El nombre del blog responde al concepto gaélico de "El pulso de mi corazón", que es, en definitiva, lo que debe guiar nuestros pasos por el camino de la vida.
De alguna forma están estrechamente entrelazadas estas historias, La Abandonada de Rodin, la propia Camille Claudel, la escultoraamante de Auguste Rodin, que muere abandonada en un psiquiátricoylaactriz Suzanne Gabriello 'Zizou', amante abandonada por Jacques Brel.
Ne me quitte pas
Jacques Roman Brel
Ne me quitte pas
Il faut oublier
Tout peut s'oublier
Qui s'enfuit déjà
Oublier le temps
Des malentendus et le temps perdu
À savoir comment
Oublier ces heures
Qui tuaient parfois à coups de pourquoi
Le cœur du bonheur
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Moi je t'offrirai
Des perles de pluie
Venues de pays où il ne pleut pas
Je creuserai la terre jusqu'après ma mort
Pour couvrir ton corps d'or et de lumière
Je ferai un domaine
Où l'amour sera roi, où l'amour sera loi
Où tu seras reine
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Je t'inventerai
Des mots insensés
Que tu comprendras
Je te parlerai
De ces amants-la
Qui ont vu deux fois leurs cœurs s'embraser
Je te raconterai l'histoire de ce roi mort
De n'avoir pas pu te rencontrer
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
On a vu souvent
Rejaillir le feu
D'un ancien volcan
Qu'on croyait trop vieux
Il est, paraît-il
Des terres brûlées
Donnant plus de blé
Qu'un meilleur avril
Et quand vient le soir
Pour qu'un ciel flamboie
Le rouge et le noir ne s'épousent-ils pas?
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Je ne vais plus pleurer
Je ne vais plus parler
Je me cacherai là
À te regarder danser et sourire et
À t'écouter chanter et puis rire
Laisse-moi devenir l'ombre de ton ombre
L'ombre de ta main
L'ombre de ton chien
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
No me dejes, no No me dejes Es necesario olvidar Todo se puede olvidar Quien se escapa ya Olvidar el tiempo De los malentendidos Y el tiempo perdido A saber cómo Olvidar estas horas Quiénes mataban a veces A golpes de porqué El corazón de la felicidad No me dejes No me dejes No me dejes No me dejes Yo te ofreceré Perlas de lluvia Llegadas del país Donde no llueve Yo cavaré la tierra Hasta después de mi muerte Para cubrir tu cuerpo De oro y de luz Haré un ámbito Donde el amor será rey Donde el amor será ley Donde serás reina No me dejes No me dejes No me dejes No me dejes No me dejes Yo te inventaré Unas palabras absurdas Que te incluirá Yo te hablaré De esos amantes Quien vio dos veces Sus corazones abrazarse Yo te diré La historia de este rey Muerto de no haber Podido encontrarte No me dejes No me dejes No me dejes No me dejes A menudo vimos Reflejarse el fuego De un antiguo volcán Que se creía demasiado viejo Es, parece de las tierras quemadas Dando más trigo Que mejor abril Y cuando viene la noche Para que un cielo brille El rojo y el negro No se casan No me dejes No me dejes No me dejes No me dejes No me dejes No voy a llorar más No voy a hablar más Me esconderé allí Al mirarte Bailar y sonreír Y a escucharte Cantar y luego reír Déjame ser La sombra de tu sombra La sombra de tu mano La sombra de tu perro No me dejes No me dejes No me dejes No me dejes Aquí las tres mejores versiones del mismo tema.
