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jueves, 21 de julio de 2011

El significado de nuestras propias Ítacas... III Parte

“Ulises y las Sirenas”  -  Herbert James Draper




ÍTACA 

Constantino Kavafis



Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca 
debes rogar que el viaje sea largo, 
lleno de peripecias, lleno de experiencias. 
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes, 
ni la cólera del airado Poseidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita 
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo. 
Los lestrigones y los cíclopes 
y el feroz Poseidón no podrán encontrarte 
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma, 
si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo, 
que sean muchos los días de verano; 
que te vean arribar con gozo, alegremente, 
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia, 
y comprar unas bellas mercancías: 
madreperlas, coral, ébano, y ámbar, 
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender y aprender de aquellos que saben. 

Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca: 
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino; 
mejor será que dure muchos años, 
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla, 
rico de cuanto habrás ganado en el camino. 
No has de esperar que Ítaca te enriquezca: 
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje. 
Sin ella jamás habrías partido; 
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.

Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado. 
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia, 
sin duda habrás comprendido lo qué las Ítacas significan.


* * *







* Constantino Petrou Kavafis en griego Κωνσταντίνος Πέτρου Καβάφης  nace en Alejandría, Egipto (1863 – 1933),  poeta griego, una de las figuras literarias más importantes del siglo XX y uno de los mayores exponentes del renacimiento de la lengua griega moderna. De reconocida orientación homosexual, su poética se alimentó de la lectura de parnasianos y simbolistas franceses, siendo de una gran madurez, exigente, de refinada cultura grecolatina y una subyacente ironía. Tuvo gran influencia en Luis Cernuda.

Kavafis asume la experiencia humana de una forma intemporal y demuestra que, como creían los griegos clásicos, la historia es cíclica.  En sus evocaciones insufla sentimientos de nostalgia y miedo a lo desconocido.


*  Fuente: 
http://es.wikipedia.org/wiki/Constantino_Cavafis


Después de todo un viaje por la vida, el ser humano llega a su destino, cargado de experiencia, de sabiduría, de recuerdos, de importantes compañeros de ruta. 

Si bien el viaje habrá sido importante, lo más importante es lo que nos queda de él, por ello Kavafis nos aconseja cuidar que dure largamente, para permitir el aprendizaje,  la experiencia de vida, el perfeccionamiento personal, hasta conseguir la meta última. 

Que las dificultades del camino, en gran parte son obra de nuestra imaginación y sólo bastará con vencernos a nosotros mismos. 

Llegando cargados de riqueza del largo viaje, la Ítaca de nuestros sueños, jamás nos defraudará, será el nido para el reposo temporal y la tumba para el reposo final.

Tomando ideas del P. John O’Donohue en “Anam Cara”, es en ese libro de gran sabiduría donde podremos encontrar importantes lecciones sobre la vida, el viaje y lo que en él encontremos, cómo aprovechar de todo ello para nuestro propio crecimiento, para encontrarnos a nosotros mismos y a nuestra Ítaca interior:

“Lo eterno no está en otra parte; no es remoto. No hay nada tan próximo como lo eterno. Lo dice la bella frase celta: «Tá tir na n-ógar chulán tí -tír álainn trina chéile».  «La tierra de la juventud eterna está detrás de la casa, una hermosa tierra contenida en sí misma».

El mundo eterno y el mortal no son paralelos; están unidos. Así lo dice la hermosa expresión gaélica «fighte fuaighte» : «tejidos entretejidos».

Detrás de la fachada de nuestra vida normal, el destino eterno forja nuestros días y caminos.  El despertar del espíritu humano es un regreso a casa. 

Sin embargo, irónicamente, nuestro sentido de lo conocido suele conspirar contra ese regreso. Hegel dijo que «una cosa sigue siendo desconocida precisamente porque nos es familiar».

Es muy interesante la relación que existe entre la idea de Homero y de Kavafis sobre Ítaca, y la que nos presenta “Anam Cara”. Son fuentes literarias que se pueden entrelazar para su mayor riqueza.



Ulises y el silencio de las sirenas II Parte



Thugga. Mosaico romano de Tunicia "Ulises y las Sirenas",
detalle de la parte central (Museo del Bardo)




Thugga (la actual Dougga) está emplazada en una sólida posición defensiva, aproximadamente a 90 km al suroeste de Cartago, cerca del pueblo tunecino de Tebursuk. Es célebre el mosaico romano de Tunicia: Ulises y las Sirenas, del siglo III d C, hallado en el impluvium de la casa de Dionisos y Ulises, actualmente se encuentra en el Museo del Bardo, en Túnez.   En él se refleja el conocido episodio del Canto XII de la Odisea, en el que Ulises es atado al mástil de la embarcación con el fin de resistir el canto de las sirenas, cumpliéndose así el vaticinio de Circe.


* Fuente: 



El silencio de las sirenas

Franz Kafka


Existen métodos ingenuos, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. 

He aquí la prueba: 

Para guardarse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podrían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. 

El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos podía hacer saltar ligaduras más fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso; si bien, alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo a aquella pella de cera y a una gruesa cadena.  Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con confiado ánimo. 

Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto:  su silencio

No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca nadie de su silencio

Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas. 

En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas les hizo olvidar toda canción. 

Ulises, no oyó el silencio. 

Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él se hallaba a salvo. Fugazmente, vio primero la curva de sus cuellos, la respiración exaltada, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos.  Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. 

El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas desaparecieron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas. 

Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus aletas acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises

Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises se alejó. 

