I will wait for you

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"Expectations" - Christophe Vacher

martes, 3 de enero de 2012

¿Qué sería de este país sin Vicente Huidobro?



Discurso/poema de Nicanor Parra leído en el poblado de Lo Abarca, Cartagena, Chile, con motivo del Encuentro Iberoamericano de Poesía realizado en homenaje al centenario del nacimiento de Vicente Huidobro el 3 de septiembre de 1993.


(Recomendado sólo para los poetas y lectores amantes de la poesía)

Comparto a dos genios de la poesía chilena de vuelo universal,  mis orgullos y mis amantes poetas-vanguardistas-visionarios-antipoetas.  Después de leer este artículo,  comprenderán y calibrarán la real dimensión de ambos.

Lo tomé de un sitio conocido como Proyecto Patrimonio Chile para difundir y profundizar a ESCRITORES Y POETAS EN ESPAÑOL. 


Publicación chilena que rescata la creación y el pensamiento de escritores y poetas chilenos y extranjeros publicados en diarios, revistas y folletos en español.  Allí encontraremos:   DESTACADOS ARTICULOS, PUBLICACIONES, PENSAMIENTOS, NOTICIAS,  CONCURSOS NACIONALES E INTERNACIONALES, RECOMENDACIONES, FOROS.
Página chilena al servicio de la cultura dirigida por Luis Martinez S.

http://www.letras.s5.com/index.html


***

¿Quién puede decir que internet es una lacra que no sirve para nada?  Los instrumentos son útiles,  dependiendo de quién y cómo los usen. Pueden dar alas al pensamiento.






Nicanor Parra por P. Malkovich





¿Qué sería de este país sin Vicente Huidobro?

por Nicanor Parra


El poeta más joven de Chile está
cumpliendo cien años en estos momentos.
Abran quincha, abran cancha,
a su salud, una caña de vino Santa Rita
para iniciar las festividades,
a ver si se nos ocurre algo que valga medianamente la pena
ante su tumba abierta de par en par. En serio
que me trague la tierra si miento.
Dicho sea de paso, le deseamos una larga vida, ¡salud!
Una sola pregunta
para poner las cosas en su punto:
¿Qué sería de este país sin Huidobro?
¿Qué sería de la poesía chilena sin este duende?
Desde luego no habría libertad de expresión.
Todos estaríamos escribiendo sonetos, odas elementales o gemidos.
¡Alabado sea el Santísimo!

Quiero dejar en claro que sin el maestro no hubiera sido posible el discípulo.
Prácticamente todo lo aprendí de Huidobro.
Gracias.

Incluidas algunas malas costumbres, esa es la verdad de las cosas.
Las fallas del discípulo no se explican sin las genialidades del maestro.
¿Qué diremos de él, o de ellos digamos mejor?
Porque Huidobros hay en cantidades
Tantos, como géneros literarios y más
Además de los personajes reales están los ficticios
y sobre todos ellos, uno solo, que nos sonríe desde
su paracaídas Altazor: un precursor del Teniente Bello, la simpatía personificada.
"No te sigas rompiendo la cabeza muchacho", le solía decir su señora madre
"Las poesías no las lee nadie
da lo mismo que sean buenas o malas".

"Reconozco que tengo más plata de la que se pueda gastar en Chile
Es por eso que me lo paso viajando
Talento poético nulo.
Mi único mérito consiste en saber reconocer los errores;
en esto sí que soy intransigente.
La poesía contemporánea comienza conmigo".


Nada de transacciones comerciales.
Sus opiniones no pecaron nunca de moderadas.


"Hasta estos momentos no ha habido ningún poeta propiamente tal en el mundo"


Incluso llegó a atreverse a enmendarle la plana al propio Homero
que no debió haber dicho jamás, según él,
"las nubes se alejan como un rebaño de ovejas",
sino lisa y llanamente
"las nubes se alejan balando"
Y parece que tenía razón.











¿Católico? Apostólico Romano
¿Estudios? Teología.
¿Cumple con los diez mandamientos? Tarde, mal y nunca.
¿Comulga regularmente? Sí, pero sin pasar por esa lata de la confesión.
¿Casado o soltero?
Hago vida sexual con una monja.
¿Qué opina del Papa? Con el Papa ni a misa.
¿Qué laya de católico es usted?
Apostólico Romano.
Permita que me sonría.

¿Se creía la muerte en bicicleta?
No más que Nietzsche, bastante menos que Stürner en todo caso,
cuya plataforma de lucha ya no nos llama tanto la atención.
Recuperación del Yo, completa amoralidad y el club de los ególatras
Es un error muy grande tomar al mundo en serio.
Vale la pena recordar, eso sí,
Que no se queda nunca donde está.
Pronto se pronunció por una poesía estética de sí misma.
Hasta llegó a dárselas de comunista
Lo fue efectivamente: ver Elegía a la muerte de Lenin.
Inconmensurable, total.
También tuvo tiempo para girar en 180 grados
en el último tramo de su trayectoria,
convencido de que por ahí no iba la cosa
¿Lucidez y presencia de ánimo?


Palabras textuales:
"Quien haya estudiado a fondo el mundo actual
no puede dejar de hacerse comunista
Quien haya estudiado bien el Partido Comunista
no puede dejar de hacerse anarquista.
No ser idealista a los 20 años
es no tener corazón;
seguir siéndolo a los 40
es no tener cabeza."
Quiso decir, con humor y paciencia
Cambiaremos el curso de la historia
En la nomenclatura de Emerson.

Un cobarde que huye para adelante, eso fue Vicente Huidobro.
Cumple con lo que se espera de él
Héroe en todo el sentido de la palabra
Se le tildó, ¿de qué no se le tildó?
De noctámbulo, de payaso, de pije, de rastacueros.
Todos los epítetos imaginables
incluido el más ofensivo de todos:
Hay que borrarlo como sea del mapa,
léase, hay que cagar a Huidobro.
No sé, estamos en Chile, faltan palabras en el diccionario.
Claro que él sabía defenderse.
Pobre del quiltro o del perro de raza que le saliera a ladrar al camino
(ver La guerrilla literaria de nuestra compatriota Faride Zerán).