EL MONOGRAMA ΤΟ ΜΟΝΟΓΡΑΜΜΑ Οδυσσέας Ελύτης - Odysséas Elýtis I Θα γυρίσει αλλού τις χαρακιές Volverá hacia otro lado las líneas de la mano el Destino, como el que tiene las llaves, sólo un instante permitirá el Tiempo. ¿Cómo si no, cuando la gente se ama? Mostrará el cielo nuestras entrañas y golpeará al mundo la inocencia con la inclemencia de la negra muerte II Πενθώ τον ήλιο και πενθώ τα χρόνια που έρχονται De luto por el sol y de luto por los años que vendrán sin nosotros, canto a los otros que pasaron si son verdad los cuerpos armónicos y las barcas que crujían suavemente las guitarras que surgían y se apagaban bajo las aguas los créeme y los no una vez en el aire y otra en la música. Dos animalitos, nuestras manos que buscaban ascender, escondidas la una en la otra la maceta con rocío en las puertas abiertas del patio los fragmentos y mares que venían juntos sobre los muros detrás de los cercados la anémona que se quedó en tu mano Vibraste tres veces violeta tres días sobre las cataratas Si esto es verdad, canto la viga de madera y la tela cuadrada en la pared, la sirena de pelo suelto la gata que nos miró en la oscuridad el niño con el incienso y la purpurea cruz a la hora en que anochece en lo inaccesible de las rocas. De luto por la ropa que toqué y que me trajo el mundo III Έτσι μιλώ για σένα και για μένα Así hablo para ti y para mí porque te amo y al amor sé entrar como la Luna llena por todas partes, por tu pequeño pie entre las grandes sábanas deshojar jazmines –tengo la fuerza, adormecida, puedo soplar y llevarte por puertos luminosos y por secretas galerías del mar árboles hipnotizados con arañas plateadas. Te han oído las olas cómo acaricias, cómo besas, cómo dices susurrando un qué o un eh bordeando el cuello, en la bahía, siempre nosotros la luz y la sombra. Siempre tú la pequeña estrella y siempre yo la nave en la oscuridad Tu siempre el puerto y yo el faro a la derecha el muelle mojado y el fulgor en los remos. Arriba, en la casa con las parras las rosas trepadoras, el agua refrescante, siempre tú la estatua de piedra y yo siempre la sombra que crece, tú el postigo entornado, yo el aire que lo abre. Porque te amo, te amo siempre tú la moneda y yo la adoración por recuperarla: Tanta noche, tanto murmullo en el viento. Tanta gota en el aire, tantos silencios en torno el tiránico mar. Arco del cielo con estrellas tan ligera tu respiración. Porque no tengo nada más entre las cuatro paredes, el techo y el suelo, sino gritar por ti y que mi voz me golpee, sentir tu aroma y que se enfurezca la gente porque lo desconocido y lo que viene de otra parte no lo soporta la gente, y es muy temprano, me oyes, Es muy pronto todavía en este mundo, mi amor Para que yo hable de ti y de mí IV Είναι νωρίς ακόμη μες στον κόσμο αυτόν, μ' ακούς Es pronto todavía en este mundo, me oyes, aún no se han amansado los monstruos, me oyes. Mi sangre perdida y el afilado, me oyes, cuchillo Como un carnero que corre por los cielos y rompe las ramas de los astros, me oyes. Soy yo, me oyes Te amo, me oyes Te abrazo y te llevo y te pongo el blanco vestido de novia de Ofelia, me oyes. Dónde me dejas, a dónde vas y quién, me oyes toma tu mano en los diluvios las inmensas lianas y las volcánicas lavas Llegará un día, me oyes en que nos entierren y miles de años después nos transformarán en rocas brillantes, me oyes para que se refleje en ellas la crueldad, me oyes de los hombres y en mil pedazos nos lanzarán a las aguas, uno a uno, me oyes Mis amargas piedras cuento, me oyes Y es el tiempo una gran iglesia, me oyes donde a veces, las imágenes de los santos lloran lágrimas verdaderas, me oyes. Las campanas abren en las alturas, me oyes un profundo sendero para que yo pase Esperan los ángeles con velas y salmos fúnebres. No voy a ninguna parte, me oyes o ninguno, o los dos juntos, me oyes Esta flor de la tormenta y, me oyes del amor, de una vez por todas la cortamos
