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viernes, 1 de enero de 2016

«No es sordo el mar: la erudición engaña»






Sobre CLAROS DE MAR O EL INICIO DEL GALOPE TORTURADO DE LAS FUENTES de Miguel Veyrat




«No es sordo el mar: la erudición engaña»
Góngora
(Soledad Segunda, 172)




I


Si en mi sangre la sal

de tus abismos

con el yodo primordial

por las venas arde

—padre e hijo mío,

cuando estalla la galerna

y todo tiembla en mi sesera

tu corazón de greda:

Escucha mar pues no eres sordo

y todo fluye de tus rías

hasta el flujo

de mi sangre y se asoma por los ojos

—ida y vuelta de la arena

a la escollera, rompe la memoria

y lo aprendido

descalabra.

La Luna centro mítico

suspende las pasiones

olas entre gracia y peso

que sobre el alma eleva

y pena:

Alivio pone al vuelo

sin sentido que de otro modo

emprendería.

Y baña luego en plata

—clara y fría, las heridas.




II



El pobre cerebro mío

entre sal y sol de ansia

y de silencio

arde ya y golpea

entre peñascos roto:

Frágil epitelio de ermitaño

el más leve aliento lo conmueve

y lo retrae de dispersas brasas

recompuesto. Destilado

de tu vientre en imparable

movimiento allí violenta

a la inmóvil muerte

y prepara nuestro lecho

de vivientes: Nada nuevo

sin memoria podrías conocer

y no sin fuego en el aliento

canciones del agua manarían.




III



De palabra piedra oculta

vas y vienes

subes por las vidas venas que van a dar

a la consciente

mina

que es la tierra y la penetran:

Azulada lisa piel

y mórbida la mañana rosa de la aurora

te calienta.

Pezón de sangre roto

en pequeñas corolas de espuma

leche de Venus derrama

generoso

y simula el útero caliente bajo el halda

helada.

Su dulzor negro te acerca.



© Miguel Veyrat (“Babel bajo la Luna” / “Claros de mar” / los tres primeros poemas) Calima 2005)



* * *


No es accidente que Miguel Veyrat haya escogido para estos tres "Claros de Mar" el epígrafe tomado de Las Soledades de Góngora.

Erudición, podría decirse que es "saber fundado en el estudio de las fuentes" y Luis de Góngora, ha sido el poeta que mejor ha sabido convertir la erudición en poesía y en belleza.

Creo en el gran aporte a la estética poética que hizo Góngora, y García Lorca intenta con éxito, según mi opinión, desentrañar el peso de ese aporte, en su Conferencia "La imagen poética de Luis de Góngora".

No sé si es mera alucinación mía, porque carezco del sustento que podría darme el tener estudios en Literatura, pero cada cosa que destaco de Góngora me confirma la cercanía que tiene con él Miguel Veyrat, un poeta culto al punto que lo hace doblemente maestro, en la acepción medieval como hacedor de una obra maestra, “il miglior fabro”, y en la acepción latina de magister, aquél que enseña y guía con autoridad, como lo es también el rabí judío (rabí significa distinguido,abundante), presente en todas las culturas, incluida la masonería.

Aunque la estructura misma de los poemas gongorinos y veyratianos no siguen los mismos cánones, el estudio de Góngora ilumina el estudio de la poesía de Veyrat. Para muestra cito los conceptos de Lorca en su Conferencia:


"Y Góngora ha estado solo como un leproso lleno de llagas de fría luz de plata, con la rama novísima en las manos esperando las nuevas generaciones que recogieran su herencia objetiva y su sentido de la metáfora." No puedo menos que comparar el rechazo y abandono que sufrió Góngora, con el olvido y el silencio desde la crítica y las editoriales, y el exilio político al que fue sometido Miguel Veyrat.

"Mientras que todos piden el pan, él pide la piedra preciosa de cada día."

"A Góngora no hay que leerlo, sino estudiarlo. Góngora no viene a buscarnos, como otros poetas, para ponernos melancólicos, sino que hay que perseguirlo razonablemente. A Góngora no se le puede entender de ninguna manera en la primera lectura."

No me atrevería a usar los términos y conceptos cultismo o culteranismo para referirme a la poesía de Veyrat, porque ambos usos tienen cierto conato despectivo y depreciativo. Pero no hay dudas de que él nos obliga a elevar el conocimiento y enriquecernos con el estudio de las fuentes, aunque sea "a galope torturado".

En algo debe haber influido en M.V. el hecho de haberse establecido en Sevilla, puesto que Lorca dice: "En Andalucía la imagen popular llega a extremos de finura y sensibilidad maravillosas, y las transformaciones son completamente gongorinas." 

Marcel Proust asegura que "Sólo la metáfora puede dar una suerte de eternidad al estilo".

Lorca sostiene que “Para que una metáfora tenga vida necesita dos condiciones esenciales: forma y radio de acción. Su núcleo central y una redonda perspectiva en torno de él. El núcleo se abre como una flor que nos sorprende por lo desconocida, pero en el radio de luz que lo rodea hallamos el nombre de la flor y conocemos su perfume.” En M.V. las metáforas, los símbolos y el acercamiento al mito, aportan gran parte de la fuerza que caracteriza a su poesía.

Lorca dice: "La metáfora une dos mundos antagónicos por medio de un salto ecuestre que da la imaginación. (...) Un poeta tiene que ser profesor en los cinco sentidos corporales. Los cinco sentidos corporales, en este orden: vista, tacto, oído,olfato y gusto. (...) superponer sus sensaciones."