Una vez le enrostraron que su abuelo, el Marqués de Casa Real,
se había hecho rico durante la Colonia comerciando en esclavos
"Prefiero descender de mi abuelo que trajo esclavos", dijo,
"a descender como ustedes de los esclavos que trajo mi abuelo".
"Yo no veo cómo un aristócrata puede escribir poesías",
declaró públicamente alguien, una vez, a lo que Huidobro retrucó
"Yo no veo que para escribir poesía
se tenga que ser hijo de ferroviario".
Las historietas, falsas o verdaderas
se multiplican a más no poder.
En todas ellas sale victorioso
"Se me tilda de ególatra"
habría dicho una vez,
"porque me defiendo como gato de espaldas".
En mi sagrado derecho que estoy.
Que me choreen el reloj, perfecto,
mi billetera, la corbata de seda natural.
Sé que les hace falta
¡Pero que me respeten los calzoncillos!

Cierta vez tuvo la ocurrencia de disfrazarse de mendigo
y se puso a pedir limosna en la puerta de la Catedral.
Pronto se le acercó el sacerdote mayor en persona, agitando en el aire una moneda de plata que Huidobro rechaza dignamente, con una frase lapidaria que se hará célebre
"¡Retírate, ególatra!"
El director de un diario le sugirió una vez que se pusiera un seudónimo
como los otros grandes de Chile
si se creía realmente alguien.
"No tengo nada que ocultar", exclamó.
"Que se cambien de nombre los sospechosos
Yo desciendo directamente de El Cid".

Ni dadaísta, ni surrealista, ni futurista, ni mundonovista,
ni masoquista, ni social revisionista
¡Creacionista, mujer por Dios!
El poeta es un pequeño Dios, un pequeño Demonio es la misma cosa
Conste que yo no tengo nada contra ti.
Eres una viejita encantadora, pero déjame hacer mis propios ríos
mis propios árboles, mis propios volcanes,
tal como tú pariste los tuyos.
Tengo tanto derecho como tú, soy tu hijo, tu nieto, lo reconozco,
pero ya llegué a mi mayoría de edad.
Chao, lo siento mucho, te quiero mucho: madre Naturaleza, abuelita Naturaleza, no te enojes conmigo.
Está a la vista que se sobregiraba
¿Verdad?, ¿ímpetu juvenil? O algo por el estilo.
Se creía la muerte en bicicleta, qué lástima
Happy birtdhay, anyway
Pausa comercial, no se retiren, volveremos a estar con ustedes en un abrir y cerrar de ojos.



Moulin-VH-1921-París




Al horitañia de la montazonte
la violondrina y el goloncelo
se descolgaban esta mañana de la lunala
Se acerca a todo galope
Ya viene viene la golondrina
ya viene viene la golonsina
ya viene la golondrina
ya viene la goloncima
Ya viene la golonchina
Ya viene la golonprima
Ya viene la golonrima
Ya viene la golonrisa, etc., etc.
Adiós. Hay que decir adiós
A Dios
Hay que decir a Dios
Entonces el huracán destruido por la luz de la lengua
se reparte en arpegios circulares.
Aparece la luna seguida de algunas gaviotas
y sobre el camino un caballo
que se va agrandando a medida que se aleja.
Darse prisa, darse prisa.
Están prontas las semillas
esperando una orden para florecer
Paciencia, ya luego crecerán
y se irán por los senderos de las savias, con su escalera personal.
Un momento de descanso, antes del viaje al cielo del árbol.
El árbol tiene miedo de alejarse demasiado
Tiene miedo y vuelve los ojos angustiados.
La noche lo hace temblar
La noche y su licantropía.
La noche que afila sus garras en el viento
y aguza a los oídos de la selva.
Tiene miedo, digo, tiene miedo el árbol de alejarse de la tierra.
No hay tiempo que perder.
Los iceberg que flotan en los ojos de los muertos, conocen su camino.
Ciego sería el que llorara las tinieblas del féretro sin límites,
las esperanzas abolidas, los tormentos cambiados en inscripción de cementerios.
Aquí yace Carlota, ojos marítimos, se le rompió un satélite.
Aquí yace Matías, en su corazón dos escualos se batían.
Aquí yace Marcelo, mar y cielo en el mismo violoncello.
Aquí yace Susana, cansada de pelear contra el olvido.
Aquí yace Teresa, esa es la tierra que araron sus ojos hoy ocupada con su cuerpo.
Aquí yace Angélica, en el puente de sus brazos.
Aquí yace Rosario, ríos de rosas hasta el infinito.
Aquí yace Raimundo, raíces del mundo son sus venas.
Aquí yace Clarisa, clara risa enclaustrada en la luz.
Aquí yace Alejandro, antro alejado ala adentro.
Aquí yace Gabriela, rotos los diques, suben en las savias hasta el sueño, esperando resurrección.
Aquí yace Altazor, azor fulminado por la altura.
Aquí yace Vicente, antipoeta y mago.





Desde el litoral central, en vivo y en directo para toda la Región Metropolitana.
No son pocos los críticos que lo sitúan por encima de todo.
Para muchos el autor de Altazor es el poeta más grande del Nuevo Mundo.
Las opiniones están divididas, dirán ustedes, ese lugar le corresponde a Pablo de Rokha, a Vallejo, para no mencionar a los nerudianos, que fueron siempre los más poderosos.
¿Y la Mistral?
Insondable misterio.
El modernismo sigue en el poder,
a pesar de que ya se desintegró como manera de pensar el mundo,
lo que ya dice el hombre de la calle.
Los demás me parecen excelentes, pero no me enloquecen no, en absoluto.
¡Chi, chi, chi, le, le, le! ¡Vi—cen—te Hui—do—bro!