y que no vuelva a florecer, me oyes en otra tierra, o en otra estrella, me oyes No existe la tierra no existe el aire que tocamos, el mismo, me oyes Y ningún jardinero tuvo la alegría en ningún tiempo después de tanto invierno y de tanto viento del norte, me oyes de ver abrirse una flor, sólo nosotros, me oyes en medio del mar sólo por deseo del amor, me oyes hicimos emerger una isla entera, me oyes con grutas y cabos y acantilados florecidos Escucha, escucha Quien habla en el agua y quien llora – ¿oyes? Quien busca al otro, quien grita – ¿oyes? Soy yo quien grita y yo quien llora, me oyes Te amo, te amo, me oyes
V Για σένα έχω μιλήσει σε καιρούς παλιούς Para ti hablé en tiempos pasados con sabias nodrizas y rebeldes guerrilleros de por qué tienes la tristeza de las fieras el brillo trémulo del agua en la cara y de por qué, dicen, iré siempre a tu lado que no quiero amor sino viento y el galope del mar encrespado y abierto. Y sobre ti nadie ha oído sobre ti, ni el díctamo ni la seta,en las alturas de Creta, nada sobre ti solamente aceptó Dios conducir mi mano un poco aquí y un poco allá, cuidadosamente a tu alrededor la luz del rostro, los huecos, el cabello ondeando en la colina hacia la izquierda. Tu cuerpo como el pino solitario Ojos de orgullo y de diáfana profundidad, en la casa con el antiguo mueble, de amarillos encajes y madera de ciprés Sólo espero que aparezcas por primera vez en la parte alta de la casa o detrás en las baldosas del patio con el caballo del Santo y el huevo de Pascua. Como una pintura mural borrosa grande, como te quiso esta pequeña vida llevando en tu candil la luz deslumbrante de un volcán Que nadie haya visto ni oído nada en las desiertas casas destruidas ni el ascendiente enterrado tan cerca del muro, nada de ti, ni la anciana con todos sus hierbas. Para ti sólo yo, quizás también la música que sale de mi interior pero que vuelve más fuerte Para ti el pecho sin forma de los doce años el que ha vuelto al futuro con el cráter rojo Para ti como un broche, el amargo aroma que aparece dentro del cuerpo y que atraviesa el recuerdo Y así el campo, así las palomas, así nuestra antigua tierra. VI Έχω δει πολλά και η γη μέσ' απ' το νου μου φαίνεται ωραιότερη He visto mucho y la tierra en mi mente parece más hermosa más bella dentro de la bruma dorada, que la aguda piedra, más bello el azul de los estrechos y las crestas de las olas Más bellos los rayos por los que caminas sin pisar Invencible como la diosa de Samotracia sobre las montañas del mar Así te he mirado y me basta que todo el tiempo sea inocente por la huella que dejan tus pasos como un inexperto delfín sigue mi alma y juega con el blanco y el azul! Victoria, victoria donde fui vencido antes del amor y junto a él con el hibisco y la flor de pasión Vete, vete aunque yo me haya perdido sólo y aunque sea el sol que sostienes un niño recién nacido Que sea yo sólo la patria de luto Que la palabra que envío te sostenga como una hoja de laurel Sólo el viento fuerte y sólo la redondeada piedra en el parpadeo de la sombría profundidad ¡El pescador que levantó y dejó caer en el tiempo al Paraíso! VII Στον Παράδεισο έχω σημαδέψει ένα νησί En el Paraíso he marcado una isla Igual que tú y una casa en el mar Con una gran cama y una pequeña puerta He lanzado a la profundidad un eco para mirarme cada mañana cuando despierte Para verte a medias pasar sobre el agua Y llorarte a medias en el Paraíso. Llevaré luto siempre – ¿me oyes? – por ti, sólo, en el Paraíso * * *
Odysséas (Alepudelis) Elýtis escribió este poema entre 1969 y 1971, en Paris, resultando uno de los más bellos poemas de amor que existen. Ese año fue publicado como manuscrito, en Bruselas. En 1972 se publicó en Grecia.
Adagio en la voz de Mikis Theodorakis y la poeta Ioulita Iliopoulou, viuda de Elytis, en su versión de 1998.
Elýtis nació en Hiraklion (Creta) en noviembre de 1911, sus primeros poemas fueron publicados en 1935, en la Revista Nuevas Letras. Adscrito a la Generación de 1930. Junto a Nikos Gatsos fundó el primer café literario de Atenas.
En 1940 le tocó tomar parte en la defensa de Grecia, ante la invasión de Mussolini, resultando herido al año siguiente.
En 1979 recibió el Premio Nobel.
Mikis Theodorakis inspirado en este poema compuso su Adagio (1993).