"El poeta, pues, va adquiriendo con el tiempo conciencia creadora y técnica para la imagen." (…) Góngora se sienta a las orillas del mar, donde el viento "le corre enlecho azul de aguas marinas,
turquesadas cortinas"

"Porque están todos los detalles estudiados y sentidos como en una joya de orfebrería. No hay nada que dé la sensación del Sol que cae, pero no pesa, como esos versos":

Soledad primera(versos 34 a 41)


Desnudo el joven, cuando ya el vestido

océano ha bebido,

restituir le hace a las arenas;

y al sol le extiende luego

que, lamiéndole apenas,

su dulce lengua de templado fuego

lento le embiste y con suave estilo

la menor onda chupa al menor hilo.


Veo mucha correspondencia entre estos versos de Góngora y el poema I de Claros de Mar de M.V., entre la figura del SOL GONGORINO:


"y al sol le extiende luego

que, lamiéndole apenas,

su dulce lengua de templado fuego..."


y la de la LUNA VEYRATIANA:


"La Luna centro mítico

suspende las pasiones

olas entre gracia y peso

que sobre el alma eleva

y pena:

Alivio pone al vuelo

sin sentido que de otro modo

emprendería.

Y baña luego en plata

—clara y fría, las heridas."



Lorca asegura: "Y en Góngora no se sabe qué admirar más: si su sustancia poética o su forma inimitable e inspiradísima. Su letra vivifica a su espíritu en vez de matarlo. No es espontáneo, pero tiene frescura y juventud. No es fácil, pero es inteligible y luminoso. Aun cuando resulta alguna rara vez desmedido en la hipérbole, lo hace con una gracia andaluza tan característica, que nos hace sonreír y admirarlo más, porque sus hipérboles son siempre piropos de cordobés enamoradísimo."

"Se vuelve de la inspiración como se vuelve de un país extranjero. El poema es la narración del viaje. La inspiración da la imagen, pero no el vestido. Y para vestirla hay que observar ecuánimemente y sin apasionamiento peligroso la calidad y sonoridad de la palabra."

"A Góngora no hay que leerlo, hay que amarlo", lo que tiene todo que ver con su otra máxima: "La poesía no necesita adeptos sino amantes."

"Cayó el rocío vivificador, que es siempre un gran poeta para un lenguaje."

"Ya hemos visto cómo el poeta transforma todo cuanto toca con sus manos. Su sentimiento teogónico sublime da personalidad a las fuerzas de la Naturaleza."

"Es suntuoso,exquisito, pero no es oscuro en sí mismo. Los oscuros somos nosotros, que no tenemos capacidad para penetrar su inteligencia. El misterio no está fuera de nosotros, sino que lo llevamos encima del corazón."


"Y no hay que olvidar que Góngora es un poeta esencialmente plástico, que siente la belleza del verso en sí mismo y tiene una percepción para el matiz expresivo y la calidad del verbo, hasta entonces desconocida en el castellano. El vestido de su poema no tiene tacha.”

"Huye de la expresión fácil, no por amor a lo culto, con ser un espíritu cultivadísimo: no por odio al vulgo espeso, con tenerlo en grado sumo, sino por una preocupación de andamiaje que haga la obra resistente al tiempo. Por una preocupación de eternidad."


Como dije al principio hay que leer esta nota, aplicando las eruditas y bellas palabras de Lorca, no sólo a Luis de Góngora y Argote (Córdoba, 1561 – 1627), sino también a Miguel Veyrat (Valencia, 1938 ), dos grandes maestros no suficientemente reconocidos en su tiempo y a quiénes separan 377 años.

Miguel Veyrat destaca por su rica intertextualidad y aquí queda en clara evidencia, una vez más. Esta característica es de los grandes, aquellos que no reparan en reconocer a sus propios maestros, los que les han acompañado en el devenir de la poesía, "los bardos de amada herencia", como les llamaba un querido poeta amigo mío.


* Fuente:

http://federicogarcialorca.net/obras_lorca/la_imagen_poetica_gongora.htm







PERFECT SUNSET

"Ver lo invisible, oír lo inaudible."






En la plaquette La Nova Nueva Novela en una aproximación a La Nueva Novela de Juan Luis Martínez, se incluyen los textos poéticos de F̶a̶b̶i̶á̶n̶ B̶u̶r̶g̶o̶s, Margarita Bustos, Fanny Campos Espinoza, Alfil Sbridjan, René Andrés Silva Catalán, Cristián Villanueva , Elias Romero, y el ensayo de Myriam Iturra Ampuero.





"Ver lo invisible, oír lo inaudible."

Arthur Rimbaud


Lo que puedo decir en una página es sólo el enunciado de un trabajo de investigación que me he propuesto, pretendiendo dejar a la vista la correspondencia de dos poetas a los que separa gran distancia y que doy por supuesto que no se han conocido, uno vive en Sevilla y el nuestro vivió y murió en Villa Alemana, donde resido. Se trata de Miguel Veyrat de quién he leído y estudiado su obra y de Juan Luis Martínez, cuyo trabajo poético descubrí hace algunos años, después de su muerte. Escuché por primera vez de él, cuando en el centro de nuestra ciudad dos desconocidos preguntaban cómo llegar a la que fue su casa, describían al poeta y desconocían su nombre.

Ambos poetas, Veyrat y Martínez, aunque de estilos y bagajes diferentes, tienen rasgos comunes en su poética. En una primera lectura nos quedamos con el ritmo y con una idea somera, acerca de lo que quieren decir. Si no nos conformamos con la superficie, si nos percatamos que sus versos no son sólo un juego de palabras, sino todo un mundo por descubrir, su riqueza semántica nos atrapa e insistimos en ello el resto de nuestras vidas. La poesía surge así como una entreabierta “Puerta Mágica” * que nos invita a entrar. Velo que descorrer, misterio, ojo que ve más allá de lo evidente. 