Desautorizados por anacrónicos
Los que vieron en él un petimetre de la plaza Vendóme.
Puestos en su lugar quienes lo estigmatizaron de vendepatria, de sobrador y piola, de canchero,
de narciso, de pije, de picaflor.
Hay que tomarlo en serio, no queda otra,
por escasa que sea la confianza que inspira,
según el solitario crítico dominical.
Hoy por hoy no prevalece ninguna duda,
hasta los bolcheviques se matriculan con él.
Desfile de estudiantes en la Alameda, septiembre de 1925.
¡Se siente, se siente, Huidobro Presidente!










Personaje difícil de encasillar el Huidobro.
Recuerda a ese caballo que se agranda a medida que se aleja
No respeta la ley de la perspectiva
¿Cómo se explica, señor Alcalde, que no se le haya erigido una estatua?
Aunque él se reía de las estatuas.
Una calle, un museo, cualquier cosa.
Hasta cuándo vamos a seguir ninguneándolo.
¿Por qué no se reeditan sus obras completas?
Ediciones populares no hay.

¿Cómo se explica señor presidente de la Sociedad de Escritores de Chile
que no le den el Premio Nacional
so pretexto de que está muerto?

Ojalá los amigos sepultureros estuvieran tan vivos como él.
¡Qué vergüenza más grande! Ni Nacional, ni Nobel, ni siquiera Municipal.
Y todavía hay gente que cree en los premios.

Otra imagen de lo que representa Huidobro la da ese árbol que tenía miedo
de distanciarse mucho de la tierra,
pánico de separarse mucho de la tierra.
Le dolían las hojas y las raíces.
Odiaba a los pájaros que venían a cantar en sus ramas.
Los lectores escépticos que se resistan a ver en él un profeta en su tierra
podrían darse el lujo de volver a leer Altazor, canto primero, versículos del 469 al 489.
Veinte líneas que bastan para muestra.


La intención ecológica de Huidobro no debiera seguir pasándose por alto
Después de mi muerte, un día, el mundo será pequeño a la gente
plantarán continentes sobre los mares, se harán islas en el cielo.
Habrá un gran puente de metal en torno a la tierra
como los anillos construidos en Saturno.
Habrá grandes ciudades, como un país: gigantescas ciudades del porvenir
en donde el hombre-hormiga será una cifra un número que se mueve y baila.
Un poco de amor a veces como un arpa que hace olvidar la vida
sandías y tomates y repollos
parques públicos plantados de árboles frutales
No hay carne que comer, el planeta es estrecho
Las máquinas mataron el último animal.
Árboles frutales en todos los caminos.
Aprovechable, sólo lo aprovechable.
¡Ah la hermosa vida que preparan las fábricas,
la horrible indiferencia de los astros sonrientes
refugios de la música que huye de las manos de los últimos ciegos!
  
En resumen, en síntesis, en muchas palabras.
Poeta, antipoeta y mago o insecto perfecto.
Lo que oyen, señoras y señeres, y lo demás sería lo de menos.
Una sola pregunta al autor de Adiós Poeta:
¿Cuándo piensa escribir, Buenos días antipoeta?
Ya estaría bueno, la paciencia también tiene su límite.
¿Antipoeta Vicente Huidobro? No.
Yo tenía entendido que el inventor de la antipoesía era otro.
Me desayuno con esa noticia que me parece bien escandalosa
para decírselo con palabras suaves.
Está a la vista que El Mercurio miente.
No le crean a Parra ni a Valente.








Bromas aparte, basta mirar los títulos de sus escritos múltiples en francés
para ver los puntos que calza.
Se le moteja de extranjerizante
por el delito de haber sido bilingüe,
como todo burgués que se respete no más.
Lo terrible del caso es que resultó ser el más chileno de todos.
Algo que no debiera sorprender a nadie
por la sencilla razón de que escribe prácticamente como se habla.

A pesar de su propia teoría, que no podría ser más vanguardista,
en todo el sentido de la palabra
piedras preciosas, ni regaladas.
Imposible proeza mayor.
Estoy pensando en sus mejores poemas,
sus famosos últimos poemas,
y también en su texto autobiográfico
que solamente puede compararse con la segunda carta del vidente
léase Vicente.
Prosa acerca del porvenir de la poesía.
Lo que yo digo es que hay que hacerse vidente.
El poeta se hace vidente Vicente, vigente, por un total y sistemático
descuajeringamiento de todos los sentidos.
Mi opinión personal: uno de los pocos poetas chilenos que se puede leer de corrido.
Lo que sucede con la gran mayoría de los literatos.
Es una vieja, vieja historia según la fonética del maestro Isaías.
Hay que leer de atrás para adelante, de lo contrario no sucede nada.


Su Monumento al mar ha envejecido gracias a los buenos oficios del consumismo.
No tanto como las Églogas de Garcilaso, por suerte.
Puras corrientes aguas cristalinas.
El mar de Cartagena aún se sigue estrellando
contra los arrecifes de la costa,
contaminado, pero mar al fin.
En fin,
él fue quien puso la primera piedra
como también la antepenúltima
de ese edificio llamado poesía chilena nueva
cuando Neftalí Reyes aún no se había cambiado de nombre.
Eran los días de la Primera Guerra Mundial.
Y eran las noches de la Segunda Guerra Mundial.
Él bajó de su torre de marfil, él dijo nones
a toda forma de totalitarismo
que lo diga el teléfono de Hitler
Una sola pregunta:
¿Qué hora es?
Pasaron esos tiempos, hoy estamos de vuelta de todos los archipiélagos.
O de casi todos, el respetable público dirá
aprendida la lección de Huidobro.
Los centenarios cuando no dan vida, matan.
Sin amedrentamientos, quiero creer que ese es su mensaje.


Paz sobre la constelación cantante de las aguas
entrechocadas como los hombros de la multitud
Paz en el mar a las olas de buena voluntad
Paz sobre la lápida de los naufragios
Paz sobre los tambores del orgullo
y de las pupilas tenebrosas.
Y si yo soy el productor de las olas.
Paz también sobre mí.