Su última obra, cargada de melancolía, fue El jardín de las ilusiones, publicada en 1995. Falleció en 1996.
La madre No me digas que estás llena de arrugas, que estás llena de sueño, que se te han caído los dientes, que ya no puedes con tus pobres remos hinchados, deformados por el veneno del reuma. No importa, madre, no importa. Tú eres siempre joven, eres una niña, tienes once años. Oh, sí, tú eres para mí eso: una candorosa niña. Y verás que es verdad si te sumerges en esas lentas aguas, en esas aguas poderosas, que te han traído a esta ribera desolada. Sumérgete, nada a contracorriente, cierra los ojos, y cuando llegues, espera allí a tu hijo. Porque yo también voy a sumergirme en mi niñez antigua, pero las aguas que tengo que remontar hasta casi la fuente, son mucho más poderosas, son aguas turbias, como teñidas de sangre. Óyelas, desde tu sueño, cómo rugen, cómo quieren llevarse al pobre nadador. ¡Pobre del nadador que somorguja y bucea en ese mar salobre de la memoria! ...Ya ves: ya hemos llegado. ¿No es una maravilla que los dos hayamos arribado a esta prodigiosa ribera de nuestra infancia? Si, así es como a veces fondean un mismo día en el puerto de Singapur dos naves, y la una viene de Nueva Zelanda, la otra de Brest. Así hemos llegado los dos, ahora, juntos. Y ésta es la única realidad, la única maravillosa realidad: que tú eres una niña y que yo soy un niño. ¿Lo ves, madre? No se te olvide nunca que todo lo demás es mentira, que esto solo es verdad, la única verdad. Verdad, tu trenza muy apretada, como la de esas niñas acabaditas de peinar ahora, tu trenza, en la que se marcan tan bien los brillantes lóbulos del trenzado, tu trenza, en cuyo extremo pende, inverosímil, un pequeño lacito rojo; verdad, tus medias azules, anilladas de blanco, y las puntillas de los pantalones que te asoman por debajo de la falda; verdad, tu carita alegre, un poco enrojecida, y la tristeza de tus ojos. (Ah, ¿por qué está siempre la tristeza en el fondo de la alegría?) ¿Y adónde vas ahora? ¿Vas camino del colegio? Ah, niña mía, madre, yo, niño también, un poco mayor, iré a tu lado, te serviré de guía, te defenderé galantemente de todas las brutalidades de mis compañeros, te buscaré flores, me subiré a las tapias para cogerte las moras más negras, las más llenas de jugo, te buscaré grillos reales, de esos cuyo cri-crí es como un choque de campanitas de plata. ¡Qué felices los dos, a orillas del río, ahora que va a ser el verano!
A nuestro paso van saltando las ranas verdes, van saltando, van saltando al agua las ranas verdes: es como un hilo continuo de ranas verdes, que fuera repulgando la orilla, hilvanando la orilla con el río. ¡Oh qué felices los dos juntos, solos en esta mañana! Ves: todavía hay rocío de la noche; llevamos los zapatos llenos de deslumbrantes gotitas. ¿O es que prefieres que yo sea tu hermanito menor? Sí, lo prefieres. Seré tu hermanito menor, niña mía, hermana mía, madre mía. ¡Es tan fácil! Nos pararemos un momento en medio del camino, para que tú me subas los pantalones, y para que me suenes las narices, que me hace mucha falta (porque estoy llorando; sí, porque ahora estoy llorando). No. No debo llorar, porque estamos en un bosque. Tú ya conoces las delicias del bosque (las conoces por los cuentos, porque tú nunca has debido estar en un bosque, o por lo menos no has estado nunca en esta deliciosa soledad, con tu hermanito). Mira, esa llama rubia que velocísimamente repiquetea las ramas de los pinos, esa llama que como un rayo se deja caer al suelo, y que ahora de un bote salta a mi hombro, no es fuego, no es llama, es una ardilla. ¡No toques, no toques ese joyel, no toques esos diamantes! ¡Qué luces de fuego dan, del verde más puro, del tristísimo y virginal amarillo, del blanco creador, del más hiriente blanco! ¡No, no lo toques!: es una tela de araña, cuajada de gotas de rocío. Y esa