Es posible que ambos poetas hayan bebido de las mismas fuentes, pues en especial al descubrir el lenguaje de los pájaros, lo han llevado al poema, aplicando su música, su ritmo, su sonoridad y también sus silencios. Han signado el lenguaje de grafismos sonoros y espacios que dicen más de lo que dicen, lenguaje cifrado, críptico, hermético, como quiera llamársele, un reto a descubrir. Ambos poetas requieren de lectores atentos y ávidos; de otro modo un lector cualquiera abandona el poema sin siquiera vislumbrar aquello que ha perdido. “El que tenga oídos para oír, que oiga; el que tenga ojos para ver, que vea.” Lo que Rimbaud llamaba "Ver lo invisible, oír lo inaudible." El noûs y el logos en movimiento permanente al servicio del mensaje poético o razón poética. Así dispuesto, uno siente que sus versos pudieran leerse en distintas dimensiones, como si de los pétalos de la rosa se tratara, que se van desprendiendo capa por capa. Su hermetismo nos lleva a viajar en el tiempo y en el espacio hasta los cátaros, y más aún, hasta Salomón en la Biblia y Mahoma en El Corán; y sentimos que por más que vamos descubriendo significados, el poema no tiene límites humanos, como el uni-verso. Ambos poetas nos invitan al viaje iniciático de ir más allá de las palabras y esta tensión permanente del lenguaje, resulta dolorosa, tanto para el poeta como para el lector. A fin de reponernos, recurrimos al silencio.

Quizás su hermetismo desarrollado no sea sino respuesta al hecho de que ambos poetas han vivido lo que Veyrat llama la generación del vacío, quizás su lenguaje selecto y cerrado se fue formando como respuesta a sus circunstancias históricas, en una época en que se persiguió a los poetas, tanto en España como en Chile, donde los gobiernos de facto se sintieron amenazados por su esencia profética y libertaria y por el poder de la palabra, peligroso e imparable en sus ansias por el despertar de las conciencias. Es indudable que el poema “Desaparición de una familia”, podría ser el universo que contuviera a todo Chile, en la época negra de su historia, y la pérdida de Sogol sea primero la pérdida de la palabra y también de la memoria colectiva, ojalá no perdamos la esperanza de encontrarlas. 

Yo desde mi pequeña Villa Alemana puedo decir que escucho a diario el lenguaje de los pájaros, especialmente gorriones que hacen nido en el ciruelo de mi patio y en los aleros de mi casa.




Ref.

* Miguel Veyrat "La Puerta Mágica", Libros del Aire/Colección "Jardín Cerrado", 2011.

* Juan Luis Martínez "La Nueva Novela" Ediciones ARCHIVO, 1985.


Este es un microensayo seleccionado en el certamen organizado por Ediciones Punto G. Según las bases, no podía exceder de 1 página.

















Nightingale Serenade


de Enrico Toselli

por André Rieu

jueves, 24 de septiembre de 2015

Me ilumino de inmenso

Amanecer en las Torres del Paine, Sur de Chile.
"Los Cuernos at sunrise, Torres del Paine National Park, Chile"
Lan Plant, fotografía




M’illumino
D’immenso.

MATTINA 
Giuseppe Ungaretti




TAMBIÉN VEO que la luz
tiembla

—Como yo mismo
ahora, cuando al fin
me atrevo a abrir un ojo 
cegado por el miedo.

Pero no late conmigo 
—Tendré que afinar
la voz para hallar los ritmos 
con que tremar el vacío.

Y yo mismo ser la luz
—al unísono contigo.



© Miguel Veyrat "La voz de los poetas" 
(Cuántica), 2002




* El Epígrafe fue citado por Miguel Veyrat y corresponde a un brevísimo poema de Ungaretti: "Me ilumino de inmenso". La luz de la mañana ilumina la interioridad del poeta y la transforma en inmensidad. (Es uno de los más bellos leitmotiv de nuestro amigo el poeta sevillano.)
* * *



* Miguel Veyrat,  escritor, periodista y traductor español (Valencia, 1938). Ha publicado numerosos libros de poesía, narrativa, periodismo y ensayo, estos últimos en el marco de su actividad intelectual y docente como conferenciante y profesor fundador de la primera Facultad de Ciencias de la Información del Estado Español en la Universidad Complutense. En 2007 recibe el Premio Stendhal de traducción por su labor.



La palabra poética de Miguel Veyrat persigue el pluralismo esencial de la voz humana, liberándose en cada caso del sentido único que sucesivas glaciaciones religiosas y políticas de la historia del pensamiento han encadenado a los significantes propios del arte y las literaturas. Se ocupa así, a través del diálogo entre culturas e inmerso en una intensa vitalidad lírica, del abismo, de la ausencia de amor, libertad o igualdad, y del absurdo de una vida entregada a la muerte que puede alcanzar su redención en la poesía. (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes)





‎Miguel Veyrat en "ojosdepapel.com", sus análisis literarios y artículos sobre su obra. Gran parte de su poesía.



* * *





Ben Webster - In The Wee Small Hours Of The Morning (1959)




"Para escuchar esta madrugada, casi antes de amanecer, con el calor de la mano amiga temblando sobre la piel"  Miguel Veyrat

jueves, 30 de octubre de 2014

«LA RAGIONE DEL MERLO» Y LA POÉTICA DE MIGUEL VEYRAT





"La Ragione del Merlo" o "Razón del Mirlo" del poeta español Miguel Veyrat, en su primera edición en español fue publicado por Editorial Renacimiento, en 2009. Ahora en 2014 lo publica Commisso Editore, editorial italiana propiedad de Domenico Commisso, en una versión bilingüe realizada por Marcela Filippi Plaza, poeta y traductora chilena que vive en Roma, Italia, quien se desempeña además como curadora de la obra en esta edición. La portada estuvo a cargo del fotógrafo e ilustrador argentino Raul Villalba y el prólogo está brillantemente escrito por la poeta española Marta López Vilar, que también forma parte de la Antología «Buena Letra 2» de la misma editorial.