"Los abajo firmantes, nos comprometemos bajo palabra de honor a reunirnos cada cien años, a partir de hoy, 3 de septiembre de 1993, estemos donde estemos, alrededor de esta tumba magnética de la que brota el mar a borbotones". 

* * *

Para mí Huidobro es inmenso, uno de los padres de la poesía chilena, jamás superado hasta ahora, y Parra es un genio,  un maestro de la ironía. Este poema discurso es material de estudio, cada línea merece ser replicada con nuestras percepciones personales. La tarea emprendida por Parra es hacernos reaccionar ante las cosas aparentemente simples y cotidianas. Huidobro nos descubre su belleza y sus relaciones cuánticas; Parra su profundidad, sus implicancias, ambos nos impulsan a una percepción poética de futuro, de imponderables, de eternidad. (De allí su invitación y compromiso final, a reunirnos cada cien años).




La desolada tumba de Huidobro fue para mí una experiencia mística que difícilmente se logra en la tumba de Neruda, en medio de tanto turista.  Quizás se tendría que recurrir al silencio de la noche. Tal vez sea mejor así, que nadie perturbe el reposo del poeta que de seguro aún piensa, disfruta y escribe los más bellos versos.


No puedo dejar de ver a todo poeta como un loco enamorado de su percepción, de su mirada, de su sentir y de todo aquello que captura su interés. Un loco en utilizar el lenguaje que considere más significante. Un loco Quijote al empeñarse en difundir la palabra intensamente, dispuesto a dejar fluir sus humores a través de la tinta, para que otros se alimenten de ella.


El reto es tomar "Altazor",  sus demás poemas y los ensayos acerca de la poesía que escribió Huidobro, como libros de velador y de bolsillo. 


Mujer el mundo está amueblado por tus ojos





"Altazor o el viaje en paracaídas" 
Canto II  

Vicente Huidobro (1931)


(La más perfecta Oda a la amada)


Mujer el mundo está amueblado por tus ojos
Se hace más alto el cielo en tu presencia
La tierra se prolonga de rosa en rosa
Y el aire se prolonga de paloma en paloma

Al irte dejas una estrella en tu sitio
Dejas caer tus luces como el barco que pasa
Mientras te sigue mi canto embrujado
Como una serpiente fiel y melancólica
Y tú vuelves la cabeza detrás de algún astro

¿Qué combate se libra en el espacio?
Esas lanzas de luz entre planetas
Reflejo de armaduras despiadadas
¿Qué estrella sanguinaria no quiere ceder el paso?
En dónde estás triste noctámbula
Dadora de infinito
Que pasea en el bosque de los sueños

Heme aquí perdido entre mares desiertos
Solo como la pluma que se cae de un pájaro en la noche
Heme aquí en una torre de frío
Abrigado del recuerdo de tus labios marítimos
Del recuerdo de tus complacencias y de tu cabellera
Luminosa y desatada como los ríos de montaña
¿Irías a ser ciega que Dios te dio esas manos?
Te pregunto otra vez

El arco de tus cejas tendido para las armas de los ojos
En la ofensiva alada vencedora segura con orgullos de flor
Te hablan por mí las piedras aporreadas
Te hablan por mí las olas de pájaros sin cielo
Te habla por mí el color de los paisajes sin viento
Te habla por mí el rebaño de ovejas taciturnas
Dormido en tu memoria
Te habla por mí el arroyo descubierto
La yerba sobreviviente atada a la aventura
Aventura de luz y sangre de horizonte
Sin más abrigo que una flor que se apaga
Si hay un poco de viento

Las llanuras se pierden bajo tu gracia frágil
Se pierde el mundo bajo tu andar visible
Pues todo es artificio cuando tú te presentas
Con tu luz peligrosa
Inocente armonía sin fatiga ni olvido
Elemento de lágrima que rueda hacia adentro
Construido de miedo altivo y de silencio

Haces dudar al tiempo
Y al cielo con instintos de infinito
Lejos de ti todo es mortal
Lanzas la agonía por la tierra humillada de noches
Sólo lo que piensa en ti tiene sabor a eternidad

He aquí tu estrella que pasa
Con tu respiración de fatigas lejanas
Con tus gestos y tu modo de andar
Con el espacio magnetizado que te saluda
Que nos separa con leguas de noche

Sin embargo te advierto que estamos cosidos
A la misma estrella
Estamos cosidos por la misma música tendida
De uno a otro
Por la misma sombra gigante agitada como árbol
Seamos ese pedazo de cielo
Ese trozo en que pasa la aventura misteriosa
La aventura del planeta que estalla en pétalos de sueño

En vano tratarías de evadirte de mi voz
Y de saltar los muros de mis alabanzas
Estamos cosidos por la misma estrella
Estás atada al ruiseñor de las lunas
Que tiene un ritual sagrado en la garganta

Qué me importan los signos de la noche
Y la raíz y el eco funerario que tengan en mi pecho
Qué me importa el enigma luminoso
Los emblemas que alumbran el azar
Y esas islas que viajan por el caos sin destino a mis ojos
Qué me importa ese miedo de flor en el vacío
Qué me importa el nombre de la nada
El nombre del desierto infinito
O de la voluntad o del azar que representan
Y si en ese desierto cada estrella es un deseo de oasis
O banderas de presagio y de muerte

Tengo una atmósfera propia en tu aliento
La fabulosa seguridad de tu mirada con sus constelaciones íntimas
Con su propio lenguaje de semilla
Tu frente luminosa como un anillo de Dios
Más firme que todo en la flora del cielo
Sin torbellinos de universo que se encabrita
Como un caballo a causa de su sombra en el aire

Te pregunto otra vez
¿Irías a ser muda que Dios te dio esos ojos?