sensación que ahora tienes de una ausencia invisible, como una bella tristeza, ese acompasado y ligerísimo rumor de pies lejanos, ese vacío, ese presentimiento súbito del bosque, es la fuga de los corzos. ¿No has visto nunca corzas en huida? ¡Las maravillas del bosque! Ah, son innumerables; nunca te las podría enseñar todas, tendríamos para toda una vida... ...para toda una vida. He mirado, de pronto, y he visto tu bello rostro lleno de arrugas, el torpor de tus queridas manos deformadas, y tus cansados ojos llenos de lágrimas que tiemblan. Madre mía, no llores: víveme siempre en sueño. Vive, víveme siempre ausente de tus años, del sucio mundo hostil, de mi egoísmo de hombre, de mis palabras duras. Duerme ligeramente en ese bosque prodigioso de tu inocencia, en ese bosque que crearon al par tu inocencia y mi llanto. Oye, oye allí siempre cómo te silba las tonadas nuevas tu hijo, tu hermanito, para arrullarte el sueño. No tengas miedo, madre. Mira, un día ese tu sueño cándido se te hará de repente más profundo y más nítido. Siempre en el bosque de la primer mañana, siempre en el bosque nuestro. Pero ahora ya serán las ardillas, lindas, veloces llamas, llamitas de verdad; y las telas de araña, celestes pedrerías; y la huida de corzas, la fuga secular de las estrellas a la busca de Dios. Y yo te seguiré arrullando el sueño oscuro, te seguiré cantando. Tú oirás la oculta música, la música que rige el universo. Y allá en tu sueño, madre, tú creerás que es tu hijo quien la envía. Tal vez sea verdad: que un corazón es lo que mueve el mundo. Madre, no temas. Dulcemente arrullada, dormirás en el bosque el más profundo sueño. Espérame en tu sueño. Espera allí a tu hijo, madre mía. * * *
Dámaso Alonso y Fernández de las Redondas (Madrid, 1898 - 1990) literato y filólogo español, adscrito a la Generación del 27, Director de la Real Academia Española, la Revista de Filología Española y miembro de la Real Academia de la Historia. Premio Nacional de Literatura 1927. Premio Miguel de Cervantes 1978.
Este es un poema de amor de Robert Burns, producto de un trabajo de recopilación que hizo el autor escocés, entre 1787 y 1803, logrando preservar 300 Canciones tradicionales de Escocia. Data de 1794 y apareció en la colección "A Select Collection of Original Scottish Airs for the Voice".
My Love is Like a Red, Red Rose
My love is like a red, red rose
That's newly sprung in June
My love is like a melody
So sweetly played in tune
As fair art thou my bonnie lass
So deep in love am I
And I would love thee still my dear
Though all the seas gone dry
Though all the seas gone dry my dear
And the rocks melt with the sun
I would love thee still my dear
Though the sands of time may run
So fare thee well my bonnie lass
And fare thee well awhile
And I would come to you again
Though we were ten thousand miles
Though we were ten thousand miles my dear
Though we were ten thousand miles
I would come to you again
Though we were ten thousand miles...
* * *
Mi amor es como una rosa roja
Mi amor es como una rosa, una rosa roja
Que acaba por florecer en Junio
Mi amor es como una melodía
Tan dulcemente compuesta en armonía
Tan hermosa eres, amiga mía
Tan profundo es el amor que siento
Y yo siempre he de amarte, mi querida
Aunque los mares se sequen
Aunque los mares se sequen, mi querida
Y las rocas se derritan con el sol
Yo siempre te amaré, mi amor
Aunque la arena de la vida se haya acabado.
Tan lejos te vas, mi único amor!
y lejos te vas por tanto tiempo!
Pero yo iré hacia ti otra vez
Aunque atraviese diez mil millas!
Aunque atraviese diez mil millas, mi amor
Aunque atraviese diez mil millas.
Regresaré a ti
Aunque deba atravesar diez mil millas...
* Robert Burns: poeta escocés del romanticismo, masón. (Alloway, Ayrshire, Escocia, 1759 - Ellisland, cerca de Dumfries, 1796). Su poema Auld Lang Syne se canta tradicionalmente como himno de despedida.