«Como si la muerte no existiera, ¿qué puede importarle al mirlo la muerte?, como si ella con su flecha pesada y dura no pudiera pasarle, silba el pájaro alegre, libre de toda razón humana. Y su alegría contagiosa prende en el espíritu de quien oscuramente le escucha, formando con este espíritu y aquel cantar, tal la luz con el agua, un solo volumen etéreo.» 

Luis Cernuda, «Ocnos» (1963)


PRESENTACIÓN ACERCA DEL LIBRO «LA RAGIONE DEL MERLO» Y LA POÉTICA DE MIGUEL VEYRAT

(Recopilatorio preparado por Myriam Iturra Ampuero, para el Encuentro con Commisso Editore en Valparaíso Chile, 24 al 26 de octubre de 2014)


No voy a hablar de mí porque mis versos son apenas hilillos de espuma en el océano inmenso de la poesía. Quiero hablarles de uno de los autores de la colección que estamos presentando hoy: Fascinoso Verbum. Se trata de Miguel Veyrat, poeta, periodista y traductor español nacido en Valencia en 1938, que participa en esta colección con su libro «La Ragione del Merlo». Para mí es uno de los mejores poetas contemporáneos vivos. Encarna a la perfección el Mito de Prometeo que robó el fuego a los dioses para dárselo a los hombres… y fue castigado por esa osadía. Precisamente una de sus Trilogías se llama «El Incendiario».

Ha publicado más de una treintena de libros de poesía, narrativa, periodismo y ensayo, como docente, conferenciante y fundador de la primera Facultad de Ciencias de la Información de España, en la Universidad Complutense de Madrid. En el año 2007 recibió el Premio Stendhal de traducción. Afortunadamente he podido profundizar en su poética, gracias a la generosidad del autor con respecto a sus libros. 

Uno de los tópicos de la poesía veyratiana, es la revelación de los opuestos: vida-muerte, todo-nada, fuego y glaciar, silencio y canto, oscuridad-luz (MV sostiene como Jacques Derrida que el centro de la luz es negro). Cenit y nadir, ascenso (al universo infinito) y descenso (a las profundidades más recónditas del alma humana). La vida es efímera pero hay algo en cada uno que se funde con el infinito.

También profundiza en el tópico ontológico de la otredad, (quizás en un  sentido inverso), firme hilo conductor de su poética: el poeta siente que es en el otro, por el otro y para el otro. Entre sus aforismos preferidos está el «Car Je est un autre», «Porque Yo es otro» de Arthur Rimbaud, ese muchachito impertinente, l’enfant terrible, que ya a sus 16 años era un genio de la poesía. En «A este Otro que me habita», una sección del libro «Babel bajo la Luna» (2005) Veyrat empieza con un epígrafe citando a Jacques Lacan, médico psiquiatra y psicoanalista francés del s. XX.

He aquí el poema:


A ESTE OTRO QUE ME HABITA

«El deseo del hombre es el deseo del Otro»
Lacan (L’ Étique de la Psychanalyse)


EL POEMA convierte la muerte en
Infinito desde la letra
Muerta en la luz horizontal
De la utopía —¿Pero tú
No me respondes? ¿Y si no
Me recibieras en aquella
Tierra natal que yo ahora quiero
Mía? —¡Las nubes!
¡Las maravillosas nubes
Que incesantes llueven
Fertilizan tu silencio haciendo
Crecer la lengua
Sobre el camino imposible!
Sólo podrá trazarlo el poema:
Si al fin alcanza al otro,
En vuelo habitará el hombre la tierra.

* * *

Y desde allí enlazo a otra de las características de la poesía veyratiana que es la intertextualidad (precisamente, en el último verso parafrasea a Hölderlin: «Lleno de méritos, sin embargo poéticamente, habita el hombre sobre la tierra»). Por medio de esta intertextualidad es que el poeta convoca a sus bardos de amada herencia, a través de epígrafes, en sus dedicatorias o parafraseándolos en el poema mismo. En los versos de Veyrat se escuchan las voces de todos los poetas, desde Gilgamesh. Y es así precisamente como se llama un ensayo suyo y parte de una trilogía poética: «La voz de los poetas».

Dicen que Miguel Veyrat se reconoce poeta tardíamente, antes se dedicó a ser ciudadano del mundo, a dónde lo llevara su profesión de periodista comprometido, corresponsal de prensa en París, Ginebra, Rabat, Argel, Roma, Londres y Dublín viviendo en Francia, Inglaterra, Italia, ya sea como hombre de izquierda que conoció el exilio o en misión diplomática cultural. Casó con chilena y su hijo Pablo Veyrat, también periodista del mundo, es chileno. No puedo dejar de mencionar que de su primer matrimonio, con la gran poeta, traductora y ensayista Clara Janés, tiene una hija, la fotógrafa y escultora Adriana Veyrat Janés. En sus viajes tuvo ocasión de leer a célebres maestros de la poesía como Dante y los poetas del novecento italiano: Mario Luzi, Giuseppe Ungaretti, Eugenio Montale, Umberto Saba y Salvatore Quasimodo, por nombrar sólo algunos. Por eso, al leer su obra nos lleva a las fuentes mismas del saber y nos enriquece con su propio bagaje. 