La tradición añade un comentario a la historia: 

Se dice que Ulises era tan astuto, tan taimado, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interior. 

Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó semejante farsa para ellas y para los dioses; en cierta manera, a modo de escudo. 


Traducción y versión H. Vlintek, C. Dolores Escudero. 

* Fuente:  www.adamar.org

Ulises y las sirenas I Parte

Como es sabido, en la Odisea, Homero nos cuenta las aventuras de Ulises en su regreso a casa, donde lo esperan su hijo Telémaco y su esposa Penélope, paradigma de fidelidad. 

La mayoría de las experiencias narradas por Homero tienen el carácter de sobrenatural, donde se entremezclan mortales, héroes y dioses. 

Ulises era Hijo de Laertes y Anticlea, su nombre Ulises en latín y en griego Odiseo, que significa ‘Zeus llovió sobre el camino’, haciendo alusión a que su madre lo dio a luz en medio de la lluvia, camino al monte Nérito.

Ítaca, la patria de Ulises era una de las actuales islas Jónicas, situada frente a la costa occidental de Grecia.

Dejo un video con la ruta de Ulises, de regreso a casa:








Pero, ¿dónde se ubica realmente la Ítaca de Homero




Vista desde el lugar donde según Bittlestone estuvo situado el palacio de Ulises


“Odiseo Desencadenado”, es un hermoso libro de Robert Bittlestoneun arqueólogo aficionado inglés,  que apoyándose en lingüistas, historiadores y geólogos, cree haber establecido el sitio exacto de la Ítaca de Ulises en la península de Paliki, vecina a la isla de Cefalonia, al oeste de lo que es hoy la isla de Ítaca. 

Para sus conclusiones Bittlestone se basa en las descripciones que hace Homero de la topografía de Ítaca, en palabras de Telémaco y del propio Ulises.
Aunque sus estudios son aún teoría no aceptada por todos, tiene muchos seguidores, también en el área científica.
A la mayoría del mundo puede no importar sus conclusiones, pero sí para un pequeño grupo de interesados en la historia, la literatura y la filosofía, Ítaca es a la vez principio y fin del viaje.


"Ulises y las sirenas" de John W. Waterhouse (1891)



El pasaje de Ulises y las sirenas nos fue dejado por Homero en el Canto XII de la "Odisea”, y hace más de 3.000 años deleita la imaginación de niños, jóvenes y adultos.

En toda su obra Homero hace despliegue literario de rico simbolismo, de escenas que quieren decir más para la vida, que lo que nos dicen como simple curiosidad narrativa, así que hay que buscar con insistencia y con los sentidos, imaginación e intelecto muy abiertos.  Todo esto hace de la épica homérica una obra inmortal.

Tras todas sus aventuras, a Ulises sólo lo motiva volver a su patria y reunirse con su familia, rechazando otros amores encontrados en el camino. De Circe recibió los consejos para pasar con éxito la isla de las Sirenas, tumba de muchos navegantes incautos:

"Oye ahora lo que voy a decir y un dios en persona te lo recordará más tarde. Llegarás primero a las Sirenas, que encantan a cuantos hombres van a encontrarlas. Aquel que imprudentemente se acerca a ellas y escucha su voz ya no vuelve a ver a su esposa ni ve a sus hijos pequeñuelos rodeándole, llenos de júbilo, cuando torna a su hogar: sino que le hechizan las Sirenas con su canto, sentadas en una pradera y teniendo a su alrededor enorme montón de huesos de hombres putrefactos cuya piel se va consumiendo. Pasa de largo y tapa las orejas de tus compañeros con cera blanda, previamente adelgazada, a fin de que ninguno las oiga; mas si tú deseares oírlas, haz que te aten en la velera embarcación de pies y de manos, derecho y arrimado a la parte inferior del mástil, y que las cuerdas se liguen a él; y así podrás deleitarte escuchando a las Sirenas. Y en el caso de que supliques o mandes que te suelten, átente con más lazos todavía." 

Pero ¿qué y cómo eran aquellas sirenas? El término viene del griego antiguo Σειρήν Seirến, ‘encadenado’, seguramente inspirado en el sánscrito Kimera, ‘quimera’, seres fabulosos, originarios de la mitología griega, con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de dragón.

En su forma original las sirenas eran seres voladores mezcla de mujer y ave, posteriormente la representación más común, y la que ha llegado a la actualidad, las describe como mujeres con cola de pez. Respetando esta distinción el idioma inglés usa “siren” para el ser alado original y “mermaid” para aquella con cola de pez.

La historia de Homero termina con un triunfante Ulises que tras pasar toda prueba se reencuentra con su esposa e hijo y recupera su trono.

La literatura y la filosofía ha encontrado importantes significados al viaje de Ulises, sus motivaciones, su empeño, sus luchas, su autocontrol, la fidelidad a sus metas y la fuerza que puso en hacer realidad sus sueños. Sin duda las ideas que en cada uno de nosotros despierte la historia de Ulises, son mucho más valiosas que la historia misma y mucho más de lo que el propio Homero visualizó al escribirla.  Esto refuerza el concepto de que la creación literaria es más bien una co-creación autor-lector siempre inacabada.

Como muestra tenemos toda la literatura que ha dado origen, entre ella el escrito de Franz Kafka y el poema de Constantino Kavafis, que dejo a continuación.


* Fuente: 
http://es.wikipedia.org/wiki/Odiseo
http://es.wikipedia.org/wiki/Sirena