Tengo esa voz tuya para toda defensa
Esa voz que sale de ti en latidos de corazón
Esa voz en que cae la eternidad
Y se rompe en pedazos de esferas fosforescentes
¿Qué sería la vida si no hubieras nacido?
Un cometa sin manto muriéndose de frío

Te hallé como una lágrima en un libro olvidado
Con tu nombre sensible desde antes en mi pecho
Tu nombre hecho del ruido de palomas que se vuelan
Traes en ti el recuerdo de otras vidas más altas
De un Dios encontrado en alguna parte
Y al fondo de ti misma recuerdas que eras tú
El pájaro de antaño en la clave del poeta

Sueño en un sueño sumergido
La cabellera que se ata hace el día
La cabellera al desatarse hace la noche
La vida se contempla en el olvido
Sólo viven tus ojos en el mundo
El único sistema planetario sin fatiga
Serena piel anclada en las alturas
Ajena a toda red y estratagema
En su fuerza de luz ensimismada
Detrás de ti la vida siente miedo
Porque eres la profundidad de toda cosa
El mundo deviene majestuoso cuando pasas
Se oyen caer lágrimas del cielo
Y borras en el alma adormecida
La amargura de ser vivo
Se hace liviano el orbe en las espaldas

Mí alegría es oír el ruido del viento en tus cabellos
(Reconozco ese ruido desde lejos)
Cuando las barcas zozobran y el río arrastra troncos de árbol
Eres una lámpara de carne en la tormenta
Con los cabellos a todo viento
Tus cabellos donde el sol va a buscar sus mejores sueños
Mi alegría es mirarte solitaria en el diván del mundo
Como la mano de una princesa soñolienta
Con tus ojos que evocan un piano de olores
Una bebida de paroxismos
Una flor que está dejando de perfumar
Tus ojos hipnotizan la soledad
Como la rueda que sigue girando después de la catástrofe

Mi alegría es mirarte cuando escuchas
Ese rayo de luz que camina hacia el fondo del agua
Y te quedas suspensa largo rato
Tantas estrellas pasadas por el harnero del mar
Nada tiene entonces semejante emoción
Ni un mástil pidiendo viento
Ni un aeroplano ciego palpando el infinito
Ni la paloma demacrada dormida sobre un lamento
Ni el arcoiris con las alas selladas
Más bello que la parábola de un verso
La parábola tendida en puente nocturno de alma a alma

Nacida en todos los sitios donde pongo los ojos
Con la cabeza levantada
Y todo el cabello al viento
Eres más hermosa que el relincho de un potro en la montaña
Que la sirena de un barco que deja escapar toda su alma
Que un faro en la neblina buscando a quien salvar
Eres más hermosa que la golondrina atravesada por el viento
Eres el ruido del mar en verano
Eres el ruido de una calle populosa llena de admiración

Mi gloria está en tus ojos
Vestida del lujo de tus ojos y de su brillo interno
Estoy sentado en el rincón más sensible de tu mirada
Bajo el silencio estático de inmóviles pestañas
Viene saliendo un augurio del fondo de tus ojos
Y un viento de océano ondula tus pupilas

Nada se compara a esa leyenda de semillas que deja tu presencia
A esa voz que busca un astro muerto que volver a la vida
Tu voz hace un imperio en el espacio
Y esa mano que se levanta en ti como si fuera a colgar soles en el aire
Y ese mirar que escribe mundos en el infinito
Y esa cabeza que se dobla para escuchar un murmullo en la eternidad
Y ese pie que es la fiesta de los caminos encadenados
Y esos párpados donde vienen a vararse las centellas del éter
Y ese beso que hincha la proa de tus labios
Y esa sonrisa como un estandarte al frente de tu vida
Y ese secreto que dirige las mareas de tu pecho
Dormido a la sombra de tus senos

Si tú murieras
Las estrellas a pesar de su lámpara encendida
Perderían el camino
¿Qué sería del universo?









* Vicente Huidobro (Vicente García-Huidobro Fernández, Santiago, Chile, 1893 - Cartagena, Chile, 1948).





*  Fuente:


* * *







Video tomado de la película argentina "El lado oscuro del corazón".  el poema "Altazor,  Canto II de Vicente Huidobro. Está en la voz de Darío Grandinetti, actor nacido en 1959 en Rosario, Argentina.

Empieza con un verso del poema “El amenazado” de Jorge Luis Borges:

“Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.” 