Con el tiempo su poesía se ha hecho más profunda y mistérica, hay quiénes la consideran hermética, por influencia de su herencia familiar y su formación masónica. Pero yo creo que él, más que ocultar misterios, los devela en sus poemas, en sus «notate bene», en sus, según él, «notas prescindibles» que acompañan a sus libros, y en sus ensayos acerca de la poesía. En él la obra poética es una puerta mágica siempre dispuesta a abrirse. Sus versos, suenan a invitación hacia lo incierto, un impulso a lanzarse al abismo, sin miedo, tras la palabra creadora, para descubrir entonces nuestra propia voz llamando, abierta al sentido, a la vida, a la muerte, al origen, al pasado, al futuro, a lo probable y a lo improbable. En fin bucear a lo más hondo y ascender a lo más alto, apenas con la limitada certeza que de su mano hemos aprendido algo, pero sin saber bien cuánto y qué. Y quedar por un segundo satisfechos para seguir buscando en otro poema y otro libro suyo. He aquí la infinitud de su poesía.

La novedad de su verbo radica en su afán de nombrar todo de nuevo. Y con esto no podemos obviar el inicio del Evangelio de Juan «En el principio era el Verbo… / Todas las cosas por él fueron hechas» , ni a Heráclito «No a mí, sino habiendo escuchado al logos /es sabio decir junto a él que todo es uno». «Solo la voz del poeta continúa el trabajo de construir la realidad tras la huida de los dioses». Dice Veyrat.

Es un poeta cuántico que nada fluidamente en los océanos cósmicos y alimenta el sentido de que cada hombre es uno con el todo. Existe un «uni-verso» notable de Ungaretti que lo define perfectamente: «M'illumino d'immenso». Allí en ese verso que no es suyo, podría encerrarse toda la poesía de Miguel Veyrat. Y la sensación que embarga al leerlo, bien podría ser aquello que canta la poeta Delmira Agustini en su poema «Ceguera», algo así como el síndrome de Stendhal o de Florencia, ese arrobamiento ante la belleza y la inmensidad del arte, en cualquiera de sus formas:

Me abismo en una rara ceguera luminosa,
un astro, casi un alma, me ha velado la Vida.
¿Se ha prendido en mí como brillante mariposa,
o en su disco de luz he quedado prendida?


Otro de los tópicos veyratianos es la cercanía de la muerte que tan bien convoca en sus últimos libros «Poniente» y «Pasaje de la noche», la muerte como paso a lo infinito y lo desconocido. Un paso que parece ser vuelta al inicio, un ouroboros o una lemniscata, símbolo del infinito y del eterno retorno o resurgimiento. Eso es parte del misterio que ninguno de nosotros logrará develar, salvo con la muerte, al menos es lo que esperamos.

«He ido donde la belleza pareció ser toda nueva / para siempre, y en el último día hallé/ el primero», dice el poeta.

Somos resplandor de estrellas, en un momento polvo, en otro luz. Su poesía, como los cometas guarda el secreto de todo el universo.

«Cuando el viento que siembra / estrellas / penetra un verbo que agita / el lenguaje entero, // vibra el orden / de todo el universo». Dice en su poema «LUZ QUE VEE» de «PONIENTE» (2012), uno de sus últimos libros, este libro que desde su nombre nos dice mucho, de un hombre que se encuentra ya en el ocaso de la vida, a punto de cruzar «la ultima linea rerum» a la que se refería Horacio, consumido y transmutado por la última llama, «un intenso fulgor», «la frontera del alba», «el parto de la aurora». A ella se entrega el poeta con los brazos abiertos. 





Lo dice muy bien Salvatore Quasimodo en estos versos:


Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra
traspasado por un rayo de sol:
y de pronto la noche.


En el Prólogo de «PONIENTE» Antonio Crespo Massieu sostiene:

«Este viaje a Poniente es también aceptación de la muerte desde la plenitud de la vida y la palabra, un inclinarse ante el misterio definitivo, fin de un viaje circular que cierra la esfera y es también regreso....»

Miguel Veyrat sentencia: «El poeta devolverá siempre lo que ha encontrado sin restricción mental, pues no concibe guardar para sí el fruto de su doloroso vagar por el universo de la angustia, enfrentado a los misterios de la vida y de la muerte sin hallar alivio ni respuesta. Quizás pueda consistir en una cierta actividad mística, la práctica poética —como algunos han querido ver aplicándole un sentido religioso—; podría ser, pero desde un vuelo ignorante de toda promesa de felicidad que no tenga lugar sobre los altares de la tierra y del mar, en sus acantilados, sus volcanes, sus cielos,ríos y glaciares, para oficiar el encuentro con un incierto y humanísimo Otro, que aguardaría con los brazos abiertos el resplandor de nuestra improbable llegada. Mística de la incertidumbre, condenada a no hallar alivio, al filo de llama alguna.

Valga pues como posible y feliz consuelo a nuestra ignorancia, que sin embargo nos igualará a todos en el delicado equilibrio del disfrute de la belleza, aquello que podamos descubrir a través de los ritmos musicales en que se unen misteriosamente los sentidos dispersos, que el poeta trae y lleva con su aliento; desde la polisemia creadora de las palabras que emplea, para conformar unos pocos versos verdaderos, hasta el zurrón con brasas que estos nos ayudan a tener siempre dispuesto, para atravesar las neblinas del corazón.»

Leer a Veyrat no es nada fácil, en realidad en la vida casi siempre lo que más cuesta es lo más valioso. «Veyrat pertenece a ese pequeño grupo de poetas que además de escuchar el ruido de su corazón se proponen tensionar el lenguaje hasta lo imposible» dice José Infante.

«Poeta es una voz, digo yo, como Ícaro, que se susurra a sí misma mientras cae», dice Miguel Veyrat citando al poeta Ilyá Kamínsky.