Chopin y Liszt me han acompañado desde mi infancia, antes de que leyera a los románticos de la literatura, las notas de los románticos de la música habían penetrado mis sentidos y anidado allí. Chopin es para muchos y para mí, el poeta del piano.
Frédéric FrançoisChopin
Fryderyk Franciszek (en polaco) o Frédéric FrançoisChopin (en
francés), este célebre músico y compositor polaco, hijo de padre francés y madre polaca, nació
el 1 de marzo de 1810, (para algunos el
22 de febrero), en la aldea de Zelazowa Wola, cerca de Varsovia.
Hace cinco años el mundo celebró su
bicentenario, con variadas actividades
en su memoria.
Sus padres, Nicolás
Chopin y Justina Krzyzanowska
también eran músicos, su madre tocaba
piano y su padre flauta y violín.
La familia Chopin se establece en Varsovia, donde Federico, de sólo seis años,
comienza sus estudios musicales con el profesor Wojciech Zywny. A los ocho
años dio su primer concierto. En 1822
continuó estudios con el maestro Jósef
Eisner, fundador del Conservatorio de
Varsovia.
En su adolescencia pasó largas
vacaciones en Dobrzyn, pequeña aldea de
la campiña polaca, lo que le permitió
aprender del folclor polaco, lo que
sería de mucha importancia para su música. Demostró desde pequeño un gran talento para la improvisación. Y quizá el
hecho de estar alejado del ámbito académico le permitía experimentar nuevas
formas musicales y audaces armonías, progresiones y resoluciones que encajaban
más como música de cámara, para ser interpretada en los selectos salones, que en lujosas salas de concierto. Sus
ornamentos cortan la regularidad rítmica (rubatos)
como consecuencia de utilizar los cinco dedos de la mano y, de esta forma,
aumentar la división del compás. Gracias al uso del pedal, sus armonías se vuelven confusas y
borrosas, mezclándose unas con otras.
Su acercamiento al folclor
pareciera que lo alejaba de las formas clásicas, pero esa lejanía es más
aparente que real. Los expertos destacan
la riqueza musical de su obra, su profundidad a la par que su sencillez, y la complejidad de su estructura, su estilo tan característico le hizo afirmar
a Schumann
que «Chopin
podría publicar cualquier cosa sin firmarla; sus obras siempre se reconocen».
A pesar de algunas voces críticas
que se levantan en su contra, Chopin
se nos muestra como un excelente compositor; junto con Schumann, el más íntimo de todos los románticos.
De mano de Chopin, las danzas tradicionales polacas como la mazurca y la polonesa se transforman en piezas que todo el
mundo ha admirado desde entonces. «Nacido
sobre la tierra polaca / resplandezca tu genio por doquier» dice la
letra de una canción que el coro de alumnos del Conservatorio de Varsovia, dirigido por el maestro Eisner, le cantó a su partida
definitiva de Polonia.
En 1827 rindió homenaje a Mozart con las Variaciones La ci darem la mano para piano y orquesta, a las que Schumann dirigió elogiosos comentarios.
La «variación» estuvo muy de moda en
el siglo XIX, y cuando en 1831 Chopin
pudo conocer en París el gran éxito de Robert
le Diable de Meyerbeer, su editor le pidió unas variaciones, que compuso para cello y piano con la colaboración del
reconocido cellista y amigo Auguste
Franchomme.
Se le tiene por uno de los máximos exponentes del Romanticismo en la música, entre cuyos rasgos destacan: su aire de misterio, su doloroso exilio, su inspiración atormentada, su refinamiento, su nacionalismo, su rebeldía, incluso su enfermedad y su temprana muerte son características propias de los románticos. Su preferencia por las formas breves, sobre todo por la pieza de carácter (el nocturno, la balada) y su sentimiento lírico que deja muy claro, al inclinarse por alterar la realidad con el ensueño: «Rosas, claveles, plumas de escribir y un poco de lacre [...] y en ese instante ya no estoy en mí, sino, como siempre, en un espacio totalmente distinto y asombroso [...] aquellos espaces imaginaires»
Piano en que tocó Chopin, Valldemosa (Mallorca)
En 1828 pudo viajar a París y
Berlín, para asistir a representaciones de Spontini
y Cimarosa, y un año después escucha a Paganini en Varsovia. El virtuosismo
del violinista italiano le impresiona a tal punto que crea en su recuerdo las
variaciones Souvenir de Paganini,
obra póstuma. En 1929 ofrece con gran éxito su primer recital en Viena. Es en esa época en que se enamora de la
estudiante de canto Konstancja
Gladkowska, quien le inspiraría una obra de admirable belleza como es el
segundo movimiento (larghetto) de su Segundo concierto para piano.