* * * 


Manuscrito original del Prefacio de Altazor,
con las correcciones de su autor


PREFACIO


     Nací a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo; nací en el Equinoccio, bajo las hortensias y los aeroplanos del calor.
     Tenía yo un profundo mirar de pichón, de túnel y de automóvil sentimental. Lanzaba suspiros de acróbata.
     Mi padre era ciego y sus manos eran más admirables que la noche.
     Amo la noche, sombrero de todos los días.
     La noche, la noche del día, del día al día siguiente.
     Mi madre hablaba como la aurora y como los dirigibles que van a caer. Tenía cabellos color de bandera y ojos llenos de navíos lejanos.
     Una tarde, cogí mi paracaídas y dije: «Entre una estrella y dos golondrinas.» He aquí la muerte que se acerca como la tierra al globo que cae.
     Mi madre bordaba lágrimas desiertas en los primeros arcoiris.
     Y ahora mi paracaídas cae de sueño en sueño por los espacios de la muerte.
     El primer día encontré un pájaro desconocido que me dijo: «Si yo fuese dromedario no tendría sed. ¿Qué hora es?» Bebió las gotas de rocío de mis cabellos, me lanzó tres miradas y media y se alejó diciendo: «Adiós» con su pañuelo soberbio.
     Hacia las dos aquel día, encontré un precioso aeroplano, lleno de escamas y caracoles. Buscaba un rincón del cielo donde guarecerse de la lluvia.
     Allá lejos, todos los barcos anclados, en la tinta de la aurora. De pronto, comenzaron a desprenderse, uno a uno, arrastrando como pabellón jirones de aurora incontestable.
     Junto con marcharse los últimos, la aurora desapareció tras algunas olas desmesuradamente infladas.
     Entonces oí hablar al Creador, sin nombre, que es un simple hueco en el vacío, hermoso, como un ombligo.
     «Hice un gran ruido y este ruido formó el océano y las olas del océano.
     »Este ruido irá siempre pegado a las olas del mar y las olas del mar irán siempre pegadas a él, como los sellos en las tarjetas postales.
     »Después tejí un largo bramante de rayos luminosos para coser los días uno a uno; los días que tienen un oriente legítimo y reconstituido, pero indiscutible.
     »Después tracé la geografía de la tierra y las líneas de la mano.
     »Después bebí un poco de cognac (a causa de la hidrografía).
     »Después creé la boca y los labios de la boca, para aprisionar las sonrisas equívocas y los dientes de la boca, para vigilar las groserías que nos vienen a la boca.
     »Creé la lengua de la boca que los hombres desviaron de su rol, haciéndola aprender a hablar... a ella, ella, la bella nadadora, desviada para siempre de su rol acuático y puramente acariciador.»
     Mi paracaídas empezó a caer vertiginosamente. Tal es la fuerza de atracción de la muerte y del sepulcro abierto.
     Podéis creerlo, la tumba tiene más poder que los ojos de la amada. La tumba abierta con todos sus imanes. Y esto te lo digo a ti, a ti que cuando sonríes haces pensar en el comienzo del mundo.
     Mi paracaídas se enredó en una estrella apagada que seguía su órbita concienzudamente, como si ignorara la inutilidad de sus esfuerzos.
     Y aprovechando este reposo bien ganado, comencé a llenar con profundos pensamientos las casillas de mi tablero:
     «Los verdaderos poemas son incendios. La poesía se propaga por todas partes, iluminando sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía.
     »Se debe escribir en una lengua que no sea materna. 
     »Los cuatro puntos cardinales son tres: el sur y el norte. 
     »Un poema es una cosa que será.
     »Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser.
     »Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser. 
     »Huye del sublime externo, si no quieres morir aplastado por el viento.
     »Si yo no hiciera al menos una locura por año, me volvería loco.» 
     Tomo mi paracaídas, y del borde de mi estrella en marcha me lanzo a la atmósfera del último suspiro.
     Ruedo interminablemente sobre las rocas de los sueños, ruedo entre las nubes de la muerte.
     Encuentro a la Virgen sentada en una rosa, y me dice: 
     »Mira mis manos: son transparentes como las bombillas eléctricas. ¿Ves los filamentos de donde corre la sangre de mi luz intacta?
     »Mira mi aureola. Tiene algunas saltaduras, lo que prueba mi ancianidad.
     »Soy la Virgen, la Virgen sin mancha de tinta humana, la única que no lo sea a medias, y soy la capitana de las otras once mil que estaban en verdad demasiado restauradas.
     »Hablo una lengua que llena los corazones según la ley de las nubes comunicantes.
     »Digo siempre adiós, y me quedo.
     »Ámame, hijo mío, pues adoro tu poesía y te enseñaré proezas aéreas.
     »Tengo tanta necesidad de ternura, besa mis cabellos, los he lavado esta mañana en las nubes del alba y ahora quiero dormirme sobre el colchón de la neblina intermitente.
     »Mis miradas son un alambre en el horizonte para el descanso de las golondrinas.
     »Ámame.»
     Me puse de rodillas en el espacio circular y la Virgen se elevó y vino a sentarse en mi paracaídas.
     Me dormí y recité entonces mis más hermosos poemas.
     Las llamas de mi poesía secaron los cabellos de la Virgen, que me dijo gracias y se alejó, sentada sobre su rosa blanda.
     Y heme aquí, solo, como el pequeño huérfano de los naufragios anónimos.
     Ah, qué hermoso..., qué hermoso.
     Veo las montañas, los ríos, las selvas, el mar, los barcos, las flores y los caracoles.
     Veo la noche y el día y el eje en que se juntan.
     Ah, ah, soy Altazor, el gran poeta, sin caballo que coma alpiste, ni caliente su garganta con claro de luna, sino con mi pequeño paracaídas como un quitasol sobre los planetas.
     De cada gota del sudor de mi frente hice nacer astros, que os dejo la tarea de bautizar como a botellas de vino.
     Lo veo todo, tengo mi cerebro forjado en lenguas de profeta.
     La montaña es el suspiro de Dios, ascendiendo en termómetro hinchado hasta tocar los pies de la amada.
     Aquél que todo lo ha visto, que conoce todos los secretos sin ser Walt Whitman, pues jamás he tenido una barba blanca como las bellas enfermeras y los arroyos helados. 
     Aquél que oye durante la noche los martillos de los monederos falsos, que son solamente astrónomos activos.
     Aquél que bebe el vaso caliente de la sabiduría después del diluvio obedeciendo a las palomas y que conoce la ruta de la fatiga, la estela hirviente que dejan los barcos.
     Aquél que conoce los almacenes de recuerdos y de bellas estaciones olvidadas.
     Él, el pastor de aeroplanos, el conductor de las noches extraviadas y de los ponientes amaestrados hacia los polos únicos.
     Su queja es semejante a una red parpadeante de aerolitos sin testigo.
     El día se levanta en su corazón y él baja los párpados para hacer la noche del reposo agrícola.
     Lava sus manos en la mirada de Dios, y peina su cabellera como la luz y la cosecha de esas flacas espigas de la lluvia satisfecha.
     Los gritos se alejan como un rebaño sobre las lomas cuando las estrellas duermen después de una noche de trabajo continuo.
     El hermoso cazador frente al bebedero celeste para los pájaros sin corazón.
     Sé triste tal cual las gacelas ante el infinito y los meteoros, tal cual los desiertos sin mirajes.
     Hasta la llegada de una boca hinchada de besos para la vendimia del destierro.
     Sé triste, pues ella te espera en un rincón de este año que pasa.
     Está quizá al extremo de tu canción próxima y será bella como la cascada en libertad y rica como la línea ecuatorial.
     Sé triste, más triste que la rosa, la bella jaula de nuestras miradas y de las abejas sin experiencia.
     La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer.
     Vamos cayendo, cayendo de nuestro cenit a nuestro nadir y dejamos el aire manchado de sangre para que se envenenen los que vengan mañana a respirarlo.
     Adentro de ti mismo, fuera de ti mismo, caerás del cenit al nadir porque ése es tu destino, tu miserable destino. Y mientras de más alto caigas, más alto será el rebote, más larga tu duración en la memoria de la piedra.
     Hemos saltado del vientre de nuestra madre o del borde de una estrella y vamos cayendo.
     Ah mi paracaídas, la única rosa perfumada de la atmósfera, la rosa de la muerte, despeñada entre los astros de la muerte.
     ¿Habéis oído? Ese es el ruido siniestro de los pechos cerrados.
     Abre la puerta de tu alma y sal a respirar al lado afuera. Puedes abrir con un suspiro la puerta que haya cerrado el huracán.
     Hombre, he ahí tu paracaídas maravilloso como el vértigo.
     Poeta, he ahí tu paracaídas, maravilloso como el imán del abismo.
     Mago, he ahí tu paracaídas que una palabra tuya puede convertir en un parasubidas maravilloso como el relámpago que quisiera cegar al creador.
     ¿Qué esperas?
     Mas he ahí el secreto del Tenebroso que olvidó sonreír.
     Y el paracaídas aguarda amarrado a la puerta como el caballo de la fuga interminable.