«Veyrat es un poeta exigente, de verso destilado sin concesiones y sobrecargado de electricidad y revelaciones. Es la suya una poesía iniciática y visionaria en la que se convocan la alquimia y la llama, el misterio de la palabra ritual y el texto secreto de un conjuro, en el que el poeta no es la persona civil que se llama como él, sino un intermediario con otra dimensión más honda y opaca de la realidad» dice Santos Domínguez Ramos.

«Ebrio de fuego y de viento,
ofreció su sangre
para ser el mensajero…»


Dice el propio poeta en sus versos.

Miguel Veyrat sostiene que «La poesía siempre ha sido un género minoritario porque para entrar en la poesía hay que forzar la puerta; es el género de géneros, es la quintaesencia; y un poema no es el mismo la primera vez que se lee que cuando se ha leído varias veces». A él hay que leerlo varias veces para ahondar en el misterio.

Continúa el poeta: «Además de que el poema se transforma también dependiendo de quién lo lee, y cada lector extrae significados distintos», exige del lector de poesía poseer «la sensibilidad para acercarse al poema, el valor de leerlo y el coraje de querer asimilarlo, porque eso le producirá un pálpito, una emoción extraña». (Yo diría una vacuidad inicial, un vaciarse ante el asombro, para volver a llenarse.)

«Recuperar el vibrato de la emoción cuando se encuentra con el lenguaje y se reproduce en palabras, a menudo sin sentido aparente, es la misión del poeta», dice Veyrat.

«Sus poemas rozan lo sublime y duelen» dice el crítico literario español Justo Serna.

Comparto con ustedes el poema La libertad del mirlo de este libro que presentamos hoy: «La ragione del Merlo»





La libertad del mirlo

Amor mío: La música siempre será
la misma mientras dure—rumor
de estrellas acordándose
con los verdes de hoja nueva
o rugidos de glaciares pariendo nuevas
fuentes: Angustia o silencio
de huevos y placentas so la furia brutal
del sol. Lo nuevo siempre fue el tono
con que cada mirlo entona
de rama en rama su propia canción
—acorde con los golpes
de los vientos, de los tiros, los desgarros
y los cebos del aire envenenado.
El ave no tiene mente —su memoria
no es suya, libre de toda razón humana
ignora la muerte que aguarda
en las sombras impasibles
de la extinción de su especie. Su canto
suena —entre los limos
pensantes, igual que la inocencia primera
inserta en la ficción del tiempo: Lleno
de ruido y de furia, tan
bello como inmenso y carente de sentido.










Presentación de "Razón del Mirlo" 

en una producción de Juan Bote Valero, realizador español.



Respecto a este libro, al leerlo podrán concordar con lo dicho. Ya su nombre «La ragione del Merlo» encierra más de una gran verdad poética: El Mirlo canta al oído sin razón alguna, como la rosa de Angelus Silecius: «La Rosa es sin porqué, florece porque florece» y Veyrat se apoya en su maestra, la filósofa y ensayista española María Zambrano cuando dice «El filósofo busca, el poeta encuentra»; así el Mirlo al cantar sin razón alguna, en su canto encarna la «razón poética». 

Acerca de ella dice Veyrat: «El peligroso poema, aquel grito que llega hasta el abismo y que con su eco retumbando en las sombras del conocimiento despierta lo más auténtico y noble del ser humano: «La Pasión pura», lo que algunos consideran la cognitio sensitiv, la razón poética.»

El crítico literario Ángel Luis Prieto de Paula sostiene que en la poética de Miguel Veyrat «se reflejan el estupor y el misterio, la fraternidad humana, el espanto y el éxtasis, que sobrevuelan por sobre la superficie de lo explicable, a la luz pobre de la lógica discursiva».

Al Mirlo, figura del poeta, Veyrat lo imagina «Siempre con el canto presto en la garganta, eso sí, como puente o ala para intentar modularlo con la lengua y el aliento, para después, trabajosamente, trasladarlo al signo y ser entregado. Gratuitamente.»

Ese gratuitamente aparece, sin quererlo, hincando sus raíces en la «gracia», con todo su hondo y ancho significado espiritual y místico; ya que el poeta se reconoce ateo-no-dogmático.

Alfredo Valenzuela siguiendo a María Zambrano sostiene: «Veyrat se declara seguidor de Juan Ramón Jiménez cuando no diferencia entre vida y poesía y considera la poesía como «una profundización en el ser», y valora la poesía de raíz filosófica y cualidad musical, citando a Martin Heidegger en Hölderlin y la Esencia de la Poesía: «La poesía es la construcción del ser por la palabra»; «la unión de pensamiento y música». 

Entonces tendríamos que adentrarnos en el «Lenguaje de los pájaros», el mismo que conocía Salomón, y que, como nos enseña Veyrat, «en la lengua siria, el árabe de los Omeya, «sûryâniyah», en el Alcorán (Vid. Alcorán, Azora 27, Aleya 16) significa la lengua de la iluminación. Curiosamente «Sûryâ» es el nombre sánscrito del sol y la raíz Sûr es una de las que designan la luz. Así algunos místicos relacionan el «lenguaje de los pájaros» con el lenguaje adánico, solar o primigenio, que también se utiliza en alquimia para designar una manera de proceder por analogías y equivalencias fonéticas. En el ámbito esotérico, es el «arte del sonido», y por ello a la alquimia tradicional se la llama también el Arte de la Música.»





El cant dels Ocells o El canto de los pájaros 
en la magnífica interpretación de Pau Casals. 