Chopin parte a Viena en 1830 en lo que había proyectado como un
largo viaje con destino a Alemania, Italia y Francia, pero por el «levantamiento de noviembre» en Polonia y la posterior
invasión rusa, se vio forzado a
abandonar su gira y establecerse en París a partir de 1831. Allí sostiene: «Llegué aquí traído por el viento. Aquí se respira libremente; pero quizá sea por eso por lo que se suspira tan a menudo...» Ya nunca volvería a su patria.
En su segunda vez en Viena, no habiéndole
ido tan bien como la primera, las circunstancias le hicieron exclamar «Estos vieneses sólo tienen oído para los
valses de Strauss».
En 1835 se entera de que sus
padres han logrado sobrevivir a la invasión rusa y va a visitarles al balneario
de Carlsbad.
De retorno a París se detiene en
Leipzig para visitar a Clara y Robert Schumann y tocar ante ellos fragmentos de su Balada n.º 2 y varios estudios, nocturnos y mazurcas. Fue invitado a
asistir al festival de Düsseldorf, pero debió desistir debido a su deteriorada salud.
María Wodzinsky
En esa época se enamoró de una
joven polaca de 17 años llamada María Wodzinsky, de una familia cercana y muy querida, a quien conocía desde la infancia, pero los padres de ella se opusieron a la boda,
al conocer el estado de salud del músico,que sufría de una avanzada tuberculosis.
Al despedirse, María le manifiesta: «Sólo puedo escribirle estas pocas palabras para agradecerle el bonito cuaderno que me envió... Le ruego que acepte sin dudarlo los sentimientos de agradecimiento que le debo. Crea en el afecto que le ha jurado para toda la vida, toda nuestra familia y en especial su peor alumna y amiga de la infancia. Adiós, mamá le besa muy tiernamente.
Adiós, conserve nuestro recuerdo.
Maria»
Él reunió todas las cartas de María y junto con una rosa seca las introdujo en un sobre y escribió sólo dos palabras: Moja bieda... Mi miseria.
Atado de cartas de María Wodzinsky yChopin en su casa de París. Fuente: archivo Corbis. Fotógrafo: Alfredo Dagli Orti (1980)
A ella le dedicó el Waltz N°1, «El Adiós»
En Francia hizo amistad con Franz Liszt quien admiraba el refinado lirismo
de su música y con el poeta romántico alemán Hiernich Heine que sostenía que Chopin era el más sublime poema
hecho música.
La música de Chopin fue referente para Claude Debussy, quien a su vez lo fue de Igor Stravinsky, y Manuel de
Falla exponentes de la «música pura»,
que a principios del s. XX intentaba alejarse del Romanticismo.
En 1831, Chopin había escrito que la motivación para componer era su «tal vez audaz pero noble deseo de crear un nuevo mundo para mí mismo».
Baudelaire sostendría, a propósito de él: «esa música ligera y apasionada que se asemeja a un pájaro brillante que revoloteara sobre los horrores de una sima». Y Liszt diría «Al encerrarse en el marco exclusivo del piano, Chopin dio prueba de una de las cualidades más esenciales para un escritor: la justa apreciación de la forma en que le es dado descollar.»
Ya en 1832, contaba con dos
conciertos para piano, los tres nocturnos
Opus 9, una Gran Fantasía sobre Melodías
Polacas, sus primeras series de mazurcas
(Op. 7 y Op. 17) y los Estudios Op.
10 que terminó de escribir en la capital francesa.