* * *


Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.

Huidobro. La marcha infinita



¿Quién se atreve a sostener que Huidobro no es el padre del Creacionismo?



En Cartagena,  costa central de Chile,  en medio de la tierra baldía, en la soledad más desolada, yacen los restos de Vicente Huidobro, para mí el más grande poeta chileno. Su epitafio:






"Solo como la pluma que se cae de un pájaro en la noche"
V. Huidobro



Altazor, manuscrito original para descargar,  gentileza del poeta y académico de la Universidad de Chile, Andrés Morales y Banco Estado.



lunes, 2 de enero de 2012

De las tinieblas a la luz

Amanecer en Irlanda  -  Palica


"Nunca es más oscura la noche,  que poco antes de amanecer"

Proverbio sefardí



"La hora más oscura de la noche es la que precede a la salida del sol. Las tinieblas se vuelven más oscuras y anónimas. Si nunca hubieras estado en el mundo ni sabido lo que era el día, jamás podrías imaginar cómo se disipa la oscuridad, cómo llega el misterio y el color del nuevo día.

La luz es increíblemente generosa, pero a la vez dulce. Si observas cómo llega el alba, verás cómo la luz seduce a las tinieblas. Los dedos de luz aparecen en el horizonte; sutil, gradualmente, retiran el manto de oscuridad que cubre el mundo. Tienes frente a ti el misterio del amanecer, del nuevo día. 

Una de las tragedias de la cultura moderna es que hemos perdido el contacto con estos umbrales primitivos de la naturaleza. La urbanización de la vida moderna nos apartó de esta afinidad fecunda con nuestra madre Tierra. 


Irish-Ghost-castle - Jacky-Kobelt

Durante la noche, el mundo descansa. Árboles, montañas, campos y rostros son liberados de la prisión de la forma y la visibilidad. Al amparo de las tinieblas, cada cosa se refugia en su propia naturaleza. La oscuridad es la matriz antigua. La noche es el tiempo de la matriz. Nuestras almas salen a jugar. La oscuridad todo lo absuelve; cesa la lucha por la identidad y la impresión. Descansamos durante la noche. 

El alba es un momento renovador, prometedor, lleno de posibilidades. A la luz nueva del amanecer reaparecen bruscamente los elementos de la naturaleza: piedras, campos, ríos y animales. 
Así como la oscuridad trae descanso y liberación, el día significa despertar y renovación.


Connamara, Irlanda

Cada día, el alba revela el misterio de este universo. No existe sorpresa mayor que el alba, que nos despierta a la presencia vasta de la naturaleza." 

A continuación una oración de la antigua Irlanda, que da sentido a nuestro amanecer diario:


Amanezco hoy


Por la fuerza del cielo, 
la luz del sol,
el resplandor de la luna,
el esplendor del fuego,
la velocidad del rayo,
la rapidez del viento,
la profundidad del mar,
la estabilidad de la tierra,
la firmeza de la roca.
Amanezco hoy
por la fuerza secreta de Dios que me guía.


"Siempre estamos viajando de las tinieblas a la luz. Al principio somos hijos de las tinieblas. Tu cuerpo y tu cara se formaron en la benévola oscuridad. Viviste tus primeros nueve meses en las aguas oscuras del vientre de tu madre. Tu nacimiento fue un viaje de la oscuridad hacia la luz.

La creatividad nace en ese umbral primero donde la luz y las tinieblas se prueban y se bendicen entre sí. Solamente encuentras equilibrio en la vida cuando aprendes a confiar en el fluir de este ritmo antiguo. 

La luz es la presencia secreta de lo divino. Mantiene despierta la vida. Es una presencia nutricia. Despierta el calor y el color en la naturaleza.

Cuando el amor despierta en tu vida, en la noche de tu corazón, es como un alba en tu interior. Donde había anonimato, hay intimidad; donde había miedo, hay coraje; donde reinaba la torpeza, juegan la gracia y el donaire; donde había aristas, ahora eres elegante y estás en sintonía con el ritmo de tu yo. 

Cuando el amor despierta en tu vida, es como un renacer, un comienzo nuevo."

* * *

Estas hermosas reflexiones pertenecen al Padre John O'Donahue, autor del libro "ANAM CARA" de la Sabiduría Celta. Es uno de esos sacerdotes que como San Patricio y los religiosos irlandeses medievales, supieron conjurar Fe y Cultura, Sabiduría Ancestral y Cristianismo.  

