mástiles y velas,
tiran siempre de mí
salvajemente
ceñidas, enroscadas, como cuerdas.

No es el amor, lo sé, pero qué importa:
tiene su mismo rostro hecho de niebla
y su temblor febril y su acechanza,
tiene sus manos blandas que se aferran
con dura precisión.
Tiene su misma insólita presencia
con el prestigio de un fulgor pasado
y la futura soledad que empieza.
Tiene sin duda del amor la insidia
y el desgajado abandonar reservas
hasta quedar desnudo
como un árbol reseco.
Tiene el rondar la sangre
como un fantasma hambriento
sobre la inaccesible piel del mundo,
lamiendo inútilmente su corteza,
desesperado, ávido,
con la exacta impaciencia
del querer, del después,
del otoño y la espera.
Y aquel recomenzar desde la bruma
que es su signo quizá.
Y su señal más cierta.

No sé cuándo ha llegado:
es como un viejo amigo que regresa
con el rostro cambiado por los viajes,
las fiebres, el alcohol, las peripecias.
Reconozco sus rasgos,
su voz que ha enronquecido, pero es ésta,
su antigua voz que dice otras palabras
semejantes a aquéllas.
No es el amor, lo sé, y sin embargo
es su paso otra vez, y las caricias
recobran los caminos sin urgencia.
No hay palabras, y puedo estar callada:
todo es tan simple así, tan sin sorpresa
y es tan fácil estar, tan necesario.
No es el amor, tal vez. ¿Y si lo fuera?



Julia Prilutzky Farny


* * *


* Julia Prilutzky Farny:  poeta ucraniana-argentina, nacida en Kiev en 1912 y fallecida en Buenos Aires el 8 de marzo del 2002.

lunes, 16 de enero de 2012

A veces van mis besos en esos barcos graves...




Poema 18... Aquí te amo...



Aquí te amo.
En los oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece la luna sobre las aguas errantes.
Andan días iguales persiguiéndose.

Se desciñe la niebla en danzantes figuras.
Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.
A veces una vela. Altas, altas estrellas.

O la cruz negra de un barco.
Solo.
A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda.
Suena, resuena el mar lejano.
Este es un puerto.
Aquí te amo.

Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
Te estoy amando aún entre estas frías cosas.
A veces van mis besos en esos barcos graves,
que corren por el mar hacia donde no llegan.

Ya me veo olvidado como estas viejas anclas.
Son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.
Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.
Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.

Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
Pero la noche llega y comienza a cantarme.
La luna hace girar su rodaje de sueño.

Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.
Y como yo te amo, los pinos en el viento,
quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.



Pablo Neruda



domingo, 14 de agosto de 2011

...Ella ya no pregunta




...Ella ya no pregunta
Tampoco habla
Silenciosa se queda escondida 
en sus ojos profundos.
Pero tendrás sueños...?
Le dijo la noche entrando a su alma
Entonces aún sin palabras
brotó entre sus manos azules dos alas
y cantó como un pájaro...

*
Margarita Parada Palma