No debemos perder la capacidad de asombro ante la belleza y lo inexplicable, William Blake poeta y místico nos insta a ello: «Si las puertas de la percepción se abrieran, todo aparecería ante los hombres como realmente es: infinito. Pues el hombre se ha encerrado en sí mismo hasta ver todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna». Ya lo decía antes Shakespeare en boca de Hamlet a su amigo Horacio: «Hay más cosas en el cielo y en la tierra que todas las que pueda soñar tu filosofía.»



Tenemos mucho que aprender aún,mucho que escuchar y mucho que leer. Para guiarnos en este camino, el Mirlo hace perdurar su canto desde las ramas de este árbol frondoso y generoso que es Commisso editore.

Canto del Mirlo en libertad:








Al terminar les invito a quedarse con dos sentencias que avalan lo dicho:

«El poeta no busca la inmortalidad, pero, no buscándola la encuentra.» María Zambrano

«Aquello que permanece, lo fundan los poetas.» Friedrich Hölderlin

Éste es un libro para permanecer, entrañado de eternidad, como todos los de su autor.

A modo de despedida les dejo con este poema de su último libro: «Pasaje de la noche» (Barataria Ediciones 2014)


ARDO YA COMO LA LLAMA LEE...

Ardo ya como la llama lee el espacio sideral.
Puro como un niño
raudo como un pájaro
Lúcido como un loco.
Mas mi destino
habrá de consistir en no ser creído
cuando la enciendo
cuando la bajo cuando la traigo cuando la escribo.
Completamente solo, he de elegir cuál es mi patria verdadera.
¿Mas alguien puede soportar
de cerca la verdad que quema
y al poeta que la irradia?

¿Soportar de cerca la vida verdadera?
¿La que todos apagan a diario porque deslumbra?

Y sin embargo,
más que la carne, dura su sentido,
más que la piedra dura,
más que la fulgente estela.

Porque la máscara —a la larga,
se vuelve vivo rostro.

Pavesa y centella del origen.
La transparencia.



Marcela Filippi Plaza, poeta chilena que vive en Roma, traductora y curadora de la obra publicada por Commisso editore, junto a Miguel Veyrat, poeta español, en su encuentro en Sevilla.



martes, 19 de noviembre de 2013

"Y quien pensó lo más hondo, ama lo más vivo."




"Y quien pensó lo más hondo, ama lo más vivo."




De: "Poniente"


AQUELLA BALA ESCRITA PARA JACOB



Como previsto, tu último libro fue el primero. Sabías que el sentido del poema queda siempre perdido en el mismo tejido que lo engendra. Yerto tú en la piedra austral escrita en agua y luz, lo buscaste atónito y disperso. ¿Me has escuchado hablar? El libro te disparó una bala, respuesta cifrada por la pena y por la duda. Mas tu limpia mirada, sucia el alma en lucha a muerte con el ángel por los cerros del destierro, gritó gozosa: ¡Naces! Quien nacía era Jacob, confundido su nombre con el tuyo. Hoy renacemos libres en tu jardín oloroso a mareas y jazmines en que deshaces la onda humilde que arde al llegar a las arenas: La unidad se entrega siempre oculta al litoral. Y el tórculo destella en los rompientes impresos de tu voz: ¿Me oyes todavía? ¡Era la sed! Tu propio aliento escupe el mito que tanto daño hizo —con su venda en cruz clavada ante el paredón inmundo y sin misterio, que nunca permite iluminar lo abandonado. Y quien pensó lo más hondo, ama lo más vivo.


El poeta español Miguel Veyrat con su acostumbrada valiosa intertextualidad, en su prosa poética "AQUELLA BALA ESCRITA PARA JACOB", dedicada implícitamente al poeta Emilio Prados, hace una paráfrasis de un verso de Friedrich Hölderlin (1770-1843) de su poema "Sócrates y Alcibíades", que a su vez sirvió de epígrafe al poeta Emilio Prados en su último libro “La Piedra escrita”.

(Información tomada de las notas del libro "Poniente". N° 16)


Aquí pueden encontrar poema y nota


Sócrates y Alcibíades

“Venerado Sócrates, ¿por qué siempre alabas
a este joven? ¿No conoces nada más grande?
¿Por qué con amor
lo miras como a los dioses?”

Quien piensa lo más profundo ama lo más vivo,
comprende la excelsa juventud quien escruta en el mundo
y a menudo los sabios se inclinan
a la postre ante lo bello.

Friedrich Hölderlin (1770-1843)
Versión de José Manuel Recillas



Somos el eterno resplandor de estrellas




Somos el eterno resplandor de estrellas, en un momento polvo, en otro luz. De eso habla "Poniente", el último libro de poesía de Miguel Veyrat, del eterno resurgimiento. Es una poesía cuántica, a ratos parece hermética, sin embargo no se queda en los símbolos, los agota, los llena de significado y no se los guarda; con la sencillez del maestro los comparte, los explica, los pone al alcance de todos. Es una poesía de alto vuelo que como los cometas, guarda el secreto de todo el universo, incluido el hombre. 


Ayer escuchaba una vez más la brillante exposición poética que llevó a cabo su autor hace un año, el sábado 10 de noviembre de 2012, en el local de La Fuga librerías, en Sevilla, organizado por Cercanías en su ciclo “Reflexiones abiertas sobre poesía contemporánea”, donde Miguel Veyrat fue presentado por el joven poeta sevillano José María Gómez Valero.

Mientras escuchaba, me surgió la idea de hacer esta reseña sobre el evento porque lo allí dicho puede, a mi humilde opinión, aportar mucho en la lectura de este poemario. Al final dejo el link para que puedan escuchar el evento completo y otro link para quien desee adquirir el libro.