Sacerdote, Poeta, Místico y Filósofo irlandés, nació en Connamara en 1954, Oeste de Irlanda y murió el 03 de Enero de 2008, a la edad de 52 años. Hoy se cumplen 4 años de su fallecimiento. Vivió sus últimos días sencillamente, en su cottage, amando el paisaje, su gente, la lengua gaélica y su herencia celta. 


Su obra nos ayuda a descubrirnos a nosotros mismos, a reconocer la riqueza interior y a vivirla en plenitud para iluminar a otros.  El mundo se transforma así en un lugar de encuentro y de intercambio de interioridades, donde siempre hay alguien dispuesto a caminar junto a nosotros y asistirnos en nuestro propio crecimiento.



Amanecer en Atenas (autor desconocido)



* * *


"Por la mañana asistís a la salida del sol: una esfera luminosa emerge lentamente de la oscuridad y su resplandor acaba por llenar todo el espacio. Sumergíos en esta luz como si se tratara de un océano de vida que vibra, que palpita… Poco a poco sentiréis que nadáis en ella, que os fundís en ella, que la respiráis, que la bebéis. Dejaos absorber por esta claridad hasta que vuestras preocupaciones y vuestras tristezas se disuelvan en ella.

Cuando hayáis aprendido a fundiros en la luz, os acompañará por todas partes. Por esta razón también, cada día, varias veces al día, cuando dispongáis de unos pocos minutos,
concentraos sobre la luz. Imaginad que el universo entero y todas las criaturas que lo pueblan se bañan en la luz.

Y cuando sintáis esta especie de cansancio y desánimo que amenaza con quitaros la fe, la esperanza, el amor, pensad en hacer este trabajo con la luz porque es este trabajo el que os volverá a dar sentido a vuestra vida."


Omraam Mikhaël Aïvanhov, maestro espiritual búlgaro-francés


El esplendor en la hierba




EL ESPLENDOR EN LA HIERBA 

Aunque mis ojos
ya no puedan ver ese puro destello,
que me deslumbraba.

Aunque ya nada pueda devolver la hora
del esplendor en la hierba,
de la gloria en las flores,
no hay que afligirse.

Porque la belleza
siempre perdura en el recuerdo.


William Wordsworth


domingo, 1 de enero de 2012

El Señor te bendiga y te proteja

8va. de Navidad
Color: Blanco


Solemnidad de Santa María, Madre de Dios










Lecturas de la liturgia


Primera Lectura: Números 6, 22-27
"Invocarán mi nombre y yo los bendeciré"


En aquel tiempo el Señor dijo a Moisés: 
«Di a Aarón y a sus hijos: Así bendecirán a los israelitas: 


El Señor te bendiga y te proteja; haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda su favor; que el Señor te mire con benevolencia y te conceda la paz. 


Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré».




Salmo Responsorial: 66
"El Señor tenga piedad y nos bendiga."


Que Dios se apiade y nos bendiga, que haga brillar su rostro sobre nosotros; para que se conozcan en las tierra tus caminos, tu salvación en todas las naciones.
El Señor tenga piedad y nos bendiga.


Que se alegren y canten de júbilo las naciones, porque juzgas rectamente los pueblos y gobiernas las naciones de la tierra.
El Señor tenga piedad y nos bendiga.


Oh Dios, que te den gracias los pueblos, que todos los pueblos te den gracias. Que Dios nos bendiga y que lo teman hasta los más remotos lugares de la tierra.
El Señor tenga piedad y nos bendiga.













Segunda Lectura: Gálatas 4, 4-7
"Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer"


Hermanos: Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su propio Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo el dominio de la ley, para liberarnos del dominio de la ley y hacer que recibiéramos la condición de hijos adoptivos de Dios.
Y la prueba de que ustedes son hijos es que Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que grita: Abba ¡Padre! De modo que ya no eres siervo, sino hijo, y como hijo, también heredero por gracia de Dios.










Evangelio: Lucas 2, 16-21
"Al cumplirse los ocho días, le pusieron por nombre Jesús"


En aquel tiempo, los pastores fueron de prisa y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que el ángel les había dicho de este niño. Y cuantos escuchaban lo que decían los pastores, se quedaban maravillados. 


María, por su parte, conservaba todos estos recuerdos y los meditaba en su corazón.


Los pastores regresaron glorificando y alabando a Dios, porque todo cuanto habían visto y oído era tal como les habían dicho.


A los ocho días, cuando lo circuncidaron, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel ya antes de la concepción.




*  Fuente:
http://www.aciprensa.com/calendariolitúrgico





En tu luz aprendo a amar





"En tu luz aprendo a amar.
En tu belleza, a componer poemas.
Bailas en mi pecho,
En donde nadie te ve,
Pero yo sí te veo, a veces,
y esa visión se convierte en mi arte"


*  Rumi, Yalal ad-Din Muhammad Baljí, Poeta místico musulmán, persa de Anatolia romana (1207 a 1273 d.C.)



En este primer día del año





"En este primer día del año, os gustaría que sólo hablara de promesas de éxito y de felicidad. Pues bien, no, como la existencia es una larga cadena de momentos que hay que vivir conscientemente, uno después de otro, sólo puedo deciros la verdad: vuestra futura felicidad está en el trabajo de cada
día.

Todos los esfuerzos que hacéis cada día se inscriben en lo alto, en el Libro de la Vida. Y gracias a estos esfuerzos, ¡cuántas bendiciones se preparan para vosotros! Cuando las recibáis, os preguntaréis: «¿Por qué tantos regalos?» y se os responderá: «Porque con vuestro trabajo os habéis elevado hasta las regiones de la luz, y habéis aportado también la luz y la paz a seres que se encontraban en la miseria y en la oscuridad.»

No os puedo decir nada más. Continuad, caminad por el camino de la luz.

¿Qué habrá al final de este camino? Lo descubriréis cuando lleguéis, y quedaréis maravillados."


* Omraam Mikhaël Aïvanhov, (1900-1986), maestro espiritual francés de origen búlgaro, en 1937 se trasladó a Francia, donde dio lo esencial de su enseñanza.