La Sonata para cello y piano en Sol menor op 65
es obra tardía, de la segunda mitad de los años cuarenta, en que se muestra un
lenguaje decantado, intimista, sobre todo en los movimientos extremos, de una
época en que la salud de Chopin
estaba muy resentida. Franchomme y Chopin la estrenaron en la Salle Pleyel de París
en 1848 y llamó la atención el potente comienzo.
Chopin siempre estuvo alejado de la ópera.
George Sand - Eugene Delacroix
En 1836 Chopin conoce a la escritora Aurore
Dupin, más famosa por su seudónimo masculino de Georges Sand. En principio
le chocaba la forma de ser de la Sand que fumaba, tuteaba
a los extraños, vestía pantalones, tenía ideas socialistas y, además, no iba a misa. Ella hizo lo imposible por enamorarlo y vivieron juntos,pero nunca llegaron a formalizar su
compromiso.
A causa de la penosa enfermedad que
lo aquejaba y esperando los posibles beneficios de un clima más benigno, en
1838 se trasladaron a la isla de Mallorca, allí se recluyeron en la Cartuja de Valldemosa, donde Chopin compone algunas de sus mejores piezas.
Al año siguiente regresan a París
y de este período son sus más conocidas Fantasías,
Barcarolas, Baladas y Nocturnos. Alternan la vida en París con períodos de
residencia en Nohant.
A partir de 1842 se suceden
innumerables veladas nocturnas que Chopin
apenas soportaba por el avanzado estado de su enfermedad, agravada
por trastornos bipolares. Ello supuso el comienzo de la ruptura sentimental de
la pareja que significó el tiro de gracia
para Frédéric.
En 1848 viaja a Londres y su
salud empeora de manera muy alarmante, sobre todo después de un recital que dio
a beneficio de exiliados polacos. Una semana después regresa totalmente enfermo
a París, con enormes problemas económicos. Su amiga Jane Stirling, le procuró 25.000 francos para hacer frente a
las necesidades más apremiantes. En el
verano de 1849 llega a París su hermana Louise
para cuidarlo, ya desahuciado. Murió en la madrugada del 17 de octubre
de 1849, en París. Su corazón fue
enviado a Polonia y depositado en la
Iglesia de Santa Cruz de Varsovia.
El obituario publicado en los
periódicos dice textualmente: «Fue
miembro de la familia de Varsovia por nacionalidad, polaco por corazón y
ciudadano del mundo por su talento, que hoy se ha ido de la tierra».
El solemne funeral de Frédéric Chopin se celebró el día 30, en la iglesia de Santa Magdalena de París. En él, cumpliendo disposicione de su testamento, se interpretaron sus Preludios en mi menor y en si menor, seguidos del Réquiem de Mozart. Más tarde, durante el entierro en el Cementerio de Père-Lachaise, se tocó la Marche funebre de su Sonata Op. 35.
En París, el metro deja al pie del cementerio Père Lachaise, en el camino se puede comprar ramilletes de flores
destinados a adornar su tumba.
Para honrar su memoria, el asteroide descubierto en 1986 por el astrónomo Eric Walter Elst ha sido bautizado como (3784) Chopin. OBRAS
Piano solo
- 3 Sonatas, destacando la Nº2, Op.35 - 4 Scherzos, destacando el Nº2, Op.31 - 4 Baladas - 27 Estudios - 19 Nocturnos - 25 Preludios - 14 Valses - 3 Impromptus - 10 Polonesas - 55 Mazurcas - Un cuaderno de diversas piezas
Aparte
- 2 Conciertos para piano y orquesta, destacando el Nº2, Op.21 - 4 Piezas breves para piano y orquesta - Un Trío para violín, celo y piano - Una Sonata para celo y piano (Y dos obras breves) - 17 Canciones. - Ballet Las Sílfides (Arreglado por otros músicos)
Chopin y su influencia en la música contemporánea:
La canción Nature Boy, escrita en 1947 por el cantautor estadounidense del movimiento hippie, eden ahbez (1908-1995), fue acompañada de la maravillosa melodía del Prelude in E-Minor (op.28 no. 4), siendo la primera versión de Nature Boy la que interpretó Nat King Cole (1948).
El grupo de rock alternativo Muse, ha incluido en la canción «United States of Eurasia», de su disco The Resistance, un fragmento de Nocturno en mi bemol mayor Op. 9 n.º 2.