Así nos introduce a su lectura el poeta Antonio Crespo Massieu, en el prólogo: 

"Este viaje a Poniente es también aceptación de la muerte desde la plenitud de la vida y la palabra, un inclinarse ante el misterio definitivo, fin de un viaje circular que cierra la esfera y es también regreso. ¡Cómo resuena aquí Juan Ramón (el que deseaba ser completado juntando su mitad de luz con su mitad de sombra para ser “equilibrio eterno / en la mente del mundo”) o las palabras de Rilke, lo desvelado por la palabra poética o la tradición hermética! En este regreso a la materia, a lo primordial, origen y fin confluyen. Y este viaje, herido por la belleza del mundo, por la palabra que la salva, es también un regreso: “He ido donde la belleza pareció ser toda nueva / para siempre, y en el último día hallé/ el primero”. Equilibrio del mundo, círculo que se cierra o elipse donde los tiempos se confunden y encuentran." 

José María Gómez Valero, en su presentación nos dice que "Poniente" es un libro hecho para permanecer, y como tal, ambicioso y valiente, que invita a hundirse en la materia buscando su enigma intensa y apasionadamente. Y cita al poeta argentino Roberto Juarroz: 

"Sacar la palabra del lugar de la palabra 
y ponerla en el sitio de aquello que no habla" (...) 

"Hay fragmentos de palabras
adentro de todas las cosas,
como restos de una antigua siembra.
Para poder hallarlos
es preciso recuperar el balbuceo
del comienzo o el fin." (...)

MV dice en "Poniente": "El sol ya sólo existe en las palabras." (Poema "CATÁBASIS")

"En cada palabra late el lenguaje entero, / como en toda estrella el orden libre / del universo." (Poema "LENGUAS, PATRIAS, LABERINTOS) 

"Cuando el viento que siembra / estrellas / penetra un verbo que agita / el lenguaje entero, / vibra el orden / de todo el universo. (Poema "LUZ QUE VEE") 

MV nos dice de "Poniente", bajo una mirada cuántica: "Es un libro sobre la vida y no sobre la muerte, como suele pensarse, es sobre un hombre que sabe que estuvo muerto y renació." 

Perduración de un canto, eco de todas las voces. Tras el Poniente vendrá el Levante. La tierra y el universo entero evoluciona de la nada al caos, del caos al cosmos; e involuciona del cosmos a la nada y a un nuevo Big Bang.

En esta presentación Miguel Veyrat nos da la clave para la lectura de "Poniente" y por proyección, de toda su poesía.


*  Recital completo de Miguel Veyrat en Cercanías, Sevilla, sábado 10 de noviembre de 2012:



*  Para adquirir el libro:





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* Miguel Veyrat,  escritor, periodista y traductor español (Valencia, 1938). Ha publicado numerosos libros de poesía, narrativa, periodismo y ensayo, estos últimos en el marco de su actividad intelectual y docente como conferenciante y profesor fundador de la primera Facultad de Ciencias de la Información del Estado Español en la Universidad Complutense. En 2007 recibe el Premio Stendhal de traducción por su labor.



La palabra poética de Miguel Veyrat persigue el pluralismo esencial de la voz humana, liberándose en cada caso del sentido único que sucesivas glaciaciones religiosas y políticas de la historia del pensamiento han encadenado a los significantes propios del arte y las literaturas. Se ocupa así, a través del diálogo entre culturas e inmerso en una intensa vitalidad lírica, del abismo, de la ausencia de amor, libertad o igualdad, y del absurdo de una vida entregada a la muerte que puede alcanzar su redención en la poesía. (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes)





‎Miguel Veyrat en "ojosdepapel.com", sus análisis literarios y artículos sobre su obra. Gran parte de su poesía.

viernes, 12 de julio de 2013

No me atrevo ya a nombrarte pájaro del alma...

Heathcliff Under the tree - Fritz Eichenberg (pintor alemán)



Desolación


No me atrevo ya a nombrarte
pájaro del alma,
ángel terrible —te re
conozco, sé que estás aquí
para no marcharte y llevarme
al corazón de fuego
que me aguarda —boca
rusiente entre los árboles. Allí
seré devorado
de una vez por todas
al consumirme
a fuego lento —fumarola
que nadie ve ni acoge
ningún pecho: ¡Ah ser
nuevamente aspirado, amado!
Pero tú desciendes como
niebla oscura hasta desen
terrarme —dejando abiertas
raíz y entraña al desdén espeso,
Y sin embargo —des
dichado de mí, te invoco
sabiendo quién eres de antemano.


© Miguel Veyrat 

De: “Instrucciones para amanecer” (Calima, 2007)



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* Miguel Veyrat,  escritor, periodista y traductor español (Valencia, 1938). Ha publicado numerosos libros de poesía, narrativa, periodismo y ensayo, estos últimos en el marco de su actividad intelectual y docente como conferenciante y profesor fundador de la primera Facultad de Ciencias de la Información del Estado Español en la Universidad Complutense. En 2007 recibe el Premio Stendhal de traducción por su labor.



"La palabra poética de Miguel Veyrat persigue el pluralismo esencial de la voz humana, liberándose en cada caso del sentido único que sucesivas glaciaciones religiosas y políticas de la historia del pensamiento han encadenado a los significantes propios del arte y las literaturas. Se ocupa así, a través del diálogo entre culturas e inmerso en una intensa vitalidad lírica, del abismo, de la ausencia de amor, libertad o igualdad, y del absurdo de una vida entregada a la muerte que puede alcanzar su redención en la poesía." 
(Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes)





‎Miguel Veyrat en "ojosdepapel.com", sus análisis literarios y artículos sobre su obra. Parte de su poesía.


http://amediavoz.com/veyrat.htm


Para adquirir su libro “Instrucciones para amanecer” (Calima, 2007):


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Para adquirir su último libro:  "Poniente"

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